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06 abril 2017

ALICANTE VIVO EN ALACANTÍ TV (95): PANTALEÓN BONÉ Y LOS MÁRTIRES DE LA LIBERTAD (23/03/17)

18 marzo 2011

FUSILAMIENTOS EN NUEVA TABARCA Y LA TORRE DE SAN JOSÉ

Un destino común: el olvido

Y es que tras más de medio siglo de tranquilidad y normalidad, la vida cotidiana de los tabarquinos se vio alterada el 12 de noviembre de 1838, cuando no tuvieron más remedio que presenciar un lamentable espectáculo. Dámaso Calbo y Rochina de Castro, historiador de la Primera Guerra Carlista, habla de los móviles y causas que obligaron a ello en su obra Historia de Cabrera y de la guerra civil en Aragón, Valencia y Murcia (Madrid, 1845), explicándolo como sigue:

Ramón Cabrera y Griñó
La noticia de que habían sido fusilados en el pueblo del Forcal por los carlistas 96 sargentos prisioneros de la acción de Maella; de que en Convento de San Francisco de dicha población, también perecieron 37 heridos al día siguiente en la batalla; que 50 soldados del siguiente del Regimiento de Caballería del Rey, puestos en la desnudez más vergonzosa, también perecieron al filo de la espada de los carlistas, fue causa de que este funesto proceder tuviera inmediatamente imitación y de que las más tristes represalias se practicaran en lo sucesivo en Zaragoza, en Teruel y en otros puntos fortificados en donde había prisioneros carlistas. El grito de sangre corre de boca en boca y se transmitía de un campo a otro. Las familias o parientes de los que estaban con Cabrera, los vecinos reputados con adictos o de opiniones carlistas, fueron inmolados en sangrientos motines, que en muchos pueblos causaron la exasperación de los ánimos. Un río de sangre separaba ambos partidos, con mengua del siglo.
Tal estado de ánimo era el que presentaban las provincias de Aragón, Valencia y Murcia en los meses que mediaron entre julio y diciembre de 1838. Y la ciudad de Alicante no pudo sustraerse al mismo y así, por dos veces, se desarrollaron en nuestra ciudad sangrientos sucesos, una de ellas en la propia ciudad, y otra en Nueva Tabarca, dado que había sido destinada como depósito de prisioneros carlistas, habilitando la Torre de San José como mazmorra.


Hagamos un pequeño paréntesis en este lamentable suceso, para centrarnos en una de las edificaciones más características de Nueva Tabarca. La Torre de San José, también conocida como Castillo de San José, es uno de los edificios más notables que se construyeron en la isla. Fue proyectada por Baltasar Ricaud en 1789 con planta cuadrada de alzado en pirámide truncada, y rodeada de un foso. Se mandó construir por Real Orden de 12 de septiembre de 1790 con algunas modificaciones.


Rafael Viravens y Pastor nos describe en su Crónica de Alicante de 1870 un castillo de piedra que consta de tres pisos, en donde hay un patio y habitaciones para cárcel y alojamiento de tropa. A él se accede por una escalera de cantería interceptada por un puente levadizo. Sobre la puerta de entrada aparecen los escudos de las Armas Reales, tiene en sus fachadas ventanas con rejas de hierro, y el fuerte está coronado con baterías a barbeta que lo rodean por sus cuatro frentes, mostrando en los ángulos garitas voladoras.

Fue utilizada como prisión del estado en la guerra civil que estalló en España a la muerte de Fernando VII, a la que hace referencia la crónica que nos ocupa, más tarde ha sido cuartel de la Guardia Civil, y actualmente es utilizado como almacén del Instituto de Ecología Litoral.


Retomando la historia de este episodio, el comandante general de la provincia, Francisco Pérez Meca, cumpliendo órdenes recibidas de la Junta de Salvación y Defensa del Reino de Valencia, nombró en nuestra ciudad una Junta de Represalias, la cual ordenó pasar por las armas a diecinueve prisioneros en la isla, casi todos ellos con la graduación de sargento. Esto fue consecuencia de haber sido fusilados por mandato del comandante del ejército carlista de Valencia y Aragón, Ramón Cabrera y Griñó, cuya propia madre tendría el mismo destino de manos del ejército contrario, los 96 sargentos mencionados por Calbo, pertenecientes al ejército liberal.

En medio de la vorágine de represalias, se recibió un despacho en Alicante con órdenes muy precisas de ejecutar de inmediato a los prisioneros carlistas custodiados en la isla, y el 12 de noviembre al amanecer, partió un pequeño contingente militar del puerto de Alicante, comandado por un capitán, para cumplir tan atroz mandamiento. A su llegada a la isla fueron recibidos por el gobernador de la misma, Francisco Lanzarote. La orden no permitía ninguna dilación, que esa misma mañana los diecinueve legitimistas debían ser pasados por las armas. Es de comprender la sorpresa del momento de la primera autoridad de la isla, pero no había lugar a la piedad, pues la respuesta a los asesinatos de militares gubernamentales por los carlistas sólo entendía de la Ley del Talión.

Placa conmemorativa situada en las calles de Tabarca.
Fue colocada en el año 1996

Así sigue explicando Dámaso Calbo este suceso:

Muy de mañana del día 12 de noviembre de 1838, notábase en los alrededores del Gobierno Militar y Político de esta ciudad, inusitado movimiento; se había recibido una orden reservada del capitán general de Valencia, terminante, premiosa, y había que cumplimentarla en la mañana, de aquel mismo día. En efecto grupos de Milicianos Nacionales se dirigieron al Muelle de esta ciudad para embarcarse en los faluchos dispuestos para tal objeto, o sea el de dirigirse a la inmediata isla Plana o Nueva Tabarca.

