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19 junio 2014

¿EXISTE EL «ESTILO ALICANTINO» EN FOGUERES DE SANT JOAN?


Muchas han sido las veces que se me ha planteado esa pregunta, bien en el transcurso de una conversación, bien en un foro de opinión o debate, o bien en las redes sociales. Buena pregunta, siempre generadora de polémica, que, bajo mi punto de vista, dependiendo del enfoque que le demos, podría responder sí y no. Trataré de exponer mi percepción al respecto, aprovechando un día como el de hoy, de inicio de la Plantà de Fogueres 2014, a partir del pequeño artículo que he escrito para el magnífico llibret de la Foguera Ángeles-Felipe Bergé de este año.

Desde los primeros compases de Les Fogueres de Sant Joan, los foguerers, dejando a un lado el incuestionable hecho de que fuera una fiesta importada de Valencia, a imagen y semejanza de Las Fallas, hemos querido diferenciarnos de ellas, como viene teniendo costumbre el menfotismo alicantino en cualquier aspecto que se nos presenta, y en la Fiesta del Fuego no iba a ser menos. Pero estéticamente hablando, en el arte efímero no hizo falta demasiados esfuerzos, porque tal diferenciación vino de forma natural. La Fiesta alicantina estaba fundamentalmente en manos de pintores y cartelistas, mientras la valenciana lo estaba básicamente en las de escultores, por lo que no era extraño que prevalecieran las superficies planas ampliamente decoradas con pinturas, frente a los grandes volúmenes y los buenos acabados.

Foguera Benito Pérez Galdós 1931. Gastón Castelló. «Estilo Alicantino».
Una muestra de la presencia del «Art Déco» en fogueres de los años 30.
La irrupción del arte gastoniano en los años 30, especialmente los de la II República Española, que tanto ha sido calificado con la tan traída y llevada etiqueta de «Estilo Alicantino», hay que analizarlo desde dos puntos de vista muy diferentes. Una cosa es que la poderosa atracción que ejercía el arte de Gastón Castelló en estos primeros compases de Les Fogueres, sentara cátedra y tendencia artística entre los artistas coetáneos, y otra que esa estética fuera un estilo propio de nuestra fiesta. El «Art Déco» no era patrimonio exclusivo de Gastón, era la directriz artística predominante, y, como tal, también tenía sus manifestaciones en los monumentos falleros de la época, no solo en los foguerers.

Falla Blanquerías 1930. «Art Déco» en fallas de los años 30.
Además, como en todos los aspectos de la vida, las modas cambian, y las tendencias artísticas también. Ramón Marco, a la sazón alumno aventajado de Gastón Castelló, desde sus inicios en la década de los 40 respetó en sus obras los rasgos estéticos imperantes en la época, sin olvidar las enseñanzas de su maestro, pero pronto apostaría por la introducción de elementos clasicistas y ornamentales, ofreciendo una iconografía con claros referentes valencianos. Llegada la década de los 50, continuó con ellos, propiciando rápidamente el germen de la evolución de la plástica foguerera, en una línea claramente barroquizante, tan afín a la estética fallera que le ha valido ser, hasta la fecha, el único artista alicantino que ha plantado la Falla Oficial de Valencia, en concreto en 1960.

Falla Oficial de Valencia 1960. Ramón Marco, artista foguerer.
¿Quiere decir esto que el «Estilo Alicantino» cambió? Pues se podría decir que sí, y además, paradójicamente, acercándose sobremanera a la estética fallera. Un cambio que marcó décadas de arte foguerer, que no conoció nueva transformación de importancia hasta la irrupción de la personalísima estética abstracta de Pedro Soriano, llegados los 80, tal vez el estilo más netamente identificado como alicantino, con permiso de Remigio Soler. ¿Otro nuevo cambio en el «Estilo Alicantino»?... Mi conclusión es que ese estilo es personal de cada artista, foguerer o fallero, y su estética la marcan tendencias, bien del propio arte en general, pues de arte efímero hablamos, bien por la influencia del trabajo del artista dominante en cada época, como es un claro ejemplo el que se ha venido a conocer como sorianismo. Sigo diciendo que, como en todos los aspectos de la vida, las modas son las modas.

Foguera Oficial 1975. Remigio Soler. «Estilo Alicantino».
Pero otra cosa es lo que gusta a la gente de la Fiesta, y lo que implica el propio ambiente en que se desarrolla esta, y aquí sí, bajo mi punto de vista, hay marcadas diferencias entre fallas y fogueres. El gusto de los falleros por los grandes volúmenes, los colores apagados, los ninots grotescos de deformadas muecas, en ocasiones extemporáneas, los acabados aporcelanados, las grandes figuras escultóricas caracterizan una estética valenciana muy reconocible, pero ojo, que ha ido igualmente evolucionando a través de los años, influenciada por esas tendencias artísticas reinantes y esos estilos personales de los artistas falleros. Y del mismo modo, el foguerer que hoy gusta del monumento estilizado, que tenga «aire» y no sea compacto, con ninots igualmente estilizados, de colores vivos acordes a la luz del inminente verano, con abundancia de elementos geométricos, de simetrías, los grandes remates abiertos, y de los acabados mejor no hablemos, no siempre es lo que le ha pedido al artista que plante en su distrito.

Foguera Oficial 1980. Pedro Soriano. «Estilo Alicantino».
Bajo mi punto de vista, me queda bastante claro, con todo esto, que no se puede concretar un «Estilo Alicantino» preciso, pues ha ido evolucionando a través de décadas de diferentes tendencias y referentes artísticos, y menos definido queda todavía hoy en día, en esta época de globalización, en la que artistas falleros plantan fogueres en Alicante y artistas foguerers plantan fallas en Valencia, con la particularidad de que no construyen igual sus monumentos en una capital que en la otra, por la sencilla y única razón de que intentan adaptarse a los gustos del público al que van destinados, y a la luz de los días que van a disfrutar su obras en la calles y plazas de su ciudad.

Ahora bien, lo que es incuestionable, por su propia definición, es que todo monumento efímero que se plante en Alicante, sea el que sea el origen del artista que lo haya concebido, es una foguera.

(Artículo original del blog «La Foguera de Tabarca»)

11 septiembre 2013

LA VIRGEN DEL ESCLAVO NO ES TABARQUINA


Cansado ya de esperar que alguno de los medios a los que envié este artículo,
encuentre el momento y el lugar, la oportunidad, la conveniencia, la ocasión,
la importancia, el interés, la idoneidad, etc. para publicarlo,
no me voy a quedar con las ganas de que vea la luz.
Así que lo copio/pego aquí, esperando que todo el que se interese por nuestra cultura,
nuestra historia y nuestro folklore, especialmente de Nueva Tabarca,
guste de leerlo y, si lo cree oportuno, compartirlo, para darle la difusión que,
a los que se hacen llamar medios de comunicación, no les ha dado la gana de darle.
Así les va, y así van las cosas...

LA VIRGEN DEL ESCLAVO NO ES TABARQUINA

Es innegable que iniciativas como la Virgen del Esclavo son muy buenas para reforzar el atractivo cultural y turístico de Nueva Tabarca, pero es imperdonable que sea a costa de importar historias foráneas, queriendo justificarse en un pasado remotamente común, cuando la propia historia de la isla es tan rica en sucesos y matices que no necesita ser reforzada por invenciones ni adaptaciones de leyendas marianistas de otras tierras. Tampoco es de recibo que la Diputación Provincial, que respalda y colabora con el evento, no sea capaz de controlar la información que la entidad organizadora transmite a los medios.

