31 julio 2009

EL ASTRÓNOMO COMAS Y SOLÁ: UN ASTRÓNOMO Y SU CALLE ALICANTINA

            
En Alicante, por desgracia y como sucede en muchas ocasiones, sólo conocemos al  gran astrónomo Comas y Solá por una calle sita en el barrio de La Florida; más concretamente, la  arteria que comunica Fernando Madroñal con la Plaza de (Prudencio) la Viña.
                
Sin embargo, D. José Comas y Solá  (Barcelona, 19 de diciembre de 1868 - 2 de diciembre de 1937) fue uno de los ilustres españoles más importantes de su tiempo.
                 
Con 15 años ya demostró sus dotes para la astronomía, al estudiar un meteorito que cayó cerca de Tarragona, publicando el resultado en la revista "Astronomie". También realizó algunos trabajos de un eclipse lunar y del enjambre meteórico de las Andromédides en noviembre de 1885. Un año después, en 1886, comienza los estudios de Física y Matemáticas en la Universidad de Barcelona, hasta obtener la licenciatura.
           
 
  
                             
Observó Marte y trazó un mapa de este planeta, que presentó a la Real Academia de Ciencias y Artes de su ciudad natal. Luego, estudió Júpiter, Saturno y el Sol, mientras se oponía rotundamente a la corriente liderada por el astrónomo norteamericano Percival Lowell que proponía la existencia de canales que atravesaban la superficie del planeta rojo.
                
La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona le encargó el 28 de mayo de 1900 la organización de una misión en Elche para estudiar el eclipse de Sol, al considerarlo el impulsor de la fotografía y el cine aplicadas a la Astronomía. Comas y Solá se sirvió de un cinematógrafo Gaumont y adaptándole el prisma del espectrógrafo, registró en cine, por primera vez al mundo, el espectro de la cromosfera solar.
                     
Numerar todos sus trabajos nos llevaría horas, pero podríamos destacar los siguientes: determinó el diámetro de Mercurio observando su tránsito por delante del Sol de 1907 y 1909;  demostró en 1908 la existencia de atmósfera en el satélite Titán; observó y fotografió con regularidad el retorno del cometa Halley  en el año 1910, estudiando su actividad, cambios de su estructura de las colas y erupciones gaseosas; descubrió once asteroides; decubrió en 1925 el cometa denominado Schain-Comas Solá de órbita hiperbólica y el 4 de noviembre de 1926  un cometa periódico que se acerca a la Tierra cada 8,83 años; preparó un atlas de 43 fotografías de campo amplio titulado Atlas Fotográfico de la Zona Eclíptica, considerado el primer atlas fotográfico de esta zona del cielo; practicó la fotografía estereoscópica desarrollando técnicas que le permitieran obtener astrometría; etc...

            
Fue director del Observatorio Fabra desde su creación en el año 1904. Fundó en 1911 la Sociedad Astronómica de España, de la que fue nombrado presidente, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.
               
Muchísimas de sus observaciones fueron efectuadas desde su propio observatorio de "Villa Urania". Al morir el 2 de diciembre de 1937 a causa de una bronconeumonía, legó su casa, "Villa Urania", y terrenos y sus valiosos aparatos astronómicos a la ciudad de Barcelona.
                           
Por su popularidad, su entierro fue un de los más multitudinarios vistos nunca en Barcelona.

 
 
                            

En memoria de su aportación a la Astronomía, el selenógrafo inglés H. P. Wilkins dio su nombre a un cráter de 65 km de diámetro que se encuentra situado al sur de la Cordillera Montes y al oeste del cráter Lagrange,  al sudoeste de la cara visible de la Luna.
                   
En 1973 la Unión Astronómica Internacional (IAU), organismo responsable entre otras cosas de dar los nombres a oficiales a astros y a sus detalles geográficos, reformó el nomenclátor de la Luna perdiendo Comas Solà su cráter para ganar uno en Marte. El cráter Comas Solà de Marte es un cráter de 132 km de diámetro, situado a 15º S y 165º W.
     
Seguro que nuestro compañero Miguel Ángel Pérez Oca puede decirnos más cosas de este ilustre contemporáneo.
       
Fuente:
Wikipedia

30 julio 2009

LA POCA “EDUCACIÓN” DE ALGUNA “CIUDADANÍA”


Jueves por la mañana temprano. Voy a llevar a mi hijo a la escuela de verano y me encuentro con este panorama. No es la primera vez que me ocurre. Al lado de mi casa se juntan a menudo una pandilla de zangolotinos que después de zamparse el contenido de los Burguer y las pizzas y de beberse sus respectivos refrescos altos en azúcares lo dejan todo por en medio, siéndoles muy costoso llevar los envases unos interminables cincuenta metros hasta el contenedor. Vale, aparte de guarros son unos gandules, pero aquí, los de la foto, esos no tienen nombre. ¡Pordió! Si es que no han encestado una.
Y luego el Sr. Font de Mora se niega a que se enseñe educación para la ciudadanía.
MUY POCA EDUCACIÓN Y MUY POCA CIUDADANÍA ES LO QUE HAY

29 julio 2009

2009: ¿LA HISTORIA SE REPITE?

 
Afectados de la gripe en 1919, en España. Fotografía extraída de Gefor
                           
¿Dónde y cómo empezó la epidemia de gripe que tantas víctimas causó en varios países al final de la gran guerra?
                   
Nadie puede decirlo con precisión.
                    
La gripe existe en muchos países en forma benigna y poco característica; por consiguiente, es posible que en 1918 y 1919 ciertas circunstancias favorecieran el brote simultáneo de graves epidemias de gripe en diferentes puntos del globo. Se aseguró, no obstante, que la epidemia había tenido su origen en España y de ahí el nombre de "gripe española" que se dio a esta infección. 
                   
Si hemos de dar crédito a las estadísticas, cerca de ocho millones de casos se produjeron durante el mes de mayo de 1918, registrándose no obstante muy pocas defunciones. Por esta razón, los servicios de higiene de los países vecinos no le concedieron al principio gran importancia.
                                  
La enfermedad se extendió a Gran Bretaña y después a varios países europeos y en todos se tenía la creencia de que a pesar de su gran extensión la epidemia no causaría sino pequeños estragos. Nadie podía prever que en un plazo de doce meses causaría más víctimas que la misma guerra europea.
                           
                       
Hacia fines de julio de 1918, la enfermedad pareció perder algo de intensidad en Inglaterra y en todo el continente. Sin embargo, este síntoma no era sino aparente y el segundo brote fue tan fuerte que se propagó como la peste de un país a otro, atacando a todas las razas, paralizando el comercio, segando numerosas vidas y demostrando, una vez más, la impotencia de la ciencia para combatir las enfermedades contagiosas cuya verdadera naturaleza se ignora.
                        
La propagación de la gripe fue en muchos casos una consecuencia de la misma guerra. La gravedad de la catástrofe no dejó ya lugar a dudas; el pánico se apoderó de mucha gente y las explicaciones más  antásticas comenzaron a correr sobre el origen de la enfermedad. La India fue terriblemente castigada; en el curso de tres olas sucesivas de esta enfermedad, sucumbieron siete millones de personas, es decir, le décima tercera parte de la población.
                      
