“El cielo ha sido y es una inspiración para toda la humanidad. Sin embargo, su contemplación se hace cada vez más difícil e, incluso, para las jóvenes generaciones empieza a resultar desconocido. Un elemento esencial de nuestra civilización y cultura se está perdiendo rápidamente, y esta pérdida afectará a todos los países de la tierra."
(Extraido de la Declaración de la IAU/ICSU/UNESCO sobre la Reducción de los Impactos Medioambientales Adversos para la Astronomía. París, 2 de Julio de 1992).

Espectacular fotografía de Poldarn3, tomada desde el Maigmó. Podemos apreciar el alarmante hongo lumínico de la ciudad de Alicante y su área metropolitana, apreciándose desde la excesiva iluminación del Monte Benacantil (situado a más de 20km de la toma de la foto) hasta las luces de las poblaciones de Sant Joan y Sant Vicent del Raspeig, así como los tramos iluminados de carreteras. En primer plano, la luz de algunos vehículos se adentra en la oscuridad de la naturaleza del Maigmó, dejando intuir el trazado de la carretera y permitiendo contrastar la auténtica oscuridad del campo con el derroche de iluminación de ciudades y pueblos.
Se conoce el concepto de "contaminación lumínica" como la emisión de flujo luminoso provocado mediante fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.
A los que nos gusta que nos cuenten historias de tiempos pasados, nos gustará saber que hace sólo 50 años, en los pueblos y ciudades de alicante las noches eran oscuras, y en esta tierra de luz y sol, de noche nos visitaban miles de estrellas en un espectáculo incomparable, que hoy está a punto de desaparecer, del mismo modo que han desaparecido otros testimonios de nuestro patrimonio y nuestra cultura. En una noche despejada se podían observar más de 7.000 estrellas, que hoy están ocultas tras un velo amarillento o blanquecino, que en ciudades como Alicante reduce las estrellas visibles a apenas unas decenas. Lluvias de polvo estelar como las Perseidas o las Leónidas son prácticamente invisibles desde los grandes núcleos urbanos.
Aún así, y con sólo mirar hacia arriba y acostumbrar los ojos durante unos minutos, desde la periferia de una ciudad en un lugar medianamente oscuro, cualquier persona puede llegar a ver a lo largo de toda una noche unas 300 estrellas diferentes. En este cielo de invierno, se perfilan la Osa Mayor, las inconfundibles tres marías del cinturón de Orión, Casiopea, Sirio, Sagitario o la constelación de Andrómeda... Y, además de la Luna, también los planetas más brillantes como Júpiter, Venus, Marte o Saturno pueden observarse a simple vista cuando hacen su aparición. Poca cosa, sin embargo, para los tesoros que encierra el cielo.
Noche en el Maigmó. El horizonte brilla con un extraño color rosado, fruto de la reflexión de la luz de las poblaciones próximas. Fotografía de Óscar Martín Grande.
Exceso de iluminación en la Playa de San Juan visto desde el Cabo de las Huertas. Fotografía de Elías Gomis.
Hoy en día, el 99% de la población de España vive en áreas donde el cielo nocturno ha dejado de ser puro según los estándares autonómicos y supera en un 10% la luminosidad natural. El 67% de los españoles hemos perdido ya la posibilidad de ver la Vía Láctea y el 37% somos incapaces de ver el cielo nocturno.
En España hay 4,5 millones de luminarias de gestión pública. Sólo el 27% se gestionan con criterios de eficiencia energética. El alumbrado público supone cerca del 2% del consumo eléctrico total.
Mapa de Contaminación Lumínica de la Península Ibérica. Las zonas más afectadas son las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, así como las grandes capitales de provincia. El globo de luz que desprende Madrid, de 20 kilómetros de altura, es visible, a 300 kilómetros de distancia. Un barco podría navegar de noche entre Mallorca y Barcelona guiándose sólo por el resplandor de la Ciudad Condal. El alarmante hongo lumínico de la costa mediterránea es visible desde más de 150 kilómetros de distancia incluso con noches despejadas.
