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miércoles 9 de julio de 2008

IN URBE 2008


El Centro 14 de Alicante (la Concejalía de Juventud) convoca cada año el concurso InUrbe para que jóvenes artistas ubiquen en las calles del Centro Tradicional de Alicante sus obras en el espacio público. El objetivo de este concurso es la revitalización del centro y el impulso a los jóvenes creativos.

Se reparten un primer premio del Colegio de Arquitectos de Alicante, un segundo del Patronato Municipal de la Vivienda, y 9 más a cargo del patronato de Cultura, el patronato de Turismo, la Fundación Caja Murcia, la Caja de Ahorros del Mediterráneo, el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana y la Concejalía de Juventud.

Desde el día 4 ya están ubicadas las once intervenciones seleccionadas para este año, y hasta el 12 de Septiembre, podréis verlas paseando por la Explanada y las calles adyacentes.

El primer premio ha sido para la obra "Botellón", de José Amorós Gonzálvez, Rocío Marroquí Girona, Patricia Navarro Mazón, Esther Romero Lozano y Antonio J. Ropero Perona, ubicada en la Plaza de Calvo Sotelo, y compuesta por un impresionante muro construido con botellas de cerveza.


El segundo premio se ha entregado a la obra "Numbers Game", de Abraham Martínez Soriano, ubicada en la confluencia de la Explanada con la Rambla, consistente en un juego a gran escala ubicado en el suelo, en el que en las casillas se narran los pasos y las dificultades que encuentran los inmigrantes para vivir en nuestro país.


"Cómo hemos cambiado", de Rubén Bodewig Belmonte, es una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre el ayer y el hoy de nuestra ciudad. Trata de concienciar sobre el estado de nuestro patrimonio, aproximando a la gente a nuestra historia, y provocar la reflexión de lo importantes que somos en el presente dadas las repercusiones que nuestras acciones tendrán en el futuro. La obra se ubica en un recorrido por todo el centro, conectando las otras intervenciones, y mostrando grandes cambios acaecidos en la ciudad, muchas veces dramáticos. Se trata de diez señales verticales que comparan una fotografía antigua del lugar en que se enclavan con una ventana por la que se puede ver desde el mismo punto de vista, el mismo sitio en la actualidad.











Las "señales del tiempo" están repartidas a lo largo de la siguiente ruta:
Y para poder verlas bien, éstas son las reproducciones de las fotografías (click para ampliar):







"Garage Invaders", de Cristina Ramos Jaime, es una crítica por la invasión del coche en la ciudad, en la que hay más vehículos que personas, provocando las dificultades para aparcar y tener una ciudad agradable, especialmente en el centro. Se ubica en la fachada de un garaje en la Calle del Cid, reproduciendo a gran escala los conocidos marcianos del popular videojuego de los años 80 "Space Invaders".

"Trasvase de aguas", realizada por Miriam Aguilar Marín, conecta con una estructura de tubos asombrosa las macetas de los balcones de dos fachadas en la Calle San Francisco (nº 56 y 61) creando el efecto de regar unos geranios con el agua que le sobra a los otros.



Esta misma autora también ha realizado la obra "El muro de las flores", en la fachada a la calle San Francisco del garaje anteriormente citado, colocando unas hileras de macetas para alegrar esta triste fachada.

"Cantando Bajo la sombra", es una intervención de Rafael Legidos Ibáñez y Mario Berna Box, ubicada en la Calle Pascual Blasco, frente al Síndic de Greuges. Decenas de paraguas de colores regalan una sombra muy original y una visión fantástica de esta pequeña calle.


"Se Vende" es obra de Fernando Cervantes García, y se ubica en la fachada del Colegio de Arquitectos, en la Plaza de Gabriel Miró. Las referencias a la crisis y a la burbuja inmobiliaria son inevitables al ver una fachada plagada de carteles anunciando ventas de inmuebles.


"El tapicero de la calle San Francisco", obra de Sergio Ramos Ruíz, ha utilizado los pivotes verticales de la Calle San Francisco, que separan las aceras del tránsito de vehículos para crear pequeños cojines de colores a lo largo de la calle, creando una imagen divertida y cómoda del espacio público.

"No rompas la tradición", es un trabajo de José María Buyo Calero, y ubica en la conocida como "plaza de las palomas" (Plaza de Calvo Sotelo) una enorme paloma blanca que sirve de columpio para los niños.