La gripe, primeramente benigna y rara vez mortal, fue más peligrosa que la viruela, el cólera, la peste o la fiebre amarilla. Las complicaciones eran debidas principalmente a las afecciones pulmonares que se presentaban.
                  
En Alicante, los titulares de la prensa ya lo decían todo: "La muerte púrpura". Sólo en nuestra ciudad infectó al 50% de la población, y el 25% sufrió los efectos clínicos de la gripe. Sin embargo, sólo se conoce parte de la historia por los muertos que provocó, a los que podrían añadirse muchos más, probablemente entre 40-50 millones en todo el mundo, ya que existen aspectos que nunca se conocerán, habida cuenta de la coincidencia de esta pandemia con la 1ª Guerra Mundial y con la Revolución Rusa.
                                
Los grupos más afectados fueron los adultos entre 20 y 50 años. Los responsables del ayuntamiento tuvieron que optar por cerrar la antigua Morgue y crear un nuevo cementerio: "Cementerio Nuestra Señora del Remedio"
            
Hoy sabemos que el virus responsable de la pandemia era un virus de procedencia suina, un virus influenza A H1N1, semejante al responsable de una epidemia de gripe porcina que acaeció años más tarde.
              
                   
¿Os suena de algo?
                
1919: Gripe Mundial
            
1929: Crisis Económica
                  
1939: II Guerra Mundial
            
¿2009?.... ¡Quién sabe!
                        
En la actualidad, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, ya ha anunciado que los niños hasta los 14 años serán vacunados contra la gripe A, ya que los pequeños hasta esa edad componen un grupo de riesgo ante el nuevo virus. Además, el Gobierno estará pendiente en agosto y septiembre de las recomendaciones de las autoridades sanitarias de la OMS y de la UE por si se amplían las poblaciones a las que se suministrará este tratamiento para evitar complicaciones.
                 
¿Nerviosos?
               
¿Preocupados?
            
¿Sienten escalofríos?

¿Tos?
                          
¡¡FELIZ VERANO!!

28 julio 2009

La Santa Faz en las Islas Farne (Mar del Norte)

Las islas Farne son un pequeño archipiélago en el nordeste de Inglaterra, en la región de Northumberland y a poco más de dos millas de la localidad de Seahouses, muy conocidas por las importantísimas colonias de aves marinas, especialmente de especies como Frailecillo Ártico (Fratercula artica) y Charrán Ártico (Sterna paradisaea) así como por una destacada población reproductora de Foca Gris (Halichoerus grypus).

Localización de las Islas Farne

Focas Grises

Frailecillos Árticos

En la mayor de las Farne, Inner Farne, se erige una pequeña ermita dedicada a St. Cuthbert, quien vivió en este lugar entre los años 676 y 684. Después de dos años como obispo de Lindisfarne, volvió a la isla y falleció allí en el año 687, tras haber construido él mismo una pequeña capilla de la que en la actualidad no se encuentra ningún rastro.

Alcatraz Atlántico, otra de las especies de aves que se pueden observar en la zona.

A este santo inglés se le considera el primer conservador de las aves, ya que tenía especial atención a proteger a las especies que anidaban en Inner, con un mayor cuidado a los Eideres (Somateria mollisima), unos rechonchos patos de los que se obtiene la mejor pluma para los edredones (palabra que deriva de Eider), a algunos de cuyos ejemplares permitió que ocuparan partes del altar de la capilla para anidar.

Eider Común

La trayectoria vital de St. Cuthberth hizo que otros religiosos siguieran sus pasos, creando el Monasterio de Durham. En el año1255, un pequeño grupo, se estableció en Inner, erigiendo un pequeño monasterio benedictino en 1300, tras un forzoso retraso debido a la gravísima epidemia de Peste Negra que asolaba Europa.

Campanario de la ermita de St. Cuthberth

A mediados del siglo XIX, el Archidiácono Charles Thorp compró Inner, rehabilitando los monumentos religiosos, especialmente la capilla de St. Cuthberth, muy afectada por las durísimas condiciones ambientales y por el mal uso de los que llegaban a la isla en busca de huevos y pollos de aves que les sirvieran de alimento. Reparó e incorporó la madera trabajada y la marquetería, así como una bella vidriera cuyo tamaño es a todas luces desproporcionadamente grande, porque se usó una que ya se había colocado en la Catedral de Durham.

Siguiendo los pasos del santo, ordenó la vigilancia de los nidos y pollos de las aves que nidificaban en Inner y el resto de las Farne, lo que ayudó de forma clara, a la recuperación del número de las aves.

En 1925, la presión humana sobre los nidos volvió a incrementarse. Lord Amstrong, propietario de los Castillos de Bamburgh y de Cragside, ayudó definitivamente a que las Islas Farne pasarán a depender del Nacional Trust, comenzando un largo período de tranquilidad y prosperidad para la fauna de ese lugar.

Algunos Charranes Árticos picotean la cabeza de los visitantes para defender a sus polluelos o nidos que se encuentran junto al sendero. El edificio del fondo es la ermita de St. Cuthberth.

Vidriera

En la actualidad, la capilla de St. Cuthberth se encuentra en un buen estado de conservación y puede ser visitada, aunque son las aves de Inner Farne las que atraen la atención de los que llegan a esta isla del Mar del Norte. Pues eso hice yo hace unos pocos días, dentro de una visita con dos amigos a varias de las más importantes colonias de nidificación de aves marinas que se localizan entre Inglaterra y Escocia.

Detalle de los tres elementos principales

Y en esa vidriera de la capilla, trasladada desde la catedral de Dirham a Inner Farne por el Archidiácono Charles Thorp, encontré algo especialmente llamativo para un alicantino: en el grupo central, sobre el personaje principal, se sitúa una representación de la Santa Faz.

Detalles de la Santa Faz de Inner Farne

Como podéis ver en las imágenes, la Santa Faz no tiene la lágrima que sí encontramos en la “nuestra” pero queda bien claro que son tremendamente similares.

Según la tradición católica, durante la Pasión de Cristo, una mujer, más tarde llamada Verónica (del latín Verum=verdadero y del griego Eikon=icono, imagen; la “verdadera imagen”), se quitó su velo para secar con él la cara de Jesucristo. La imagen del rostro de Cristo quedó impresa inexplicablemente en aquel paño de lino y, milagrosamente, se conservó a través de los siglos, convirtiéndose en un objeto de culto y veneración.

Este episodio, pese a estar representado en una de las estaciones del Vía Crucis, no se encuentra en los Evangelios canónicos. La cita más antigua de este episodio data del siglo V, en el Evangelio apócrifo de Nicodemo.
Al estar plegado el paño en cuatro, se asegura que son otras tantas las reproducciones de esa imagen. Una de ellas, según la tradición, es la que se encuentra en el alicantino Monasterio de la Santa Faz, tras el encargo que se realizó a Mosén Pedro Mena en el siglo XV.
Ver aquella imagen de la Santa Faz en aquel lugar, fue como encontrarse a “una vieja conocida” en esa pequeña tierra emergida en el Mar del Norte.