Para medir la calidad del cielo, se utiliza la
escala de cielo oscuro de Bortle, que evalúa la visibilidad de los cuerpos celestes en función del color y brillo del cielo nocturno.
La contaminación lumínica (el llamado cáncer del cielo)es la causante de que los que vivimos en las ciudades veamos de noche el cielo amarillento y que incluso los que viven alejados en el entorno rural, siempre vean en el horizonte un resplandor anaranjado en la dirección en la que hay una ciudad incluso a cientos de kilómetros de distancia. Este característico brillo nocturno del cielo al que ya estamos acostumbrados es debido a la reflexión y difusión de la luz en las partículas de polvo, agua y gases suspendidas en el aire.
En la provincia de Alicante, destaca la dispersión de la contaminación lumínica,no concentrándose principalmente en la capital, sino configurando toda una franja luminosa en la costa, especialmente en las comarcas de La Marina Alta y la marina Baixa.
En la provincia de Alicante sufrimos los efectos de esta contaminación de diferentes modos. En el entorno rural y natural del gran llano de las comarcas de L´Alacantí, el Baix Vinalopó y la Vega Baja es permanente el resplandor lejano de las ciudades de Alicante y Elche. Asímismo, en La Marina Baixa y La Marina Alta sucede un fenómeno similar, pero desde el entorno natural de las montañas próximas al mar, que sufren la iluminación de las poblaciones turísticas litorales. Sólo se salva de este exceso de luz nocturna el interior de la provincia en L´Alcoià, el Vinalopó Mitjà y El Comtat, gracias a un relieve más escarpado y también debido a una menor población, repartida en pequeños núcleos rurales con menor grado de urbanización e impacto en el territorio.
Vista nocturna de la Torre de Reixes, alejada de los núcleos urbanos, y cuyo entorno está gravemente afectado por la contaminación lumínica lejana. Fotografía de Elías Gomis.
Gracias al
Mapa Interactivo de AVEX, podemos navegar por el mapa de cálculo de contaminación lumínica de la provincia de Alicante. Las zonas marcadas en blanco, el magenta y el rojo representan una elevada contaminación lumínica, en las que se pueden apreciar de 0 a 150 estrellas en una noche sin nubes. Por el contrario, el azul oscuro y el negro indican lugares donde es posible observar la Vía Láctea y entre 1.500 y más de 3.000 estrellas.
Principal hongo luminoso de la provincia: área metropolitana de Alicante, conformada por esta ciudad y San Vicente del Raspeig, San Juan y Campello.
Espectacular vista de la conurbación de Alicante desde la Torre de Reixes en Campello. El resplandor luminoso es visible desde más de 20 kilómetros mar adentro. Fotografía de Elías Gomis.
Agrupación de núcleos luminosos en el sur de la provincia: entre Orihuela y Torrevieja se concentran muchos núcleos de escasa población pero muy dispersa por la gran cantidad de urbanizaciones de chalets y bungalows. El uso disperso del territorio se refleja en su emisión lumínica. Además, la zona está muy afectada por el hongo luminoso de Murcia.
Concentración de contaminación luminica en Las Marinas: Villajoyosa, Benidorm, Altea, Calpe, Jávea, Denia... conforman una línea casi contínua de edificación y urbanizaciones cuya alta emisión de luz altera gravemente el paisaje litoral nocturno. Tras la barrera montañosa y la construcción turística del litoral, aparecen los valles del interior (Vall de Laguar, Vall de la Gallinera, Valle de Guadalest...) como lugares de baja contaminación, ideales para observar las estrellas.
Cumbre del Puig Campana de noche. La luz de fondo es la iluminación proveniente de la ciudad de Benidorm. Fotografía de Óscar Martín Grande.