Nadie sabía cuál era el objeto de la expedición. El capitán de la misma llevaba instrucciones para el citado gobernador de la isla, y hasta poco después de que fueran entregadas a su destinatario no se supo que el Capitán General de Valencia ordenaba pasar por las armas a los prisioneros de guerra que había en depósito en la isla, y la orden debía cumplirse inmediatamente.


En vano suplicó el párroco de Nueva Tabarca, mosén Miquel Bosch, que se demorase la terrible ejecución el tiempo necesario para preparar a aquellos infelices y darles la extremaunción. Enterado de la misión del destacamento recién llegado, acudió rápido para prestar auxilio espiritual a los desdichados reos, pero fue en balde, ya que los odios estaban tan exacerbados que hasta se les impidió recibir el sacramento. La insistencia del capellán no sirvió de nada, los diecinueve fueron conducidos extramuros de la población tabarquina e inmediatamente fusilados. Sobre las diez de la mañana les llevaron fuera de las murallas de la población, y en una hondonada cerca del mar fueron pasados por las armas, entre ellos nueve sargentos primeros y nueve sargentos segundos, procedentes todos ellos de la partida comandada por Antoni Tallada i Romeu, lugarteniente de Cabrera, dispersa por el ejército liberal en los campos de La Mancha.

¿Mártires? Aquellos desventurados creyeron en una causa romántica imbuida de tradicionalismo. Lo pagaron con su vida. Lo mismo que el coronel Pantaleón Boné y los suyos, pero éstos en 1844 y por defender ideales contrarios a los de los diecinueve de Nueva Tabarca. La historia quiso que unos, con el triunfo definitivo del liberalismo, se elevasen al rango de mártires de la libertad, de nuevo resucitados y conmemorados tras años de obligada amnesia; mientras los otros yazcan para siempre, olvidados, en la yerma tierra tabarquina, cerca de la Torre de San José, tan olvidada igualmente que su destino está en el aire una vez sacada a subasta por el Ministerio del Interior en BOE del 16 diciembre de 2010

Increíble, ¿verdad? Pues lo curioso del caso es que el Ayuntamiento de Alicante comunicó al Ministerio de lInterior, en escrito de fecha 7 de mayo de 2001, las circunstancias especiales que rodean a este monumento tabarquino, y de hecho, una vez declarada desierta la citada subasta, el Ministerior del Interior publicó la licitación para venta del mismo, cuyo texto reproduzco íntegro:

ANTIGUO TORREÓN DE LA GUARDIA CIVIL
EN
ALICANTE (ISLA TABARCA)
INMUEBLE:
Antiguo torreón de la Guardia Civil en Alicante, situado en Isla Tabarca y conocido como “Castillo de San José”.


SUPERFICIE:
Según el Registro de la Propiedad consta de una superficie construida de 354,00 m2 sobre una parcela de 2.596,00 m2.

INFORMACIÓN URBANÍSTICA:
El inmueble está sometido al “Plan Especial de Protección de la Isla de Tabarca y se encuentra dentro del “Catálogo del Plan Especial de la Isla de Tabarca”, con grado 1 de protección “integral” y, por tanto, está sometido a la Ordenanza para la Protección del Conjunto Histórico Artístico. Asimismo, está declarado Bien de Interés Cultura (B.I.C.), según la Ley de Patrimonio Histórico Español.

SE ADJUNTA EN ANEXO INFORMACIÓN URBANÍSTICA.

VALOR DE TASACIÓN: 395.811,00 €

Procedente de subasta desierta anunciada en BOE de fecha 16 de diciembre de 2010. Se admiten ofertas directas.

El anexo mencionado, con membrete del Ayuntamiento de Alicante, está firmado en la citada fecha de 7 de mayo de 2001 por el entonces concejal de Urbanismo, José Luis Pamblanco Ayela.

Para terminar, y como curiosidad, según el último párrafo del texto contenido en las páginas 56 y 57 del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos publicado por el Ayuntamiento de Alicante, donde se puede consultar una información mucho más amplia de la torre, están protegidas hasta las chumberas que rodean el edificio (y no es broma), por lo que ¿dejará de estar protegida la Torre de San José?

Publicado conjuntamente en el blog "La Foguera de Tabarca"

10 marzo 2011

INAUGURACIÓN DEL PANTEÓN DE LOS MÁRTIRES



Cuando en el año 2006, Gerardo Muñoz escribió y publicó su libro "REFUGIO DE LIBERTAD", creí estar soñando. Este hombre de aspecto bonachón, amable y muy inteligente había metido en 700 páginas una de las historias más escuchadas en casa, así, en voz baja. ¿Por que la Explanada de España era llamada, a veces, por mi madre, el Paseo de los Mártires?. Entre tanta pelea, reivindicación, victoria y derrota, se escapaba la posibilidad de emplear el tiempo en recuperar los retazos de nuestra historia que poco a poco se deshilachaban. Se llevaba el viento del tiempo.

Este Melillense-Alicantino puso negro sobre blanco el drama de los que en 1844 lucharon, perdieron y dieron su vida por unos principios que hoy hacemos nuestros sin darle importancia. Cada paso del ser humano está regado de sangre, sudor y lágrimas. Esta frase es de un personaje nefasto, Wiston Churchill, pero es aplicable a la lucha por la libertad.
En la foto superior vemos a Gerardo, Miguel Ángel, Juan José y a nuestro gran amigo Vicente Hipólito.