Cuando se trata de la historia, de nuestra historia, connotaciones religiosas o legendarias aparte, la información de las fuentes ha de ser fidedigna y rigurosa, y debería, además, ser contrastada por los propios medios. Pero lo cierto es que han sido muy desafortunadas las noticias publicadas, ya que, en contra de lo que se afirma, ni la obra refleja los auténticos orígenes de la isla, ni la Virgen del Esclavo tiene nada que ver con Nueva Tabarca ni con la liberación de sus habitantes de la esclavitud, ni hay constancia histórica de la «Reina Mora» o «Sultana» (por muy Sara Montiel que la encarnara -que Dios la tenga en su gloria-) ni de «Sultán» Pepe Ruiz alguno, y así podríamos continuar con muchos más ejemplos de errores históricos garrafales que se han venido vertiendo en las páginas de los diarios.

Para empezar, se puede decir que en el Mediterráneo existen cuatro «islas Tabarca»: la Tabarka o Tabarqa tunecina, origen de todas las demás, situada frente a la costa de la ciudad de este mismo nombre, hoy unida al litoral por un pequeño istmo artificial; la ciudad de Calasetta, en la isla de Sant'Antioco, al suroeste de Cerdeña, unida a esta por un istmo y un puente de origen cartaginés; la ciudad de Carloforte, frente por frente a Calasetta, en la también sarda isla de San Pietro; y Nueva Tabarca, nuestra alicantina Isla Plana, frente al cabo de Santa Pola o de l’Aljub.

Tabarka (Túnez). La historia comienza con los hermanos Barbarroja y sus lugartenientes, que llevaban a cabo innumerables ataques piratas en las costas italianas y españolas, donde causaban numerosos destrozos y se llevaban cautivos para canjearlos mediante rescate. Barbarroja se autoproclama rey de Argel, en 1534 conquista Túnez y, desde Trípoli hasta Orán, se le someten el resto de pueblos, convirtiéndose en un formidable enemigo para España. Ante tamaña amenaza, en 1535 el Emperador Carlos V (Carlos I de España) ataca y conquista Túnez, reponiendo al anterior rey, y en 1541 intenta, sin éxito, conquistar la plaza de Argel para neutralizar los ataques corsarios.

Cercana a la frontera entre Argelia y Túnez, en territorio tunecino, se encuentra la población de Tabarka, frente a la que está situada la pequeña isla del mismo nombre. Por esta situación estratégica, Carlos V la elige para construir un presidio custodiado por una guarnición de soldados y, dado que en sus inmediaciones existían ricos bancos de coral, el Emperador decide arrendarla a la familia genovesa de los Lomellini, firmándose contrato en abril de 1540 para poder pescar dicho coral. España construye un presidio para quinientos hombres, fortificado y artillado, y los arrendatarios se comprometen a que siempre ondee la bandera española. De este modo, España mantendría una pequeña avanzadilla en esta zona.

Carloforte y Calasetta (Cerdeña, Italia). La pesca del coral convirtió a la isla en una comunidad tan próspera que en el siglo XVII el número de habitantes empezaba a superar los límites de acogida. Por esta razón, en 1738, el rey piamontés Carlo Emanuelle otorgó a los tabarkinos permiso para poblar la isla sarda de San Pietro, cuya capital, en agradecimiento al monarca, pasaría a denominarse Carloforte. Pero peor suerte corrieron los que se quedaron en Tabarka, pues en 1741 la isla fue asolada por corsarios tunecinos que raptaron a más de ochocientos tabarkinos para ser vendidos en Túnez y Argel. Tras doce años de negociaciones y el pago de numerosos rescates, muchos de ellos recuperaron su libertad para iniciar una nueva vida en Calasetta, frente a Carloforte donde ya prosperaban sus hermanos.

Nueva Tabarca (Alicante, España). Pero no todos los esclavos tabarkinos tuvieron la misma fortuna, y tuvieron que esperar a 1768, momento en que se da la necesidad del rey Carlos III de poblar la Isla Plana, para evitar que fuera base de operaciones de los piratas berberiscos que asolaban la costa levantina, para lo cual, encargaría al Conde de Aranda la fortificación de la misma, pero sin éxito a la hora de conseguir que residiera alguien en la isla de forma permanente.

Para resolver este problema, el 5 de abril de 1768 el rey Carlos III firmó una orden que se transmitió a las tres órdenes redentoras: Trinitarios Calzados, Trinitarios Descalzos y Mercedarios. Dicha orden mandaba concertar un canje de cautivos argelinos por los españoles que habían quedado en Argel, sirviendo como mediador el embajador marroquí en España, Hamet Elgazel. El Conde de Aranda recomendó a Carlos III que, para apoyar la redención, se procediese al envío de cuatro navíos de guerra que hiciesen de escolta y actuasen a su vez como medio de intimidación. El 7 de octubre zarparon las naves San Vicente, San Isidro y Santa Isabel, y la fragata Santa Teresa, además de una tartana. El 26 de octubre, ya en la bahía de Argel, los padres redentores saltaron a tierra y procedieron al canje de veintiséis capitanes o patronos de barco a cambio de los arráeces argelinos. El resto se continuó según norma establecida de un argelino por cada dos españoles. En esta situación apareció un temporal que obligó a los barcos españoles a levar anclas y dejar la bahía. Mientras, los padres redentores permanecían en tierra, encabezados por Fray Alonso Cano, para rescatar, obedeciendo órdenes secretas dadas por el gobierno de Carlos III y pagando fuertes sumas de dinero, al resto de los cautivos que poblarían Nueva Tabarca. La escuadra española regresó a la bahía de Argel el 23 de febrero de 1769, llevándose a cabo los últimos canjes tres días después. A la mañana siguiente embarcaron finalmente para España.

A su llegada a Alicante el 7 de marzo, donde permanecerían unos meses para reponerse del viaje y las penurias sufridas y adaptarse, se hizo un recuento de los habitantes de Tabarka, la célebre Matrícula de los tabarkinos, que fueron destinados a poblar la Isla Plana, a la que llegaron el día 8 de diciembre de 1769, y que a partir de entonces recibiría el actual y correcto nombre de Nueva Tabarca.

Iglesia de la Madonna dello Schiavo, Carloforte, isla de San Pietro, Cerdeña, Italia

La Madonna dello Schiavo (La Virgen del Esclavo). Pero la epopeya tabarquina aún tenía que ver un último episodio. Conforme se recoge en fuentes históricas mercedarias, la ciudad de Carloforte sería sorprendida por medio millar de piratas tunecinos en la madrugada del 3 de septiembre de 1798, que vencieron a los pocos soldados de su guarnición, e invadieron las calles de la ciudadela y las casas de los habitantes que aún dormían. Muchos habitantes lograron huir de la captura, escondiéndose en los campos o hasta simulando estar muertos, pero novecientos treinta y tres carlofortinos, alrededor de la mitad de los habitantes, de toda edad y sexo, fueron hechos prisioneros y enviados a Nabeul, en Túnez, donde serían vendidos en subasta, como mercadería. Era 10 de septiembre de 1798, y comenzó para ellos una dolorosa odisea. La situación de estos esclavos conmovió a las autoridades civiles de Cerdeña, y especialmente a los mercedarios, que tomaron la iniciativa para lograr su liberación.

La suma pedida por cada cautivo era considerada enorme y absolutamente superior a las posibilidades de los pocos carlofortinos que escaparon a la captura, y del mismo Estado Sardo-Piamontés, reducido a muy mala situación económica por las guerras napoleónicas. Reunir los recursos necesarios para rescatar a estos desventurados fue empresa difícil y prolongada. Muchos cristianos se movilizaron en Italia y en buena parte del resto de Europa. En particular se distinguieron los mercedarios, que recorrieron todos los pueblos de la isla para recoger fondos para la redención, ayudados por los llamados «síndicos», obreros o hermanos de la redención, nombrados en cada población por el superior de la viceprovincia mercedaria de Cerdeña.