27 julio 2009

¿QUÉ OCURRIÓ EN...? 1961

 
En Junio se inauguraba el Museo Benlliure
          
En 1961, una grave sequía azotó toda la provincia, en especial la Vega Baja. Allí estuvo más de un año sin llover. Alicante se encontraba a la cabeza de la producción de algodón, a la que se dedicaban 800 hectáreas. Fue un año trascendental para el Castillo de Santa Bárbara, al comenzar las obras de instalación de sus ancensores, y la colocación de los monumentos a Nicolás Peris y Amilcar Barca. El Consejo de Ministros declaraba Patrimonio Historico-Artístico el Tossal de Manises, el Castillo de Santa Bárbara y el Ayuntamiento de Alicante, al  tiempo que se abría las puertas a la fábrica de cervezas "El Neblí".
                
El Diario Información destacaba que el tren que atravesaba la Explanada de España lo haría en adelante arrastrado por una locomotora diesel, por lo que se habían acabado las molestias provocadas por el humo de la carbonilla. Se autorizó la construcción en La Rambla de un edificio de 28 plantas, que más tarde se conocería como "El Gran Sol". Desapareció el barranco de Benalúa y llegó por fin el agua potable a la Playa de San Juan.                         
         
El Palacio de Altamira, Monumento Histórico.
               
En la provincia de Alicante, se inauguró el Paseo marítimo de Altea y "El Realengo", un nuevo poblado situado en los Saladares, en Crevillente. Se rodaban dos películas: "Billy Budd" con Peter Ustinov (Alicante) y "El Hijo del Capitán Blood" (Denia). En junio, también en Crevillente, se inauguraba el Museo Mariano Benlliure.
        
En lo que al deporte se trata, "El Pizarro" de Elda se proclamó campeón de España de balonmano, murió el ciclista de Sax, Joaquin Barceló, en la Vuelta Ciclista a España, y el alcoyano Ricardo Calvo fue campeón de España (juvenil) de ajedrez.

Fuente y Fotografías:
D. Francisco Moreno Sáez
"50 años de historia de la Provincia de Alicante"
Diario Información.
1991

EL LADO OSCURO DEL TRAM (2ª PARTE)

Artículo Anterior:
El Lado oscuro del Tram (1ª Parte)

Escalera y acceso andenes Mercado. Foto de jrg85.

Todo edificio donde se trabaja o desarrolla una serie de actividades que implican mezcla de máquinaria y personas, paredes, puertas, suelos, escaleras, alumbrado, etc.., debe tener un plan de emergencia.

Previamente, debe elaborarse un plan de evalución de riesgos. Se localizan, se eliminan y de no poder hacerlo, deben aislarse. Solo en casos de riesgo residual, se aportan EPI´s (equipos de protección individual) al personal.

Tras la evaluación y eliminación de riesgos, viene el plan de emergencia. Este consiste en dotar al lugar de trabajo o lugar público de medios que permitan evitar daños a los trabajadores-usuarios ante riesgos determinados. El plan debe tener unas referencias constantes que indiquen los límites en que se puede estar o trabajar: unas señales (señalética) que indiquen los medios de protección a llevar (EPIs), los caminos de evacuación con señales indicadoras de identificación facil que sean de uso normal, al igual que las de trafico.... Estas indican caminos a seguir, escaleras, medios de extinción ya sean extintores A,B,C o D. Generalmente de las tres primeras categorias salvo la tercera que es especifica para fuegos en que intervengan elementos electricos. Así como bocas secas o húmedas, que conducen por las llamadas columnas de igual nombre el elemento extintor o sirven para acoplar el contenido de vehiculos cisterna con agua o espumas especificas.

Un plan de emergencia tiene que ejercitarse cada cierto tiempo. Es conveniente que los trabajadores esten entrenados y sepan como actuar en casos de emergencia. Se organizan en grupos de intervención de tres categorias. A más riesgos más alto es el nivel. En Primera intervención estarían aquellos que avisan a las autoridades del problema y controlan la evacuación del personal. En casos (lugares de trabajo y personal visitante, publico) especiales, donde la concurrencia sea superior y circuntancial, un segundo equipo de intervención apoya la evacuación con medios ligeros de extinción (extintores). En el caso de materias inflamables o edificios singulares, los equipos del tercer nivel, deben estar entrenados como bomberos ante un riesgo más grande.

Son importantes las luces de emergencia (alumbrado de emergencia). Este debe iluminar el lugar e indicar las zonas por donde se debe proceder a la evacuación. Yo recomiendo en casos como el del TRAM, leer el articulo, por internet, "ORGANIZACIÓN DE LA SEGURIDAD EN LA EVACUACIÓN DE UNA ESTACIÓN DE METRO".

Hay mucha literatura y grandes profesionales del tema.
En el tema que nos ocupa, el orden sería: eliminar riesgos y colocar señaletica especifica que identifique columnas, pilares y bordes de anden. La señalética de las escaleras y la colocación de pasamanos. No es lo mismo señalizar un despacho en que trabajan siete personas que una estación por donde pasan miles de usuarios y trabajadores. Por lo tanto, es necesario mejorar la rotulación de la evacuación, indicando las salidas, vias de escape, eliminar obstaculos, como mobiliario innecesario, etc. Es importante adecuar la señalética de riesgos a las dimensiones del habitaculo.
Un pequeño resumen: los bordes de anden y el riesgo de estar proximo a él, las bandas pintadas en el suelo que indique el camino de evacuación (bandas de encaminamiento), señaletica complementaria y que sea visible. Los colores deben ser contrastados y existen normas. Estos colores son rojo, blanco y negro, amarillo y negro, megro y naranja, verde y amarillo. Aún así, incluyendolo como decoración, en unas estaciones tan estilizadas como las del TRAM, solo lo conozco por fotografía, con unos abocaderos tan amplios, podría ser evidentemente mejorable.

Personalmente desconozco si algunas de estas medidas esta desarrolladas o previstas para el TRAM. Me agradaría que alguien relacionado con esto nos lo confirmara. Sería una señal de seguridad y alivio el pensar que se trabaja con profesionalidad.

25 julio 2009

EL TEATRO CORTÉS DE ALMORADÍ

 
Vista aérea del Teatro
      

Almoradí cuenta con  el teatro Cortés desde el 7 de Octubre de 1908, aunque desde 1886 se celebraban actuaciones teatrales en un almacén propiedad de D. Mariano Cortés, muy próximo al emplazamiento actual, en la calle Tomás Capdepón.
              
 
  
 
                     
La inauguración  se llevó a cabo con la obra “El amor ciego”.
               
En uno de los laterales del Teatro funcionaba un cine de verano, con sillas de madera y suelo de tierra,  donde además de proyectar películas  se celebraban actuaciones musicales.
         
El teatro mantuvo su actividad hasta el año 71, fecha en la que se cerró por falta de rentabilidad. Sin embargo, en 1987 el ayuntamiento lo compró por 12 millones de Pts. (72.100 €).
               