Área de baja contaminación lumínica en el Oeste de la provincia: paisaje agrícola correspondiente a pequeños núcleos rurales como Pinoso, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves y La Romana. El bajo grado de urbanización y la inexistencia de grandes vías de comunicación, permite un cielo oscuro que favorece la visión de las estrellas.
Áreas de baja contaminación lumínica en el norte de la provincia en torno a Villena.
La contaminación lumínica es fruto de malas decisiones a la hora de planificar el alumbrado urbano, así como de excesos innecesarios comerciales o turísticos (que además generan un elevado consumo energético). La ubicación, orientación y diseño del alumbrado exterior, la utilización de proyectores y cañones láser, rótulos excesivamente luminosos, iluminación de fachadas e hitos urbanos mediante focos, la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, etc., generan este problema cada vez más extendido.
Conceptos para la buena colocación y orientación del alumbrado exterior.
Modelos de alumbrado exterior que respetan la protección del cielo (fila de arriba) y otros altamente contaminantes (abajo).
Las bondades del alumbrado exterior son innumerables: crean bellas estampas urbanas, nos permiten circular con más visibilidad, hacer uso del espacio público durante más horas que las que permite el sol, aumentan la sensación de seguridad en las calles, favorecen el comercio... pero es imprescindible no confundir el deslumbramiento con la buena luz y debemos encontrar un equilibrio con nuestro entorno, que permita que el desarrollo urbano y económico no supongan un conflicto con la naturaleza. El exceso de iluminación nocturna genera un alto consumo energético, altera los ciclos vitales de ecosistemas nocturnos perjudicando a las especies animales de las ciudades y sus periferias, modifica permanentemente el paisaje nocturno, e incluso llega a afectar a la vida vegetal al alterar sus ciclos de fotorecepción.
En el aspecto psicológico, incluso llega a influir en nuestra mente y nuestro descanso, provocando también la pérdida de sensación de privacidad por intrusismo lumínico en los domicilios.
Además, se dificulta el tráfico aéreo y marítimo; y se crean problemas para la investigación científica y la observación astronómica.
El cielo de la ciudad de Alicante reflejando la luz de la ciudad. Destaca el exceso de iluminación del monte Benacantil y el Castillo de Santa Bárbara, visible desde decenas de kilómetros de distancia. Fotografía de Óscar Martín Grande.
Sólo en la ciudad de Alicante, a lo que alumbrado público se refiere, estamos despilfarrando en luz que no va a ninguna parte ni tiene ninguna función más de 500.000€ al año.
Sin embargo, la administración no actúa en consecuencia, y sigue sin tener normativas o criterios estrictos y unificados para la elección y uso del alumbrado público. Las sanciones son poco frecuentes, así como las denuncias de los vecinos que protestan contra el exceso lumínico y el derroche.
Recientemente se sancionó con 1.500€ al ayuntamiento de Polop por iluminar el monte de Ponoig, paraje protegido por su valor natural y paisajístico. Semejantes sanciones deberían repetirse sistemáticamente por todo nuestro territorio persiguiendo actitudes megalomaníacas de nuestros gobernantes, carentes de todo conocimiento en este aspecto, y que tanto aman los focos luminosos ya sea en fachadas, castillos, montañas, playas, puertos o paseos.
Para poder iluminar de forma adecuada deberíamos escoger modelos de alumbrado que no apunten directamente al cielo ni por encima de la horizontal del foco emisor. Se debe emplear la cantidad de luz estrictamente necesaria allí donde necesitamos ver, y orientar la fuente lumínica hacia los espacios donde se requiere. Además, se deberían corregir actitudes nefastas como iluminar fachadas monumentales durante todas las horas de la noche, ya que esto tiene sentido para activar el comercio, el turismo y la circulación de viandantes, pero está comprobado que es efectivo hasta ciertas horas cercanas a la medianoche (especialmente entre semana).