"Easy transmission", es un conjunto de señaléticas y simbologías dispersas por la Plaza de Gabriel Miró, reflexionando sobre el buen y el mal uso que hacemos de este lugar, obra de Susanna Miriam Speth.


Todas estas obras se pueden disfrutar en el recorrido urbano que aparece en el folleto:


En el apartado de "Exposiciones" de la web del Centro 14, se pueden ver más fotos y los momentos de los preparativos de las obras.

miércoles 9 de abril de 2008

LA CERAMICA DEL TOLL... (DESDE HOY) EN EL RECUERDO

...Adiós con el corazón que con el alma no puedo que diría aquel. Una vez más pasé por el lugar equivocado en el momento equivocado y se me erizó la mirada, otra vez tropezando con la misma piedra, con el mismo ladrillo, otra vez lo mismo de siempre.


La historia se repite y la piqueta ha hecho su labor destructiva rápida y eficazmente, vamos que en cosa de horas la Cerámica del Toll se ha ido al garete con su emblema, la coqueta chimenea de ladrillo, que por si acaso, ha ido al suelo a primera hora no vaya ser que alguien se le ocurriera protestar.

Ahora sus oscuros hornos ven el sol por primera y última vez, han quedado desnudos, al aire mostrando su entramado de cocción, sus oscuras bocas enmudecen para siempre, ya nadie recordará el devenir de ladrillos huecos y "panchitos".

Y es que "el progreso" pide paso a gritos, avanza con paso firme y no da concesiones a nada ni a nadie. Podríamos haber pedido que se conservase la chimenea o se llevase a una plaza para recordar nuestro pasado pero el AVE de rapiña vuela a ras de suelo y no entiende de sentimentalismos, ni de cerámicas ni de silos ni valora un patrimonio industrial que perdemos a pasos agigantados.

Vale que no era la octava maravilla, vale que no rascara el cielo con su fumata olvidada, que estuviese en un estado ruinoso de abandono o que las viviendas del paso a nivel aun siendo del XIX no tuviesen demasiado valor arquitectónico pero algo se podría haber reutilizado, algo se podía haber recolocado en el futuro para que los futuros vecinos sepan que hubo bajo sus pies. Un gesto, un guiño al pasado... algo. ¿Esto es lo que le espera a Rabassa?

¿Cuando aprenderemos a conjugar progreso con protección del patrimonio?

De esto ya no queda nada, descanse en paz y quede aquí para el recuerdo:










sábado 29 de marzo de 2008

LA NOCHE DE SANTA FAZ

En unos días, el gentío, el bullicio.
Los botijos y la caña de azúcar inundarán "el Llogaret"
Todos querremos llegar al monasterio, unos a pie con la peregrina de caña y romero; otros con la pesada carga del carro del Pryca hasta las trancas de garrafón; los menos ideando mil caminos para meter el coche a la misma plaza, si pudieran.

Todos los caminos conducen a Roma, así por tradición, por costumbre o por devoción, gentes de la comarca y de la provincia acuden a la Santa Faz, pero ¿que pasa el resto de los días del año?
Nada.
No pasa nada.
Los tranvías dejaron de humear y los coches y los autobuses dejaron de jugarse el tipo en la doble curva de la plaza... Se acabaron los semáforos eternos al sol, ahora todo es calma y tranquilidad, espacio y color y eso en una ciudad como la nuestra es de agradecer.
Quizá la remodelación no fuese del todo acertada; quizá se han perdido elementos tradicionales entre las bambalinas de un decorado "Terramítico". La plaza esta vacía, como esperando un revulsivo en forma de café, de lecturas tranquilas, de aire universitario... mientras tanto aguarda en silencio, cargada de soledad viendo pasar al sol y sobretodo a la luna en las frescas noches de invierno.

Nunca acaba esta noche, nunca acaba ya pasa poca gente por la calle, todos duermen, ¡malditos! descansan y esta noche nunca se acaba.

Todo parece tranquilo y en paz, las penas diarias fueron arrojadas como la ropa vieja y usada y esta noche nunca acaba.

Sólo yo voy sin rumbo en la calle, piso la ciudad, la insulto y la escupo pero ese "saber que nadie te espera" hace enemiga a la calle desierta.

Y hace tan siniestra a esa calle poblada, por eso mis pies, por eso mis pies pisan tu espalda. Maldita ciudad, maldita ciudad.

Sólo yo voy sin rumbo en la calle pero los bares ya ni me saludan y las ventanas me cierran sus ojos.