Se rehabilitó y volvió a inaugurar en Noviembre de 1988.

 
  
        

ALICANTE: UNA CIUDAD BOMBARDEADA (3ª PARTE)

Artículos Anteriores:
         
Autores:
Begoña García y Jordi Henales
Fotografías:
Extraídas del documento original, con permiso de sus autores.
Agradecimientos:
Miguel Ángel Pérez Oca, escritor.
RESPUESTA DE LA POBLACIÓN CIVIL.
            
Como es de imaginar, la población vivía bajo el temor de perder la vida en cualquiera de los ataques aéreos. Muchos ciudadanos habían tenido que contemplar con horror como muchos de sus familiares, amigos y vecinos, quedaban destrozados tras la caída de los mortíferos proyectiles. Muchos niños pasaron tres años de su infancia descubriendo cuerpos destrozados entre los escombros.
                
Berna, una niña de apenas 9 años tuvo que ver todo esto. “Hubo muchos destrozos, ¡uy, ya lo creo!, en el Raval Roig de miedo. Cuando salías del refugio, y mirabas el Raval Roig, ¡Madre mía de mi vida! Todo lleno de metralla, todo lleno... En un bombardeo, cuando salimos y había... venía un hombre con su carrito, no se que vendía, y venía con un carro  y un burrico,  siempre por el Raval Roig,  pues cuando salimos una vez del refugio lo habían... las bombas lo habían cogido, lo mataron, y estaba así, él, el burrico y el carro”.
                
Pero el momento de mayor pánico era cuando sonaban las sirenas. Berna recuerda que en cuanto sonaba la sirena lo primero que cogía era un palito que llevaba colgado al cuello y se lo metía en la boca para evitar morderse, el palito le temblaba por el miedo. “El día que bombardearon, el de las 36 horas, eso fue horrible, horrible. Yo recuerdo que mi madre nos sacó y estaba lloviendo y nos empujaba, y yo gritaba. A mi hermana la mayor, le gritaba para sacarla de la cama, ¡Carmina, hija, Carmina, venga, levántate, que están bombardeando! ¡Carmina, venga, que ha tocao la sirena! Y mi hermana ¿qué?, y puff, se dejaba caer. Eso porque le daba mucho miedo. Entonces, bajaba por la escalera, y en cuanto veíamos que los aviones habían pasao, uuuuuf, echábamos a correr y nos íbamos al refugio. El  día de las 36 horas yo, ni sé si pudimos salir a comer”. “A mí me daba pánico, yo pensaba :”Si yo salgo y me viene una bomba en el mismo momento y me cae...” Es que esas bengalas tu no sabes el resplandor que daban, Y como allí en el barrio bombardeaban tanto, tiraban tantas bombas, pues daba pánico, ¿tú sabes lo que es eso?”
                           
Los cuantiosos bombardeos que sufría la ciudad de Alicante hicieron mella en la población. Movidos por el instinto de supervivencia, como medida de seguridad, muchos alicantinos enfilaban al atardecer, tras la jornada laboral, un cotidiano éxodo hacia las partidas y pueblos cercanos. Se distanciaban de la capital en los tranvías que cubrían los trayectos a Mutxamel y Sant Joan, y en el autobús “la Paloma”, que los llevaba a la cercana San Vicente, o bien se iban en bicicletas o sencillamente a pie.
                  
Muchas de estas personas salían hacia el exterior de la ciudad para volver al trabajo la mañana siguiente. Un buen número de ellas eran niños. Los padres, preocupados por salvaguardar la vida de sus hijos, los enviaban con familiares o conocidos a otras poblaciones, mientras ellos quedaban en la ciudad, aun a riesgo de sus vidas. Debían seguir trabajando para darles de comer a esos niños.
                
"Mi madre, se puso a trabajar en San Juan, en el hotel, y luego hicieron una guardería, donde vinieron los niños de Madrid,  le decían la colonia madrileña. Y mi madre iba a trabajar a aquel hotel, y ¿qué hacía?, ella nos dejaba en casa, pero, ¡dejaba la puerta cerrada!Y si venía el bombardeo, como un día que nos cogió allí. Mi hermano estaba cosiéndose un zapato o algo, y dijo: Mira que si ahora vinieran las bombas, aquí encerraos. Y así fue.”, recuerda Berna. “La cuestión es que pasamos allí... Pero mi madre ya tomó miedo y ¿qué hacía?, que nos llevaba con ella. Tenía yo una tía, que en San Juan tenía una casa de campo grande, y ya terminamos por ir allí. Bajábamos aquí a Alicante, pero estábamos allí. Claro, mi madre no nos llevaba todos los días a San Juan, nos llevaba a dos un día, a dos otro día, y se quedaban aquí en Alicante mi hermana la mayor y mi hermano el mayor también.”
    
Manolo era un niño pequeño, tendría 5 años cuando empezaron los bombardeos “A los pocos días de empezar los bombardeos, mis padres me llevaron al río Montnegre y allí pasé la guerra. Desde allí sí que oía los bombardeos. Me ponía a llorar porque sabía que mis padres y mi hermana estaban aquí. A mitad de la guerra, cogieron una casa en el río e iban y venían al Mercado central.”
                             
No sólo abandonaba la ciudad la población civil, en las Actas Municipales se pueden observar diversas quejas de concejales que protestan ante el abandono de sus puestos de algunos de sus colegas. El miedo alcanzaba a todos.
               
LA “QUINTA COLUMNA”
           
El miedo de la castigada población alicantina hacía correr rumores sobre la existencia de una “quinta columna”, fascistas que de manera oculta, prestaban su ayuda a los sediciosos de diversas maneras. Se decía que las baterías instaladas en el Castillo de San Fernando no derribaban nunca ningún avión nacionalista porque sus dotaciones estaban integradas por quintacolumnistas. La gente decía que los aviones de Rabasa aparecían horas después de que cesara el bombardeo, incluso hubo quien afirmaba que cuando corrían hacia los refugios se les disparaba desde las ventanas.
                      
Es difícil saber con exactitud la existencia de esta “quinta columna”. Pero en el hablar popular se estaba convencido de ello. Enrique Cerdán Tato recoge el testimonio de Pablo Portes: “La hubo, pero claramente. Un teniente de la batería antiaérea emplazado en el Castillo de San Fernando era, sin duda, un fascista enmascarado. No recuerdo su nombre, pero existen pruebas de ello. Además, a pesar de la prohibición de encender las luces por la noche, en ocasiones se iluminaban los objetivos desde tierra, para guiar a los aparatos enemigos”.
           
Manolo García oía comentarios después de la guerra sobre que rápidamente mucha gente cambió de bando. “ Estaba el coche de la calavera, eso lo he conocido yo, era un Fiat y los laterales no tenían puertas. Iba la Guardia de Asalto, y por la noche tocaban a la puerta y cuando bajaba el que buscaban, se lo llevaban. El chófer de uno de esos coches, que era rojo, cuando se acabó la guerra, en la primera procesión que salió de Santa María y con camisa azul y lleno de medallas, iba él.
                    
