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lunes 9 de junio de 2008

BALMIS Y LOS NIÑOS HEROES

Carta enviada por la Asociación Cultural Alicante Vivo a los medios de comunicación, en referencia al ilustre Balmis y el escaso reconocimiento de su trabajo que tenemos en nuestras calles.




BALMIS Y LOS NIÑOS HÉROES

De la nada surgió
¡El espíritu más humano que la ciencia conoció!
con la ilusión y la esperanza
de dar por entero la belleza de su interior.
Su vida de sacrificio, empeño y tesón
lo hicieron digno de autentica admiración.

Llevaba por donde iba esperanza y salvación.

¡El espíritu más humano que la ciencia conoció!

Personas como Balmis merece la pena recordar
por su entrega y dedicación.

¡Expuesto al peligro! su vida poco le importó
luchando hasta la muerte

por aquello en lo que creyó.

En honor a:Francisco Javier Balmis.
Pepi Sanchez


Busto de Francisco Javier Balmis en la Facultad de Medicina de la UMH en San Juan de Alicante. Foto extraída de Wikipedia

Agamenón…
Barco y el Atardecer…
Mirando al Mar…
En esta época de monumentos nimios y carentes de sentido, el alicantino encuentra en nuestras calles una nueva oportunidad para avergonzarse del poco aprecio que se tiene en Alicante por nuestro pasado.
Francisco Xavier Balmis, alicantino de nacimiento, y sus “niños héroes” descansan en el panteón de los ilustres olvidados, a pesar de la enorme labor médica que realizó en favor de la erradicación de la viruela.
Ningún monumento hay en estos lares que reflejen el trabajo llevado a cabo por este cirujano y que forma parte de los grandes hitos de la medicina moderna.
Si deciden acompañarnos en nuestra máquina del tiempo, se lo contamos con mucho gusto, con la ayuda de nuestros amigos del Rotary Club de Alicante, cuya documentación nos ha servido de fuente de consulta.
Si bien el honor de descubrir la vacuna contra la devastadora viruela le correspondió a Edward Jenner, es cierto que el mérito de introducirla en las colonias españolas del Nuevo Mundo recayó en Francisco Xavier Balmis y en su ayudante José Salvany y Lleopart
La viruela era una enfermedad infectocontagiosa muy grave, de alta mortandad, que diezmaba la población a pasos agigantados: la fiebre y las hemorragias eran sus síntomas más comunes.
El miércoles 30 de Noviembre de 1803 partió la corbeta María-Pita desde el puerto de la Coruña, portando en sus compartimentos el mayor tesoro jamás fletado por un navío: la vida.Para ello, embarcaron 22 niños (a quienes Balmis llamaba cariñosamente "niños héroes") de la Casa de los Expósitos de la Coruña, que no pasaron la enfermedad, con el fin de ser inoculados sucesivamente en el curso de la navegación, para tener siempre la vacuna activa y en perfecto estado hasta su destino.
Ese destino final (Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolvia, Venezuela, Cuba, México, Filipinas y Macao) no se ciñó únicamente a las colonias españolas, sino que llegó hasta territorios asiáticos. Destacó de esta manera su labor diplomática, a favor de la ciencia y sobre todo de la humanidad.
Pero su hazaña no se limitó a transportar la vacuna, hecho al que no hay que restar importancia, ya que no hay que olvidar que el país de origen de Edward Jenner no lo podía exportar a sus dominios porque llegaba seca e inservible. También organizó vacunaciones masivas, formando a los facultativos de las zonas en la manipulación, utilización y conservación de la vacuna, culminando tan invalorable hazaña en 1812, fecha en la que regresó a España con su salud quebrada como consecuencia de las penurias sufridas en sus expediciones en pro del ser humano, y con cientos de miles de vidas salvadas.
Consciente de su estado, en 1814 solicitó al Monarca la plaza de Gobernador del Real Sitio de San Fernando.
Y como no hay deuda que no se pague, plazo que no se cumpla, y que todo lo que en este mundo vive es condenado a muerte, a Balmis le tocó pagar tan alto tributo el 12 de Febrero de 1819 en Madrid.
Por su parte, José Salvany y Lleopart había fallecido unos años antes, en 1810, en Cochabamba.
Esos fueron los días en que nuestros ilustres científicos nos abandonaron para siempre.
Tras sus muertes, Alicante censaba 20.000 habitantes. En la centuria siguiente, concretamente en 1920, ya aparecía una población de 63.908 habitantes: un enorme crecimiento demográfico al que contribuyó la labor médica de ambos.
Ante tal situación de cambio, se celebró el primer centenario de la perdida de Francisco Xavier Balmis y Berenguer, descubriendo una lápida, labrada por el cincel del artista D. Vicente Bañuls (hoy desaparecida), que dió el nombre de Dr Balmis a la actual plaza de Alicante, situada entre las calles de Canalejas, Cid y Limones, anteriormente llamada Plaza de Torrrent.
Ojalá nunca se olviden las hazañas realizadas por Balmis, en beneficio de su patria, de la ciencia médica y sobre todo, de la Humanidad.
Por ello, desde Alicante Vivo no creemos que el nombre de una plaza sea suficiente para honrar la memoria de este hombre.
Si el ilustre Agamenón tiene el privilegio de reposar en un pedestal…
¿Por qué no nuestro querido Balmis?

JUAN JOSÉ AMORES LIZA
MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL ALICANTE VIVO

lunes 2 de junio de 2008

REIVINDICANDO UN NOMBRE PROPIO: ESTACIÓN DE BENALÚA

Artículo publicado en el Blog de Benalúa y enviado a los medios de prensa y a Alicante Vivo para su máxima difusión.

La Estación de Benalúa, cuya línea original a Murcia cumplirá el año que viene 125 años, es una de las últimas joyas arquitectónicas de Alicante, y se encuentra en un estado ruinoso y lamentable, por culpa de la administración (Ayuntamiento de Alicante y Adif), que se dedican a otras cosas, como proyectos faraónicos y grandes negocios, pero que no afrontan nunca los auténticos problemas de la ciudad, sino que van de aplazamiento en aplazamiento.

Este emblema de la tardía revolución industrial en nuestra provincia, que nos conectó con Elche, la Vega Baja y Murcia, es un auténtico icono urbano. Esperamos que algún día se pueda recuperar, porque mientras tanto, las únicas noticias que genera son las de proyectos que nunca arrancan o la basura acumulada y los incendios provocados por quienes han acelerado su proceso de degradación ocupándola ilegalmente.

En este artículo, queremos reivindicar una denominación justa, legítima y acorde con la historia de la estación, puesto que la prensa y los propios ciudadanos, se refieren a ella como "Estación de Murcia". Pues bien, este nombre nunca ha existido, se trata de una denominación popular para diferenciarla de la estación de trenes previa, que nos comunicó con Madrid, y que también se implantó en las proximidades del barrio.