Miro la cartelera del cine no echan nada esta noche, esta noche nunca se acaba.

Ojalá que llegara el fin del mundo esta noche y esta noche no acaba, nunca acaba.
Maldita ciudad, maldita ciudad, maldita ciudad, maldita ciudad.

Acompaña las fotos una letra del polémico cantautor Albert Plá, que refleja la soledad de una tarde fría de hace algunos meses en esta "maldita" ciudad a la que se le puede odiar por momentos y a la que se puede querer toda una vida.

martes 11 de marzo de 2008

LA ESTACIÓN DE RENFE, AYER, HOY, ¿MAÑANA...?

La estación de ferrocarril de Alicante ha sido, desde mediados del Siglo XIX, el principal motor económico y urbano de la ciudad. Visitantes, industria, comercio... casi todo ha llegado subido a sus vagones. Sin embargo, su existencia ha significado la aparición de una complicada brecha que separó permanentemente Benalúa y San Blas, y ahora La Florida y los PAU´s.
La aparición del Puente Rojo fue el primer intento de coser esta ciudad partida en dos, para solidarizar los tejidos urbanos del norte y del sur, y acercar a esos vecinos cercanos, pero desconocidos, así como evitar el tránsito pasante por el interior de la ciudad creando una circunvalación, que fue la Gran Vía.

Hoy, parece que este problema empieza a tocar a su fin, y vivimos la cuenta atrás de un deseado soterramiento de las vías del tren, que nos llevará a la oportunidad más importante y ambiciosa de la historia de la ciudad desde el derribo de sus murallas.
Según el modo en el que la ciudad tome las riendas de esta ocasión, podremos realizar el mayor acierto que se ha hecho en Alicante, o el mayor desastre.

Sirvan como reflexión las siguientes cadenas de imágenes, que nos llevan del pasado al presente, y de ahí, al futuro. Su detenida observación seguro que hace plantearse al lector que estamos ante una ocasión de no repetir errores del pasado, y por una vez, apostar por la ciudad.

LA ESTACIÓN

La fachada original de la Estación de MZA. Una columnata y escalinata historicista daba la bienvenida a la ciudad. Desde el exterior se podía ver la espléndida cubierta del edificio: la versión ingenieril y maquinista de la estación. Una dualidad arquitectura-ingeniería que se dio en las primeras estaciones de ferrocarril de todo el mundo hasta que comenzó a crearse una tipología propia y se logró el equilibrio.

La fachada de la Estación de RENFE en la década de 1980. Se había desfigurado y tratado de "actualizar" destruyendo la fachada original del Siglo XIX, a cambio de una propuesta nefasta. El monumento a la libertad de expresión, entonces lució frente a la propia estación como fue ideado, pasando los vehículos bajo el mismo, a modo de "puerta" o "arco del triunfo".

La fachada actual de la Estación de Adif. La modificación de los ochenta fue tan mala que en la década de 1990 se decidió renovarla de nuevo. La fachada se revistió de granito, y se colocaron dos grandes planos acristalados que reflejan la escena urbana, y diluyen la potencia del edificio en el conjunto, pasando de ser protagonista a ser un mero acompañamiento a veces desapercibido tras el tráfico. Su interior alberga pabellones y una estructura metálica en la cubierta de alto interés arquitectónico, por su valor como patrimonio y arqueología industrial.

Estación propuesta por Vialia para la futura terminal intermodal de Alicante (Autobuses, trenes regionales y cercanías, Alta Velocidad y tranvías urbanos). Se trata de un horrendo centro comercial implantado en plena avenida de Salamanca. El gigantesco volumen sería el edificios más grande de la ciudad, y tendría una escala que anularía la aproximación real de un gran parque en el soterramiento hasta el propio centro urbano.
Además de esta estación, varias edificaciones y torres de viviendas salpicarían el parque urbano.

EL SOTERRAMIENTO

En sus inicios, la zona de vías posterior estuvo salpicada por pabellones ferroviarios donde vivían los maquinistas y operarios. También hubo rotondas para las locomotoras, talleres, almacenes de vagones... La ciudad acababa aquí, y en el entorno sólo alguna industria como el silo y la fábrica de Harinas Magro apareció en el paisaje.

Cuando la ciudad creció de un modo exponencial en la década de 1960, comenzó a acercarse a la zona de vías, sin un planeamiento existente que definiera cómo debería ser ese encuentro ni esa sutura. Esto ha provocado que hoy se haya convertido en un lugar residual y desastroso.
Aparece "La Colmena" en el skyline, un hito que será protagonista de cualquier escena urbana en el entorno de ahora en adelante.