Las referencias más claras las recoge la prensa. El diario Nuestra Bandera publica una noticia referente a la “quinta columna”, informando de que está haciendo una labor derrotista, protestando de que los soldados y fuerzas armadas se lleven su ración diaria de pan, promoviendo alborotos. Se invita a la población a que “ ahoguen en su nacimiento cualquier manifestación de protesta injustificada, cualquier acción consciente de la quinta columna.”
                     
Se sigue investigando al respecto de la “quinta columna”, pero también es cierto que el armamento defensivo disponible contra la aviación situado en San Fernando y en la Serra Grossa, eran insuficientes y anticuados y estaban bastante deteriorados.
              
LA VIDA COTIDIANA BAJO LAS BOMBAS. 

A pesar del miedo a los posibles ataques, la vida debía continuar. Manolo y Justa seguían yendo a vender sus mercancías al Mercado Central, María Antón y su madre venían a diario a la ciudad andando desde El Altet a cambiar huevos y conejos por azúcar, su padre continuaba trabajando en la fábrica de Cross, y la ciudad proseguía con sus quehaceres diarios, se mantenía un ambiente de normalidad, pero siempre alerta.
            
Los cafés y los bares seguían funcionando, con parroquianos que comentaban los sucesos del día, los teatros continuaban ofreciendo sus espectáculos, anunciados en la prensa, para aquellos que querían gozar de un momento de respiro.
                  
Sin embargo, no todo continuaba con normalidad, los colegios tuvieron que cerrarse por el peligro de los bombardeos. “Yo recuerdo que mis hermanos los mayores, y yo, que también he ido, pero salía antes, íbamos a la Escuela Modelo, y mi madre nos llevaba por detrás del Castillo, yo estaba en párvulos. Y empezaron a bombardear tanto, que nos daba miedo. Y estuvimos yendo luego a los colegios que habían en el Raval Roig, pero ya al final tuvimos que dejar de ir también, y los cerraron, porque como era ya más continuo, pues los cerraron.” , nos contaba Berna.
                    
Debido a la necesidad de protección de la población, muchos vecinos de la ciudad que tenían posibilidades y lugares adecuados para ello, decidieron hacer refugios en sus casas. Estos refugios no eran sólo utilizados en su propio beneficio, sino que abrían sus puertas a quien estuviera en peligro. Los vecinos de Manolo García hicieron uno de ellos. “ Se liaron a cavar un hoyo de 2 o 3 metros y luego hicieron como una cueva. Hoy pienso que no sería efectivo para nada, pero allí se refugiaban mucho”.
             
Uno de los días que María, de 14 años, acompañaba a su madre desde El Altet, pasando por el barrio de San Antón, les sorprendió un bombardeo. “Allí tenían los refugios dentro de la casa, entraban bajo el Castillo y allí nos metimos. Fue una señora la que nos dijo: “pasen, pasen” y nos metimos en la casa”.
                       
Sin embargo, María vivió una situación en la que esta solidaridad no quedó tan patente. A pesar de las normas que indicaban que los niños y las mujeres tenían preferencia para entrar en los refugios, se encuentran varias denuncias al respecto. María protagonizó uno de estos momentos de descontrol. “Estábamos dentro del refugio de la Plaza del Carmen, tocó la retirada y salió la gente, y en eso, cayeron las bombas y la sirena sonó a la vez. Todos queríamos entrar otra vez, a mi me hicieron el brazo polvo, la gente se mataba por entrar, y alli quedó gente tirada en el suelo a la entrada. Cuando venían las bombas...”
               
Donde se apreciaba esta solidaridad era en determinados refugios, como en el Raval Roig, donde los niños jugaban en la puerta a pesar de las normas, cantando canciones como “Dicen que la Pasionaria se ha casado con Negrín, dicen que ha tenido un hijo y que le han puesto resistir. Resistir, resistir, con un plato de lentejas, resistir, resistir, y si no quieres las dejas”  y jugando a la cuerda. Y sobre todo, se observaba en la atención a las mujeres ancianas o con alguna discapacidad, que vivían dentro del refugio, con mecedoras y camastros de las casas, llevándoles los vecinos lo que podían para alimentarlas. Estas acciones se repetían en diversos refugios, ya que en las Actas Municipales se encuentran varias denuncias de los vigilantes de los refugios sobre que hay personas que pernoctan o viven en ellos. También se encuentran las que informan de la poca higiene de algunos vecinos e incluso de quien hace sus necesidades dentro del refugio. Pero todo ello no impedía que los vecinos se ayudaran unos a otros, que los niños estuvieran en las puertas de los refugios y que las personas que no tenían movilidad fueran ayudadas por el resto del vecindario.
                    
“MITOS Y LEYENDAS”
        
En los momentos de incertidumbre de la población, cuando se sienten desinformados, cuando en realidad muchos de ellos no saben lo que ocurre, aparecen las leyendas.
             
En el caso de los bombardeos también aparecen. Hay quien cuenta que se iba corriendo el rumor de que a José Antonio ya lo trajeron muerto, que el bombardeo de la CAMPSA no tenía nada que ver con su fusilamiento, que había sido sin ningún motivo.
                    
Por otro lado, en el Mercado Central corría la historia de que el bombardeo del 25 de mayo fue provocado por un acto violento que se realizó poco antes. Manolo nos recogía el rumor: “El caso es que hubo una señora que dijeron que era fascista. Unos dijeron: “esa, esa, que es una pandolga”, que era religiosa, y la cogieron y la ahogaron con una cuerda y la tiraron a un cubo de la basura. Poco después fue el bombardeo, y se dijo que fue una venganza por lo que le había ocurrido a esa señora.”
                         
CONCLUSIONES.               
Tras el análisis de las fuentes consultadas y su exposición en los puntos anteriores, se llega a determinadas conclusiones de lo que supusieron estos ataques a la ciudad del Alicante.
            
En primer lugar, queda claramente demostrado que los objetivos de los ataques de la aviación fascista no fueron de carácter militar, ya que la ciudad no contaba con infraestructuras que se pudieran considerar objetivos militares, y en caso de considerar alguno, como las estaciones de ferrocarril, la CAMPSA o el aeródromo de Rabasa, estos lugares fueron mínimamente atacados en comparación con los ataques deliberados a la población. Respecto a los bombardeos sufridos por el Puerto, la mayoría de ellos coinciden con ataques a la ciudad, por lo que se deduce que el principal objetivo era la población, descargando las bombas que les quedaban en el Puerto a su regreso a la base en Mallorca. Es mucho más evidente ésto tras el “bombardeo del Pan”, claramente destinado a minar la moral de la población alicantina, lo cual no se consiguió pese a la crueldad a la que se vio sometida.
               
A través de lo expuesto sobre las autoridades civiles y los testimonios, se puede observar que Alicante era una ciudad que no estaba preparada para protegerse de los ataques aéreos, destacando la gran dificultad que se sufrió para poder construir refugios y las malas condiciones de la artillería antiaérea, mostrando un gran déficit tanto económico como logístico.
                                      
Cabe destacar el papel de las mujeres en la retaguardia alicantina, siendo ellas las que se encargan de la seguridad de los niños, de la protección de los vecinos más desfavorecidos y de continuar trabajando para alimentar a sus familias a pesar del miedo.
                          