La denominación oficial de la primera estación fue "Alicante-Término", como bien indicaban (e indican) los rótulos oficiales y los títulos de billete. La regentó la empresa Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), hasta que el monopolio nacional (RENFE) la absorbió. Desde entonces, se la conoció como "Estación de RENFE" (aludiendo a la compañía ferroviaria) o "Estación de Madrid" (aludiendo al destino principal de los trenes que desde aquí partían). Incluso, podríamos aventurarnos a que directamente, cuando se pregunta por "La Estación", se entiende que nos referimos a este lugar.

Fotografía del rótulo de la fachada de los años 70 (los últimos de su funcionamiento con líneas regulares) en el que vemos claramente la denominación de la estación.

Paralelamente, ocurrió algo similar con la Estación de Benalúa (éste fue su nombre original), que fue regentada por Ferrocarriles Andaluces hasta que RENFE absorbió dicha empresa. Al ser las dos de la compañía nacional, ya no podría ser válido identificarlas por la concesionaria de la línea, por lo que el saber popular dictaminó un veredicto eminentemente práctico. Las dos estaciones de Alicante, se denominarían según los trenes que de ellas partieran: la de los trenes a Madrid, Estación de Madrid; y la de los trenes a Murcia, Estación de Murcia.

Un recurso práctico, puesto que una confusión al quedar en la "Estación del tren" a más de uno seguramente le conllevó una buena caminata por el borde del barranco de Benalúa hasta la otra estación al percatarse del equívoco. Sin embargo, aunque en otras ciudades han sucedido fenómenos similares (véase en Barcelona, con la "Estació de França"), las estaciones emblemáticas suelen mantener el nombre original, reconociendo su singularidad e iconicidad. De hecho, muchas acaban dando nombre a la zona en la que se emplazan, reconociendo su gran presencia urbana. Este es el caso de estaciones como Atocha, Chamartín, Mediodía o Delicias (en Madrid), o la mítica King´s Cross-St. Pancras en Londres.

Reconocemos, por tanto, que el nombre popular ha calado hondo, y la ciudad reconoce a la estación como Estación de Murcia. Sin embargo, no es su nombre original, como bien prueban estas fotografías, y los documentos originales relativos al hermoso edificio.

Rótulo original de la estación que todavía existe, y que fue tapado por los rótulos de RENFE (hoy rotos y prácticamente ilegibles) colocados sobre el mismo a posteriori.

La estación, que nació al mismo tiempo que el barrio que le dio nombre, en 1884, se llamó "Estación Alicante-Benalúa", puesto que esta zona era un páramo alejado de la ciudad, al borde del mar, junto a un barranco y una inmensa meseta, que los mayores llamaban "Antigones". Fue tan importante para la ciudad el desarrollo de un barrio como éste, que la estación recogió el nombre para definir el lugar donde se ubicaría y diferenciarse de la estación de MZA.

Es posible que además de todo esto, el hecho de que el alcalde constitucional -interino- de Alicante en aquellos momentos fuera don José Soler y Sánchez (miembro de Los Diez Amigos), tuviera algo que ver por el cariño que le profesó al barrio. Quizá esta denominación ayudó también a promocionar de algún modo el nuevo barrio (¿un primitivo reclamo promocional o nombre publicitario de una estación?).

En esta estación trabajaron cientos de vecinos del barrio, y los viajeros que a ella llegaban recibían la bienvenida a la ciudad con el mar y el barrio de Benalúa como telones de fondo. Desde la Gran Vía del Catedrático Soler, un auténtico balcón al mar, se observaban los trenes ir y venir, con sus columnas de humo, sus silbidos y su traqueteo junto a la Playa de Benalúa (o del Baver).
Por ello, por ser un patrimonio de los alicantinos, y especialmente de los benaluenses, que estamos perdiendo a pasos agigantados todas nuestras edificaciones decimonónicas, solicitamos a todos cuantos llegue este mensaje que se conciencien y propaguen esta idea: la estación se llama "DE BENALÚA".

Antiguo cartel de los andenes. Los viajeros, desde la ventanilla, reconocían el lugar en el que el tren había parado: Alicante-Benalúa.

Desde el Blog de Benalúa queremos iniciar un espíritu de concienciación urbana, para tratar con más cariño a esta edificación, y recuperar un nombre inherente a la ciudad, que evoque la pertenencia a Alicante y a nuestra historia. Denominarla "Estación de Benalúa" despierta un tono especial en quien alude así a este edificio, del mismo modo que llamar por el nombre de pila a una persona, en lugar de por un genérico "usted" o algo parecido.

Queremos que cuando se restaure el edificio, si algún día podemos verlo, se recupere y mantenga el rótulo original pintado sobre la piedra de la fachada, y que la denominación oficial para el menester al que finalmente se destine, sea siempre "Estación de Benalúa".

Este nombre aludirá a la historia y a un barrio de gran importancia en el desarrollo urbano y social moderno de la ciudad de Alicante. Asímismo, al igual que la denominación "Benalúa-Sur", contribuirá a mantener la historia del barrio para las generaciones futuras, cuando se pregunten porqué aquellos lugares conservan ese mismo nombre.

Este artículo fue mandado a los principales periódicos de Alicante, medios radiofónicos y asociaciones vecinales. El eco que se hicieron del mismo podéis verlo en este artículo.

Artículos recomendados:
La estación de Benalúa (I): Los orígenes de la línea
La estación de Benalúa (II): La terminal y los años de funcionamiento
La estación de Benalúa (III): Del abandono al futuro

La estación de Benalúa según Óscar Martín (I)
La estación de Benalúa según Óscar Martín (II)

La estación de Benalúa según Pedro J. Zamora (I)
La estación de Benalúa según Pedro J. Zamora (II)

domingo 1 de junio de 2008

LAS HUELLAS DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN ALICANTE

Carta de la Asociación Cultural Alicante Vivo, publicada ayer en el Diario La Verdad, de Alicante, basada en el artículo "Cuando fuimos héroes..."
De nuevo, nuestro mayor agradecimiento a dicho periódico por su incansable labor en favor del patrimonio e historia de nuestra ciudad.

CUANDO FUIMOS HÉROES...
Este año se cumple el centenario del inicio de la Guerra de la Independencia, del que su periódico se ha hecho eco. Sin embargo, a pesar de las ilustraciones y gráficos explicativos aquí aparecidos, desde Alicante Vivo echamos de menos una llamada de atención a las huellas de esta guerra en nuestra ciudad.
El Castillo de San Fernando, levantado según los planos del ingeniero Pablo Ordovás en 1813, con motivo de la defensa de la ciudad ante la invasión napoleónica, nació directamente obsoleto para los fines bélicos. En el momento de su construcción, con severos fallos estructurales, podemos imaginar lo que tuvo que significar para la ciudad, que puso sus esperanzas de supervivencia en este nuevo castillo. Toda la población participó en la que fuera la obra de mayor envergadura efectuada en los últimos siglos en Alicante. El espíritu y el esfuerzo de todos los habitantes se integró en cada piedra de sus muros.
Por suerte, nunca sirvió para aquello para lo que se había proyectado. La ocupación francesa en Alicante no se produjo. El General francés Louis-Pierre Montbrun bombardeó la ciudad el 16 de Enero de 1812 desde el Cerro de los Ángeles, pero sus tropas ese mismo día se fueron a Francia, requeridas para la invasión de Rusia.
Los alicantinos respiraron tranquilos, y con el impulso del ilustre Doctor Rico, se aprovechó posteriormente esta gran instalación para ubicar un gran pulmón verde que haría las delicias de generaciones enteras de alicantinos. Bañuls aportó la magia y el romanticismo de sus esculturas, y Sebastián Pérez Mira-Percebal y Miguel López urbanizaron su entorno en los años 30 del Siglo XX. A lo alto de su torreón, miles de alicantinos subieron durante años para observar su ciudad bajo una hermosa pérgola, y ver cómo el puerto se metía en un mar que se confundía con el cielo. En sus jardines se fueron ubicando columpios, un parque de tráfico, e incluso una pajarera donde admirar preciosas aves.

