Remigio Soler, historia viva de Alicante y Benalúa
Una mañana con Remigio Soler
Un análisis completo de la maravillosa fotografía de la ciudad de Alicante en 1858, cuando todavía conservaba sus murallas.
Este humedal tiene un origen que muchos desconocen... En el fondo de estos humedales yace el secreto de su origen.
Cada acontecimiento de nuestra Historia que olvidamos, es una página más del libro de nuestro pasado que arrancamos definitivamente.
Nuestra querida isla tuvo una vez una hoguera. ¿Quieres conocer todas las anécdotas de su historia?.
Alicante Vivo reivindica la conservación y puesta en valor de los Silos de San Blas con dos informes.
Una rocambolesca historia de un alicantino de adopción que acabó en el lugar más inesperado...
Un delicado tesoro, único en el planeta, que florece en la Provincia de Alicante.
¿Sabías que el primer submarino que funcionó en la historia lo hizo en el Puerto de Alicante?.
Alicante está perdiendo las últimas viviendas históricas en un proceso silencioso. No permitas que desaparezcan.
Revive con nosotros la expedición al interior de las galerías de la Refinería subterránea de La Británica.
El cielo nocturno limpio y con estrellas es un legado que debemos proteger.
Descubre este evento natural arqueoastronómico, un tesoro único de la Vall de la Gallinera.
Cuenta la historia que el mejor vino que jamás se ha probado, se produjo en Alicante.
Esta antigua colonia industrial es una maravillosa muestra de patrimonio arquitectónico e industrial, pero está olvidada y abandonada a su suerte.
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| Foguera Benito Pérez Galdós 1931. Gastón Castelló. «Estilo Alicantino». Una muestra de la presencia del «Art Déco» en fogueres de los años 30. |
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| Falla Blanquerías 1930. «Art Déco» en fallas de los años 30. |
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| Foguera Oficial 1975. Remigio Soler. «Estilo Alicantino». |
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| Foguera Oficial 1980. Pedro Soriano. «Estilo Alicantino». |
Un rescate de cautivos
Diario El Día, página 1
del 10 de junio de 1932
(Biblioteca Nacional de España)Uno de los cuadros más célebres del pintor alicantino José Aparicio Inglada, es el que lleva por título el mismo que encabeza estas líneas: fue pintado en Roma en el año 1813 y adquirido por S. M. Fernando VII, pasó luego al Museo del Prado y más tarde al de Arte Moderno, ignorándose en la actualidad su paradero; es de un mérito indiscutible para los alicantinos por evocar un hecho del reinado de Carlos III íntimamente ligado a la historia de Alicante.
El citado monarca había dispuesto el rescate de los pobladores de Tabarca [correcto: Tabarka], pequeña isla de origen fenicio a unos 300 metros de la costa del continente africano, frente a la frontera argelina (pertenece en la actualidad al estado de Túnez bajo el protectorado francés), cuyos habitantes de origen genovés, dedicados a la pesca del coral, después de haber estado bajo la protección de España hasta el año 1738, pasaron al dominio del Bey de Túnez, cayendo posteriormente en poder de los argelinos que los redujeron a la esclavitud, obligándoles a rudos trabajos y recluyéndolos en lóbregas mazmorras.
Intervinieron en el rescate los Padres Trinitarios, que a la sazón tenían hospitales establecidos en Argel y Túnez, y los Padres de la Orden de la Merced o Mercedarios, llamados vulgarmente Mercenarios, establecidos en Alicante desde el año 1702 en el barrio de San Blas, junto a las vertientes del barranco del Negre; estas órdenes religiosas se dedicaban principalmente a la redención de cautivos, y llamaban Padre Redentor al religioso designado para hacer el rescate.
El día 8 de diciembre de 1768, fiesta de la Purísima Concepción, quedaron redimidos los cautivos en Argel, según se había convenido, y el 19 de marzo de 1769 arribaron a este puerto, uniéndose a los que anteriormente desembarcaron en Cartagena y llegaron a esta ciudad conducidos por el Padre Redentor Fray Juan de la Virgen. Siendo insuficiente el local reducido de los Mercenarios, don Guillermo de Baillencourt, gobernador político y militar de esta ciudad, dispuso lo necesario para que fuesen alojados en el Colegio de los Padres Jesuítas (edificio últimamente ocupado por las Religiosas de la Sangre de Cristo hasta el 11 de mayo del pasado año 1931), deshabitado desde la madrugada del 3 de abril de 1767, en que se dio cumplimiento en Alicante a la Pragmática Real Sanción de Carlos III, expulsándoles de sus dominios.