Fotografía tomada en la Playa de la Almadraba en Alicante, esperando al disparo del castillo de fuegos artificiales de "la Palmera" en hogueras. Toda la bahía de Alicante está incorrectamente iluminada sin medidas de protección para evitar la proyección de luz hacia el cielo. Esto se da con agravantes en la iluminación de hitos como el Castillo de Santa Bárbara o el tramo o de Sangueta de la Serra Grossa. Fotografía de Elías Gomis.
La noche en el Maigmó, ya no es oscura y estrellada, sino brillante como si en lugar de árboles hubiera farolas. Fotografía de Óscar Martín Grande.
Imagen del "día artificial" surgido en el área metropolitana de Alicante, visto desde la localidad de Aigües. Fotografía de Elías Gomis.
De este modo evitaremos un despilfarro de gasto energético (y económico), y permitiremos reducir los efectos de la contaminación lumínica, reduciendo nuestra huella ecológica en el entorno, puesto que debemospreservar la oscuridad del cielo y el paisaje nocturno del mismo modo que se valora la limpieza de un río o la pureza del aire.
Y algo que es imposible de cuantificar numéricamente, pero no por ello menos importante, es evitar la pérdida cultural, recuperando uno de los mayores tesoros que el ser humano desde ha tenido desde sus inicios: poder mirar a las estrellas.
Según el Centro de Investigación Astronómica de Alicante, la contaminación lumínica de las ciudades impide que los ojos del hombre vean las 7.646 estrellas que pueden apreciarse a simple vista en condiciones de oscuridad plena. En la ciudad de Alicante, una noche normal es difícil ver más de 70 estrellas.
No dejéis que las luces os roben el cielo.
No dejéis que desaparezca la noche en Alicante.
Constelación de la Osa Mayor vista desde el Maigmó. El resplandor de las nubes refleja las luces de Ibi. Fotografía de Elías Gomis.
Fuentes:
Declaración de la Palma, promulgada en 2007 por la
UNESCO mediante la que se establece el derecho a observar las estrellas en un cielo nocturno libre de polución lumínica.
Grupo Urania - Protección del cielo de Alicante
Informe sobre contaminación lumínica en Alicante de Miguel Ángel Pérez Oca
EcoMicrosiervos
Deslumbrando. España lidera la iniciativa Starlight en defensa del cielo nocturno (PDF, 545 KB, revista
Entrelíneas.)
Wikipedia
Campaña Cielo Oscuro
Recursos web contra la contaminación lumínica
¿Dónde están las estrellas? - El País
Artículo relacionado:
Ciudad de las Estrellas
21 comentarios.
¡Vaya pedazo de articulo que te has currado, Rubén! El calificativo que mejor se ajusta es: DESLUMBRANTE
Diiiiiiiiiiiiiiiiiiiiios.......
¡¡¡RUB A VUELTO!!!
Los 2 meses de espera han merecido la pena.
¡¡QUE NADIE ME TOQUE ESTE ARTÍCULO QUE ME CABREO!!
Te quierooooooooooooo.....
Eso sí, me toca hacer una pequeña rectificación en las fuentes, que no están del todo correctas. En las fuentes se pone un informe de Miguel Angel Perez Oca sobre la contaminación lumínica en Alicante debajo de "Grupo Urania- Ciudad de las Estrellas". Esto es una inexactitud, puesto que hizo el informe para la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas, a la que pertenece.
Un saludo
Si señor, tras un tiempo recorriendo mundo, aparece de nuevo la galaxia-Rub, con un articulazo documentadisimo...
Este es uno de los daños colaterales del progreso, perder la vision de las estrellas desde las ciudades y vivir rodeados de un halo anaranjado reflejado en las nubes. Es curioso ver cuando vamos a un lugar oscuro, apartado de estas grandes areas de contaminacion luminica, y disfrutamos de un cielo estrellado, como nos sorprendemos de ver un cielo estrellado.