Poco a poco en esta desapacible mañana de marzo, se van concentrando los implicados en este acto que no hace mucho habría sido subversivo. Hoy, nuestra Alcaldesa Sonia, encabeza el homenaje. Es el Día de la Mujer Trabajadora. Alicante tiene una primera Dama. Hemos dado un paso. Las ideologías de los presentes son diversas. Pero la normalidad en la convivencia dan un color hermoso y muy válido para el fin que nos ha reunido. Por si fuera poco y junto a Sonia está Nino, compañero de trabajo y fogueres y tras él José Luis Tarraga, mi compañero de cordada, expediciones y vivencias maravillosas dentro y fuera de nuestra querida provincia.


Luisa Biosca sonríe. Como Gerardo Muñoz refleja paz y sabiduría. Lo repito a costa de hacerme pesado, pero en este Ayuntamiento hay profesionales de mucha categoría. Ella, por ejemplo. Artífice de tanta memoria recuperada no puede ser objeto de olvido.


Y hablando de calidad y profesionalidad, la comitiva es acompañada por la Colla Sant Antoni. Ellos dan el toque mágico de la música. Música nuestra. Me consta que el viento se lo puso difícil, pero ellos salieron airosos. Valga la redundancia.


a izquierda de la puerta principal vamos aproximandonos al Mausoleo erigido en 1934 y del que hablamos hace poco en este blog. Un acto como este se mide por muchas cosas. Vicente Hipólito es una leyenda que junto a otros muchos de los asistentes da el toque de importancia que el momento merece.


El sencillo cubo que preside el humilde foso donde en 1934 fueron depositados Pantaleón Boné y sus compañeros es el centro del acto. El frió viento y la presencia de nuestro herido Fontcalent son el telón de fondo. Nino comienza a presentar el acto.¿Cuantas veces habremos hablado de estos personajes, del Monumento a los Mártires, de la memoria.... En 1987 y bajo su dirección, en la revista oficial de la Gestora de les Fogueres, se publicó un artículo de mi hermano Miguel Ángel nombrando muchas de las cosas que se habían perdido en Alacant. No puedo, ni quiero, dejar de emocionarme al ver que estamos haciendo camino.Lamento algunos huecos entre los asistentes. Hoy es un día de muchos actos. Curiosamente la lucha por libertad, los derechos de la mujer tiene como referencia una fecha en que una masacre marcó un punto de inflexión en su lucha por la emancipación. Igual que la lucha de Pantaleón. 8 de marzo hay muchos. Y motivos para agradecer y no olvidar a los que nos han abierto el camino, infinitos.




Le han lavado la cara, adecentado por dentro y fuera. Luisa ha buscado los azulejos, idénticos a los ya viejos y estropeados. Pronto el color verde rodeará el monumento.



Sonia, Nino, Valor, Zaragoza......y la historia. La de 1844 y la de 1934. Lorenzo Carbonell, Franklin Albricias, todos los concejales del Ayuntamiento alicantino en plena República. Todos firmaron el acta enterrada en un cilindro de plomo. Restaurado y en unión de los documentos que acreditan este acto, volverá a su lugar. Como la botella de un naufrago......de 1934. El oculto cilindro salió a la luz con el motivo de la recuperación del monumento. Nos trajo un mensaje. Memoria y unidad. Desde entonces a hoy hemos vivido momentos terribles. Estamos en el camino de la superación. Hoy, no están aquí todos los demócratas, pero si son demócratas todos los que están. Se ve en el respeto que antes, mientras y después del acto se ha mantenido entre los asistentes.




La poesía también tiene lugar en el acto. Una poesía escrita y leída por don Francisco Sanchez que realza los valores de la libertad y que es aplaudida por todos los presentes.


Unas últimas palabras de Sonia preceden a la firma, por parte de todos los presentes que así han querido, del documento a adjuntar al de 1934.



Me emociono por enésima vez. Ahora es al contemplar a Gerardo. Tiene que estar muy satisfecho. Su trabajo es el mejor mensaje para el futuro y lo que en él cuenta nos demuestra lo mucho que hemos avanzado. Recomiendo su lectura para saber todos los detalles de aquellos hechos.



Con la música de fondo, comienza el acto de la firma del acta.





Sonia, Nino, Valor....todos firmamos. Todos damos fe del acto. Los miembros de la corporación Municipal. Después el que quiera estampar su firma.


Curiosa fotografía. El Foncalent. Y en primera linea Sonia sujeta el folio en que mi amigo José Luis Tarraga, de la Cañada, firma. Tarraga ha sido mi compañero y maestro de escalada. Precisamente en los trozos mordidos de la Sierra, justo sobre su cabeza, se encontraba la "escuela" de los Libros de Fontcalent.


Mi hermano y don Tirso Marín firman el documento. Miguel Angel fué el primero que me aclaro el misterio sobre los Martires de la Libertad, Pantaleón y sus compañeros. Siempre ha sido un enamorado de la historia de nuestra Ciudad. Tiene motivos para sonreír.


El cilindro de 1934.




Sonia, la Alcaldesa y Miguel Valor, Concejal de Cultura, proceden a abrir y depositar en su interior los documentos del Acto incluidas las firmas y el poema de don Francisco Sanchez.