Mientras tanto, los años pasaban y algunos cautivos habían muerto, de modo que en 1803 estaban reducidos a setecientos ochenta y tres. Hacia el año 1800 un cautivo, llamado Nicolás Moretto, que gozaba de cierta libertad concedida por su patrón, encontró abandonado en la orilla del mar parte del mascarón de un barco que representaba a La Inmaculada, que recuperó y se transformó en el soporte de la fe, refugio y esperanza de los prisioneros. Esta escultura en madera fue denominada Madonna dello Schiavo, y aún hoy es venerada en la iglesia de Carloforte. La liberación llegó en junio de 1803. El 24 de dicho mes, todos los cautivos rescatados fueron acogidos en el santuario de Bonaria, en Cagliari, de donde se trasladaron a la catedral. Concluidas las necesarias diligencias de la cuarentena, hacia finales de julio, los carlofortinos liberados tornaron a su isla.

* * *

Es decir, volviendo al tema que nos ocupa, que habían transcurrido treinta y un años desde la llegada de los tabarquinos a Nueva Tabarca hasta el hallazgo de la Virgen del Esclavo en tierras tunecinas por los carlofortinos esclavos. Entonces, ¿dónde están esos orígenes históricos, esa redención de los tabarquinos alicantinos, esa Reina Mora o ese Sultán que recoge la prensa escrita y relaciona con la Virgen del Esclavo? Bajo mi criterio, en la imaginación de sus promotores que, o no quisieron o no supieron transmitir lo que una comisión que se define de descendientes de tabarquinos originales, que en su día fueron a Carloforte, oyeron y, según dicen, investigaron, hasta que alguien pensaría que no estaría mal exportarla y adaptarla. Y el caso es que está muy bien, que no deja de ser cultura y «orígenes comunes», pero lo que no se puede tolerar es tergiversar la realidad para hacerlos propios, y con mayor razón cuando nuestra isla tiene historia y tradición más que suficientes como para no precisar importación alguna, ni cultural, ni folklórica, ni religiosa.

13 febrero 2013

TRES HOMBRES PARA EL TOSSAL


Hace unos días, después de escuchar la fantástica y didáctica charla de Emilio Soler sobre Jorge Juan en el instituto que lleva el nombre del marino, nos acercamos algunos miembros de esta asociación a contemplar el estado de las obras del parque de la ladera del Tossal, aquel por el que tanto hemos luchado. Nos sorprendió gratamente ver el avanzado estado de las obras que hacen ya inminente su inauguración. El propio busto del Doctor Rico parecía incluso sorprenderse al verse rodeado de vegetación, césped y bancos. 

Esta visita nos trajo a la mente aquella reunión que tuvimos en su día con Sonia Castedo y Andrés Llorens en la que les expusimos nuestra propuesta de reforma de las laderas del Tossal. Nos alegró ver que la propuesta de reforma del monte que nos enseñaron, coincidía en lo básico con la nuestra, si bien la idea municipal pecaba de ser mucho más reducida que de Alicante Vivo y se centraba sólo en el Parque Infantil de Tráfico, dejándolo además desconectado de zonas como el nuevo parque levantado en la ladera recayente al Barrio de San Fernando, o del Temático de la cima del monte. Al expresar estas inquietudes, se nos dijo que todo esto se solventaría en las siguientes fases de reforma del Tossal. Obtuvimos además el compromiso de la Alcaldesa de que el parque volvería a llevar de nuevo el nombre de “Parque del Doctor Rico” puesto que, según se nos dijo, la recuperación de esta rotulación era sencilla, ya que no generaba ninguna molestia al vecindario. Cuál fue nuestra sorpresa al enterarnos por la Prensa –como es habitual- de que el parque llevaría el nombre del sargento Antonio Pomares Espinosa (el recordado Sargento Moquillo).

A raíz de todo esto queríamos traer a estas páginas a tres personas cuya vinculación con el Tossal está fuera de toda duda y que a nuestro parecer merecerían allí un recuerdo, sobre el cual lanzamos además nuestra propuesta. Estos tres hombres son los mencionados Antonio Rico Cabot, Antonio Pomares Espinosa y el olvidado Miguel Iborra Gadea.

 

 Sobre el Doctor Antonio Rico se ha escrito mucho, tanto en prensa escrita como en publicaciones, aunque aún esperamos una biografía definitiva que ayude a conocer un poco más la personalidad y obra de este abnegado médico, concejal de nuestro Ayuntamiento, cofundador del Orfeón, higienista y ecologista adelantado a su tiempo. Lo que queda claro es que consiguió que la idea de convertir un secarral como el Tossal en un pulmón verde llegara a buen puerto. Lo que no aparece citado nunca en las reseñas que sobre la pinada del Tossal y la obra del Dr. Rico se han hecho hasta día de hoy, es la labor del farmacéutico militar Miguel Iborra.

 Miguel Iborra Gadea (1873-1941) fue Concejal Delegado de Parques y Arbolado de este Ayuntamiento en los años 20, Diputado Provincial, y Tesorero y Presidente Interino de la Cruz Roja alicantina. Gran amante de la botánica y la ecología y conocedor de las posibilidades del Tossal como pulmón verde para Alicante, trató con alcaldes y concejales de diferentes ideologías para lograr dicho fin. Consiguió así el apoyo incondicional de las dos facciones locales del Partido Republicano, la representada por el Abogado José Guardiola Ortiz y la acaudillada por el Doctor Antonio Rico Cabot, los cuales, casualidades del destino, descansan hoy uno al lado del otro en el Jardí del Silenci de nuestro Cementerio Municipal.

En Tetuán, donde fue destinado durante la Guerra de Marruecos, Miguel Iborra repetiría su labor reforestadora, quedando el Dr. Rico como encargado de proseguir con la repoblación del monte.

Y así, la reforestación del Tossal siguió adelante, y aquellos primeros 400 pinos plantados a espaldas del chalet Villa Elia, propiedad del periodista Florentino de Elizaicín, con un coste de 1,25 pesetas cada uno, se convirtieron en el ansiado segundo pulmón verde de Alicante. Aún así las rencillas políticas y las envidias trataron de echar por tierra la labor de Iborra y Rico ,ya fuera mutilando o envenenando aquellos primeros pinos, algo que hacia enfurecer al temperamental Doctor Rico que no dudaba en buscar a los “matones a servicio de los políticos” -en palabras de Iborra- para enfrentarse a ellos sin contemplaciones. Y así, los 20.000 pinos plantados y regados gracias a la gestión de Rico, transformaron aquel secarral en la pinada de la que hoy podemos disfrutar.

 Injusticias del destino, nuestro Ayuntamiento aprobaba el 31 de enero de 1941, poco después del fallecimiento de Iborra, que una avenida del Parque del Tossal llevara su nombre, algo que jamás se hizo. Era el mismo Ayuntamiento que, casi al mismo tiempo, le retiraba calle, parque y monumento al Doctor Rico y además, pese a llevar más de diez años muerto, le acusaba veladamente de “envanecerse con galardones que no le correspondían”, borrando así de la Historia la memoria del Doctor Rico y la estrecha colaboración que existió entre él e Iborra y entre todos los que coadyuvaron a reforestar el Tossal. 

Es por tanto de innegable justicia histórica que nuestro Ayuntamiento recupere el nombre de “Doctor Rico” para el parque de la ladera del Tossal, eliminado junto a su monumento en 1939, y cumpla además el acuerdo plenario de 1941 por el que se le daba a Miguel Iborra Gadea una avenida en el Tossal. Nosotros desde Alicante Vivo proponemos que sea la avenida sin nombre que sube a la cima del monte rodeando el renovado parque.