Al mirar al cielo, admiracion y sorpresa, fascinacion, millones de estrellas se solapan dejando un cielo cubierto de brillos.
Los propios del lugar, acostumbrados al cotidiano cielo estrellado, ni miran, como un zaragozano no mira habitualmente al Ebro o un Londinense al Tamesis.
Permitidme que sea un pequeño garbanzo negro en esto de la contaminación lumínica.
Sin negar lo obvio (habría que ser muy Primo-De-Rajoy para hacerlo), sí es cierto que al llegar a Alicante, de noche, por la autopista de Valencia, y bajar la última y larga (con perdón) cuesta, no puedo evitar un suspiro de alegría y que un moco del tamaño de un membrillo me salga por la nariz: "Diiiios, ver toda la franja costera iluminada, desde El Campello hasta Santa Pola, con el imponente Castillo de Santa Bárbara al fondo, es una de las visiones más bonitas del mundo"
Lo siento.... pero yo lo veo "asín".
Un saludo
Estoy totalmente de acuerdo con Juanjo en el comentario. Me gusta el castillo iluminado incluso cuando bajo la cantera.
Rubén nos vuelve a sorprender. Este chico no tiene final.
Hombre, para los de la terreta, ver las luces del Castillo de Santa Bárbara tiene su cosa, pero lo que es seguro es que no hace falta es que estén encendidas durante toda la noche y todas las noches. Me parece excesivo.
Eso aparte del hecho de que se pudiera instalar un sistema más económico (Rubén habla de 500.000 € en luz desaprovechada sólo para Alicante, imagínaos qué se podía en la ciudad con ese dinero) y menos contaminante lumínicamente con el mismo resultado.
Los niveles de iluminación de los cortados de la Serra Grossa o del Ponoig me parecen absurdos e insostenibles.
Una de cal y otra de arena: efectivamente como dice Elías, debería de apagarse el castillo los días normales aunque sea a loas 12 de la noche, sería 7 horas de iluminación y energía ahorradas. Los fines de semana o fiestas o incluso en verano, pues más tarde. Pero a cambio (bueno, el consumo es mucho menor) iluminaría algunos edificios notables o incluso esculturas, como por ejemplo la de la Torre Provincial, la Casa de la LLave, el mural del Colegio de Farmacéuticos, etc...para ponerlos en valor.
Excelente articulo Ruben, te felicito
Con lo bonitas que son esas nubes naranjas... (guiño, guiño)
Una de las cosas que me gustaba hacer de pequeño en Tobarra era sacarme cojines a la calle (que por entonces no estaba ni asfaltada) y tumbarme boca arriba a ver las estrellas, especialmente la Via Láctea (o Camino de Santiago) y en Agosto las Lágrimas de San Lorenzo.
Capitan eres el puto amo!!!
muy muy bueno!!! me encanta vuestro blog, es una pena estar este año tan lejos de alicante pero gracias a vuestro trabajo estoy al día de todo lo que acontece por allá...
voy a recomendarlo!
Vaya, se "colaron" por aquí un par de amiguetes de la carrera... jeje
Bueno, aparte de eso. Tengo algunas cosas que decir.
Para Juanjo y Ernes, con mucho cariño, me gustaría plantearles una reflexión. ¿Somos lo suficientemente capaces de saber hasta dónde podemos modificar nuestro entorno y nuestra naturaleza por capricho? ¿Es justo que porque algo nos parezca bonito, impactante o alucinante, sea suficiente como para legitimarlo? ¿Es nuestro el planeta o pertenecemos nosotros a él?
Yo tengo mis respuestas, preguntáos a vosotros mismos, a ver qué sucede.
Imaginad que tuviéramos dinero para hacer todas las aceras de Alicante de Mármol de carrara tallado a mano. ¿Deberíamos hacerlo aunque tuviéramos el dinero y la capacidad? ¿O sería un derroche estúpido que no llevaría a nada? Eso es la iluminación permanente del castillo, y la de la Serra Grossa ya clama al cielo.