Bajo la atenta mirada de la Alcaldesa, un operario de nuestro Cementerio, procede a devolver el cilindro metálico a su sitio. Posteriormente se cubre el acceso a la cripta.




Dos coronas de flores con cintas referentes a quien las ha depositado, La Alcaldesa y el Grupo popular Municipal y un ramo de flores rojas colocado por un miembro del PSOE, el buen amigo José Fuster, a título personal, concluyen el acto.

Para mi, el día habría estado completo si además de las autoridades, descendientes de los allí enterrados, algunas personas comprometidas con nuestra historia y los periodistas, hubieran acudido, aún a titulo personal, alguien del PSOE, Esquerra Unida, la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica, etc.

Hoy es un día dedicado a la mujer trabajadora. Pero un poco de tiempo, el suficiente para rendir un pequeño homenaje a unos de nuestros Mártires de la Libertad, habría sido suficiente. Ellos no eligieron morir en esta fecha. Ellos eligieron luchar hasta aquel 8 de marzo de 1844 en que murieron al grito de ¡¡VIVA LA LIBERTAD!!.

EUSEBIO PÉREZ OCA

Enlace:
- El Panteón de los Mártires será restaurado

08 marzo 2011

¡VIVA LA LIBERTAD! 8 DE MARZO DE 1844. VIERNES

(Pinchar sobre la foto para conocer la campaña)


Tengo el enorme honor de poder publicar en mi Blog y de compartir con Alicante Vivo las imágenes siguientes.

Con motivo de la restauración del Panteón de los Mártires de la Libertad ha tenido lugar un hallazgo. Un cilindro metálico depositado en la cripta donde se ubicó en 1934 el arcón donde reposan los restos de Pantaleón Boné y sus compañeros. Este cilindro fue abierto por la máxima autoridad Municipal, Sonia Castedo. A su lado Luisa Biosca sonríe. Luisa es la artífice profesional del mayor cambio efectuado en la Ciudad de Alicante en cuanto a restauración de monumentos se refiere. No puede haber un alicantino que no le este agradecido. Al menos yo así lo pienso. Lo pienso cuando veo al Niño Flautista, a Gabriel Miró, el Panteón de Quijano, el Monumento de Agua Amarga, al Doctor Rico, a pesar de haber sido dañado por algún vándalo, Barrejón...... Ahora y en nuestro cementerio, vamos a tener dignamente restaurado el monumento que cubre la cripta de nuestros mártires.


Es lamentable que la LIBERTAD necesite de mártires. Solo la lucha del pueblo soberano es capaz de traer la libertad, consolidarla, universalizarla. En breve se procederá a la ofrenda a estos Mártires. Será el 8 de Marzo. El mismo día en que conmemoramos otro martirio, el de las trabajadoras del Triángulo. Asesinadas por exigir dignidad como personas trabajadoras. La libertad se construye sobre mártires. Si somos demócratas, de cualquier ideología, ese día tenemos motivos de sobra para homenajear a estos. Los de nuestra tierra o los de todas las tierras. Cerca de Pantaleón Boné descansan los restos de cientos de anónimos mártires. Los del 25 de Mayo o de cualquier otro bombardeo, los fusilados tras la entrada del fascismo como Etelvino Vega y sus compañeros. Tenemos a Miguel Hernández. Tenemos muchas personas a las que debemos la LIBERTAD. Esta, como el amor, hay que cuidarlo y engrandecerlo todos los días.




El proceso de extracción del documento por parte de Sonia, el documento y su transcripción quedan expuestos en este trabajo que redacto con el amor y respeto que se merecen los 24 fusilados el 8 de marzo de 1844, viernes, así como los siete fusilados en Villafranqueza el 14 de febrero del mismo año, los 2 fusilados en Cocentaina el 12 de marzo y los dos fusilados en el 13 de marzo, uno en Monforte y otro en Alicante. Todos MÁRTIRES DE LA LIBERTAD.


Tengo ante mí el extraordinario libro de mi amigo Gerardo Muñoz Lorente, "REFUGIO DE LIBERTAD". De él podréis obtener hasta el último detalle de este triste suceso. Leedlo.

Gracias a todos los que luchan por la libertad, por su recuerdo, por el recuerdo de los que han dado la vida por ella. Gracias a los que quieren que la Memoria Histórica se recupere. Ni más ni menos como en el resto de los países civilizados. Gracias a todos sean autoridades municipales, eruditos, amantes de nuestra tierra y su historia, profesionales que hacen con amor su trabajo. A todos los que año tras año han homenajeado con su memoria a estas personas. A todos los que no quieren más mártires y si una vida en libre convivencia. Gracias.

EUSEBIO PÉREZ OCA

06 marzo 2011

IGNACIO PAULINO MIQUEL I URRIOS. UN VILERO MÁRTIR DE LA LIBERTAD

(pincha sobre la foto para conocer la campaña)

En la trascripción que estamos haciendo de la obra “Historia de Villajoyosa” de D. Ignacio Martí i Miquel, notable jurista vilero del siglo XIX, sobrino del héroe ajusticiado por causa de su adhesión al pronunciamiento del coronel D. Pantaleón Boné en 1844 en Alicante, nos hemos encontrado con un caso singular de un joven idealista y romántico abogado vilero, que entregó su vida por unos ideales tan simples-pueden parecernos hoy- como son pasar de una monarquía absolutista, a otra constitucional.