Además, para recordar el gran esfuerzo de la construcción del castillo, así como el de todo un país que protagonizó un levantamiento popular el 2 de Mayo de 1808, y que se enfrentó al invasor hasta lograr expulsarlo, se levantó un memorial en el romántico cementerio de San Blas (creado apenas unos años atrás, en 1805) en recuerdo a todos estos héroes que por todo el país, incluido Alicante, defendieron aquello que les unía. Este cementerio, que entró en un largo proceso de abandono y degradación cien años después, tras haber sido inaugurado el actual en 1918, se clausuró por la República en 1931, y su demolición se inició en 1959 tras retirarse su carácter sagrado. El monumento fue trasladado a su emplazamiento actual, en el acceso al parque del Castillo de San Fernando. Desde entonces, cayó en el olvido en medio de una glorieta a la que pocos prestan atención, al final de la Calle del Escultor Bañuls.
Los nombres que un día se creyeron grabados a fuego sobre la resistente roca para contar a las generaciones futuras el ejemplo del valor y de la defensa de unas ideas y un sentimiento, se borran hoy lentamente, la placa está casi ilegible, y el monumento pasa inadvertido. El conjunto del castillo, levantado con el esfuerzo de todos los alicantinos, las esculturas, los paseos, los jardines y parques, se encuentra en un estado de total abandono. Si alguien arrancara mañana uno de los leones de la rampa de acceso, para llevárselo a su chalé, tendría el camino libre, y sería una nueva desaparición de nuestro patrimonio para apuntar en la ya larga lista.
Sirva este artículo a modo de reivindicación para salvar las huellas de la Guerra de la Independencia en Alicante, y especialmente, para recuperar este hermoso lugar que posteriormente sirvió para que muchos jugáramos y disfrutáramos de pequeños, y hoy nos lamentemos cada vez que lo visitamos.

Defendamos la memoria y el patrimonio de Alicante, porque cuando los recuerdos se borren y las generaciones pasen, si nadie la mantiene, nuestra ciudad quedará vacía de recuerdos.

ASOCIACIÓN CULTURAL ALICANTE VIVO

sábado 24 de mayo de 2008

CRÓNICA DEL 25 DE MAYO


Dibujo realizado por el artista alicantino Remigio Soler para ilustrar la tragedia del bombardeo en el especial del Aniversario del Bombardeo publicado por el Diario Información en Mayo de 1982.

Mañana se cumplen 70 años del bombardeo sanguinario y cruel que cayó sobre los civiles alicantinos, una mañana de mercado, en plena Guerra Civil.
Mucho os hemos contado ya sobre estos hechos y la necesidad de que la ciudad y la sociedad recuerden este hecho incluido en su historia.

Fotografía cedida por Elías Gomis

Hoy, en el Mercado Central de Alicante se celebrará un acto en homenaje a las víctimas de aquella barbarie, recordando cómo el cielo se abrió sobre sus cabezas, provocando indiscriminadamente amputaciones, heridas terribles y la muerte; otros, se llevaron un recuerdo infernal que jamás pudieron olvidar, y hoy no pueden comprender como aquel acto fue olvidándose, y con él, los cientos de vidas que allí se perdieron, cada uno con una historia truncada que contar.

Fragmento de la primera página del diario comunista "Nuestra Bandera" del 26 de Mayo de 1968, que revela el espíritu informativo y psicológico en un momento de gran crisis tras el dramático bombardeo, insuflando aliento de esperanza a los alicantinos.

Alicante nunca llegó a conocer con exactitud la dimensión de aquél ataque que conmovió al mundo. Fue un bombardeo a la población civil, precisamente en una ciudad carente de objetivos militares, sin depósitos de armas, sin fábricas de municiones, sin cuarteles. La primera réplica fue la de los cónsules extranjeros en Alicante. Protestaron los de Francia, Cuba, Argentina, Bélgica, Dinamarca, Uruguay, Holanda, Finlandia, Suecia, Guatemala, Paraguay, Checoslovaquia, Perú, Santo Domingo, México, San Salvador, Liberia y Bolivia, "porque el ataque haya sido recibido en el casco céntrico de la población, alejado de objetivos militares y que por ello las numerosas víctimas producidas pertenecen al elemento civil".

Por eso, hoy, nuestro homenaje consistirá en publicar unos documentos realmente duros, que nos podrán hacer tomar conciencia de la tragedia que se quiso borrar de la historia, y que nunca dejaremos que desaparezcan.

Sobrecogedora carta recibida por Alicante Vivo el día 23 de Mayo de 2008, que narra el duro testimonio de una superviviente del Bombardeo del Mercado Central de Alicante:
Hoy víspera de la conmemoración de los 70 años del llamado, por aclararnos los alicantinos "Bombardeo del Mercado Central", por fin he ido a visitar a mi tía María Giner Parodi, superviviente del mismo, para que me contara de primera mano su historia, lo que aconteció aquel día.. Somos una familia de El Campello, la familia de mi madre armadores y marineros. Cuando empezó la guerra, a mi madre y a mi tío los mandaron para protegerlos a Casablanca (Marruecos).Tenían 4 y 7 años. Allí estaban con dos hermanas de mi abuelo y su madre, mi bisabuela. No padecieron la guerra, fueron tiempos felices para ellos. Todos los meses enviaban paquetes con comida para el resto de la familia que permanecía en El Campello: la mujer de mi abuelo (mi abuela) y su cuñada (la hermana mayor de mi abuelo con sus hijos). Los paquetes los mandaban al consignatario Lamagniere. Allí trabajaba un señor que para hacerles un favor, se llevaba los paquetes que enviaba mi familia desde Casablanca a su casa, para evitar que los robasen dado el hambre que había, a cambio, ellas les llevaban pescado. Se turnaban para ir a Alicante a por los paquetes. Esperaban el paquete para unos días después, pero un día antes del bombardeo, una vecina de El Campello "Teresa la Bicha" les dijo que ese día ella había ido a casa de este señor a recoger su paquete (también con el pescado como compensación) y que había visto los paquetes de ellas allí. Entonces, anticiparon su marcha a Alicante, lo hicieron la mañana del 25 de mayo. Mi tía Carmen, se libró. Le tocaba a ella este viaje, pero dijo que ella no iba y fueron mi abuela y su sobrina, mi tía Maria, en el trenet hasta Alicante a la estación de la Marina. De allí fueron hasta la calle Pintor Agrasot, 9 (que es donde vivía el empleado de Lamagniere) es una calle que une la Montanyeta con el Paseo de Soto. Subieron, entregaron el pescado y recogieron los paquetes. Bajaron la escalera, mi abuela iba delante, nada mas salir a la calle gritó: - ¡¡¡María!!! ¡¡¡bombes!!!
Y volvió a entrar corriendo a la portería, se quedó sentada, le había alcanzado la metralla. Mi tía María se quedó tendida en la calle, ella sola logro quitarse el trozo de metralla adherida a la pierna, se despegó la pierna, que la tenía doblada hacia atrás, debajo de la nalga y apoyó su pierna destrozada sobre la pierna buena para evitar que la pierna mala se le descolgara aún más. Mi abuela desde dentro gritó:
- ¿Marieta que t'han fet?
Mi tía contestó: - ¡tía! ¡la cama!