Sí, quedan muy bonitas todas las luces por la carretera Juanjo, pero con todo el cariño del mundo, me parece una reflexión muy triste. Te gustarían más los millones de lucecitas que podrías ver en el cielo si no vieras esas luces.
El castillo se debe iluminar, como hito urbano, turístico, identidad de Alicante... pero hasta cierto punto. A unas horas se debería apagar, y mantener un alumbrado mínimo para seguridad y poco más. Iluminar un parque vacío y sin uso, además del cortado de roca de la serra grossa es de las mayores GILIPOLLECES que he visto en muchos años. Puestos así, iluminemos el fondo del agua en las playas como se hace con las piscinas, o pongamos focos como los del Rico Pérez iluminando el Maigmó. ¿Os gustaría ver un horizonte de montañas iluminadas en torno a Alicante? ¿No clama al cielo esto? Permitimos derroches porque estéticamente satisfacen pequeños placeres, pero no nos damos cuenta del verdadero coste.
Es como ir en coche a comprar el pan a la vuelta de la esquina. Cómodo de la leche, pero insostenible a más no poder.
Y no estoy hablando de acabar con las vistas de la ciudad de noche, con sus luces... se trata de reducir ese número de luces hasta el necesario. De plantear horarios, sensores lumínicos para que se enciendan cuando deben (y se apaguen, que más de una vez he visto avenidas enteras encendidas a las 12 del mediodía).
Los edificios monumentales se pueden iluminar perfectamente de arriba a abajo y no de abajo a arriba como se hace. Además, se debe implantar un horario dentro de lo previsto por el comercio y el turismo.
Nuestros hijos no van a saber lo que es una estrella a este paso, y por vivir en esta abstracción artificial llamada ciudad del Siglo XXI, acabaremos por jugar a plantar cara al ciclo del día y la noche, y crear soles artificiales pareciéndonos a Fahrenheit 451.
Soy el partidario número 1 de restaurar edificios, de iluminarlos para que luzcan bien... pero adecuadamente, con moderación y sin excesos. Estos edificios se crearon cuando no había que iluminarlos y las noches eran oscuras... si ahora disfrutamos más de la vida nocturna, hagámoslo con conocimiento.
Yo creo que la primera vez que vi la vía láctea, en una noche cerrada y oscura fue cuando me fui de acampada con mis amigos a Busot, para poder ver la lluvia de estrellas de las Perseidas en Agosto. Ellos alucinaron cuando vieron aquello, creían que era una nube o algo así. Había tantas estrellas y tan juntas que costaba acostumbrar al ojo para que las pudiera diferenciar. Pasamos toda la noche al raso, con los ojos bien abiertos, y no lo hemos podido olvidar. Parece mentira que las tenemos a diario gratis ahí arriba y no podamos verlas, un espectáculo por el que más de uno pagaría, y con el que cualquier ciudad sería mucho más bonita.
Cada vez que sale una noche despejada, y estoy en un lugar oscuro, se me alegra el espíritu y me invaden los pensamientos. Me paro a ver el cinturón de Orión, busco siempre a Venus... Me llego a preguntar si esto estará influyendo en nuestra cultura y nuestra sociedad, y si la gente ya no tomará conciencia de lo pequeños que somos en el universo porque ya no ve las estrellas. ¿Será que ya no habrá nuevos filósofos como los de la antigua Grecia porque ya nadie contempla el cielo y se para a soñar y meditar? ¿Será que nos tienen absorbidas tantas luces de farolas?
Seguro que a todos los que os gusta viajar al campo y a los pueblos, en plan escapadita rural, en parte os gusta, aunque no os déis cuenta, por lo especial que es una noche alejado de la ciudad, donde puedes mirar a las estrellas y enamorarte de ellas.
Lo dicho, no dejemos que nos roben el cielo. Y gracias a Óscar y a Elías por sus fotos, imprescindibles para poder ilustrar lo que digo.