No hemos de olvidar que Alicante fue un campo de experimentación de nuevas técnicas de guerra que serían aplicadas en la II guerra mundial poco tiempo después.
                      
Por último, destacar que se realizó un intento de modernización del Cuerpo de Bomberos, con nuevos materiales y una mayor eficacia.

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FUENTES BIBLIOGRAFICAS. 
-Cutillas Bernal, E., Crónica de la muy ilustre ciudad de Alicante. Tomo II, 1936-1999, Alicante, Excemo. Ayuntamiento municipal de Alicante, 2003. 
-Gómez Serrano, E., Diarios de la guerra civil (1936-1939),Alicante, UA, 2008. 
-Moreno Sáez, F., (dir.), Historia de Alicante. Tomo II, Alicante, Ayuntamiento de Alicante, Diario Información, 1990. 
-Pérez Oca, M.A., 25 de mayo, la tragedia olvidada, San Vicente del Raspeig (Alicante), Club universitario, 2005. 
-Sánchez Recio,G., Moreno Sáez, F,.(coord.), Historia de la Ciudad de Alicante. Edad Contemporánea IV,Alicante, Patronato municipal para la conmemoración del 5º centenario de la Ciudad de Alicante. 1990.
         
PRENSA Y REVISTAS. 
-Cerdán Tato, E., “Alicante, la masacre de los savioa”,Canelobre, nº 7/8, Alicante, 1986. 
-Moreno Sáez, F., “Alicante, una provincia de la retaguardia republicana”, 1939, la guerra acaba en Alicante, Suplemento Diario Información, Alicante, Prensa Alicantina,S.A.U., 2009. 
-Avance,1937-1939. 
-Liberación, 1937-1939. 
-Nuestra Bandera, 1937-1939.
      
PÁGINAS WEB 

24 julio 2009

ALICANTE: UNA CIUDAD BOMBARDEADA (2º PARTE)

Artículo Anterior:

Autores:
Begoña García y Jordi Henales
Fotografías:
Extraídas del documento original, con permiso de sus autores.
Agradecimientos:
Miguel Ángel Pérez Oca, escritor.

               
RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES.  
  
Los ataques aéreos cogieron desprevenida a la ciudad, todavía no contaba con refugios, ni con defensas antiaéreas. La población se refugiaba donde podía: en sótanos, bajos de las casas, bajo los colchones, o en edificios sólidos con el Teatro Principal y la Plaza de Toros.
               
Berna  y su familia corrían por la ladera del Castillo de Santa Bárbara: “Entonces no había refugio,  y nos íbamos a casa de una tía mía, que es la misma calle, salíamos de mi casa y teníamos que ir 5 o 6 casas, y luego una subida, y mi tía tenía una casa que le daba al Castillo”.
                       
“Mi mamá conocía a una señora que se llamaba Paquita, y ella y su hermana vivían por el Garbinet, Entonces, claro,  empezaban a bombardear más y nos daba más miedo y mi madre, por la tarde, nos cogía y nos íbamos a casa de esta señora. Por detrás del Castillo nos íbamos siempre arrimándonos a los pinos, nos íbamos así. Así estuvimos hasta que hicieron los refugios.”
                      
Ante esta situación, fue necesario movilizar toda clase de recursos, personas y adoptar medidas contra los efectos de los bombardeos aéreos.
          
 LA CORPORACIÓN MUNICIPAL.

En principio, la única autoridad que tiene poder de intervención en el tema de los bombardeos es la Corporación Municipal.
                   
Las primeras medidas tomadas se llevaron a cabo a través del Cuerpo de Bomberos y de Sanidad, destacándose en las Actas Municipales la labor extraordinaria y eficaz que realizó este Cuerpo y las necesidades que precisa para una mejor actuación.
                
Pero estas medidas no fueron suficiente para una población que se vio castigada reiteradamente por los ataques de la aviación franquista. Se crea el Comité Provincial de Defensa Pasiva, que dicta una serie de medidas a las que la población debe sujetarse estrictamente. Se pide a los ciudadanos que colaboren en “crear el espíritu de disciplina y serenidad, aun en los momentos más difíciles”.  Se indica lo que se debe hacer en caso de un inminente ataque aéreo, como el toque de sirenas durante el ataque, cesando el toque en cuanto finalice el bombardeo, la abstención de los vecinos de disparar arma alguna, no salir a la vía pública, toque de queda a las once de la noche salvo para los que realicen servicios especiales, ocupar las plantas bajas de las casas y no salir durante el bombardeo, penalización a aquellos que enciendan algún tipo de iluminación tras el apagado del alumbrado,el control de los carruajes oficiales, que los espectáculos públicos finalicen a las once de la noche y en caso de ataque, el público permanezca en sus asientos guardando silencio. En caso de ataque antes de las once de la noche, los bares, cafés y restaurantes no deben permitir la salida de ninguna persona. Se intenta tranquilizar a la población refiriéndoles que “las defensas antiaéreas y auxiliares de la población están constantemente alerta, y los organismos responsables y autoridades velarán por el estrecho cumplimiento de estas instrucciones, que serán exigidas inexorablemente”.
             
La Corporación Municipal, atendiendo a las normas dictadas, se encargan de asumir la construcción de refugios en condiciones para el albergue de la población civil en caso de gravedad. Esto conlleva el problema de la financiación de estas obras, decidiéndose el establecer una cuota de 2 pesetas por cabeza de familia y 1/1000 sobre la renta mensual para los comerciantes e industriales. Se exige la tributación obligatoria de los vecinos y habitantes que estén de paso por la ciudad. El cobro de este cupo lo realizarán los vigilantes nocturnos por medio de talonarios. Pero esta medida será insuficiente y el problema de la financiación sera un tema recurrente en las Actas Municipales durante el transcurso de la guerra.
                    

                       
El resultado de la subvención mensual del vecindario no es el esperado, y la Corporación decide solicitar al Gobierno de la República una subvención para la construcción de estos refugios. La respuesta del Gobierno es que les es imposible financiar estas obras, por tanto deben optar por otro tipo de soluciones.
            
La medida más importante que se realizó fue la tomada en julio de 1937, la constitución del Comité Local de Defensa Pasiva, que será el encargado de todo lo referente a la defensa de la población, como la construcción de refugios, la implantación de sirenas, antiaéreos, etc...  
                
La Corporación Municipal, por lo tanto, pasa a ocuparse de asuntos más generales en materia de defensa, como el recibir las peticiones y denuncias de los ciudadanos, autorizar la toma de medidas concretas, la solicitud de créditos para la financiación de la defensa de la población y a la elaboración de los partes de bombardeo de manera meticulosa y casi exhaustiva, detallando en cada uno los edificios siniestrados, daños causados, número de bombas que cayeron y número de víctimas producidas.
                    