Había terminado la carrera de derecho a los veintiún años, y hacía dos que ejercía en su pueblo natal, la Vila, cuando se sumó con su compañía de Milicias Nacionales de voluntarios, de la que era su capitán, al pronunciamiento del coronel de carabineros que había tomado Alicante, y que solo triunfó en unas pocas ciudades.

Este movimiento fue duramente reprimido por el gobierno de la nación, que envió al general Federico Roncali, al mando de numerosas fuerzas que pusieron sitio a la ciudad y su castillo, entablando duros combates que apoyados por dos cañoneras surtas en el puerto, respondían los sublevados desde el fuerte de Santa Bárbara.

Federico Roncali. Conde de Alcoy

En una de las salidas de nuestro héroe de la plaza, y después de combatir en Elda-Petrel, se batió en retirada sin poder entrar en Alicante por estar el cerco completo. Siguió camino de Villajoyosa, y al llegar disolvió su unidad, incorporándose todos ellos a su vida habitual.

A la semana siguiente, al enterarse del apresamiento y juicio de sus compañeros, se presentó en Alicante, asumiendo sus responsabilidades, haciéndose fusilar en un acto de suprema hombría de bien y de valentía sin límites que nos dan una idea de su romanticismo. Pocos datos mas tenemos de él, salvo que en la noche de la vigilia, confesó y comulgó como buen cristiano que era, y que murió con resignación al grito de “Viva la Reina” “Viva la Constitución”.

Inscripción de "D. Ignacio Paulino" en
el
libro de muertos de 1844 (AMA)

De sus compañeros pasados por las armas, sabemos que rompieron el cerco y se adentraron en la montaña alicantina, siendo apresados en Sella por paisanos erigidos en somatén. Veamos que dice de ello el autor:

"Serían las tres de la tarde del referido día 6 de marzo cuando llegó a Sella el Coronel D. Juan Contreras, con quince lanceros de Lusitania que habían salido en persecución de los fugitivos. Apenas transcurrida una hora fueron trasladados a Relleu y pernoctaron allí hasta el día siguiente, en que fueron debidamente custodiados y trasladados al cuartel general de Alicante, adonde llegaron en la tarde del día 7 de marzo. Los demás comprometidos fueron presos en Alicante, y algunos de ellos, como D. Ignacio Paulino Miquel y Urrios, que estaba ya a salvo, quiso presentarse, como lo efectuó, llevado del exceso de su valor y de su honradez, para que no se le atribuyese que se separaba de sus compañeros en aquel momento crítico, cuya suerte quería seguir. Así pensaban y obraban a los que Roncali calificaba de heces de la sociedad"

Poco tiempo después, entraban escoltados por treinta lanceros los prisioneros hechos en Sella, Boné y sus compañeros.

Acercábase el desenlace del drama sangriento. No intentamos nosotros describirlo, apenado el ánimo, pues estrechos lazos de sangre nos unían con uno de aquellos mártires, hijo ilustre y preclaro de Villajoyosa, el joven abogado D. Ignacio Paulino Miquel y Urrios; nos concretaremos a copiar la descripción de aquella triste y sangrienta escena que regó de sangre el hoy “Paseo de los Mártires”, Dice así:

El ocho de marzo de mil ochocientos cuarenta y cuatro, formaron muy temprano todas las tropas en el malecón. Difundiose la voz de que Boné y algunos de sus compañeros iban a ser fusilados, y el terror se apoderó de todo el vecindario al ver desfilar aquella larga procesión de víctimas, inocentes en su mayor parte, aún del delito de rebelión que en ellos se pretendía castigar. Veinticuatro españoles iban a ser pasados por las armas, españoles que no habían dejado de aclamar a Dña. Isabel II y a la Constitución, y a los que se acusaba de desafectos a su reina.

De este modo describe este triste y sangriento acto el insigne escritor Pirala, historiador imparcial de los acontecimientos contemporáneos de España. A nosotros nos toca cumplir lo prometido y no queremos comentar ni apreciar lo que la historia, con su fallo inapelable, ha juzgado, ya que se pudiera creer que nuestras palabras eran hijas de la pasión y del cariño que profesamos al hermano de aquella santa mujer que nos dio el ser, de nuestra querida madre

Fusilamiento de los Mártires de la Libertad.
Cuadro anónimo expuesto en el Archivo Municipal

Eran las siete de la mañana, y las tropas liberticidas se tendían formadas en el malecón. Este era el teatro donde debía representarse realmente la última escena del drama, el asesinato y el martirio. El aspecto del soldado era triste, y revelaba su fisonomía rasgos visibles de una repugnante amargura lúgubremente marcada, que contrastaba notablemente con la dureza del general Roncali. No es extraño, aquellos soldados eran hijos natos del verdadero pueblo, donde se ha de buscar un rasgo de virtud y heroísmo en tal caso.

Al punto un rumor sombrío se dejó oír y una palabra misteriosa corría horriblemente de boca en boca. Eran veinticuatro jefes del pronunciamiento que se acababan de extraer de las cárceles y que caminaban al malecón, como las ovejas son conducidas al matadero para ser inmoladas y desolladas.

Venían escoltados cada uno por diez soldados y un oficial. Al frente de todos iba D. Pantaleón Boné, altivo, sereno y luciendo en su mirada una arrogancia y disposición de ánimo dignos de tiempos caballerescos de esta nación belicosa: vestían todos con mucho aseo, fumando tranquilamente y dirigiendo a todas partes cordiales saludos de despedida. Aquello era horrible y repugnante, último esfuerzo del corazón que se revestía de todas las galas de la ironía de la muerte, y en ello arrojaba un elocuente insulto a la faz de Roncali, que sombrío, ceñudo y amenazador, contemplaba el cuadro con la bárbara complacencia de un triunfo bastardo.

