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12 septiembre 2009

Nocturnas y estrellas en el Cabo de la Huerta

Ver las estrellas en Alicante es complicado porque vivimos en una de las ciudades con más contaminación lumínica de España. Sin embargo el pasado miércoles 9 me llevé una sorpresa porque tuve la suerte de poder "disfrutar" de nuestra vía láctea durante un par de horas.

A las 9 de la noche quedé con Fer de www.linkalicante.com para hacer algunas fotos nocturnas en el Cabo de la Huerta. La verdad es que me sigue faltando mucho para poder llegar a hacer nocturnas como las de "alonsodr", las de "Natalia Martinez" o las de "Antonio M. Montes". Estas son algunas de las que se salvaron mias:







Con la frustracion de no poder hacer las fotos que quería (por los problemas a la hora de enfocar al no tener linterna ni puntero láser) decidí cambiar de "modelo" y empezar a "disparar" al faro. Haciendo pruebas preparé la cámara para disparar durante 10 segundos para comprobar cómo aparecía el faro y este fue el resultado:


Aquí me llevé la primera sorpresa porque a la izquierda del faro apareció la Constelación de Casiopea (con forma de "W") algo del o que no me percaté hasta que vi la foto en el visor. De modo que probé a utilizar el gran angular para ver si podía captar estrellas como lo hice en el maigmó a mediados de julio. El resultado fue mucha contaminación lumínica pero las estrellas se dejaron ver.




Entonces pensé, "bueno, si aquí que está el faro veo estrellas, voy a probar a disparar al mar aunque la luz de Santa Pola me "queme" la foto"..... Y efectivamente la parte derecha de las fotos me apareció quemada pero me llevé otra sorpresa en forma de Vía Láctea en el centro de la imagen. A pesar de toda la luz que viene de Alicante y Santa Pola se podía incluso ver sin cámara... una leve mancha blanca en el cielo (Fer está de testigo :-)) La verdad es que el Cabo no es el sitio más indicado para ver estrellas pero tuvimos suerte de que la luna no se veía y que el cielo estaba completamente despejado de nubes. Este fue el resultado (con avión despegando de El Altet en la primera foto):



Y por último, cuando empecé a interesarme por la fotografía de estrellas (con el único medio de una cámara digital y un objetivo, es decir sin utilizar telescopios) miré varias páginas en las que explicaba cómo configurar la cámara para poder sacar el máximo partido al cielo. Una de las recomendaciones era utilizar un objetivo gran angular muy luminoso para poder captar mejor el firmamento sin embargo ese objetivo "aun" no está en mi mochila de modo que, por probar, utilicé el Canon 50mm 1.8 (un objetivo de focal fija super económico que lanzó Canon hace algunos años y que aún podemos encontrar en las tiendas por algo más de 100€)

Alrededor de la Constelación de Sagitario la Vía Láctea aparece muy brillante así que dirigí la cámara a ese punto y empecé a disparar casi a ciegas porque al ser un objetivo con una focal fija de 50mm no podía preparar un encuadre. De todas las que hice me quedo con la que os pongo a continuación. Aparece algo desenfocada pero podemos apreciar la masa de polvo de la Vía Láctea (tuve que hacer un postprocesado con Photoshop para enfatizar las estrellas) Estoy como loco por escaparme una noche a las faldas de Bérnia o a Castell de Castells porque si desde el Cabo podemos ver estas maravillas no quiero ni pensar cómo se verán desde un sitio donde no haya tanta luz. Para prueba una enlace a una foto y a otra foto de Oscar Martín. Y a continuación, y para terminar, mi foto que os he comentado:



Angel L. Valero
Asociación Cultural Alicante Vivo
"Por ahí no es..."

13 mayo 2008

EL CABO DE LA HUERTA, DE NOCHE

El Cabo de las Huertas es el accidente geográfico que introduce el suelo del municipio de Alicante en el Mediterráneo, delimitando la Bahía de Alicante por el norte, mientras que al sur lo hace el Cabo de Santa Pola. Paraje de gran belleza y espléndidas vistas, presenta pequeñas calas rocosas con mínimas playas arenosas, rodeadas de un cinturón de construcciones que parecen acechar sus últimos y codiciados rincones vírgenes.
Formado principalmente por arenas del Mioceno Superior, que se remonta a entre 11 y 8 millones de años atrás, se añaden los restos de dunas fósiles ricas en fósiles y de formación más recientes, de hace “sólo” 100.000 años.
En su extremo, el faro destaca en el paisaje, aupado a poco más de 20 metros sobre el nivel del mar. Entró en funcionamiento en 1856 con posteriores remodelaciones y cambios. Por la noche, ilumina con su destello e informa a los navegantes de su situación.
Es en esas horas del día, cuando el faro comienza su tarea, es cuando se hicieron las siguientes fotografías.