Ya no la volvió a escuchar, se giró y vio algo en la barriga de mi abuela, quizá un trozo de metralla. Las bombas seguían cayendo. Un señor pasó corriendo intentando huir del bestial bombardeo. Al ver a mi tía malherida, la cogió en brazos sin dudar. Mi tía le indicó que mi abuela también estaba herida y que estaba dentro de la portería pero el hombre contesto: - Xiqueta, jo solo puc emportarme a una -(amb tota la raó) La cogió en volandas y la llevó hacia la Casa de Socorro. Las Bombas seguían cayendo y el señor con mi tía en brazos, y la pierna destrozada, se iban refugiando en las porterías que iban encontrando abiertas entre bomba y bomba. Mi tía dice que alguna mujer refugiada en alguna portería se desmayó al ver el estado de su pierna. Pero María no perdió la consciencia ni un segundo. Llegaron a la Casa de Socorro y mi tía pidió que la atendiera Don Álvaro Campos, amigo de la familia que veraneaba en El Campello, le dijeron que Don Álvaro era un fascista, pero mi tía insistió. Don Álvaro al verla gritó: -¡Pero Marieta! ¿Qué haces tú en Alicante? ¡Yo que he mandado a toda mi familia al campo! ¿Y tú? ¿Tu que haces en Alicante? -(lo decía realmente enfadado y dando puñetazos de impotencia sobre la mesa) Don Álvaro al ver el estado de la pierna puso a disposición de mi tía un coche y conductor, y la mandó al Hospital. Cuando llegó al hospital, la cogieron 4 enfermeras con una sabana y la llevaron hasta la cama, no había camillas. Le atendió un médico, le preguntó el nombre: -María Giner y soy de El Campello - dijo que él tenía en su casa a una mujer sirviendo que se llamaba igual y que también era de El Campello, que el apodo era María "Chispa" (resultó ser tía de mi abuela).
Explosión accidental de la armeria "El Gato" cinco años despues del bombardeo, recordó a los alicantinos el horror de las bombas.

Mi tía le contó al conductor como se llamaba ella, su padre, su madre, dónde vivían y que su padre estaría esperándola con el trenet de las cinco en El Campello. El conductor cogió el tren de las cinco y se plantó en El Campello para contarle al padre de Maria lo ocurrido. Su padre, el tío Toni Carme, perdió el conocimiento al escuchar el relato de lo sucedido, lo tuvieron que reanimar en Ca Fina La del Ví (su casa está junto la estación del trenet). Mi tía Maria estuvo 6 meses en el hospital, compartió habitación con dos chicas más, una que perdió una pierna y a la otra le pilló el bombardeó en la tienda de la uva, le cayeron todas las botellas a la cara y perdió los dos ojos. Maria finalmente no perdió su pierna, le pusieron 4 clavos y un aparato que iba desde la nalga hasta el tobillo. No tenían medicamentos, le ponían gasas limpias en las curas y poco más. Le quedó una cojera, pero siempre se ha desenvuelto de maravilla. El tío Toni Carme, que era armador, estuvo indagando por el muelle para ver quién fue la persona que salvó la vida a su hija. La localizó, se llamaba Pepe, de Carolinas, fue a ver a mi tía al hospital y cuando sanó, toda la familia fue a visitar a Pepe a su casa. Hicieron amistad. De mi abuela poco se sabe, mi tía dice que murió porque nadie la vio, no tuvo la opción de ser salvada, se quedo dentro de la portería sin que nadie reparara en ella, moriría desangrada y sola. Luego, pasó la pala y los cuerpos los llevaron al cementerio de Alicante, imaginamos que está en una fosa común, nunca lo pudimos saber. Se llamaba Asunción Giner Llorca. Mi madre y su hermano quedaron huérfanos aquel día. Cada vez que pasé con ella frente al 9 de Pintor Agrasot decía con voz muy queda: aquí murió mi madre el 25 de Mayo, sola…

Gracias, Alicante Vivo.
Luisa Maria Oncina Carratalá, El Campello

Posteriormente, hemos recibido una carta de Rafael Sellers, nieto de Dolores Giner Climent, relacionada con el relato de Luisa María Oncina Carratalá, publicado el 25 de Mayo con motivo del 70 aniversario del bombardeo del Mercado Central de Alicante:
Estimados amigos de Alicante Vivo:
Soy un lector asiduo a vuestro formidable portal. Me considero un alicantino amante de las tradiciones y el folclore de mi ciudad, de las costumbres y de las señas de identidad alicantinas, tan denostadas en estos últimos tiempos. Desde siempre me ha gustado todo lo relacionado con el Alicante antiguo. Provengo de una gran familia alicantina, de barraquers, cofrades y peregrinos de la Santa Faz.
Aunque parezca un tópico, es verdad: siempre gustaba de preguntar a mis abuelos por los tiempos pasados, por la guerra, por los años 20, por cómo era la ciudad antes, cuando había una arquitectura definida. No como ahora.

Todavía tengo una abuela de 95 años que me contaba una historia similar a la narrada por Luisa María Oncina Carratalá (que creemos saber ya quién es) sobre el bombardeo al Mercado Central. Ayer estuve con ella y le relaté la historia aparecida hace unos días en este blog... ¡¡Y es la misma!!
Mi abuela se llama Dolores Giner Climent, natural de El Campello, prima hermana de la fallecida Asunción Giner Llorca. Sin embargo, me cuenta varios matices sobre la historia de Luisa, que quería compartir con todos vosotros.