No queremos terminar sin recordar la necesidad de homenajear al Sargento Antonio Pomares. Y lo hacemos proponiendo que, al igual que se hizo a petición nuestra en el Benacantil con el Ingeniero Francisco Mira, se coloque una placa en su memoria en el lugar que ocupaba el Parque Infantil de Tráfico, dejando constancia imperecedera de la labor de este inolvidable y entrañable policía en pro de la Educación Vial de los más pequeños. 

ALFREDO CAMPELLO
Publicado en el diario La Verdad 
el 12 de febrero de 2013

07 febrero 2013

EL 'SOTERRAMIENTO' EN ALICANTE O CÓMO DESAPROVECHAR UNA GRAN OPORTUNIDAD HISTÓRICA


El pasado mes de junio desde Alicante Vivo publicábamos con motivo del retraso sine die de la llegada de la Alta Velocidad a la ciudad un artículo de opinión titulado “Este AVE no aterriza” en el que ya veníamos alertando, en relación al posterior desarrollo urbanístico de la zona una vez liberada de las vías que la atraviesa, de tres cuestiones que a nuestro parecer eran imprescindibles para un desarrollo coherente, sostenible y equilibrado con los distritos que la rodean y el conjunto de la ciudad. Por una parte decíamos que el futuro proyecto debiera propiciar, de acuerdo con su filosofía, la unión de los barrios tradicionalmente separados excluyendo cualquier construcción que pudiese suponer en la práctica cambiar una barrera de acero por otra nueva de asfalto. Hablábamos lógicamente de nuestra oposición al planteamiento de autovías urbanas totalmente incompatibles con un verdadero parque central. En segundo lugar, reclamábamos que la actuación a realizar contemplara el respeto al Patrimonio histórico, cultural y arquitectónico que los usos de la zona han ido propiciando, desde infraestructuras de tipo industrial hasta el popularmente apodado Puente Rojo como respeto y memoria a la actividad que el ferrocarril ha generado en la ciudad, sin olvidar por supuesto la Estación de Renfe y sus tinglados, consiguiendo algo muy complicado aquí: no arrasar con todo a nuestro paso cada vez que construimos cualquier cosa. Por último, considerábamos que dada la magnitud y el impacto del proyecto, el Ayuntamiento debía abrirse no sólo a otras entidades vecinales y asociativas, sino al conjunto de la ciudadanía alicantina, siendo consciente de que la magnitud del resultado final tendrá repercusiones (positivas o negativas) a escala metropolitana y no sólo sobre el vecindario de San Blas, La Florida, Benalúa o Ciudad de Asís.


Ahora que la Gerencia de Urbanismo ha anunciado por fin la apertura del proceso de participación pública previo a la redacción definitiva del Plan Especial de la OI/2, no queremos dejar pasar la oportunidad de aportar nuestra visión sobre el mismo y el primer adjetivo que usamos para definir el planteamiento que nos hace la Alcaldía es el de decepcionante y a continuación explicamos por qué:

El Ayuntamiento de Alicante nos ha dado unas cifras que a nuestro parecer suponen por sí solas la invalidez de todo lo planteado. Afirman que el porcentaje que ocupará el parque sobre el total de los terrenos afectados será del 33%. El resto, dos tercios, se los comerá una gran “avenida” que uniría Rabassa con el centro desembocando en las inmediaciones del futuro Centro Comercial, también llamado Estación Intermodal. El resto del espacio liberado, será destinado básicamente a uso residencial. Nos llama poderosamente la atención que cuando estamos sufriendo como pocos el estallido de la burbuja inmobiliaria, alguien decida que lo que hace falta para financiar la obra son viviendas (cuando nuestro término municipal viene concentrando el 40% de todas las desocupadas en el País Valenciano). La explicación es, o bien que se piensa más con el bolsillo que con la cabeza, o bien que quieren seguir los pasos del modelo de quiebra social, institucional y económica conocido de sobra en este país: hipotecar el patrimonio del suelo público que constituirá la pieza más importante del urbanismo y las infraestructuras de la ciudad en los próximos 100 años, entregando su éxito a un negocio privado especulador.

Tampoco deja de llamarnos la atención el nexo existente entre el Plan Rabassa (aprobado fuera del PGOU) y el soterramiento de las vías, ¿pretende la Alcaldesa que el soterramiento sea la primera piedra del Plan Rabassa? No podemos obviar que en este negocio se oculta una operación de gentrificación planificada en la que se generará una nueva línea de edificación construida frente a los barrios actuales, ocultándolos y negándoles a sus habitantes tradicionales una significativa mejora de su calidad de vida y la revalorización de sus viviendas, que han sufrido durante décadas los inconvenientes de vivir pegados a las vías del ferrocarril, aguantando todas las inclemencias que se derivan de la construcción del túnel, sin que ninguna Administración de las presentes en AVANT se rasgase nunca las vestiduras.

A esto, le continúa siguiendo la pretensión de hacer de nuestra Estación un nuevo Centro Comercial. Mientras el resto de los ya en marcha se encuentran bajo mínimos y el comercio local capea la crisis como puede, aumentar la oferta con una demanda por los suelos sólo provocará el traslado de los flujos y de la actividad, no redundará en la creación de empleo –como seguro nos intentarán convencer-, y dará al traste con la tímida pero continua recuperación que están viviendo ciertas zonas en las últimas décadas tradicionalmente deprimidas después de mucha inversión y esfuerzo tanto de la Administración como de vecinos y empresarios.

La propuesta de Alicante Vivo, a disposición de quien quiera consultarla en nuestra página web aboga por recuperar el edificio original e integrarlo en un edificio que genere un conjunto de interés arquitectónico, dimensionado correctamente para el cumplimiento de su programa de nodo de transportes, pero también el de lugar representativo y generador de vida urbana, rechazando por tanto la sobresaturación de grandes superficies. Apoyamos que este espacio aporte a la ciudad a algo más que un lugar para el tránsito de viajeros: ¿no sería idóneo para construir esa gran biblioteca-sala de estudios de la que Alicante carece? ¿Apostar por la Cultura y el Conocimiento? Por supuesto nos mantenemos en nuestra postura de conservar los restos de tinglados que no han sido demolidos para construir una estación provisional del AVE y en mantener el Puente Rojo, ya no sólo por nuestra argumentación sobre su valor de identidad, ni por el coste que supone desmontarlo (¿cuántos pisos vamos a tener que vender para pagarlo?), ni porque creamos que los problemas que genera al vecindario son por su falta de mantenimiento por parte del Consistorio, sino principalmente porque pensamos que es fundamental para entender la idea que tenemos de Gran Parque Central libre de tráfico que hace que si el puente no existiera estuviésemos hablando ahora de inventarlo.

Por último debemos expresar nuestra perplejidad ante lo que se va a llamar “proceso de participación pública”. El Ayuntamiento continua entendiendo la participación con un esquema de arriba hacia abajo, algo que le resulta cómodo puesto que la ciudadanía nunca decide, sólo opina y porque es la propia Alcaldía la que discrecionalmente se reúne siempre con Asociaciones seleccionadas, entre las que esperamos estar, no estableciendo cauces para hacerlo con los alicantinos y alicantinas que quedan fuera y que son mayoría, guardándose de posibles críticas y ejerciendo por tanto un férreo control sobre todo el proceso que no beneficia en absoluto la mejora de un proyecto que como hemos expuesto, creemos tiene graves deficiencias desde la misma base.

Debemos pues invitar a la Alcaldesa Sonia Castedo a una reflexión profunda sobre la propuesta presentada, más teniendo en cuenta que hay alternativas como la del arquitecto Iván Valero que en los últimos días ha levantado muchas más simpatías que la redacción municipal y de la que Alicante Vivo y otras entidades nos encontramos mucho más cerca. Es la oportunidad para gestionar bien algo histórico, pero nuestro Ayuntamiento va a tener que poner mucho más de su parte si quiere de verdad que esto salga bien.