Lamentablemente, ayer ví el resultado de iluminar con leds (consumen mucha menos energía), el edificio del Síndic de Greuges: no me gusta nada, se ven todos los defectos de la pared, en vez de realzar el edificio, prácticamente perjudican su imagen, pienso que quedaría mejor apagado. No sé si hay otra solución sostenible para iluminarlo...
Ah y juanjo, he vuelto a cambiar el enlace. No era un error, estaban separados como dos fuentes distintas. El Grupo Urania se encarga de la defensa y protección cultural del cielo en Alicante.
A ver si le dices a Miguel Ángel Pérez Oca que se anime a dejar por aquí una opinión!!!
El problema es que cuando se ponen iluminaciones rasantes, hacen sombras en las superficies lisas en cuanto tenga la más mínima imperfección. Yo en los viajes he visto algunos modos interesantes, como por ejemplo, dejar parte del interior del edificio iluminado con bombillas de bajo consumo. La luz sale al exterior por las ventanas, no ilumina toda la fachada, pero llama mucho la atención, se ve el edificio, y el gasto es mínimo. Además, no proyecta luz hacia el cielo y da vida a la calle (da la impresión de que está en funcionamiento). Es mejor tener una bombilla de bajo consumo todo el día encendida por ejemplo en un lugar como un portal de un edificio que andar apagándola y encendiéndola cada vez que alguien entra. Eso hemos hecho en mi edificio (les convencimos mi hermano y yo con cálculos y todo) y así estamos desde hace más de 3 años con una bombilla encendida que no gasta nada, y evita que la gente encienda la luz de la escalera para 10 segundos que cruza el portal.
El led es de lo mejor que hay (relación calidad/consumo/precio). También hay métodos con Xenon, con focos como los que llevan ahora los coches grandes... pero vamos, la clave está en iluminar lo importante, pero se puede hacer muy sutilmente. Una cosa es luz para que el edificio se vea un poco y destaque. Otra que pongan focos para que puedas hacer ganchillo en plena calle a medianoche.
Oye.... ¡cuidao con eso de "todo el cariño" que igual se piensan que hay algo sexual entre nosotros!, jajajajajaja
Vamoraver...
Yo soy el primer utópico de esta web: me encanta la Naturaleza, mirar las estrellas y disfrutar con mi entorno. Odio la construcción masiva y me asquea la actitud de toda la clase política en este tema. Miro las "afotos" antiguas y me ataca una envidia de vivir en una época que no es la mía. ¡Quiero tener una máquina del tiempo y volver al Alicante pueblo, al de los pequeños y cuidados detalles!
Ojalá pudiéramos tener el mundo que deseamos... pero es imposible. O sea te lo juro: IMPOSIBLE.
Me encanta tu forma de pensar y ojalá no la cambies nunca: tendremos en nuestra ciudad al mejor de los arquitectos del mundo (LeCorbusier.... una mierda comparado contigo).
Pero hasta que llegue ese día utópico que tanto deseo, SÓLO DIGO QUE ME ENCANTA LLEGAR A MI CIUDAD, TRAS HORAS DE AUTOPISTA, Y VER LA COSTA ILUMINADA Y ESCPECTACULAR, CON EL CASTILLO AL FONDO.
Y es una aberración, lo sé..... Pero no puedo evitar que se me escape un peo como un membrillo de grande y manche los gallumbos.
Besitos, tontorrón, guapote, hombrezote....
Hola, tan solo quería felicitarte por este excelente artículo sobre la contaminación lumínica en Alicante.
Soy de Benidorm, y, como bien sabrás, toda esta zona es un verdadero infierno de contaminación lumínica. Precisamente he llegado a tu web buscando mapas de contaminación lumínica de la provincia porque estoy buscando un lugar cercano a Benidorm con la menor cantidad de contaminación lumínica posible para poder observar el cometa Lulin con prismáticos (ahora que su magnitud es mayor), con lo que los mapas ampliados de contaminación que has puesto en tu artículo de la provincia me han sido de tremenda utilidad.