Boné quiso entregar, a su tránsito, su gorra con galón de plata a un paisano suyo que distinguió entre la muchedumbre; pero el oficial que le custodiaba no lo permitió, al paso que hizo correr la orden a los de su clase que repeliesen a una distancia convenida al paisanaje, que en virtud de aquella, sufrió verdaderas tropelías, no permitiéndosele que se satisficiese una curiosidad bien amarga por cierto.

La población se agolpaba a los balcones, movida de un instinto de curiosidad: ¡Ay! Querían despedirse al menos, con una mirada de tierna inteligencia de sus hijos, de sus padres acaso, de sus esposos o amigos que marchaban a la muerte.

Era un prodigio del orgullo español observar a aquellos desdichados jóvenes todavía en su mayor parte, y que iban serenos al suplicio, dirigiendo a todas partes miradas, bien que a su pesar, expresivas y dolorosas, aunque disfrazadas por una indiferencia aparente; miradas supremas con que se despedían de sus más caros objetos. ¡Ay! Todos dejaban una esposa, unos hijos, una familia, acaso abandonados a la miseria y a la orfandad.

Un silencio profundo envolvía aquel cuadro funeral, del que los sollozos mal reprimidos bajo un estoicismo eran el único móvil: el paso grave y monótono de los soldados, las imprecaciones tácitas del pueblo tan brutalmente comprimido, el formidable aparato de fuerza con que se pretendía sofocar la existencia de la población rechazada por las bayonetas, formaban un conjunto de horrorosa desesperación en aquella hora tremenda que iba a decidir el desenlace de la jornada.

Llegados al malecón, los desdichados fueron colocados de frente al mar para ser fusilados por la espalda; en vano protestaron que no morían por traidores, e insistieron en que se les fusilase de frente. No se les oyó: la inflexibilidad del vencedor se había declarado inexorable, llevando hasta el extremo la rigidez de la ley.

Y entonces, en aquel momento solemne de agonía, muchos de ellos, estimulados por el animoso Boné, exclamaron un grito entusiasta y uniforme de ¡Viva la Constitución!

La formidable voz del general Roncali se apresuró a cortar la exclamación con un ¡Viva la Reina!

La voz del déspota, que era la iniciativa convenida de antemano para la orden de “¡Fuego!”, fue acompañada de cierta señal de inteligencia que comprendió al punto el jefe que mandaba el piquete asesino. Una descarga corrida sonó al punto, arrollando en un torbellino de negro humo aquellas voces; al estampido de la detonación sucedió un espantoso alarido uniforme que parecía su mismo eco lúgubre y homicida; y luego nada, veinticuatro cadáveres rodaban palpitantes por el ensangrentado suelo.

Grabado inglés del fusilamiento de los Mártires

Dio Roncali parte a la superioridad con los nombres de las veinticuatro víctimas, que hemos copiado de la Gaceta de aquellos días.

Fusilados:

D. Pantaleón Boné, Pedro Fernández, Joaquín Cavero, Camilo García, Antonio Béjar, Manuel Núñez, Diego Gómez, Juan Calatayud, Gregorio Sabio, José Luis Ortiz, Manuel Zamora, Isidro Fraile, Francisco Fernández, Ignacio Paulino, José Miñana, Vicente Linares, José Valiente, Isidro Pastor, Camilo Jiménez, Rafael Moltó, Antonio Caballero, José Calpena, Bartolomé Ribot y Simón Carbonell.

Cuando se juzga a una persona, cuando se le condena a la pena mas grave, a la de muerte, lo mismo por las leyes civiles como militares, penales, y aunque sea en momentos críticos excepcionales como el estado de guerra, lo primero, lo esencial es identificar al acusado, filiarlo; pues bien, se fusila a un Ignacio Paulino sin indicar sus apellidos, tan solo los dos nombres que tenía: el 2º, Paulino, se puede decir que era como patrimonio de sus ascendientes, pues en Villajoyosa, la casa de sus padres, antes y después, ha sido siempre conocida por la Casa de Paulí; y aún hoy en día llevan este nombre las fincas que pertenecieron a dicha casa; y tratándose de un abogado, cuya carrera concluyó a los veintiún años de edad, en que obtuvo los grados de bachiller y licenciado en derecho (pues entonces existía el bachillerato en dicha facultad), ni siquiera se le concede el Don, que por su carrera le correspondía, y tan solo se le concede a D. Pantaleón Boné. Tal era el apresuramiento de saciar aquella sed de venganza y de sangre humana que tenía Roncali.

Damos a continuación los verdaderos nombres de aquellos mártires de la libertad, fusilados por el general Roncali el ocho de marzo de mil ochocientos cuarenta y cuatro, con indicación de su profesión y pueblo de naturaleza:

D. Pantaleón Boné, Coronel de Carabineros.

D. Simón Carbonell, Arquitecto Maestro de Obras, y Regidor del Ayuntamiento de Alicante y encargado de sus fortificaciones.