Y como tememos que lo que va a suceder algunos ya lo tienen escrito desde hace mucho tiempo, invitamos a todos los alicantinos a levantarse, escuchar, opinar, debatir y participar, con el objetivo de que entre todos luchemos por ser nosotros los que decidamos cómo debe ser este parque que nos quieren arrebatar unos pocos. Esta es nuestra última gran oportunidad, Alicante debe despertar.

XAVIER LÓPEZ DÍEZ 
 Publicado conjuntamente con su BLOG
Publicado en el diario  INFORMACIÓN

 

06 enero 2013

JORGE JUAN. HOMENAJE DEBIDO


Hoy cinco de enero se cumplen 300 años del nacimiento del ilustre marino y científico Jorge Juan y Santacilia. De padre alicantino y madre ilicitana, nació en Novelda y fue bautizado en Monforte. Dejando de lado las disputas existentes sobre la localidad de su nacimiento, que lamentablemente han llegado hasta día de hoy ensombreciendo y dividiendo actos de homenaje, podemos decir que Jorge Juan fue un ilustre comprovinciano que llevó su saber allende los mares, dejando huella de su conocimiento por diversas partes del globo terráqueo.

 No vamos a glosar aquí las gestas de Jorge Juan, ya que para resumir su vida necesitaríamos, como mínimo, todas las páginas de este diario, ni tampoco creemos ser los más indicados para hacerlo, puesto que sobre el Sabio Español -así se le llamó- existen auténticos expertos y estudiosos de su vida y obra. Pero no por ello vamos a dejar de recordar a Jorge Juan en el III Centenario de su nacimiento.

¿De qué forma ha homenajeado la ciudad de Alicante en estos 300 años a Jorge Juan? Pues la verdad es que ha sido de formas diversas y más bien escasas, teniendo en cuenta de que hablamos de un alicantino universal sólo comparable en fama mundial a otros como Rafael Altamira o Francisco Xavier Balmis.


Hace 100 años, cuando faltaban pocos meses para el bicentenario de su nacimiento, la prensa alicantina se lamentaba del escaso interés -por no decir nulo- que mostraban nuestras autoridades locales y provinciales en conmemorar de alguna manera, en la capital de la provincia, la efemérides. Incluso algún diario local realizó una especie de artículo de "periodismo-ficción" por llamarlo de alguna manera, en el que se narraban unos hipotéticos homenajes realizados en Alicante a Jorge Juan con motivo del bicentenario. Había que insistir.

El presidente de la Diputación Provincial en aquellos años (hablamos de 1912), Higinio Formigós, se mostró interesado en levantar un monumento a Jorge Juan en la Plaza de la Aduana (hoy Puerta del Mar) interesándose por adquirir la estatua del marino que tenía el Ministerio de Marina (según parece, la que se usó de molde para la estatua existente en El Ferrol). Como todos sabemos, este monumento jamás fue realizado y, a dicha plaza, se trasladó poco tiempo después el Monumento a los Mártires de la Libertad. Diario de Alicante se hacía eco de las intenciones que tenía el Ayuntamiento de Alicante de conmemorar la efemérides, aunque pronosticaba el fracaso de las mismas debido a la improvisación de actos y a la falta de iniciativa para comenzar a programar los fastos. Acertó, claro.

Los fastos del bicentenario tuvieron lugar en Novelda donde se descubrió una estatua del marino obra del escultor alicantino Vicente Bañuls. De nuevo Diario de Alicante se unía al homenaje publicando un ejemplar conmemorativo.

 Sí que es cierto que el Ayuntamiento de Alicante había recordado la figura de Jorge Juan rotulando una calle con su nombre en 1852, pero en honor a la verdad hemos de decir que dicha rotulación no fue realizada en el marco de un homenaje municipal a su figura, sino que se incluyó dentro de un "paquete" de rotulaciones cuyo fin era actualizar el callejero de la urbe con motivo de la presentación del Plano de Alineaciones de la Ciudad.

Un siglo después, concretamente en 1956, D. Vicente Martínez Morellá, viendo insuficiente el homenaje que Alicante había rendido a su ilustre comprovinciano, lanzó una petición dentro de un artículo sobre Jorge Juan en el llibret de la Hoguera de la Plaza del 18 de Julio. Solicitaba que, para honrar la memoria de Jorge Juan, se colocara una placa conmemorativa en la casa donde moró el marino, situada en Rafael Altamira 17. Curiosamente no fue el Ayuntamiento el que recogió el testigo, sino la propia comisión de la hoguera, la cual anunciaba en el mismo llibret que dicha placa sería descubierta por ellos el 23 de junio a las 12 del mediodía. La prensa de la época no se hizo eco de la noticia. Siguiendo con homenajes extraoficiales -es decir aquellos que no han sido realizados por nuestro Ayuntamiento-, el 29 de febrero de 1960, el Instituto de Alicante pasaba a llevar el nombre de Jorge Juan tras ser votado por el claustro, a petición de su Director D. Abelardo Rigual Margallón.

Todo esto, unido a la inauguración en 1983 de la Residencia Jorge Juan para los militares en el antiguo Hotel Carlton, un grafiti conmemorativo en los muros del Instituto que lleva su nombre y unos monográficos de la reputada revista Canelobre en el año 2006 y del llibret de la Hoguera Polígono San Blas en 2012, han sido los últimos homenajes remarcables que ha recibido el Sabio Español en nuestra ciudad.

El pasado mes de septiembre desde la Asociación Cultural Alicante Vivo pasamos por registro una petición relativa a la realización de un homenaje municipal con motivo del III centenario del natalicio de Jorge Juan. Solicitábamos al Ayuntamiento, al igual que hicimos con Canalejas, que se colocara una placa conmemorativa en su residencia familiar de la calle Rafael Altamira. Esperemos que cuando ustedes, queridos lectores, tengan en sus manos esta hoja del diario, se haya anunciado ya algún tipo de homenaje a realizar a Jorge Juan por parte de nuestro Ayuntamiento. Por favor, que no tengamos que esperar otros cien años. 

Publicado en La Verdad e Información el 5 de enero de 2013

ALFREDO CAMPELLO

20 junio 2012

ESTE AVE NO ATERRIZA



 

Sin duda Alicante ha tenido muy mala suerte en lo referente al soterramiento de sus vías. El proyecto que tenía que coser dos mitades del casco urbano mediante un gran parque central que recorriera desde el Centro comercial hasta el extrarradio pasó por un no-proceso participativo por el cual el Ayuntamiento y AVANT solo contaron con unos pocos y determinados interlocutores vecinales con los que reunirse habitualmente –y gracias- para decidir el diseño de la zona verde, sus servicios, amén de qué elementos eran susceptibles de ser conservados como patrimonio cultural y cuáles no. 

Ante el elevado coste que suponía la intervención planteada desde las Instituciones Públicas, la agresividad con el entorno que dejaba precisamente lo que debía ser eje central de la obra –ese pretendido bosque urbano- como un conjunto de espacios inconexos separados por carreteras, así como la demolición de todas las edificaciones de interés a lo largo del soterramiento, vecinos y residentes en los Barrios anexos a los terrenos afectados y otros muchos alicantinos nos fuimos organizando fuera de la Plataforma “oficial” –entre ellos Alicante Vivo- y presentamos diversas alternativas.  La menos confrontada con las líneas rojas que marcaban las Administraciones dado el nulo interés en debatir nada por las prisas que supuestamente corrían, era aquella que pasaba por preservar básicamente tres hitos: el Silo de San Blas, los tinglados de la estación y el Puente Rojo.        