Según me cuenta, el cuerpo de Asunción sí fue encontrado al día siguiente por su madre, María Llorca y por la madre de mi abuela, Josefa Climent, en un hospital. Me sigue contando que el bombardeo les pilló en la calle Bailén, aunque cuando le digo que la otra versión es en la calle Agrasot, le surgen las dudas. Lo que sí me cuenta con rotundidad es cómo se entera su familia. Por la noche, la madre de Asunción Giner fue a casa de mi abuela desde El Campello, pues su hija no había llegado a casa todavía. Pensándose lo peor, cogió el trenet y vino a Alicante, a casa de su sobrina (mi abuela), Dolores Giner, por si se hubiera refugiado allí. Los temores fueron ciertos. Seguidamente, su madre y mi bisabuela, como he contado, la encontraron en un hospital. Obviamente, estos datos no son más que matices, pues nada tiene que ver que el bombardeo le hubiera cogido en Agrasot o en Bailén, porque lo verdaderamente importante fue que sobre Alicante llovieron infinidad de bombas que segaron la vida, en muchas calles, de decenas de alicantinos inocentes.
Cuando le pregunté qué hicieron con el cuerpo de Asunción (si lo enterraron en alguna fosa común, y preguntas de ese tipo...) no recuerda nada más. Por desgracia, sólo se limita a contarme que lo encotraron al día siguiente en un hospital. Un abrazo.


A continuación publicamos un texto remitido a Alicante Vivo por Carlos Salinas, elaborado tras una profunda investigación documental de los periódicos alicantinos del momento.

El terror: el bombardeo del Mercado

Las generaciones alicantinas de preguerra experimentaron bien pronto los efectos del terror como arma bélica sobre las poblaciones civiles. No cabe duda que el impacto emocional fue de tal calibre que, al igual que el resto de España, dejó a las personas atemorizadas por largo tiempo. Del bombardeo del 25 de mayo del 38 sobre el mercado de frutas se hablaba quedo y en privado y aun pasarían décadas para superar la amnesia colectiva.




Dibujo de Melchor Aracil.

Dibujo de Melchor Aracil.

La matanza provocó un creciente esfuerzo por construir refugios en calles y centros de trabajo. El gobierno civil, el ayuntamiento y las organizaciones del Frente Popular organizaron planes, edificaron refugios colectivos e hicieron constantes llamamientos a la cooperación. Consultando la prensa de abril de 1938 a febrero del 39 de los dos principales partidos en Alicante, Avance, del PSOE y Nuestra Bandera, del PCE (consultables en el Archivo Municipal de Alicante) comprobamos cuánto preocupaba la evolución de las relaciones internacionales, en especial de los miedos de Gran Bretaña y Francia ante Hitler. Se tenía una clara conciencia de las terribles consecuencias que un acuerdo con el sostenedor de Franco podría acarrear para España.

El soldado sostiene una Senyera cuatribarrada.

Dibujo de Melchor Aracil.

Dibujo de Melchor Aracil.

Por otra parte, los diarios recordaban la urgencia por hacer más refugios. Para ello incluían dibujos de trazo y sombreado expresionistas que calaban en el imaginario colectivo. Varios de ellos fueron firmados por Melchor Aracil Gállego (1906-1966), que junto con otros artistas plásticos (Gastón Castelló, González Santana, Abad Miró) realizaban dibujos para publicaciones del comité provincial del Socorro Rojo Internacional. Son imágenes que nos envuelven en aquel trágico ambiente.

Carlos Salinas



Don Enrique Cerdán Tato, publica hoy, 24 de Mayo de 2008, en el Diario El País, este artículo:

Matar a bomba limpia
Qué estirpe de bestias se perpetúa en el helado regazo del capital y sus extensiones. Aún me remueve las tripas la expresión de aquel niño destrozado por la metralla y que no quería morir, ¿y a quién no se le remueven?, ¿y a quién no, por el espanto reflejado en el rostro de un niño o de una niña o de un adulto, palestino, iraquí, o de cualquier otra parte del planeta donde acampan los asesinos y la carnicería? Pero aquel niño destrozado por la metralla y que no quería morir, era de aquí, al lado mismo, y se dio con una bomba fascista que venía de los cielos, cuando su ángel de la guarda hacía novillos en vuelo rasante y su madre corría a comprar sardinas, en un puesto del mercado. Mañana, 25 de mayo, se cumplen 70 años, de la criminal agresión de la aviación italiana, sobre la ciudad de Alicante. Era miércoles y poco antes del mediodía, la sombra de los Saboya se cernió, como un Dios impasible, sobre la gente más sencilla e inerme, que andaba con prisas a hacer la compra del día. Qué hazaña la de aquellos aviadores italianos que se montaron una patria bravucona, con despojos de la inocencia y olor a sangre. Noventa bombas devastaron el mercado y sus alrededores y se cobraron la vida de varios centenares de mujeres, de niños, de mayores, en una operación calculada sobre los mapas del resentimiento. Hoy, sábado, a las doce, como otros años, se pondrán flores, palabras, canciones y versos, recuerdos, a tantos queridos muertos, en el mismo lugar donde el fascismo mercenario al servicio del dictador Franco puso terror y exhibió su indignidad. ¿Cuántos muertos los del bombardeo de aquel 25 de mayo de 1938? Es difícil. Historiadores, cronistas e investigadores recurrimos a fuentes diversas, poco fiables, y nada coincidentes. Desde los 62, que Salas Larrazábal cifra en su libro Pérdidas de la guerra, para todo el año 1938, hasta los 393, referidos tan solo a la citada fecha, que he encontrado recientemente en la fotocopia de una relación numérica, que se conserva en el Archivo Municipal, con el sello de Cementerios, elaborada hacia 1940, es decir, por el primer Ayuntamiento de la dictadura, hay una muy considerable diferencia. Claro que no se podía esperar mucho más del general e historiador franquista Salas Larrazábal, quien al trágico capítulo de muertos a bombazo limpio, lo titula como si se tratara de uno de esos enigmáticos expedientes X. Lo titula, agárrense bien, muertos por "accidente producido por cuerpo extraño". Mientras se dilucida, si es posible, ese, en cualquier caso, fatídico número, también se pretende esclarecer otros aspectos de tan dramático episodio, y muy en particular honrar merecidamente a cuantos perdieron la vida, en aquella tremenda infamia, que una comisión británica, enviada por el Gobierno conservador de Chamberlain, constató y calificó de "agresiones deliberadas contra la población civil". La cita es hoy, a las 12, en la plaza posterior del mercado central.
Si a Gernika, el Gobierno alemán le pidió perdón por las atrocidades de la Legión Cóndor, Berlusconi debería pedir perdón a Alicante. Pero Berlusconi no pasa de carabinieri. Y la memoria también es un arma cargada de futuro.
Estas son las listas con los recuentos de víctimas obtenidos del registro del Cementerio Municipal de Alicante:

