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jueves 19 de junio de 2008

ALACANT AFTERSUN: POSTALES DESDE LOS SUEÑOS

En Alicante Vivo nos encanta observar las postales antiguas... pero hoy soñaremos con ver las postales enviadas desde el futuro.

A todos aquellos que piensan que nada se puede hacer ya en Alicante, a los que han perdido la esperanza de que podemos cambiar la ciudad, a los que piensan que siempre perdemos las grandes oportunidades, a los que creen que ya no hay grandes ideas... A todos ellos, les enviamos estas postales.

Soñadas, posibles o imposibles, son muestras de la ilusión y del deseo. Hay que desprenderse de lastres como "eso no es posible", "eso es inviable", "eso aquí nunca se haría"... para poder soñar libre, y llegar allí donde nadie antes había llegado. Son ejercicios de imaginación, abiertos a poder mirar la ciudad como antes no se había hecho antes.
Si ponemos los límites dentro de lo tangible, nunca lograremos innovar más allá de lo predecible y dar grandes saltos.

Julio Verne pudo imaginar un día un viaje a la luna... siglos después, se hizo realidad. ¿Quién sabe si estas postales son las postales del futuro? Disfrutemos de una visión de Alicante elaborada en el taller Alacant Aftersun, y compartamos por unos instantes el sueño.

El Paseo de Campoamor, recuperado para la ciudad como parque urbano. En sus inicios fue una espléndida alameda. Hoy es un inmenso aparcamiento asfaltado en pleno centro de la ciudad.

¿Podría recuperarse la línea de costa natural en el futuro? Las Lomas de Garbinet, el monte Orgegia... son el gran futuro de las zonas verdes de Alicante.
El Puerto de Alicante hoy plantea un polígono industrial agresivo y perjudicial para la ciudad en su zona de poniente. ¿Se podrá recuperar algún día esta zona robada al mar para crear una nueva costa?


Nuestro centro urbano agoniza. Los edificios históricos se dejan caer, se abandonan y se destruyen. Los vacíos urbanos se rellenan con arquitecturas carentes de interés y significado, y en algunos casos, falsas copias de lo que anteriormente hubo allí... Podemos reconcebir cómo revitalizar el centro histórico.

jueves 12 de junio de 2008

EL TRÍPTICO DE GASTÓN CASTELLÓ EN EL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE

El Ayuntamiento de Alicante tiene unos interiores decorados con importantes obras de arte, puesto que ha sido el edificio más representativo de la ciudad durante los últimos siglos.
Uno de los tesoros más hermosos que allí podemos disfrutar es el tríptico de Gastón Castelló, que pintó en 1947, y que trata sobre la ciudad de Alicante, que hoy queremos disfrutar con vosotros:

Su tamaño es descomunal, y su belleza es sobrecogedora. Los colores y la suavidad con la que Castelló traza las figuras, prestando suma atención a los detalles sin caer en el realismo y sin perder su sutil abstracción geométrica de las formas, hacen de esta obra una auténtica maravilla, que transmite la armonía del conjunto y sosiego cuando lo que estamos observando son auténticas escenas de trabajo y esfuerzo.

Gastón Castelló, en su estudio, mientras pintaba el tríptico.
Fotografía de Juan José Amores.



Sus delicadas pinceladas sobre este óleo hablan de la idiosincrasia de los alicantinos en tres lienzos, que os ofrecemos a gran resolución para que los disfrutéis (pulsad sobre cada imagen para ampliar):



En el lienzo de la izquierda podemos ver una estampa costumbrista, de la ya desaparecida Huerta de Alicante, con un labrador, azada en mano; y dos campesinas portando una dátiles y un cántaro sobre la cabeza; y la otra una hoja de palma blanca, y un cesto con uva y granadas. La composición vertical, que arranca en la tierra junto a un ágave, concluye en la parte superior, a donde llega la mirada hasta un almendro en flor (escena típica de nuestros campos), y de fondo, descubrimos la inconfundible silueta que cierra nuestro horizonte, el Puig Campana, lo que nos acaba de ubicar, gracias a nuestra memoria visual, en la huerta de la condomina sin lugar a dudas.

En el derecho, vemos de nuevo otra composición vertical, que nos recuerda al Raval Roig, otra de las señas de identidad tradicionales de nuestra ciudad durante siglos: un pescador, con el remo en mano de su barca, que está varada en la playa del Postiguet, tras él. Al lado, un niño curioso aprende el oficio. Está sentado sobre un muro o una roca, recordando los desniveles del Raval. A sus pies, una muchacha repara las redes, y en el suelo, la pesca del día, con doradas y salmonetes.
De fondo, las casas blancas, con sus balcones, las persianas de madera exteriores resguardando del sol de justicia, y velero que se adentra en el mar, fundido con el cielo azul intenso, otro rasgo de nuestra tierra.