El atardecer comienza a teñir el cielo de colores. El faro, un día más, comienza su nocturna tarea.

El atardecer llega a la ciudad. Desde el Cabo de las Huertas, ya cerca de la Playa de la Almadraba, el cielo parece arder sobre Alicante.

Hito y centro de la ciudad, el Benacantil se alza directamente desde el mar. En su cima, el Castillo de Santa Bárbara se ilumina y destaca sobre el ocaso.

El cielo tormentoso y la mala mar dan un color extraño al paisaje desde la Playa de San Juan.
Las rocas y el oleaje crean un aspecto vaporoso en las condiciones de luz escasa.
Las construcciones de la Playa de San Juan contaminan lumínicamente el cielo nocturno, mientras que las rocas más cercanas reciben varios fogonazos de mi flash.

El faro ilumina y señaliza la Bahía de Alicante por el norte. A sus pies, las olas rompen contra las rocas.
Solitario y silencioso, el faro se alza rodeado de hormigón y ruido. Su luz, con una cadencia determinada, avisa a navegantes.

Los trazos de las luces de la estrellas aparecen por el movimiento de la Tierra en una fotografía de algo más de dos minutos de exposición. El resto del paisaje, al pie del faro, se vuelve visible a base de sumar la mínima luminosidad ambiental.
Elías Gomis
Naturalicante


Artículos relacionados:
La metamorfosis del Cabo de las Huertas
El faro del Cabo de las Huertas
Los faros de la Provincia de Alicante

26 abril 2008

EL FARO DEL CABO DE LA HUERTA

Por el camino del faro ...

Por el camino del Faro hacia el Cabo de la Huerta. Llamado así, Faro del Cabo de la Huerta, cuando estas lo rodeaban. Ahora no hay huertas. Se plantan ladrillos. De niño recorría este camino en bicicleta. De entonces ahora está irreconocible. Entonces, un paraje virgen, salvo algunos chalets que se acercaban al faro con timidez. Ahora el descaro, el ladrillo no pregunta, lo invade todo. Las urbanizaciones lo van acorralando, lo amenazan, le presionan cada vez más dejándole menos espacio libre a su alrededor.

el faro del Cabo de la Huerta, detrás de unas casas






El faro está situado en la punta del Cabo de la Huerta. Dominando la bahía de la playa de San Juan, la de Muchavista y el litoral de Campello, Villajoyosa y Benidorm. Por el otro lado, la bahía de Alicante, con el cabo de Santa Pola y su faro en su cima al fondo de la bahía A sus pies, calas pequeñas. Se construyó sobre los restos de una antigua torre vigía, llamada de l´Alcodre.
... el litoral de Campello, Villajoyosa y Benidorm.

... con el faro y el cabo de Santa Pola al fondo

Desde su atalaya se encuentra seguro. Seguro del hombre. Una valla firme frena a la especulación. No sabe por cuanto tiempo. Pero lo frena ó eso es lo que parece. Seguro de los golpes de mar. Cuando el mar ruge enfadado no le alcanza. Tan sólo algunas gotas al golpear las olas con las rocas. Y da seguridad. A los barcos que buscan su luz en la noche para no chocar con la costa.

Desde allí arriba ha visto crecer a muchos niños, niños que ya son adultos, que pasean con otros niños, sus hijos, por el sendero que lo rodea. Ancianos que dejan pasar sus recuerdos mientras pescan entre las rocas. Navegantes imprudentes que han encallado sus embarcaciones tan cerca de la orilla. Alguna sorpresa. Un helicóptero y un barco. ¿Persecución ó entrenamiento?. Y lo que más le emociona, las tormentas. Cuando el mar se oscurece tanto que se confunde con las nubes del atardecer. Los rayos. Los relámpagos. El mar embravecido. Y ante este caos … su luz triunfante en la negrura de la noche. Victoriosa sobre las crestas de las olas.

Ancianos que dejan pasar sus recuerdos mientras pescan ...

helicóptero y barco, ¿persecución ó entrenamiento?

Desde allí arriba ha visto tantas cosas que prefiere no acordarse de todas. La evolución de la ciudad, que le amenaza. Los cambios y los hábitos sociales de la dictadura a la democracia.