Y para finalizar con estos documentos, publicamos íntegro el texto que la Asociación Cultural Alicante Vivo leerá durante el acto del homenaje:
Hay sucesos que por sus características intrínsecas, se imponen al paso del tiempo y nunca caen en el olvido.
El 25 de mayo de 1938 es uno de ellos.
Si en pleno 2008 viviéramos el bombardeo del Mercado Central de Alicante, pueden estar seguros que dentro de setenta años esta imagen seguiría aún viva en la conciencia colectiva.
Habría pasado inmediatamente a los libros de historia y se recordaría para honrar a quienes perecieron en la catástrofe.
Habríamos sido testigos de aniversarios, memoriales y actos de homenaje que hubieran ayudado a fijar en la historia para siempre este suceso.
Por desgracia, cuando se bombardeó el Mercado Central, no había grandes medios de comunicación..
Había una Guerra; había una ciudad olvidada y repudiada por la ejecución de Jose Antonio Primo de Rivera; y, sobre todo, había un régimen franquista que durante los casi 40 años posteriores nos obligó a olvidar y silenciar lo ocurrido.
Alicante no se puede permitir el olvido de este bombardeo.
Y mucho menos ignorarlo.
Por una vez debemos escuchar, leer los testimonios y tomar conciencia de que todo aquello fue dantesco, una tragedia horrible que si hubiéramos presenciado hoy, nos hubiera conmocionado.
Todavía existe gente que lo recuerda al detalle, porque las bombas y sus efectos se quedaron grabadas en sus retinas.
Los miembros de la Asociación Cultural Alicante Vivo lo escuchamos en boca de María Ortiz López. “Maruja” nos contaba cómo había perdido a su padre en el bombardeo, el hambre atroz que pasaba durante la guerra y el pánico que le daban las sirenas.
Por desgracia, María Ortiz nos dejó hace algunos años. Fue una mujer alegre, sencilla y trabajadora, que a pesar de los hechos vividos nunca perdió la sonrisa.


La guerra es terrible, en todos los aspectos.
Todos lo sabemos.
Siempre hay víctimas…, y casi nunca vencedores.
Sin embargo, todavía es más terrible cuando afecta a los inocentes, a los civiles, a la gente que nunca debería implicarse en esos hechos. Trabajadores, amas de casa, ancianos, niños, enfermos…
Hubo testimonios dantescos; comentarios tan crudos y espantosos que aún hoy nos resulta difícil imaginar.

En el caso de Alicante, los fallecidos no tenían vinculación con ningún bando ni partido político. Éramos una ciudad carente de interés militar o estratégico, especialmente en nuestro centro urbano, donde se refugiaba el grueso de la población civil.
Ahora, 70 años después, comprobamos indignados que no hay ninguna calle ni plaza que recuerde estos hechos tan horribles.


¿Cómo es posible?
¿Es cierto que en 30 años de democracia, ningún Ayuntamiento se ha preocupado en exceso de homenajear a nuestros muertos?
Parece que sí.
En el Mercado Central hay una pequeña placa que recuerda aquello; pero se encuentra en un estado lamentable de deterioro y abandono.
Una placa nos parece algo muy pequeño para un suceso tan terrible e importante.
1938 queda ya muy lejos… es cierto
La tarea de explicar a nuestros hijos lo ocurrido aquí hace tantos años no es fácil; el tiempo y el olvido al que hemos sido obligados a mantener durante 40 años de franquismo juegan en nuestra contra.
Ahora nosotros somos los responsables de tomar el testimonio de la historia pasada, escribir la presente, y entregarle el relevo a las nuevas generaciones para que lo perpetúen.
Lo que nuestra generación haga desaparecer hoy de la historia, probablemente nunca vuelva a recuperarse. Y esas omisiones y vacíos de la historia impedirán conocer la verdad de lo que sucedió en Alicante.
Tenemos la oportunidad de hacer algo grande. Algo conciliador, que ejemplifique y una.
Que no nos divida.
¡Adelante!
La ciudad de Alicante recuerda cosas de mucha menor envergadura, y aquellos que vivieron los años más duros de nuestra historia reciente, los que sobrevivieron y los que no, los inocentes que perdieron su vida mientras acudían a por alimentos para sus hijos… no merecen ser olvidados, sino recordados para la eternidad.

Alicante Vivo

FOTOGRAFÍAS DEL 70 ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO DEL MERCADO CENTRAL



En estas imágenes vemos todo lo ocurrido durante el acto de hoy: desde la charla previa de los miembros de la Asociación Cultural Alicante Vivo con Enrique Cerdán Tato y amigos, la exposición de nuestro compañero Ernes ante todos los asistentes, todas las demás exposiciones de la PIC, partidos políticos y la Comisión Cívica, y por supuesto la emotiva ofrenda de flores.
FOTOGRAFÍAS DE ELÍAS GOMIS Y RUBÉN BODEWIG

Fotografía cedida por Elías Gomis

jueves 22 de mayo de 2008

LO QUE EL TUCUMÁN ESCONDE....

El "Stanbrook" en Orán. (Archivo de Rodolfo Llopis. BGM)
Para aquellos que vivimos en la ciudad de Alicante, la Calle del Destructor Tucumán (antes llamada Mariana Pineda y Maria Cristina) es conocida hasta la saciedad. Situada entre la Avenida de la Estación y la Plaza del General Mancha, recibió ese nombre en honor al destructor argentino que partió hacia el exilio con familias y mandos franquistas y derechistas disfrazados de marineros, con la permisividad del Ayuntamiento.
Era el 13 de febrero de 1937.
Curiosamente, no se colocó placa de calle al “otro” buque argentino utilizado para los mismos menesteres: “El 25 de Mayo”. Quizá esa calle hubiera servido más para recordarle al pueblo alicantino la masacre perpetrada en el Mercado Central ese día de 1938, que para honrar al buque que sacó falangistas de Alicante al comienzo de la guerra.
Ironías de la vida.
Unos años más tarde, la palabra “destructor” fue borrada sigilosamente del nombre de la calle.
Hoy en día, a casi nadie le importa o ni siquiera sabe todo esto. Incluso muchos argentinos piensan que hace referencia a su tierra natal.
Sin embargo, existe un barco y un capitán que jamás ha merecido el honor de tener una calle, a pesar de haber salvado la vida a 3000 personas. Hablamos del “Stranbrook” y de su capitán, Archibald Dickson , cuya honorable y ética gesta debería estudiarse en las escuelas.
Les contamos la historia.
El “Stanbrook” era un pequeño barco carbonero de 1383 toneladas, construido en 1909 y gobernado por un hombre de gran corazón: el capitán Dickson. Él fue el único que se atrevió a hacer lo que tantos sacerdotes proclaman en sus altares: apiadarse de los indefensos y de los vencidos.
Propiedad de la Compañía France Navigation, el barco viajó con distintas banderas en tareas de abastecimiento para el gobierno de la República. El 27 de marzo de 1939, atracó en Alicante. Franco había hecho creer a la gente que permitiría la salida de refugiados por mar, aunque en realidad había convertido nuestra ciudad en una trampa.
Unas horas más tarde, el “Stanbrook” partía del puerto burlando el bloqueo del minador Júpiter, con más de 3000 personas a bordo.