La isla inhabitada de Santa Pola, distante 4,500 kilómetros del cabo del mismo nombre y 9 millas de esta capital, la antigua Plumbaria tal vez mencionada por Estrabón según Madoz, o la antigua Planesia citada por Figueras Pacheco, servía por entonces de guarida a los moriscos que pirateaban por estas costas, siendo un peligro para las embarcaciones y una amenaza constante para los pueblos y caseríos circunvecinos; por otro lado la próxima llegada de los tabarquinos redimidos a esta ciudad, sin saber cómo aprovechar sus actividades, fueron motivos suficientes que indujeron al conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, a manifestar al monarca la conveniencia de construir viviendas en la isla, enviando a los rescatados para colonizarla, y Carlos III, sin retardar su decisión, ordena por conducto de su primer ministro las disposiciones necesarias, nombrando comisionado para las Reales Obras de la Isla Plana de San Pablo, que así se llamaba entonces, al propio gobernador conde de Baillencourt, y director de las mismas al ingeniero don Fernández de Méndez [error, es Fernando Méndez de Ras].
El 21 de febrero de 1769, el conde de Aranda trasmite al gobernador de Alicante una orden de S. M. para que, verificado el arribo a este puerto de los tabarquinos, se formase un libro en folio en el que con toda distinción de nombres, apellidos, edades y estado, se extendiese una puntual matrícula de las personas de ambos sexos de que constaren cada familia, previniendo con toda claridad su ejecución, a fin de que en tiempo pudiere saberse el número de familias que fuesen admitidas para la población de la mencionada colonia, incluyendo al cura párroco y al gobernador de Tabarca [Tabarka] que, formando parte de los cautivos, también habían sido redimidos, y que a tiempo dicho libro se colocare en el archivo de la nueva población, quedando una copia autorizada en el Ayuntamiento de esta ciudad, dando cuenta de su cumplimiento. El 7 de diciembre de 1769 fue firmado por Baillencourt original y copia de la puntual Matrícula de los Tabarquinos, y se encuentran depositados respectivamente en el Archivo Parroquial de la Isla y en el Archivo Municipal de Alicante (sala 1.ª, en una vitrina situada en el centro de la sala).
Los tabarquinos permanecieron en Alicante hasta el mes de abril de 1770, que pasaron a ocupar la isla que, desde entonces, denominaron Nueva Tabarca.
Aparicio traslada al lienzo el preciso momento en que se realiza el rescate: en primer término a la izquierda, sentado y apoyado sobre sillares de cantería, un cautivo en actitud meditabunda sostiene sobre sus muslos una niña pubescente completamente desfallecida, en segundo término otro cautivo, sentado en el suelo sobre brozas en la misma actitud, sujetos por cadenas, ajenos a la escena que se desarrolla en el resto del cuadro. Por diversos términos de la derecha, en tropel, se dirigen otros cautivos en actitudes diversas por entre soldados argelinos en busca de su libertad hacia la escalera, en cuyo primer tramo, situado en el centro del cuadro, un mozo corpulento conduce a un ciego y venerable anciano que, en plano inferior, se apoya sobre su nietecita; en el rellano, varios padres Trinitarios y Mercedarios entregan a los argelinos las estipulaciones del rescate, mientras otro religioso dirige la palabra a los cautivos; al fondo, un arco de medio punto con gruesos barrotes de hierro, por los que asoman irredentos, separa otra estancia oscura iluminada con hachones.
Deseoso de averiguar el paradero de este cuadro, que conozco por un grabado al aguafuerte del mismo Aparicio que conservo en mi colección, en el pasado mes de abril, por conducta particular, me dirigí al Museo de Arte Moderno, manifestándome que efectivamente estuvo allí depositado pero, debido a lo mal que se llevaban anteriormente los registros, no pueden decirme el lugar donde en la actualidad se encuentra, ya que para eso habría que hacer un registro por lodos los museos provinciales.
En este museo provincial existen un cuadro en depósito titulado «La Promesa», obra del fallecido pintor asturiano Ventura Álvarez Sala, nacido en Gijón en 1871; sus paisanos, interesadísimos en recoger las obras de sus pintores, han hecho gestiones hasta averiguar su paradero y, con fecha 28 de mayo último, la Dirección del Museo Nacional de Arte Moderno remite un oficio al señor presidente de esta Excelentísima Diputación, rogando se den las órdenes oportunas para que, en el más breve plazo posible, se envíe a dicho centro el referido cuadro por serle necesario disponer de él.
¿No habría manera de que nosotros pudiésemos conseguir del citado Museo Nacional, se averiguase si en los sótanos del mismo o en algún museo provincial se encuentra «Un rescate de cautivos», poniendo por nuestra parte el mismo celo desplegado por los asturianos, hasta conseguir rescatar el cuadro de Aparicio?
Juan de Rojas Puig
Alicante 7 de Junio de 1932
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| El rescate de cautivos en tiempos de Carlos III, de José Aparicio, 1813 (¿Museo Nacional del Prado?) |
Num. de catálogo: P07944Autor: Aparicio e Inglada, JoséTítulo: Rescate de cautivos en tiempos de Carlos IIICronología: Antes de 1813Técnica: ÓleoSoporte: LienzoMedidas: 56 cm x 73 cmEscuela: EspañolaTema: HistoriaExpuesto: NoProcedencia: Adquirido por el Museo del Prado, 2006
"El pueblo, el fuego y el agua(Focílides, siglo IV a.n.e.)
no pueden ser domados nunca"