Ante nuestro trabajo, sin embargo, críticas (y también tomaduras de pelo) tanto desde los responsables políticos como desde la Plataforma RENFE y alguna que otra asociación empresarial, rechazando nuestras aportaciones sin siquiera contemplarlas. Nos acusaron de querer retrasar las trabajos y la llegada de la Alta Velocidad al tener que modificar el proyecto para salvar el Patrimonio, nos preguntaron a los que hoy tenemos entre 25 y 30 años donde estábamos hace veinte, calificaron de “nido de ratas” la antigua Harinera de los Magro, de inseguro o de “mamotreto” el Puente del V Centenario y de piedras mal puestas los tinglados, justificando cualquier atentado contra la Cultura en nombre del “progreso”, la “riqueza” y el “desarrollo” que iba a suponer “la inminente llegada del AVE”. 
 
Así una a una han ido cayendo las infraestructuras que pretendíamos salvar, decidiéndose también la demolición del Puente sin contemplar opciones más baratas como su adecuado mantenimiento, rehabilitación, la insonorización de las viviendas colindantes y su integración en el nuevo entorno, proyectándose desembolsos disparatados a la vez que desde Fomento primero se retrasaba la conclusión de la Alta Velocidad a finales del 2012, después para 2013 y ahora ya sine die por una evidente falta de fondos. ¿Alguien nos puede decir entonces de qué le ha servido a Alicante la premura y la impaciencia de sus dirigentes? ¿No nos podíamos permitir pequeñas modificaciones para preservar Patrimonio, y sin embargo el retraso será ahora mucho mayor por cuestiones que poco tienen que ver con el respeto a nuestra arquitectura histórica? ¿Alguien nos dice razones por la cuales no tenemos dinero para concluir la obra y sin embargo generamos gastos millonarios como el desmantelamiento del Puente? A todo esto, ¿a qué se espera para proteger el conjunto de la Estación de Madrid?

Como casi siempre no hemos sido las organizaciones cívicas o sociales las culpables de nada, lo son los que quieren o han querido especular con la obra, los imaginadores de megacentros comerciales y rascacielos a los que les ha podido la codicia y han hecho que algo importante para toda la ciudad nos estalle ahora en la cara, empobreciéndonos en todos los sentidos. Este AVE no aterriza, aunque es seguro lo hará. Debemos preguntarnos, pero, si el precio a pagar no está siendo demasiado alto.

Tribuna publicada en La Verdad de Alicante el 19 de junio de 2012

XAVIER LÓPEZ
RUBÉN BODEWIG
ALFREDO CAMPELLO



16 enero 2012

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 200 AÑOS DESPUÉS

En este recién inaugurado 2012, conmemoramos una de las fechas más trascendentes en la historia de nuestro país: el bicentenario de la primera gran Constitución Española; la “Pepa”. La importancia de aquella inicial Carta Magna, amparada por las Cortes de Cádiz, quedaría marcada tanto por el soplo de unos iniciales aires de libertad destinados a reformar y modernizar la sociedad española a través de una monarquía liberal y parlamentaria, como por conseguir llevarlo a cabo en plena Guerra contra un ejército invasor.



En Alicante, este aniversario y, en especial, la fecha 16 de Enero de 1812, adquiriría un papel aún más destacado. Cierto es que todo acabaría con la huída de la capital de las tropas del General Montbrun, pero sus visibles huellas nos adoctrinarían siempre de nuestro pasado, forjado con el sudor, el trabajo, los miedos y las esperanzas de todos los ciudadanos de esta tierra.

Durante la Guerra de la Independencia, la práctica totalidad de las grandes ciudades de España sucumbieron tarde o temprano ante los franceses. Alicante, sin embargo, se mantuvo libre toda la contienda, destacándose como el mayor núcleo de resistencia del Reino de Valencia. Cierto es que nuestro puerto resultaría clave para el desembarco de las fuerzas aliadas y la victoria final, Justificar a ambos ladoscomo clave sería también nuestra conversión en Capital del Reino cuando Valencia cayó pasto de los bombardeos enemigos.

Cuando hacemos un recorrido por aquellos años, descubrimos una ciudad afanada con grandes esfuerzos y no menos sacrificios en proteger su libertad: desde las autoridades locales hasta los propios ciudadanos, estos últimos en mayor y más dramática medida. Todos juntos, unidos por la Independencia pero oprimidos por severos problemas sociales, idearon un futuro que se vislumbraba entonces oscuro ante una invasión foránea que al final, aunque furtiva, acabaría produciéndose. Y todo ello, en aras de un bien común destinado a preservar nuestra propia identidad cultural e histórica.

El miedo nos hizo reforzar nuestras defensas y murallas; los problemas económicos nos obligaron a sufragar de nuestros propios bolsillos, el de familias pobres o ricas, desesperadas o acomodadas, fortificaciones de las que el Castillo de San Fernando es su buque insignia y su legado más palpable; y nuestras ansias de libertad sirvieron de estímulo para trabajar unidos, hombro con hombro, y hombre con hombre.


Castillo de San Fernando

Hoy hace doscientos años que las puertas de nuestra ciudad intentarían ser derrumbadas sin éxito por aquellos que deseaban para sí la conquista de Alicante. Se nos exigió una rendición que el pueblo se negó a dar y se nos asedió durante horas con un bombardeo que golpeó, en gran medida, en este mismo lugar, bastión construido ex profeso por unos desesperados habitantes para salvaguardar su existencia.

Vivimos en una sociedad global, un crisol de culturas cuyas fronteras se difuminan y casi borran. Aún así, el sentimiento de cohesión debe perdurar, pues nos agrupa en sociedad a través de la cultura, el idioma, las ideas.... y, en especial, la tierra. Sea cual sea nuestro concepto de nación, debemos conservar nuestro pasado y recuperar la memoria de aquellos héroes anónimos que dieron sus vidas por defender la libertad. Soldados, campesinos, herreros.... personas que construyeron castillos para proteger lo único que consideraban propio.


Monumento a los Héroes Alicantinos de la
Independencia antes de su restauración

No hay mejor lugar para recordar y homenajear aquellos años y aquella primera gran Constitución Española que el memorial levantado a la entrada del baluarte de San Fernando, originalmente ubicado en el desaparecido Cementerio de San Blas.

“A los héroes alicantinos
de la Independencia”


La frase, grabada a fuego sobre su resistente roca, expone a las generaciones futuras unos ejemplos personales y colectivos de valor, defensa y lucha. Hoy puede ser un buen día para subir a visitar el monumento y recordar a todos aquellos alicantinos que fueron héroes a su pesar.

08 enero 2012

UNA 'ALICANTINA' LLAMADA ANTOÑITA MORENO


Recientemente se presentó en Alicante el libro sobre la vida, sobre todo profesional, de Antoñita Moreno.No voy a hablar sobre el libro ya que no lo he leído pero si puedo decir la ilusión que tiene Antoñita por esta publicación,me lo transmitió hace unas semanas por teléfono.Y uno que la conoce desde que era un mañaco , me daba verguenza cuando venía a mi casa y me escondía, o cuando iba a comer al chalé de mis abuelos paternos , decía que allí se hacía el mejor arroz.Y lo suele decir.Quiero desde estas páginas reconocer la gran labor de Antoñita Moreno por el folclore español.No solo la copla, sino la jota, el pasodoble,la muñeira,...No en vano uno de sus espectáculos lo llevó por toda España con el título de "Ronda española".Siempre la he considerado una gran estudiosa de la canción en España.Comenzó a los 15 años con "Filigranas" en el Teatro Calderón de Madrid y de ahí recorrió todos los teatros del país con"Coplas al viento","Antonia la cantaora","Cantes y bailes de España"...En el cine protagonizó cinco películas."Llegada de noche" (1949) de J.A. Nieves Conde; "El bandido generoso" (1954) con Manolo Morán y Zori, Santos y Codeso;"La reina mora"(1954) tercera versión, junto a Miguel Ligero;"La lupa" (1955) que cuiosamente figuraba en el reparto un excelente actor secundario alicantino, Manuel Requena, con mas de doscientas películas en su haber ,nacido el 21 /8/1891 en Alicante y falleció en Madrid en 1969.La última aparición cinematográfica de Antoñita sería en 1958 con "El niño de las monjas",tercera versión de la misma, con Rosita Arenas y el torero Enrique Vera y donde la escenas taurinas fueron rodadas en la plaza de toros de Elda.Sus dos canciones bandera,"Sortija de oro" y "El cordón de mi corpiño".Pero sus saetas ponen los pelos de punta.Sus giras a latinoamérica fueron frecuentes,así como las anécdotas de encuentros con María Felix y Gary Cooper.