Con la llegada de los años ochenta, el límite ciudad-estación se hace cada vez más complicado. El tráfico rodea a la estación. Los edificios crecen a su alrededor, y la terminal pierde peso en el conjunto urbano, quedando asediada por los cuatro flancos.

En la actualidad, su entorno ya ha dado la batalla por perdida y no plantea ninguna participación en la ciudad. Conociendo su destino y el veredicto de ejecución, la Estación sólo espera el momento de ser demolida para volver a ser reconcebida. Aparecen aparcamientos en superficie, se desmantelan pabellones centenarios... y el paisaje urbano aguarda ansioso conocer el destino de esta amplia extensión de terreno.

Este podría ser el futuro del soterramiento, con una estación subterránea, y un acceso desde el centro urbano al gran parque central, que llegara hasta Rabasa y la Vía Parque... Si por una vez, en Alicante se decidiera invertir en ciudad, y no en centros comerciales, edificios de viviendas... Es la última gran oportunidad de la ciudad para conseguir un gran pulmón verde... La propuesta ha sido elaborada dentro del interesante taller de ideas Alacant After Sun.

Artículos relacionados:
El Ferrocarril en Alicante
La Estación de MZA
Los pabellones de ferroviarios (I)
La Estación Abandonada
La Estación de Benalúa

sábado 23 de febrero de 2008

LA METAMORFOSIS DEL CABO DE LAS HUERTAS

Las huertas que poblaron las proximidades del Cabo que cerraba la bahía de Alicante a Levante le dieron el nombre a ese accidente geográfico que se metía dentro del Mediterráneo para que las olas modelaran sus rocas en forma de calas de difícil accesibilidad, en las que las aves y las especies marinas encontraron un santuario.
Coronado por una torre vigía (Alcodre) que posteriormente se transformaría en el faro, permaneció impasible a la evolución de la ciudad hasta bien entrado el Siglo XX.
Hasta entonces, la antropización más potente que el ser humano había hecho del paisaje se había dado en la Albufereta, donde las casitas y barracas de pescadores se asentaron al borde de la playa, y hacia su interior aparecían desde el Siglo XVI las Torres de la Huerta para proteger a los dueños de las fincas agrícolas de los ataques corsarios.

La Playa de San Juan, desde el faro, en los años 30

La Playa de San Juan, desde el faro, en la acutalidad. Fotografía de Panoramio.

Más allá de aquello, en lo que hoy conocemos por Playa de San Juan, existía la nada, o quizá, visto desde otro modo: la absoluta naturaleza. Un paisaje similar al que hoy podemos encontrar viajando por los Arenales, Santa Pola, La Mata y Torrevieja. Un sistema dunar, cañaverales... y una playa desértica kilométrica que se perdía en el horizonte bajo los grandes picos de la provincia.

Sin embargo, llegó el desarrollo y la modernidad puso sus ojos en este lugar.
Primero llegaron los chalets de los más pudientes, que se ubicaron en lo alto del cabo para poder atisbar toda la bahía, y la ciudad de Alicante desde la lejanía. Preciosas puestas de sol, silencio, brisa marina, gaviotas... era un paraíso.

Luego llegarían los planes de urbanización, y en apenas veinte años, entre los años cincuenta y los setenta, el paisaje mutó totalmente. La naturaleza quedó acotada a un reducto que por su difícil construcción junto a los acantilados, se decidió no urbanizar, y pese a protegerse, hoy nuestro Ayuntamiento sigue dando vergonzosas licencias de construcción a escasos metros de la orilla con tal de vender hasta el alma de la ciudad a cambio de dinero.

Esta es la historia de cómo el Cabo de las Huertas se convirtió en lo que hoy conocemos.

Comprobemos, para ello, gracias a una maravillosa fotografía de Jaime Pomares, que nos ha aportado una visión hasta ahora desconocida de este paraje, cómo el litoral cambió en exactamente 60 años. Precisamente fue él quien luchó por evitar que sobre la Albufereta se cometiera un crimen urbanístico y patrimonial urbanizando el cauce y lecho de la antigua laguna.

El cabo de las Huertas, fotografiado desde los Balnearios del Postiguet, en el año 1948.