D. Rafael Moltó i Pascual,Comandante de Nacionales de Cocentaina.

D. Vicente Linares Ortuño, Comandante de Nacionales de Finestrat.

D. Ignacio Paulino Miquel i Urrios, Capitán de Nacionales de Villajoyosa.

D. Isidro Pastor i Casas, Teniente de Nacionales de Monforte.

D. José Calpena i Peinado, Teniente de Nacinales de Monóvar.

D. Joaquín Valero, carabinero.

D. Antonio Béjar, carabinero.

D. Diego Gómez, carabinero.

D. Gregorio Sabio, Comandante-Capitán de reemplazo.

D. Manuel Zamora,nacional de Valencia.

D.Francisco Fernández, Comandante del Provincial de Valencia.

D. José Miñana, Capitán del Provincial de valencia.

D. José Valiente, Teniente del Provincial de Valencia.

D. Carmelo Jiménez, Teniente del Provincial de Valencia.

D.Antonio Caballero, Subteniente del Provincial de valencia.

D. Bartolomé Ribot, Sargento Segundo del Provincial de Valencia.

D. Pedro Fernández, Sargento Segundo del Provincial de Valencia.

D.Carmelo Garcia, Sargento Segundo del provincial de Valencia.

D. Manuel Núñez, Sargento Segundo del Provincial de Valencia.

D. Juan Calatayud, Álferez de Caballería de Lusitania.

D. José Ruiz Ortiz, Sargento segundo de Lusitania.

D. Pedro Fraile, Sargento Primero de Artillería.

Mártires de la Libertad del Palamó
Fusilados el 14 de febrero de 1844

Treinta y seis víctimas (aquí el autor incluye a los fusilados en Cocentaina, Monforte y Villafranqueza), la mayor parte inocentes, con la personificación trágica de este acto en tan mala hora concebido; su recuerdo vive perenne en la memoria de los hombres que tienen algún instinto noble de humanidad. Loor para ellos, la patria les consagra una palma y un laurel cívico.

Desde que Boné entró en Alicante prisionero, hasta que con sus compañeros fue sacrificado en aras de un ideal que perseguían, y en defensa de la libertad, la Constitución y la Reina, pocas horas trascurrieron, que las supieron aprovechar aquellos infelices para el bien de su alma. Nosotros sabemos y podemos afirmar que D. Ignacio Paulino Miquel i Urrios confesó y recibió los auxilios espirituales, como ferviente católico que era, y hasta aprovechó aquellos momentos para otorgar testamento, nombrando heredero suyo de todos sus bienes sitos en Villajoyosa a su hermano Tomás, que estudiaba entonces en la Facultad de Derecho de Valencia; y a su sobrino Jaime Martí i Miquel, hermano del que escribe estas líneas, que apenas contaba cuatro años.

Aún conservamos muchas obras de derecho suyas, y en particular apuntes escritos de su puño y letra de las asignaturas de la Facultad de Derecho. El hermano del autor de este trabajo, que como acabamos de decir , fue su heredero, conserva los dos títulos de bachiller y de licenciado en Derecho, impresos en tela de seda, la una amarilla y la otra encarnada. Era D. Ignacio Paulino i Miquel natural de Villajoyosa, hijo de D. Ignacio Miquel i Llorca y de Dña. Isabel Urrios Ezquerdo (sic). A los veintiún años concluyó la carrera de abogado, abriendo su bufete en su pueblo natal, y al ser víctima de aquellos acontecimientos contaría tan solo unos veintitrés años.

No se ha olvidado Alicante de rendir un tributo de admiración a aquellos que sacrificaron sus vidas y derramaron su sangre en aras de un ideal en defensa de la libertad, de la constitución vulnerada por aquel gobierno funesto que regía en mala hora los destinos del país; y que más tarde ese mismo gobierno, representado por Narváez y González Bravo, fue la causa de que se derrumbara un trono secular que ocupaba una reina que, en aquel entonces, aquellos mártires de la libertad salían a su defensa, como se ha probado por sus escritos dirigidos a la nación durante aquel pronunciamiento, que después de todo, no tenía otro objeto, ni otro fin, que separar aquellos hombres como consejeros del trono, presintiendo tal vez lo que tenía que ocurrir a los veinticuatro años de haber ocurrido aquellos hechos, por eso en aquella ciudad de Alicante, ha heredado y perdurado siempre el homenaje que todo un pueblo les tributa todos los años desde el 8 de marzo de 1844.

Primer monumento "móvil" a los Mártires

Al siguiente año de ocurrir este hecho sangriento ya celebraron los alicantinos su primer aniversario, sin temor a las iras ni a las represalias del mismo gobierno que continuaba rigiendo los destinos del país y había sacrificado aquellas víctimas, apareciendo en el malecón, en donde derramaron su preciosa sangre, veinticuatro coronas de laurel; y en el templo de San Nicolás o la Colegiata se celebra un oficio de difuntos, dispuesto por la piedad de personas desconocidas.

Ni un momento se dejaba de celebrar este homenaje que todo un pueblo como el alicantino rinde a sus “Mártires de la Libertad”. Aquel malecón, escenario de aquella vil venganza de un déspota como Roncali, se ha convertido en un delicioso paseo, rodeado de esbeltas palmeras y denominado Paseo de los Mártires, levantándose en él un esbelto monumento o pedestal en donde se han grabado los nombres de aquellas víctimas, y convirtiendo aquel lugar de tristes recuerdos en uno de los más bellos y deliciosos paseos de Alicante, que por su posición frente al mar y en donde se han construido los mas bonitos edificios de la población, es el centro en donde se reúnen los habitantes de aquella ciudad, como punto de reunión y lugar de recreo, en donde se celebran las animadas y lucidas verbenas y demás fiestas que sirven de esparcimiento al ánimo.