Entre las denuncias cabe destacar la  llamada de atención a la DECA (Defensa Contra Aeronaves) sobre el toque de falsas alarmas, “evitando errores y procurando que las sirenas toquen al unísono
             
Respecto a las peticiones que se hacen al Ayuntamiento, encontramos un gran número de ellas referidas a la construcción de refugios en diversas zonas de la ciudad, tanto por parte de la ciudadanía como de entidades e industrias. Un ejemplo es la petición de un refugio en los jardines de la Fábrica de Tabacos, “donde se podrían cobijar las cigarreras ancianas y familias en un momento de peligro que pudiera producirse en horas de trabajo. Sería fácil la construcción al contar con material por parte de la Fábrica y la ayuda de los empleados”.  Se indica que hay un refugio cercano en la Plaza de Castellón que está en construcción, pero si la Fábrica subvenciona su propio refugio, se le da el permiso solicitado.
                                       
Otro tipo de peticiones va en relación a las víctimas de los bombardeos. Se solicita la ampliación de todos los servicios de Asistencia Social. Particularmente, el barrio de Benalúa solicita la creación de botiquines de urgencia en la zona, ya que si tienen algún herido de importancia no se le puede atender en condiciones, teniendo que trasladarlos a la Casa de Socorro, y debido a la lejanía pueden llegar en un estado muy grave.
                  
Lo más reclamado a la Corporación Municipal es la necesidad de subvención para la construcción de refugios. La Junta Local de Defensa Pasiva, realiza peticiones reiteradas al Ayuntamiento para solucionar este problema. De ahí que se tomen determinadas medidas, como el nuevo impuesto, la solicitud de créditos bancarios a entidades como la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Alicante, a la que se le solicitan 1.100.000 pesetas, teniendo la autorización del Consejo de Hacienda para realizar la petición del préstamo.
              
Una de las resoluciones tomadas frente a la necesidad imperiosa de proteger a la población civil es la de obligar a toda entidad o particular que construyan edificios de habitación civil o popular, industriales u otros destinos, de proveerlos a sus costas de refugios contra los bombardeos. En las Actas Municipales se recogen las condiciones que el Arquitecto Municipal propone para la construcción, detallando ampliamente la capacidad que deben de tener, los tipos de materiales a utilizar y la forma de construcción según sea el impacto de las bombas, aportando datos concretos para todo tipo de situación probable.
             
Las agresiones a la ciudad de Alicante se hicieron eco en el panorama nacional, recibiéndose escritos como el del Sindicato General de Abogados de Madrid, afecto a la UGT, testimoniando el “profundo dolor que les produce los constantes bombardeos de que está siendo objeto la población por la aviación fascista internacional.”
            
También llega a Europa. En París se celebraba una “gran conferencia sobre bombardeos aéreos” y a ella asistió Santiago Martí, el alcalde socialista de la ciudad, donde se hizo mención a los bombardeos sufridos por Alicante.
             
La cuestión del bombardeo del 25 de mayo de 1938 llegó al Parlamento Británico, que decidió enviar a Alicante una comisión de investigación. Esta comisión elaboró un informe publicado en Nuestra Bandera. “La comisión declara que ninguna fábrica de la ciudad se ocupa de la producción de material de guerra. No existen en la ciudad depósitos de material de guerra, ni tampoco tropas”. Sobre los bombardeos del 25 de mayo, del 25 de julio, del 6 y 10 de agosto, la comisión dictaminó que eran “un ataque deliberado a una zona civil”.
              
Otra de las repercusiones internacionales, de las escasas que hubo, fue la nota pública del Cuerpo Consular Extranjero manifestando su condolencia al Gobernador civil.
                   
JUNTA LOCAL DE DEFENSA PASIVA
                           
La Comisión o Junta Local de Defensa Pasiva se crea en Alicante el 10 de Julio de 1937, con la finalidad de encargarse de todo lo referente a la defensa de la población, como la construcción de refugios, la compra de sirenas y antiaéreos  y todo lo referente a la protección de la población civil.
            
A ella se remiten todas las peticiones de construcción de refugios, siendo el órgano competente para la realización de éstos. Se recogen en sus actas innumerables peticiones de los ciudadanos sobre este tema, y las complicaciones emergentes para la construcción. Se reciben peticiones de la MZA para proteger a sus obreros, de la Escuela Graduada de la calle Bailén, pidiendo una nueva entrada reservada a los niños, o la Escuela Modelo, subvencionando ella misma casi todo el proyecto y un sinfín de peticiones de vecinos pidiendo nuevos refugios o el arreglo de los ya existentes. La Junta, a día 16 de marzo de 1938, aprobó 32 refugios, pero las peticiones siguen llegando, sobre todo tras el bombardeo del 25 de mayo al Mercado Central. La Junta no puede comprometerse a llevar a cabo otras obras nuevas por un grave problema: la financiación de las obras.
           
A lo largo de todas las actas encontramos el problema de la financiación. Se había fijado un impuesto de 2 pesetas a cada cabeza de familia, pero debido al déficit y la necesidad imperiosa de construir más refugios, se ven obligados a elevar la cifra a 4 pesetas por familia y a 4 pesetas por factura a los hoteles de 1ª categoría. El cobro de estos impuestos se hacía a través de unos sellos que se pagaban en los estancos y que se pegaban en una hoja complementaria que llevarían las nuevas tarjetas de racionamiento que se facilitarían a primeros del año 1938, excluyendo del pago a los parados.
                 
                   
La recaudación de este impuesto no da los resultados obtenidos, y se comienzan a admitir donaciones particulares, colaboraciones como la de la junta de detallistas de hortalizas, que contribuyen con 300 pesetas mensuales, la iniciación de una suscripción con carácter voluntario a favor de la Junta de Defensa, resaltando la nota de prensa sobre un donativo antifascista de 250 pesetas y la colaboración de distintas entidades políticas que aportan su contribución monetaria. Todo ello se ve incrementado tras el brutal bombardeo del Mercado, tras el cual, la misma Corporación Municipal, después de  dolerse del terrible suceso, adopta la medida de colaborar personalmente con el dinero de sus miembros. Es destacable el disgusto que sufre la Junta porque el sindicato de Banca y Bolsa sólo aporta 500 pesetas. Sin embargo, proponen una gratificación al propietario de las casas de Garrigós, en la plaza del Puente, donde existe un refugio para que permanezca en el mismo y facilite al público su entrada. Esta utilización como refugio de los actuales pozos de Garrigós, la recuerda José Sánchez: “Yo era muy pequeño, tenía unos 6 años, y ahí, en ese rincón, me sentaba metiendo la cabeza entre las rodillas. Justamente ahí.”, comenta señalando el lugar. “Aún había agua, y pusieron unos tablones de madera para que pudiéramos entrar y no caernos”.
                
Se llega a tal situación, en la que si no se recibe más dinero, habría que paralizar las obras de los refugios. Esto se agrava debido a que hay que pagar a los obreros, que en ocasiones se niegan a trabajar exigiendo que se les de mayor ración de alimentos, cosa que resulta imposible debido a la escasez que se sufre en la ciudad, la compra de materiales adecuados y sobre todo el traslado de éstos a los lugares en construcción. Se pide reiteradamente mano de obra para la construcción, incluso llegando a echar mano de presos o movilizar a todos los hombres entre 18-45 años para intensificar las obras, incluso ya a finales del 38 se pide que se les facilite soldados por falta de personal.
               