En un principio tenía pensado ir detrás del Puig Campana, pero, tal y como me temía la influencia de la luz de alicante es demasiado alta, asi que creo que lo mejor será ir hacia Confrides. Si conoces buenos (y oscuros) lugares de observación cercanos a Benidorm me encantaría conocerlos. :)
Bueno, una vez más, gracias por este post, este blog, y la labor que tú y gente como tú estais haciendo.
Saludos
Hola Gedeon, gracias por tu comentario. Efectivamente, el hongo lumínico de Benidorm es desmesurado en relación a su población. Suerte que al menos no es una ciudad dispersa, pero su entorno está demasiado plagado de urbanizaciones y resorts, y eso afecta mucho.
Confrides y su entorno es un gran lugar para observar el cielo, lo sé porque lo he vivido en primera persona. Sin embargo, este pueblo tiene el problema de estar a los pies de la cima de Aitana y junto al valle de Guadalest, y claro, el paredón montañoso te resta mucha visión de la parte baja del cielo.
Yo te sugiero que sigas subiendo por la carretera de Confrides y busques un buen llano, o quizá según la posición del cometa la orientación de la montaña no te moleste para su observación.
Si consigues hacer fotos, envíanoslas!! gracias!!
He sabido que este año se está llevando a cabo una campaña para la inclusión de nombres astronómicos en el callejero de las ciudades de España, así como campañas de sensibilización con la contaminación lumínica:
¿Qué es?
En el año 1609 Galileo Galilei apuntó por primera vez al cielo con un telescopio. Fue el comienzo de 400 años de descubrimientos que aún continúan. El 27 de Octubre de 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) anunció la declaración por la UNESCO del 2009 como el Año Internacional de la Astronomía (AIA-IYA2009), ratificada por la ONU el 19 de Diciembre de 2007.
ASTRONOMÍA EN LAS CALLES es uno de los Proyectos Emblemáticos Nacionales seleccionados para el Año Internacional de la Astronomía (AIA-IYA2009) en España. Este proyecto ha sido propuesto y está siendo coordinado desde el IAC.
ASTRONOMÍA EN LAS CALLES pretende llevar la Astronomía a todos los rincones de la geografía española, involucrando a las autoridades locales y vecinos. Entre sus objetivos se encuentra:
- Conseguir que el mayor número de municipios de España bautize calles y plazas con nombres astronómicos.
- Organizar Fiestas de las Estrellas
- Sensibilizar a la población sobre la contaminación lumínica
En pocas palabras, el proyecto consiste en enviar una carta a los Ayuntamientos de todos los pueblos de cada provincia para sugerir el bautismo de calles con nombres astronómicos en 2008-2009. Cada bautismo iría acompañado de una "Fiesta de las Estrellas" con la modalidad más conveniente a cada caso: charla, observación, cine, etc. apoyada por astrónomos aficionados o profesionales.
La preparación del proyecto consta de las siguientes fases:
1.- Constitución de las coordinadoras provinciales, que representan a todos los astrónomos que participarán en las actividades de ASTRONOMÍA EN LAS CALLES. Hasta el 15 de Octubre de 2008 se han constituido 28 coordinadoras provinciales.
2.- Envío de cartas a todos los Ayuntamientos de cada provincia con la propuesta del proyecto.
3.- Establecimiento de compromisos para la organización de "Fiestas de las Estrellas" con los Ayuntamientos que hayan dado una respuesta positiva.
En la web http://www.iac.es/astronomiaenlascalles/index.html pone que la Provincia de Alicante ya tiene coordinador. ¿Alguien le conoce? ¿Se están llevando a cabo propuestas?
Al menos, Alicante tiene muchas calles dedicadas a estrellas y constelaciones en La Florida.
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