Pero a lo que voy con estas letras por encima de todo es que Alicante y su alcaldesa al frente reconozcan de una vez por todas a Antoñita Moreno el título de "alicantina de adopción" por muchas razones.Lleva viviendo en nuestra ciudad mas de cincuenta años.Su primer chalet ,en la ahora avenida de Antonio Ramos,lo compartíó con su madre y se llamaba "Villa Salud".Fueron unos chalets construidos por la entonces Caja de Ahorros del Sureste de España.Luego marchó al Cabo,a otro chalet, "La ratita".Sigue viviendo en un apartamento en los terrenos del mismo.Una figura importante de nuestra cultura que dejó su Sevilla natal por la Alicante mediteránea, a la que ama.

Me he cansado con los últimos concejales de Cultura de Alicante de pedir en mas de ocho ocasiones y de forma oficial una calle para Antoñita Moreno,también el homenaje que debería rendirle nuestra ciudad.Y sino que lo diga Miguel Valor que sabe de ello.No miento.Creo es ahora el momento.No solo de darle el título de "alicantina de adopción" sino de concederle el nombre de una calle y que fuera la próxima mantenedora de la Bellea del Foc.Se lo merece mas que otros muchos.Y a tí, Antoñita, gracias por seguir siendo amigos desde que llevaba pantalones cortos y me dabas respeto.Enhorabuena.

PACO HUESCA

05 septiembre 2011

LAS GRIETAS DE LA MEMORIA

“El 25 de Mayo de 1938, la ciudad de Alicante sufrió el bombardeo de la Aviación Italiana Fascista, con el resultado de más de 300 víctimas civiles. Esta plaza se dedica a su memoria”



Se dice –y creo que con razón- que sólo somos capaces de respetar aquello que consideramos propio. O lo que es lo mismo, amamos únicamente lo que es nuestro.

La placa explicativa de la Plaza del 25 de Mayo y, por ende, todo lo que concierne a la recuperación histórica del terrible y dramático bombardeo del Mercado Central, se gestó gracias al esfuerzo, dedicación e insistencia de muchas personas que, durante años y en situaciones mucho más complicadas que las actuales, lucharon para rescatar del ostracismo uno de los momentos más tristes de la historia reciente de Alicante.

La soberanía popular quedó de manifiesto entonces, cuando nuestro Ayuntamiento, con gran sensibilidad y desoyendo las injustificadas críticas que se vertían contra él, aceptó con orgullo y lógica histórica no sólo cambiar la denominación del lugar en el que décadas atrás se había cometido la masacre, sino colocar una placa explicativa que recordara lo sucedido y anunciar la futura instalación de un monumento de todos y para todos que perpetuara la memoria de los asesinados.

Se puede decir, pues, que aquella plaza y aquella placa nació del sufrimiento humano para aleccionar a nuestras generaciones venideras del error que supone la muerte y la guerra en todas sus acepciones.

Obvia decir que todos los actos vandálicos son igualmente criticables y socialmente reprochables. Nada ni nadie puede argumentar tales actuacione, más propias de los bárbaros y los salvajes, para defender o criticar cualquier actuación o cualquier forma de pensar diferente a la nuestra. Sin embargo, hay algunos actos vandálicos más dolorosos e infames que otros: aquellos que golpean contra el sentimiento y el recuerdo general de los que murieron a manos de la sinrazón.

Lo que ha ocurrido con la placa explicativa de la Plaza del 25 de mayo demuestra la incultura de unos pocos sobre la inteligencia del resto; la equivocación de los que se niegan a aceptar que nuestra sociedad se ha forjado con el paso de los años y con el paso de los siglos con el llanto y el sufrimiento humano de los más débiles. Es la negativa de unos pocos a recordar no a los salvajes y asesinos que cometieron una matanza determinada, sino a las víctimas que allí perecieron y que eran de TODOS. Víctimas de un pueblo que hoy, gracias a nuestra Constitución, es soberano.

Algún día nos podremos dar las manos sin distinción de clase social, ideología, sexo o edad. Estoy convencido. Algún día vencerá la memoria y haremos justicia a los que sufrieron no sólo por aquel acto infame, sino por todos los actos infames que ensombrecen la historia de la humanidad. Por una causa o por otra.

Pero desde luego, actos como los cometidos con la placa de la Plaza 25 de mayo nos alejan, cada vez más, de ese utópico día.

Como dijo un buen amigo mío: “Aquí parece que, más que la muerte, odiemos la memoria”.

¡Allá nosotros!

JUAN JOSÉ AMORES

20 junio 2011

LOS JUEGOS DE MI INFANCIA

Los juegos en mi infancia, en esos finales años de los cincuenta, eran muy rústicos e imaginativos. El Hombre no había entrado en el fascinante y esclavista a su vez “ Modo de ser, estar, producir…tecnológico”. Andábamos entre el “ Modo de producir, estar, ser…entre esclavista y feudal “ con “caudillo” y todo.

A los niños, que de esos modos de hacer de los mayores, ni idea teniamos, sólo sabiamos que “ ese caudillo” era un “ señor” que salía mucho en un torro que se llamaba Nodo, pero del que nos alegrábamos ver si íbamos pegados de tiempo a ver una película y creyéndola empezada, comprobábamos que el torro aún continuaba.¡ Cuándo recuerdo que no se podía ni decir rojo al mentar los colores y que teniamos que decir “encarnao”, me veo sin entender nada entonces¡ ¡ Cuando recuerdo la caida del Muro de Berlín y lo que descubrimos me veo sin enteder tampoco¡. Más lo peor estaba por llegar, que es ahora cuando no entiendo casi nada, de nuestras “ Izquierdas ni Derechas”.

En el cine, comiamos pipas, chucherías : regaliz, natural y la semi- plástica, caramelos, unos con formas de bote de leche, coca-cola, que ya anunciaba lo que de ultramar vendría, chicles llamados Bazocas, que hacían unos globos con nuestras expertas bocas en sonora competencia… Eso en el cine cubierto, que en el de verano era más que ir al cine, ir de cena al aire libre, con variada fruta y todo, llevadas en nuestras neveras con hielo, almohadones para las duras sillas y hablando a grito “pelao”…con lo que al final de la película poco poso nos quedaba, pero lo pasábamos tan bién, que era de lleno total, y muy añorado todo el invierno.

Sin embargo, una película en ese cine me impresionó : El Doctor Zhivago. Me impresionó, no sólo la historia, sino la música, y esos paisajes nevados, tan extraños a nuestra latitud…

Con el correr del tiempo, de ese paisaje, de esas historias…más sabría y una que me impresionó y aún me impresiona, fue la de quien lo dejó todo y mucho era, de hecho era tenerlo todo, todo : ser aristócrata en la Rusia zarista, para, no teorizar pertrechado en seguro despacho, hogar… sino, para ir a pelear, a morir por sus ideas, que eran nada más y nada menos : que los derechos de los que sin Derecho ninguno vivían.