El central es el más espectacular, puesto que narra visualmente la dura y larguísima odisea de la construcción de nuestra casa consistorial (levantada sobre las ruinas del antiguo Ayuntamiento gótico por Vicente Soler, Vicente Mingot y José Terol entre 1691 y 1780). En la esquina entre la Calle Altamira y la plaza del Ayuntamiento, una algarabía de gente se dedica a diferentes quehaceres, representando el jaleo diario de la construcción de aquél edificio. Los canteros sudan de lo lindo labrando la piedra según las instrucciones del maestro. Detrás, un grupo de señores burgueses ha parado su marcha y descendido de un carro de caballos, para observar los planos que les muestra amablemente el arquitecto, seguramente para conocer cómo se emplean sus donaciones, y cómo será la futura sede que representará sus intereses.
Y de fondo, constrastando con sus caros ropajes, los humildes obreros, calzados con alpargatas y con sombreros de paja, arrastrando grandes sillares con cuerdas, haciéndolos rodar sobre troncos.
Cierra la escena un imponente ayuntamiento en construcción, en el que la torre del reloj ya está finalizada. Un humilde andamio de troncos atados es el apoyo de los valientes obreros que suben hasta las alturas para dar los retoques a las molduras de las ventanas.
Y siguiendo la composición, nuestra mirada acaba perdida en el cielo, donde dos ángeles sostienen el escudo de la ciudad.

Artículos relacionados:
Los Baeza de la Rambla
El Hotel Carlton
Los murales de la Estación de Autobuses de Alicante
El mural de Gastón Castelló en el Perpetuo Socorro

martes 10 de junio de 2008

LOS MURALES DE LA ESTACIÓN DE AUTOBUSES DE ALICANTE

No descubriremos a nadie hoy la grandeza del artista alicantino Gastón Castelló Bravo , cuya magia en la pintura y los mosaicos cerámicos dejó inundada la ciudad de Alicante de bellísimas escenas que plasmaron nuestras costumbres y tradiciones, así como la esencia de nuestra cultura alicantina.

En edificios públicos y privados hay auténticos tesoros firmados con su nombre: murales en edificios públicos, mosaicos de teselas...

El mural de la provincia, al fondo de la estación. A la izquierda observamos la escalinata al paso subterráneo que conectaba los muelles de pasajeros para evitar el peligro de atropellos, hoy tapiada.


Hoy queríamos compartir con vosotros el deleite de observar los dos magníficos murales de la Estación de Autobuses de Alicante, un magnífico edificio racionalista levantado entre 1943 y 1947 por el arquitecto Félix de Azúa, con una estructura de costillas de hormigón armado que forma su gran vestíbulo interior.
La llegada del turismo de masas, la evolución de los autobuses y de las carreteras, marcó un antes y un después en nuestra ciudad. La que debía haber sido Plaza de Séneca, se colmató para albergar una coqueta estación con sus muelles de pasajeros. A ella llegaban visitantes de la provincia y de todo el país.

Los primeros autobuses que llegaron a Alicante... Fotografía cortesía de Elkiko

La obra de Gastón Castelló se hizo a medida para tan insigne lugar: la puerta de la ciudad, por la que todos los viajeros llegados por carretera en autobús pasarían.

La temática fue clara: ofrecer una síntesis cultural y etnográfica de nuestra provincia en un mural de uno de sus frontales interiores, y en el opuesto, una visión imposible aérea de la ciudad, resaltando los lugares emblemáticos que se recomendaría visitar al viajero para conocer adecuadamente Alicante.

Esta directa y clara "Guía turística en resumen" ha llegado hasta nuestros días como un auténtico tesoro que muestra la visión que se quería dar de nuestra provincia y ciudad entonces. Lamentablemente, se encuentran bastante deteriorados, con desconchados y grietas, y requieren de una inminente restauración para que sigan luciendo muchísimos años más.

Os recomendamos visitarlos, sentaros frente a ellos y observarlos detenidamente. No pararéis de encontrar simbolismos y curiosidades entre sus muchos detalles.