Se presenta la posibilidad de que cada domingo se de un espectáculo en beneficio de la Junta de Defensa, y un impuesto por servicio en consumo de bares y cafés, incluso que las antiguas comisiones de Fogueres recauden en cada barrio para los refugios. Al no ser suficiente, se propone la idea de la “semana pro-refugios” en abril del 38, en la cual participaron la Federación local grupo anarquista, la Federación local de Mujeres libres y varios sindicatos, como el de Correos. A pesar del esfuerzo, los ingresos fueron escasos, por lo que al mes siguiente se realiza una “grandiosa novillada” organizada por la Junta de Defensa Pasiva para la obtención de fondos para los refugios, lo cual sí tuvo éxito, recaudándose la cantidad de 31.734'90 pesetas.         
              
            
 La Junta de Defensa debe enfrentarse a otros problemas, como la falta de vigilancia en los refugios, la conservación y reparación de los terminados, constituyéndose para tal efecto una Brigada especial dedicada a ello. Se apoyan para este fin en las Brigadas auxiliares de barrio, que informan a la Junta de las faltas materiales en los refugios y de las acciones incorrectas de la población en el uso de éstos. Pero conforme avanza la guerra, se empieza a carece de elementos voluntarios para estas brigadas, solicitando que se hagan cargo de este tema las organizaciones antifascistas. Se solicita al Comandante militar de la plaza que los servicios auxiliares se encarguen de la vigilancia de los refugios, pero esto no se pudo llevar a ca
                
Otro problema de gran importancia es la cuestión de las defensas antiaéreas y la colocación de sirenas. El Coronel de la plaza considera insuficiente la defensa antiaérea, pidiendo la colocación de cañones antiaéreos, lo cual es imposible debido a que no hay material. Se hacen gestiones para la compra de sirenas potentes, incluso el traslado de algunas a barrios donde no las hay. Pero lo más grave es que se observa una gran descoordinación entre los organismos oficiales en el toque de las sirenas. Tras el bombardeo del 25 de mayo, aparece en prensa las normas dictadas por el Coronel Comandante Militar referentes a las señales de alarma por medio de sirenas completamente distintas a las que la DECA local tiene dadas con anterioridad.
            
Las peticiones sobre la necesidad de estrechar la vigilancia de la ciudad y la intensificación de obras para preservar cuanto antes a la población civil de los ataques aéreos, se incrementan en las Actas Municipales y en las de la Junta de Defensa Pasiva a raíz del trágico suceso del 25 de mayo de 1938. Se vuelve a dar las instrucciones precisas sobre el toque de sirenas, se intensifican los trabajos en los refugios, la vigilancia de éstos y su limpieza,encargándose de la desinfección de todos los refugios de la ciudad y la necesidad de disponer de una señal de alarma que no tuviese ninguna posibilidad de inutilizarse a pesar de las proximidades de las explosiones, ya que son frecuentes las averías.
                                 
En julio de 1938 la Memoria de la Junta Local de Defensa Pasiva detalla el estado de la cuestión: “El número de refugios construidos actualmente es de 55 y el número de personas que pueden cobijarse se eleva a 38.140. En 7 de estos refugios se están realizando obras de ampliación que permitirán aumentar su capacidad en 2.450 personas.”  El plan de la Junta era llegar a la construcción de 37 refugios más, de los cuales 7 estaban bastante adelantados, para poder llegar a proteger a 108.590 personas.
             
LA PROPAGANDA.
             
Las acciones de las autoridades civiles se ven reflejadas en la prensa local. La labor de la prensa en connivencia con las citadas autoridades es fundamental. Son los encargados de llevar a los ciudadanos todas las noticias referentes a la situación que se está viviendo. Todos ellos hacen un especial hincapié en las victorias republicanas y los objetivos militares conseguidos, del mismo modo que se mencionan con interés desmesurado la destrucción de contingentes enemigos o de maquinaria bélica destruida. Se percibe en ellos falta de objetividad, ya que el lector obtiene la idea de que las tropas republicanas alcanzan victorias por doquier, puesto que las derrotas no aparecen de la misma manera, dando una errónea imagen de optimismo. Lo que se trata de conseguir es que la población no se desmoralice, se intenta motivar a los alicantinos a que continúen la lucha y no decaigan a pesar de ser atacados.   
                              
El periódico Liberación, de tendencia anarquista, peca en exceso de un lenguaje revolucionario y exaltador, aunque su lectura es rápida y entretenida aportando en ocasiones viñetas que toda la población puede entender. Criticó la falta de decencia de la población civil en los refugios: “En Alicante es una auténtica vergüenza lo que sucede con los refugios. La gente se ha colocado en ellos, y en ellos duerme, come, hace sus necesidades más secretas”.
                 
El diario Nuestra Bandera, órgano del Partido Comunista, es el que más noticias del ámbito local y provincial aporta. Un aspecto negativo es que conforme se acercan a septiembre-octubre de 1938, las noticias locales son dejadas de lado, a no ser que sean de gran notoriedad, y se centran en el ámbito internacional. 
                    
Las noticias de tipo local suelen hacer mención a los bombardeos, pero en pocas ocasiones, pero sí que resaltan mucho el tema de los refugios: su construcción, su conservación, las normas que se deben tomar para acceder a ellos, etc. Quizá, el periódico que más interés muestra por la construcción de estas defensas es Nuestra Bandera. En todos los números hacen mención ante la falta de éstos y su necesidad para la protección de la población.
      
Este diario hace referencia a los grupos de muchachas antifascistas creadas en Alicante y la provincia y la labor emprendida por ellas. Otra característica es que aparece en muchas ocasiones referencias a la labor educativa y están a favor de que los niños y niñas acudan a la escuela a pesar de la situación de guerra que vivía la ciudad de Alicante
                 
El diario Avance, socialista, llegó a publicar: “En Alicante no se ha dado importancia al problema de los refugios. La población civil de Alicante no se halla defendida contra los bombardeos aéreos. Lo que se ha hecho hasta la fecha no es suficiente. En lo que se refiere a la construcción de refugios en Alicante, más que lentos, hemos sido perezosos.”
      
Se trata de mantener la calma, de motivar a la población a que colaboren en la construcción de refugios, recogiendo las palabras del Alcalde: “Si fuera posible, hacer refugios en cada casa, en cada taller, que todo el mundo tenga la seguridad de que tiene donde protegerse”.
             
La relación de las autoridades con los medios de comunicación es sumamente estrecha. A través de la prensa y la radio se dan las instrucciones de como comportarse en los momentos de mayor peligro, se solicita a la población que presten ayuda a las Brigadas auxiliares de Barrio y acaten sus instrucciones, incluso se le pide a Radio Alicante “que en caso de alarma no cese la emisión, retransmitiéndose durante la misma discos de música alegre, así como avisos y advertencias para el público.”  Toda iniciativa es poca para mantener el ánimo de una población duramente castigada.
                
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