Todos los años, el 8 de marzo, se celebra el aniversario de aquellos tristes acontecimientos. Por la mañana, en la Colegiata de San Nicolás, se congrega el pueblo de Alicante a rendir un tributo religioso a aquellos mártires, oyendo las diferentes misas que por el sufragio de sus almas se celebran. Más tarde, y en aquella misma mañana, se organiza una imponente y solemne procesión cívica, presidida por el Ayuntamiento de la ciudad y demás autoridades, a la que concurren todas las corporaciones y entidades de aquella ciudad y todo el pueblo; llevando veinticuatro ancianos veinticuatro palmas con el nombre de aquellos mártires, y otras tantas que llevan 24 niños, llegan a dicho Paseo de los Mártires de la Libertad y, al pie del monumento o pedestal erigido a su memoria, se depositan coronas de laurel y aquellas palmas símbolo de su martirio, y símbolo también de su victoria, que si no la alcanzaron en vida, la han obtenido después de su muerte; pues la historia, esa maestra de la vida, con su fallo inapelable, los ha juzgado ya, elevándolos a la categoría de mártires; y los hechos posteriores han demostrado que su causa palpitaba en el corazón de todo buen español, que no era otra que desaparecieran del gobierno aquellos hombres que con sus desaciertos comprometieron las libertades públicas y el Trono, de cuyas instituciones aquellos héroes eran sus mas acérrimos defensores, según consta en el manifiesto que dirigieron a la nación y en el respetuoso mensaje que elevaron a la Reina. Estos eran los “Mártires de la Libertad”, no las heces con que, calumniándolos, los calificaba Roncali, el déspota y tirano.

La Procesión Cívica saliendo a la Explanada
Foto de Cantos publicada en ABC

También Villajoyosa, que no olvida ni podía olvidar a sus preclaros hijos, ha querido dedicar un perenne recuerdo para perpetuar la memoria del distinguido abogado, Capitán de Nacionales de aquel pueblo y mártir de la Libertad, D. Ignacio Paulino Miquel y Urrios. Al efecto el Ayuntamiento de dicha villa, más tarde elevada a categoría de ciudad, en sesión pública celebrada el día once de septiembre de mil ochocientos ochenta y siete, entre otros acuerdos, tomo el siguiente: Que por el maestro de obras D. Bartolomé Pérez se trace el plano de la calle que ha de unir la de Cervantes con el “Barrio Nuevo”, cuya vía tendrá ocho metros de anchura, y se titulará de “Ignacio Paulino Miquel”.

A este propósito decía la Balanza, periódico que se publicaba entonces en Villajoyosa, en su número 29, correspondiente al día 18 de septiembre de 1887, lo siguiente:

Mucho celebramos que en la última sesión del Ayuntamiento se haya acordado conmemorar la memoria de un malogrado paisano nuestro, de un héroe y mártir de la Libertad, fusilado ignominiosamente en Alicante el año 44, inscribiendo su nombre en una de las calles del ensanche de la población: D. Ignacio Paulino Miquel, tío del inspirado vate, nuestro amigo D. Jaime Martí Miquel, y del autor de “Breves apuntes de la Historia de Villajoyosa”, que seguimos publicando en nuestro semanario, D. Ignacio Martí Miquel, Juez de Instrucción en Castillote (Teruel).

Nosotros, desde el fondo de nuestro corazón, enviamos al Ayuntamiento de Villajoyosa y a los que en aquella época formaban parte de la redacción de la Balanza nuestro mas profundo reconocimiento, y agradecemos en el alma el recuerdo dedicado a aquel preclaro hijo de Villajoyosa, con quien nos unían tan estrechos lazos de sangre, y que ha sido siempre nuestro ídolo y el ser más querido.

Sabemos que, después del tiempo trascurrido, en la calle que acordó abrir el Ayuntamiento de Villajoyosa tan solo existe una casa construida, sin que ostente rótulo alguno. Estos acontecimientos que acabamos de narrar, que como decía D. Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico al historiar a Villajoyosa, llenó de amargura y consternación a dicha Villa; este estado de aflicción e indignación se hizo extensivo a los pueblos de la provincia de Alicante, y particularmente a su capital, por haber sido teatro y escenario de aquel drama sangriento; por eso nos hemos tenido que extender en la narración de los hechos, por la importancia histórica que ellos en sí tienen y significan.

La calle Pelayo que en principio debería estar dedicada al Mártir
de la Libertad vilero Ignacio Paulino Miquel i Urrios.
A día de hoy el acuerdo plenario sigue sin cumplirse.


Hasta aquí lo narrado por el sobrino de nuestro héroe, que lleva a la Corporación en pleno celebrado el 11 de Septiembre de 1887, por unanimidad, a abrir una calle que uniese la de Cervantes con el recién construido Poble Nou, y titularla con su nombre. Esta calle hoy titulada Pelayo, debería, en mi opinión, ser rebautizada, con su nombre, ya que el que lleva, nada tiene que ver con nuestra historia, y además, cumpliríamos un mandato democrático, aunque sea con ciento veinticuatro años de retraso.

Fuentes consultadas:
- Ignacio Martí i Miquel, “Historia de Villajoyosa” (Inédito)

Fotos añadidas por Alicante Vivo

FRANCISCO MARTÍNEZ I ZARAGOZA

 
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