"Bienvenido seas viajero. Alicante te ofrece sosiego y luz radiante."
Bajo el paisaje de las montañas que dominan nuestro horizonte, y junto a una escena con un almendro en flor, vemos la ciudad de Alicante, con la actividad portuaria como protagonista, y los hitos urbanos destacados: los castillos de Santa Bárbara y San Fernando, las estaciones de Benalúa y Renfe, Luceros, el Mercado, la Diputación, el Ayuntamiento, San Nicolás, Santa María, la Plaza de Toros, el Jorge Juan, el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, los Franciscanos, Correos y la Plaza de Gabriel Miró, el Hospital Provincial, la Iglesia de Los Ángeles, la ermita de San Roque, la Lonja del Pescado, el Varadero, las viviendas de Heliodoro Madrona en el puerto... sin olvidar los modernos edificios del Perpetuo Socorro y Sanidad en Campoamor. Por supuesto, dedica especial atención a su Benalúa natal, donde tantos amigos tenía; de allí destaca el estadio de Bardín, el Cuartel, la Iglesia, el Templete de la placeta, el pontet sobre el barranco... También aparecen edificios tristemente desaparecidos: la ermita del Raval Roig, los antiguos Salesianos, el Chalet Madre-Hijo, el antiguo Club de Regatas, la Comandancia de la Marina...

"Alicante: fabril, agricultor, tierra y mar, luminosidad y espíritu de la más clara estirpe latina."
La modesta red de carreteras que vertebraba la provincia a mediados del Siglo XX, se acompaña en su lado marítimo por una escena de pescadores recogiendo sus redes cargadas de capturas. En el interior aparecen escenas de labranza y de industrias propias de nuestra tierra.

Este último mural, nos parece una obra tan singular, que logra reflejar el espíritu que queremos transmitir en Alicante Vivo, por lo que decidimos que fuera una de nuestras insignias más visibles:
Photobucket


Este artículo ha sido impulsado y ayudado gracias a la encomiable iniciativa de nuestro colaborador, Elkiko, para registrar todos los murales urbanos que existen en la ciudad de Alicante.

lunes 2 de junio de 2008

EL MURAL DE GASTÓN CASTELLÓ EN EL PERPETUO SOCORRO

Esta tarde he bajado a Alicante a colgar algunos cuadros en el Hospital Perpetuo Socorro (en cuya plaza nací yo hace unos cuantos años).
Por aquel entonces eramos tan formalitos que el conserje del hospital (ahora Museo) le decia a mi madre: "ya está este por aquí, y ahora que le pasa... "
A continuación, el sanitario de turno nos ponia unos cuantos puntos donde tocaba.
Entre el Castillo y el Postiguet, se podian hacer muchas chiquilladas de las de entonces.
La cuestión es que le he hecho una foto al mural de Gastón Castelló de la entrada del Perpetuo Socorro y me gustaría compartirla con vosotros.
Saludos


JOSÉ GABRIEL CLIMENT

jueves 27 de marzo de 2008

EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: BENIMANTELL Y BOLULLA

A Benimantell lo pintó Gabriel Miró de almagre. El color empleado por el prosista alicantino, es una mezcla de tierras en la que interviene el rojo y el ocre. Son las mismas tierras de Benimantell. Son los campos en los que florecen los almendros.
Porque Benimantell es tierra de almendros.
Un pueblo de colorido cambiante. Blanco en la florecida, rosa cuando comienza a transformarse la flor en almendruco, y pardo al caer las últimas hojas.
Benimantell nació en la Sierra de Aitana, a escasos metros del abrupto Guadalest. Y, no obstante, el pueblo supo apartarse del terreno rocoso y esteril, y convirtió las breñas en campos frustíferos.
Allí hay huerta y secano.
La huerta del pueblo serrano, que fructifica en los fríos días invernales, cuando las barrancadas que descienden de Confrides, vienen pletóricas de aguas. Son las tierras negras del agro, las que florecen con la presencia del líquido torrencial.
El secano da característica al pueblo. El almagre. El pueblo campesino de Aitana que se afana durante las dos etapas de producción de sus campos. En Benimantell no hay tregua para el labriego, hay, eso sí, recompensa a sus fatigas. Y, un ambiente inigualable por el privilegiado emplazamiento del pueblo.