Su nombre : Mijaíl Alexándrovich Bakunin. Su hacer, su lucha, su vida olvidada, o quizás tan sólo adormecida…

Más entonces, a nosotros lo que nos importaba era pasarlo bién e inventar…Así los chicos inventaron una especie de, entre carretillas-patinetes, que construían con madera, unas extrañas ruedas de hierro y la inestimable ayuda de los mayores, de esos que no renuncian nunca a la niñez.Con esos cachivaches, con esos trebejos, “ nos arreábamos” cuestas abajo a base de bién, sin importarnos, lo suficiente como para abandonarlo, sin en esa diversión nos dejábamos jirones de piel. Claro, luego venían las curas con el “ pica-pica “ del alcohol, polvos de azol…Y en el peor de los casos una pasada por el barbero de la Plaza Manila para que nos “cosiera “ si la cosa era de poca “costura”, que si era seria entonces nos llevaban al “ MARQ”, que entonces no lo era, sino su contrario : lugar siniestro, donde nos hacían más “pupa” y nos recibían unas monjas con “ unas palomitas “ en la cabeza -pues eso nos parecían- espeluznantes, nada que ver con las tan ricas de ferias, cine…

Monjas del Hospital Provincial (AMA)

A mi el barbero me cosió en varias ocasiones , las “palomitas “me escayolaron un buén número de veces.

Otro de nuestros inventos, era jugar a “ fenicios”, sin haberlos ni oido mentar, pero debe estar en nuestros genes esos saberes…pues hacíamos unos tenderetes con cajas, trapos y reclamos de los más vistosos, y “publicitarios” para atraer a nuestros puestos todo lo que vendiamos : tebeos, juguetes…

Entonces, los tebeos, libros se cambiaban, en tiendas que se dedicaban a ese trueque: entre otros la tienda de ese “ fenicio” de Agüelete. Otra estaba en la calle Jaime Segarra, muy cerca de la casa de una de mis más queridas amigas, Alicia, con lo que era mi tienda de trueque preferida, pues así me dejaba caer por su casa…

Nosotros no los cambiabamos, preferiamos el dinero contante y sonante, para después de las ventas, endulzarnos.

¡Ah, ese “viejo zorro del Agüelete” que tuno era, como nos atraía…¡

Y entre todos los fenicios, cómo no, destacaba el mercader del Tete mio, que ingenioso era como pocos y marrullero…pues más si cabe.Para mi, claro, era fascinante tanta sabiduría y tomaba buena cuenta de su hacer, y a tendera, a despachar me ponía…

Cuando nos cansábamos de “enriquecernos” o empacharnos, a trotar por el campo y a construir cabañas, que no es por farolear, pero nos salían muy chulas, y hasta de otros barrios venían. Unas veces a jugar con nosotros y a meterse dentro y otras a practicar la rapiña, la destrucción con tala y quema incluida, con lo que daban pie a las innumerables “ púnicas “ que tuvimos.

Nosotros “ razias” de esas a sus barrios no hacíamos, pues el campo-campo estaba más en este Bon Repós, por lo que las contiendas las dirimiamos en nuestro “ campo de juego” y en eso no había desacuerdos: las piedras las poníamos nosotros de nuestra pequeña terreta.

Con frecuencia, nos visitaban los “ trashumantes “ : grupos de gitanos que acampaban muy cerca de mi casa y que fue siempre fuente de preocupación de preocupaciones para mi madre, por la fijación que yo sentía por esa clase de vida: tan libre, tan alegre, tan gritona, tan pendenciera y tan entrañable y hogareña, pues sus hogares se cubrían con el techo de cielo rebosante de estrellas, campamentos de telas, y grandes fogatas en las que en confortables abrazos a modo de corro compartían esa otra forma de ver, sentir…De hacer la vida…

De nada me servía prometerle, cruzando los dedos para no pecar, a mi madre que no había estado con los gitanos. Se acercaba a mi, me olía las trenzas, que muy traidoras se chillaban con olor a fogata, y tirón de flequillo y trenzas al canto…

Cuando tocaba juegos en la acera, estos eran con tizas, en las que dibujábamos desde trancos, hasta habitáculos : con sus habitaciones y todo, pues cera teniamos, aunque menos que imaginación…

También le dábamos a la comba, que no sé porque extraña razón, los chicos lo consideraron cosas de chicas y casi no entraban, y eso que cuando alguno lo probaba, lo pasaba fetén, pero enseguida los otros se burlaban y esos prejuicios, de la diversión les privaba.


En el tema de la comba, que era siempre cantando, estaba el entrar suavecito, o con duples, que era con música cañera y más cañera la marcha y los latigazos como no siguiéramos bién el compás.Ni que decir tiene que de esos zurriagazos me llevé un buén puñao, y como ya por entonces tenía un pesimo “tráfico circulatorio”, pues “cardenales”-que así llamábamos a los hematomas-, me salían, que me delataban nuevamente…sembrando más incertidumbre, en mi sufrida madre, sobre mi porvenir…

Otro entretenimiento era la búsqueda de “piedras preciosas”. Para nuestra doble fortuna, en el patio del colegio, se encontraban y en cantidad: cuarzos, siendo más raros, y por ello los más buscados, los casi transparentes. Como recordamos, recientemente mi amiga Rosángeles y yo, los guardábamos en frasquitos, que junto a otros llenos de conchas, unas coloreadas por nosotras, otras con su natural color, hacía de nuestra habitación una mini- botica, que boticas se llamaban a las farmacias y boticarios a sus “alquimistas”.

También estableciamos trueque de cromos, de chapas, cuyo juego era más de niños, como el de lanzar la peonza. Las niñas a lanzar el trombo y a movernos dentro del aro, esa otra forma de danza del vientre.

Y tanto en la calle, como en el hogar, haciamos recortables, es decir vestiamos a muñecas de papel con el mismo material. Mis hermanos preferian jugar a los indios, con fuertes, figuras…o las guerras con diminutos ejércitos de plástico que vendían en bolsas de papel muy baratas nuestro querido mercader.

También vendía- ¡cómo no¡- petardos y cuando las Hogueras se anunciaban, dejábamos las piedras y nos “ apedreábamos” a petardazos.

Ese olor a pólvora se ha incrustado tanto en todos nosotros, que creo que ya ha formado urdimbre con nuestros genes.Y en mi es siempre muy deseado volverlo a oler.

Después de tanto trote, el hogar nos reclamaba, y entraba el hacer las tareas del cole y los dibujos con acuarelas, pinturas Alpino y Goya. A mi estas últimas me fascinaban, pues había que dar con un algodoncito para difuminar el color…También a leer, o escuchar cuentos, a ver tebeos. Siendo mis preferidos los de Rompetechos y Carpanta, que me hacían sufrir con sus desgracias más que reir, aunque también, con esa casa del Percebe, que era una risa, con esos Zipi y Zape…y con unos que me encantaban que se llamaban La pequeña Lulú, que con mi crecer un poco fue desbancada por la genial, rebelde, Mafalda.Me gustaban especialmente unos tebeos y cuentos que eran sobre vidas de santos, y me encomendaba a ellos, para que me ayudaran a ser buena, porque la fama es algo terrible y fama de mala, malísima fue leyenda que como guirnalda se me iría colgando, esos sambenitos…Y que, paradójicamente, fue estimulada por quien debió ser ejemplo de equidad y no su contrario: una “ maestra” pero es esa otra historia.Sí, llevé mal el colegio y el colegio me llevó mal a mi, después de ese cielo de mi Mamen de párvulos.


Los tebeos de mis hermanos : Capitán Trueno, Hazañas Bélicas…me aburrían, pero no porque fueran de peleas, sino porque eran machistas. Apenas saliamos nosotras y si lo haciamos era siempre en ese papel secundario y servil. Y se pongan como se pongan los machistas, la mano que mueve la cuna…¡ terminará moviendo el Mundo, es nuestro turno¡

…Y extenuada me iba a la cama, a ese incierto viaje al descanso…

MARAVILLAS BAEZA MÍNGUEZ

 
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