El Destructor Tucumán

¡3000 personas!
Recordemos que el barco sólo tenía capacidad para 50. Entre ellas había 398 mujeres, 147 niños y 15 neonatos.
Según testimonios, “el barco iba lleno hasta el palo mayor: había gente en las bodegas, en el puente, en el techo de las cocinas y en la sala de máquinas. La línea de flotación estaba sumergida en el momento de levar anclas. Estábamos todos apiñados, sin comida y con el miedo a ser torpedeados por los submarinos enemigos”.
Partió hacia Orán, navegando en zig-zag por encima de la línea de flotación y bajo contundentes bombardeos. La travesía de un día culminó cuando las autoridades francesas negaron su entrada al puerto argelino. Fue allí cuando Archibald Dickson amenazó con estrellar el barco contra los muelles si no dejaban bajar a los pasajeros.
En Orán, los exiliados fueron trasladados a una antigua cárcel con funciones de albergue.
Un final feliz… aunque a medias.
¿Saben lo que ocurrió con el “Stanbrook”?
Siguió después prestando servicio en la marina mercante hasta que el 3 de diciembre de 1939 se hundió al chocar contra una mina alemana a la entrada del puerto de Amberes. El capitán murió en el acto.
A pesar del amargo viaje, uno de los exiliados españoles escribió más tarde una carta diciendo que en los campos de concentración de Argelia se le rindió un minuto de silencio.
Y es que aquel hombre y su navío se lo merecían.
Hoy han pasado 70 años desde aquello. E incomprensiblemente, mucha gente lo desconoce.
Suele ocurrir en ésta y otras ocasiones que nuestros dirigentes, astutos y ladinos, se frotan las manos ante tal muestra de ignorancia de su pueblo.
Sin embargo, no deja de ser curioso que tengamos en pleno siglo XXI una calle que rememore las hazañas del Destructor Tucumán, y no la de un barco que salvó la vida a más de 3000 personas: desinteresadamente y por encima de la suya propia.
¿No creen?
Juzguen y recapaciten.
Nosotros, mientras tanto, no reconocemos a nuestra ciudad.

JUAN JOSÉ AMORES y ALFREDO CAMPELLO
MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL ALICANTE VIVO

martes 20 de mayo de 2008

SOLICITUD DE CAMBIO DE NOMBRE PARA LA "PLAZA DEL MERCADO"

La Asociación Cultural Alicante Vivo, a través de su presidente, ha cursado una propuesta al Ayuntamiento de Alicante solicitando el cambio de nombre de la “Plaza del Mercado” (Central), por “Plaza del 25 de Mayo”.
En este caso en concreto, nuestra solicitud NO tiene nada que ver con la Ley de la Memoria Histórica (cuyo texto íntegro podéis leer en ESTE enlace), ya que el actual nombre de la plaza no está vinculado al franquismo.
Sin embargo, los trámites son idénticos para ambos casos y es muy posible que en breve, tras los resultados de esta propuesta, nos decantemos por algunas calles relacionadas con el franquismo.
Con esta instancia, la Asociación tan sólo pretende solicitar al Consistorio un cambio lógico al lugar donde, 70 años atrás, ocurrió la mayor desgracia civil de nuestra historia reciente: el bombardeo del 25 de mayo de 1938, en el que murieron más de 300 civiles. Entendemos que el nombre “Plaza del Mercado” no tiene una tradición histórica lo suficientemente importante como para que dicho cambio pueda resultar, ni mucho menos, problemático para el Ayuntamiento o los ciudadanos.
No hace falta recordar a nuestros lectores que hasta los años 80, dicha plaza no existía como tal, ni siquiera en los callejeros. Anteriormente, recibió el nombre de “Plaza de Balmes”, y fue el lugar utilizado para levantar el nuevo Mercado Central. Tras dichas obras, la plaza simplemente desapareció.
Con la propuesta de dicho cambio, los miembros de Alicante Vivo ejercemos un derecho al que los ciudadanos de Alicante podemos acogernos, más aún tras la reciente aprobación del texto de La Ley de la Memoria Histórica. Entendemos que puede convertirse en una “causa imposible”, más aún tras leer el poco o nulo interés del Pp y Psoe al cambio de nomenclatura de algunas calles franquistas de Alicante. Sin embargo, nuestra exposición y nuestros 15 documentos adjuntados a la propuesta, son lo suficientemente serios como para que sea considerada y debatida.
Recordamos al Ayuntamiento que debe cumplir con la Ley de la Memoria Histórica aprobada por el Parlamento español, y que las administraciones públicas están obligadas a tomar las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias y otros símbolos de exaltación franquista o de la guerra civil.
A continuación, para todos aquellos que deseen ejercer su derecho como ciudadanos y estén interesados en solicitar el cambio de nombre de cualquier calle o plaza de la ciudad, os indicamos los pasos a seguir:

1-Bien en el propio Ayuntamiento o bien en su página web, en el apartado Trámites e Instancias, se debe conseguir el documento "Instancia General Al Ayuntamiento", que podéis encontrar en ESTE enlace. Dicho documento debe cumplimentarse con los datos personales del solicitante o de su representante legal (si procede), de forma clara y por duplicado. También pueden acompañarse hojas adjuntas con la exposición de los hechos (en nuestro caso hemos expuesto brevemente los acontecimientos del Bombardeo), la solicitud en concreto y documentos adjuntos explicando o justificando el cambio.

2-La documentación NO debe entregarse en el Ayuntamiento de Alicante, sino en el Departamento de Estadística, sito en la calle Rafael Terol, 10.
AQUÍ tenéis
el mapa y los teléfonos de Estadística.

3- Una vez entregada la documentación, recibiréis sellada una copia y comenzarán los trámites pertinentes, de los que seremos ajenos, aunque SIEMPRE han de concluir con una notificación al solicitante, bien a favor o en contra de su solicitud

Os recordamos que las instituciones públicas y sus representantes, elegidos por el pueblo cada 4 años, están para ayudar y facilitar los trámites al ciudadano, y no para entorpecer.
Nosotros sólo hemos encontrado facilidades y ayuda en nuestro proceso, si bien reclamamos un poco más de información a los funcionarios que, en algunos casos, no sabían muy bien hacia donde derivarnos.

viernes 2 de mayo de 2008

EL PRÓXIMO VIERNES: ALICANTE VIVO EN EL CAMPELLO

El próximo día 9 de mayo, Alicante Vivo presenta en El Campello "La Provincia de Alicante a tu alcance".

(Click sobre la imagen para ampliar)

¿TE LO VAS A PERDER?

Será a las 20:30 horas, en la Sala Ramón Llull de la Biblioteca Municipal, y constituirá el primer acto oficial de los miembros de la web como Asociación Cultural.
Organizada por el Ayuntamiento y la Casa de Cultura de El Campello, para la conferencia contamos con la valiosa ayuda de Pere Reig, técnico director de la Casa de Cultura, que desde el primer momento nos ha tendido la mano y ofrecido su apoyo y ayuda incondicional.
Poco o nada os vamos a adelantar de este encuentro.
Queremos que sea una gran sorpresa para todos los asistentes; algo que sorprenda por su originalidad a propios y extraños.
Por supuesto, habrá un gran despliegue audiovisual, con videos y fotografías. Pero no nos quedaremos en eso: haremos que la gente que se acerque por la sala Ramón Llull participe e interactúe con nosotros.
En definitiva, este es el único objetivo de estos eventos: despertar el espíritu dormido de los alicantinos, desempolvar el cajón de los recuerdos y sacar a la luz vivencias, fotografías y la historia vivida a pie de calle.
Este blog tiene sentido porque sois vosotros los que lo disfrutáis. Y queremos que sea más gente la que participe y nos conozca. Queremos llegar a toda la provincia.
Todos y cada uno de los habitantes de nuestra provincia hacemos y formamos parte de la historia.
Esas son las narraciones que nos gustan leer y las historias que queremos escuchar de vosotros.