El Cabo de las Huertas, fotografiado desde casi el mismo punto y encuadrada con la misma posición. La imagen está tomada desde el paseo junto al Hotel Meliá en el Postiguet, en 2007.

El Cabo, en 1943. Fuente: Juan Luis Román del Cerro. Alicante: 1880-1980

El Cabo, en la actualidad. Fotografía de Panoramio.

En un ejercicio de imaginación, Ángel Valero nos invitó a soñar con la vista inversa, desde el Cabo a la ciudad, soñando con que no hubiera edificios en el litoral.

La lástima de todo esto es que no hemos aprendido nada, y para muestra, este documental sobre el Cabo de las Huertas:

Parte I


Parte II

viernes 22 de febrero de 2008

AYER Y HOY: LOS CAMBIOS DE UNA CIUDAD (III)


PLAZA DEL MAR Y EL POSTIGUET


AVENIDA DE LA CONSTITUCIÓN


PLAZA DE CALVO SOTELO


POSTIGUET CON/SIN BALNEARIOS


PASEITO DE RAMIRO


MONUMENTAL Y MERCADO CENTRAL

Artículos Anteriores:
Los Cambios de una Ciudad I
Los Cambios de una Ciudad II

lunes 18 de febrero de 2008

LOS CAMBIOS DE UNA CIUDAD (II)

Los Cambios de una Ciudad (I)


Ayuntamiento de Alicante


Monumento a Canalejas


Panorámica del Puerto


Vista desde el Castillo de Santa Bárbara


Vistas desde la Casa Carbonell


Vista desde el Puerto


Plaza del Mar

Continúa en Los cambios de una ciudad (III)

viernes 15 de febrero de 2008

LOS CAMBIOS DE UNA CIUDAD (I)

Sabemos en "Alicante Vivo" que ésta es una de las secciones preferidas por nuestros lectores.
En ella, podemos ver la evolución llevada a cabo por nuestra ciudad en apenas unas décadas.
Creemos que no hace falta que os ponga de dónde son las fotografías siguientes... ¿verdad?
En cualquier caso, para aquellos que no lo sepan, os hacemos unas pequeñas anotaciones.
Y estamos seguros que podeis sacar infinidad de detalles y anécdotas.
Esperamos que os gusten

El Real Casino de Alicante

La ciudad desde el Puerto

Explanada

Vista desde Canalejas

Paseo del Puerto

Panorámica desde Santa Bárbara

Plaza de Calvo Sotelo

Panorámica desde San Fernando


LA CASA CARBONELL


jueves 14 de febrero de 2008

EL CALLEJERO DE ALICANTE EN 1853

Como ya sabréis me encanta ver planos antiguos de Alicante y compararlos con la ciudad de hoy en día. En especial me gustan aquellos en los que se leen los nombres antiguos de las calles y podemos comprobar así sus cambios a lo largo de la historia.

Hoy os traigo este plano del Alicante de 1853. Su autor es Francisco Coello y fue publicado en el Atlas Temático de la Comunidad Valenciana. Tomo II págs 290 y 291.

Veamos primero la trama urbana:

Como dijimos hace poco, las murallas fueron derribadas entre 1857 y 1862 como lo atestiguan algunas de las fotos que hemos ido poniendo en el blog, especialmente la del Alicante amurallado. Por lo tanto aprece haber un anacronismo ya que en este plano las murallas de la actual Explanada ya no existen y en su lugar aparecen unas "casas proyectadas" que no llegaron a hacerse. Seguramente el autor ya conocería las intenciones de derribar las murallas y decidió adelantarse. Esto no es algo raro ya que hoy en día son muchos los planos callejeros que pintan calles que aún no están hechas ya que su construcción es inminente.
Por ejemplo, pese a que Benalúa Sur nunca se construyó vemos en casi todos los planos las calles Trajano, Quintiliano y José Cabrera Vicario perfectamente delimitadas
Pero volvamos a nuestro planito y al trama urbana. Vemos que el resto de murallas siguen en pie con sus torreones, cuerpos de guardia y baterias. El Baluarte de San Carlos, la Puerta del Mar y la Puerta Nueva siguen en pie así como el pedazo de muralla del Postiguet, con la pequeña puerta (postigo) que dió nombre a la playa.
Si nos fijamos en el norte vemos un barrio de San Antón casi desangelado ya que fue reedificado tras la Guerra de la Independencia. Sus vecinos fueron trasladados al Barrio de San Francisco, llevándose con ellos los nombres de algunas calles y plazas que en esta fecha aún estaban repetidos, lugo lo veremos. Vemos también la Plaza de Toros y la Plaza de Santa Teresa sin el Panteón de Quijano ya que aún faltaba un año para la epidemia de cólera que acabaría con el heroico gobernador. Se ve un "Hospital Civil" y la "Fábrica de Cigarros y Palacio Episcopal" Vemos un incipiente barrio de Las Provincias que con los años se convertiría en zona marginal hasta su derribo de los años 80 del siglo XX para construir el túnel de la prolongación de Alfonso el Sabio que nunca llegó a hacerse. Justo en lo que hoy son las calles de Calderón de la Barca y de Juan de Herrera vemos una ermita con el nombre de "El Socós" ¿Qué pinta ahí?
En la zona de la Montañeta vemos el Convento de San Francisco y la primitiva iglesia de Nª Sª de Gracia que acabarían sus días como cuartel en la década de los 40 del siglo XX. Si nos fijamos bien vemos un circulito que no es otra cosa que el Molino de la Montañeta. El Torreón de San Cayetano que hay cerca sería el último en caer. Además se conservan fotos del mismo. En la Plaza de San Francisco se observa la puerta neoclásica homónima y la Alameda de San Francisco que no es otra cosa que la actual Avenida de Maisonnave que recibió su nombre tras la muerte del político 40 años después.
Por la zona de lo que hoy es Óscar Esplá vemos un "Fuerte de Gerona, ruinoso" y una noria (???) y ya en la zona del "Arrabal Roig o Roch" vemos la otra ermita del Socorro, las "Ruinas de la ermita de Santa Ana" y una fuerte, el antiguo Lavadero de Santa Ana, situada en la actual Calle de San Cayetano.
Bueno pasemos ahora al callejero de la época.
En este plano faltan las calles del Casco Histórico ya que apenas eran legibles y la trama urbana era caótica.
Como podemos observar la práctica totalidad de calles han cambiado de nombre. Por desgracia los nombres típicos y populares fueron durante años sinónimo de viejo y vulgar por lo que paulatinamente fueros sustituidos por otros de militares, políticos, pintores, personalidades etc.
El primer gran cambio se produciría apenas unos 10 o 15 años después con la inclusión de los nombres referentes a la Guerra de la Independencia.
Pero vayamos a este plano que hice el otro día con la ayuda de algunos libros ya que algunos nombres estaban borrosos. Los que no he conseguido descifran ni hallar se han quedado en blanco.
De todas estas calles sólo han perdurado las de San Francisco, Bilbao, San Fernando, Mayor y Labradores (todas con cambios), Duque de Zaragoza, Montengón, Monjas, Callizo del Marqués, Lonja de Caballeros, Santa María, Villavieja, Limones, Virgen de los Desamparados, Sta. Bárbara, Santa Marta, Santos Médicos y pocas más.
Llama la atención que en el Ensanche se repitan tanto la calle San Vicente (hoy Colón) como la Plaza de Santa Teresa (Hernán Cortés o Nueva). Esta duplicidad se produjo con la Guerra de la Independencia como ya hemos comentado.
Otras calles ya han desaparecido físicamente: Calle del Mar, del Orito (o de Lorito o Loreto), Esteras, Montañeta, Soledad, Torreta, Santa Faz, Victoria, Pescadería (luego Roger), Correo Viejo (antes Estafeta y luego Guzmán), Rincón, Muro y alguna más.
Otras se corresponden aproximadamente con el trazado de algunas actuales: Bóvedas (aprox. Calle Canalejas), Entre dos Puertas (aprox. Calle Primo de Rivera, antes 1º de mayo e Infanta), Molino (luego Vista Alegre, coincidiría con parte de la Plaza Montañeta y Álvarez Sereix), Plaza del Mar y Paseo del Enlosado (aprox. Plaza del Ayuntamiento) y Parque (aprox. Pintor Sorolla).
Repasemos algunos nombres: tenemos la Calle de Aranjuez, Delicias y la que luego se llamaría de Vista Alegre (en el plano Del Molino, hoy Álvarez Sereix aprox) con claras referencias a Madrid, sitios tan de moda por aquella época (Aranjez era el sitio de veraneo de Fernando VII). Por otra parte, la actual Calle Cervantes fue conocida durante un tiempo como Acera del Prado.
Aparecen las Calles del Diluvio y de la Catarata (hoy Pascual Pérez y Niágara) de claras referenc