Desde allí arriba ve como está pintado el horizonte con el azul marino del cielo, el turquesa del mar, el azul intenso de las montañas. El Cabeçó d´Or, el Puig Campana, la Sierra Aitana, la Carrasqueta, la Sierra helada, la isla de Benidorm, … por el norte; la Sierra Grosa, la Sierra de Santa Ana, el castillo Santa Bárbara… por el sur. Y ese hormigeo humano que llena la playa en verano, que le distrae y le acompaña, lejos de las mañanas tranquilas y solitarias de invierno. Esta soledad obligada de un faro, antes también de los fareros. Ahora un ordenador y unas placas solares son sus brazos y sus oídos. Pero el faro sigue allí. Vigilante. Atento. Para siempre.
Cabeçó d´Or, ...


... Aitana, Puig Campana, ...

... la sierra Helada, la isla de Benidorm ... el mar.

el castillo Santa Bárbara y Alicante, entre la bruma

23 febrero 2008

LA METAMORFOSIS DEL CABO DE LA HUERTA

Las huertas que poblaron las proximidades del Cabo que cerraba la bahía de Alicante a Levante le dieron el nombre a ese accidente geográfico que se metía dentro del Mediterráneo para que las olas modelaran sus rocas en forma de calas de difícil accesibilidad, en las que las aves y las especies marinas encontraron un santuario.

Coronado por una torre vigía (Alcodre) que posteriormente se transformaría en el faro, permaneció impasible a la evolución de la ciudad hasta bien entrado el Siglo XX.

Hasta entonces, la antropización más potente que el ser humano había hecho del paisaje se había dado en la Albufereta, donde las casitas y barracas de pescadores se asentaron al borde de la playa, y hacia su interior aparecían desde el Siglo XVI las Torres de la Huerta para proteger a los dueños de las fincas agrícolas de los ataques corsarios.

La Playa de San Juan, desde el faro, en los años 30
La Playa de San Juan, desde el faro, en la acutalidad. Fotografía de Panoramio.

Más allá de aquello, en lo que hoy conocemos por Playa de San Juan, existía la nada, o quizá, visto desde otro modo: la absoluta naturaleza. Un paisaje similar al que hoy podemos encontrar viajando por los Arenales, Santa Pola, La Mata y Torrevieja. Un sistema dunar, cañaverales... y una playa desértica kilométrica que se perdía en el horizonte bajo los grandes picos de la provincia.

Sin embargo, llegó el desarrollo y la modernidad puso sus ojos en este lugar.

Primero llegaron los chalets de los más pudientes, que se ubicaron en lo alto del cabo para poder atisbar toda la bahía, y la ciudad de Alicante desde la lejanía. Preciosas puestas de sol, silencio, brisa marina, gaviotas... era un paraíso.

Luego llegarían los planes de urbanización, y en apenas veinte años, entre los años cincuenta y los setenta, el paisaje mutó totalmente. La naturaleza quedó acotada a un reducto que por su difícil construcción junto a los acantilados, se decidió no urbanizar, y pese a protegerse, hoy nuestro Ayuntamiento sigue dando vergonzosas licencias de construcción a escasos metros de la orilla con tal de vender hasta el alma de la ciudad a cambio de dinero.

Esta es la historia de cómo el Cabo de la Huerta se convirtió en lo que hoy conocemos.

Comprobemos, para ello, gracias a una maravillosa fotografía de Jaime Pomares, que nos ha aportado una visión hasta ahora desconocida de este paraje, cómo el litoral cambió en exactamente 60 años. Precisamente fue él quien luchó por evitar que sobre la Albufereta se cometiera un crimen urbanístico y patrimonial urbanizando el cauce y lecho de la antigua laguna.

El cabo de la Huerta, fotografiado desde los Balnearios del Postiguet, en el año 1948.

El Cabo de la Huerta, fotografiado desde casi el mismo punto y encuadrada con la misma posición. 
La imagen está tomada desde el paseo junto al Hotel Meliá en el Postiguet, en 2007.

El Cabo, en 1943. Fuente: Juan Luis Román del Cerro. Alicante: 1880-1980
El Cabo, en la actualidad. Fotografía de Panoramio.

En un ejercicio de imaginación, Ángel Valero nos invitó a soñar con la vista inversa, desde el Cabo a la ciudad, soñando con que no hubiera edificios en el litoral.

La lástima de todo esto es que no hemos aprendido nada, y para muestra, este documental sobre el Cabo de la Huerta:

Parte I


Parte II


Y en este último vídeo podemos ver una hermosa secuencia de las rocas con las que el Cabo de la Huerta se introduce en el Mediterráneo. Un lugar recomendado para visitar:

 
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