Sala Ramón Llull, donde vamos a celebrar la conferencia.

¿Quién sabe? Quizá el día 9, todos los allí presentes podamos asistir a una clase magistral... pero impartida por la gente que se acerque hasta nosotros.
Con esta iniciativa, Alicante Vivo pretende divulgar aspectos interesantes de nuestra historia, cultura y entorno.
Bajo el lema "Alicante es mucho más que Sol y Playas", creemos que es necesario desmitificar nuestra tierra y dar a conocer las verdaderas grandezas que nos rodean.

¡Os esperamos a todos! No podéis faltar.
La entrada es libre, aunque limitada al aforo de la sala (135-150 personas)

ÁREA DE CULTURA
BIBLIOTECA

Pza. Canalejas-Centro Cultural

965 632 124

biblioteca@elcampello.org

viernes 29 de febrero de 2008

ALICANTE: RETRATO DE SUS HABITANTES. EL NUEVO PROYECTO DE ALICANTE VIVO

EL PROYECTO
Alicante Vivo es la web de todos los alicantinos.
Eso lo sabéis desde hace mucho tiempo.
Aquí podéis recordar y despertar aquellas sensaciones que hacía tiempo teníais olvidadas.
Este es el rincón donde compartir nuestras historias..., y no hay una mejor manera de hacerlo que compartiendo los recuerdos propios de cada uno. Aquí nuestros lectores muestran esas fotografías inéditas, guardadas en sus álbumes privados, para enseñarle a todo el mundo la vida real.
En cierta manera, Alicante Vivo sólo guarda esos recuerdos para que siempre puedan ser consultados y disfrutados por los alicantinos.
Pero.... ¿y si quisiéramos llegar un poco más lejos? ¿Vendríais con nosotros?
Os lo explicamos:
Existen muchos apartados de la historia de nuestra ciudad de los que no aparecen fotografías oficiales o documentos. Pero sabemos que en vuestra memoria sí que están.
La Asociación Cultural Alicante Vivo quiere escribir un libro.
Pero un libro muy especial.... como nosotros.
Queremos hacer un libro en el que recopilemos fotografías de nuestros lectores.
Queremos que nos mandéis una fotografía, muy especial, y nos contéis lo que aparece en ella.
De esta manera, podremos construir la memoria de las personas y del día a día de nuestra historia.
Porque esa es la historia que nos gusta: la de las pequeñas anécdotas y los acontecimientos vistos a través de los ojos de los alicantinos.
No dejemos que la memoria se pierda con el paso del tiempo.
Es necesario escribirla, guardarla y difundirla para que nunca desaparezca.
¡Ánimo!
Buscad en vuestros álbumes de fotos, en los recuerdos familiares... acercadnos a los familiares, conocidos y vecinos más mayores para que puedan contarnos historias y mostrarnos sus recuerdos, y sobretodo, escribid la historia de Alicante junto a nosotros.

CÓMO PARTICIPAR
Fotografía de Don Emilio Sanjuán de la Torre. En sus propias palabras: ""ESTA ES LA FOTOGRAFÍA DEL PRIMER AUTOMOVIL MATRICULADO EN LA CIUDAD DE ALICANTE. FUE COMPRADO POR LA PETROLERA "BRITISH PETROLEUM", CONOCIDA EN AQUELLOS ALBORES DEL SIGLO XX COMO "LA BRITANICA". AL VOLANTE, VEMOS A RAMON SANJUAN ALCARAZ , MI ABUELO. ÉL ERA CAPATAZ DE LA FÁBRICA, SITUADA EN LA ANTIGUA CANTERA, MUY CERCA DE LA SANGUETA. JUNTO CON DON ROGER DRAGO (EFECTIVAMENTE, ABUELO DEL HOY AFAMADO ESCRITOR FERNANDO SANCHEZ DRAGÓ) FUERON LOS DUEÑOS DEL PRIMER CARNET DE CONDUCIR DE ALICANTE."

Es muy fácil.
El libro, hoy por hoy, por supuesto, tan sólo es un proyecto.
Quizá nunca reunamos fotografías suficientes para escribirlo...; o quizá las reunamos y nadie se quiera hacer cargo de él...; o quizá sea el libro más bonito sobre Alicante que jamás se ha editado.
¿Quién sabe?
Pero, si tuviéramos que ponerle un nombre al proyecto, creemos que "ALICANTE: RETRATO DE SUS HABITANTES" sería perfecto, ¿verdad?
¿Cómo podéis participar?
Tan sólo revisad ese álbum con las fotos de aquél verano en la playa, o aquellas fotos de hogueras en las que paseábais por Alicante... mirad las fotos de las fiestas del pueblo, los días de excursión con el colegio... cualquier fotografía puede tener mucho valor.
Nos interesan hasta las de hace bien pocos años, de cualquier década (o siglo...). Y también esas historias, leyendas y anécdotas de la vida diaria, que nunca se han escrito y se han transmitido de padres a hijos.
Esta ciudad está llena de grandes historias
Podéis escanear esa fotografía especial. Y enviarla a nuestra dirección de correo.
Nos comprometemos a dar un excelente cuidado a vuestra información, y tratarla tal y como nos pidáis.
Sólo os pedimos tres cosas:
1. EN LA FOTOGRAFÍA SE DEBE APRECIAR ALGUNA ZONA DE NUESTRA CIUDAD. Recordar que buscamos retratos históricos en relación a Alicante. Es decir, la historia de nuestra ciudad vista a través de los ojos de sus habitantes.
2. INDICAR BIEN QUIÉN LA MANDA, QUIÉN APARECE EN ELLA Y, SOBRE TODO, EN QUÉ AÑO APROXIMADO SE HIZO. Cuanta más información tengamos de ella, más impresionante serán los resultados.
3. CONTAR, EN UN PÁRRAFO, LO QUE VEMOS EN ELLA. Por ejemplo: "aquí está mi padre en Canalejas..." o "mi abuelo trabajaba en el puerto cargando barriles de Fondillón...". Nos da igual 5 lineas o 20. Queremos que habléis, narréis, contéis todo aquello que decían nuestras abuelas cuando éramos jóvenes.
Y nada más.
Nosotros seremos los primeros en poner nuestras fotografías.
Estamos deseosos de hacerlo.
Y os iremos informando, frecuentemente, de cómo va nuestra recopilación.
Ojalá, algún día, no muy lejano, el proyecto se haga realidad.

Os estamos esperando.
Alicante necesita recordar para no olvidar.
Y la memoria de Alicante es la memoria de los alicantinos.
¡¡No dejéis que desaparezca!!