Por tierras de Callosa d´en Sarriá, allá donde se encuentran Guadalest y Tárbena, está este vergel que es Bolulla, un pequeño pueblo montañés, agrícola cien por cien, y como todos los de esta zona alicantina, pródigo en ricos y sabrosos frutos, porque el campesino aquí, es un artesano de la tierra.
A Bolulla se llega desde Callosa, siguiendo una pintoresca carretera que va hasta Tárbena, y que sortea riachuelos, montes y valles. Todo le da un encanto de orfebrería, de coquetería, de atractivo excepcional; porque lo pequeño en Bolulla se hace enorme.
En esta época, con los frutos en plena madurez, Bolulla vive una deliciosa primavera en ese jardín verde y húmedo de su pequeño territorio municipal.

jueves 28 de febrero de 2008

ANTONIO JOSÉ CAVANILLES

Cavanilles y sus Observaciones, es un referente para todos los que rastreamos en el pasado de nuestra tierra, un maestro que nos dejó sabias enseñanzas. Recordemos sus palabras como un principio de honestidad literaria geográfica: “Hablaré de lo que he visto; pero quedará aun mucho que añadirán otros mas instruidos”. Es nuestra gran figura, como hombre de la Ilustración. Podemos sentirnos orgullosos de este antepasado, de su inmensa obra y sensibilidad. El primer excursionista de nuestra tierra. Su figura y su obra son una permanente e inagotable fuente de estudio y de reflexión.
RAFAEL CEBRIÁN, durante la entrevista de "Alicante Vivo"

Genio entre los Genios.
Así lo han calificado cientos de historiadores, naturalistas, montañeros, biólogos, botánicos y científicos a lo largo de los tiempos.
Sin embargo, hoy en día, muy pocos jóvenes (y no tan jóvenes) se acuerdan o han oído hablar de él.
El paso de los años, de nuevo, es un cruel amigo del olvido.
Antonio José Cavanilles fue un GENIO de su época.
Y GENIO en mayúsculas, ya que estudió nuestras montañas, animales, plantas, pueblos y gentes de una manera tan exacta y minuciosa que nadie lo ha podido (ni osado) igualar.
Sus trabajos, recogidos en una obra maestra titulada "Observaciones Sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia" (de la que Alicante Vivo dispone una copia en edición fascimil, como libro de consulta casi diaria), representan un hito único en la historia de nuestra provincia.
Antonio José Cavanilles y Palop (nacido en Valencia el 16 de enero de 1745 y fallecido en Madrid el 5 de mayo de 1804) fue historiador, botánico, naturalista y geólogo.
Se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772, cuando ser botánico y cura iba unido en la mayor parte de las ocasiones. Entregado a la docencia, marchó a París en 1777 para estudiar botánica con Antoine Laurent de Jussieu.
Un día, recibió "de órden del Rey" Carlos IV el encargo de "recorrer la España", justamente "para examinar los vegetales que en ella crecen".
Era la primavera de 1791.
Y Cavanilles, con buen acierto, exigió al monarca que le permitiera empezar por su propia tierra: el País Valenciano.
Durante muchos años, recorrió toda la Península Ibérica clasificando e inventariando la flora autóctona, y en el curso de tales investigaciones descubrió nuevas especies y elaboró un tratado en seis volúmenes, Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt, aut in hortis hospitantur (1791-1804); también investigó la flora sudamericana y compuso un Glosario de botánica en cuatro lenguas (1795-1798). Fundó y redactó la revista científica Anales de Historia Natural, que salió a la calle por vez primera en octubre de 1799.

Cavanilles fue su más fecundo redactor, con 48 artículos.
Cavanilles es el principal precursor nacional de las teorías modernas sobre el ordenado aprovechamiento de los recursos naturales y el desarrollo sostenible. Se dio cuenta, en su viaje por el reino de Valencia, que el cultivo del arroz quitaba el agua que necesitaba el cultivo intensivo de otros productos más necesarios. "El arroz siempre sediento, admite y malgasta caudales preciosos, que distribuidos de otro modo multiplicarían los productos". Por otro lado, demostró con estadísticas de mortalidad que el cultivo del arroz perjudicaba gravemente a la salud. En el término municipal de Almenara señaló que con el aumento de los arrozales casi todos los vecinos enfermaron y aumentó la mortalidad en el año que se cultivó, por lo que se decretó la prohibición de plantarlo y cesó la epidemia.
Para un botánico como él, la tarea encomendada por el monarca tuvo que ser una tentación absorvente. No sólo puso en juego su vasta curiosidad de naturalista, sino que, además, atendió a todos los aspectos físicos y humanos, de las zonas estudiadas. Las "Observaciones" responden literalmente a su complejo título, y carecía de precedentes ni quizá ha tenido paralelos en su ambición, dentro de la Península Ibérica.
Todavía hoy, 200 años después, su trabajo constituye un texto imprescindible para conocer la realidad valenciana. Hay en ellas una masa de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, al fondo social.... que no ha perdido su vigencia. Es también un documento egregio acerca del Reyno de Valencia en un momento histórico excepcional: la culminación del siglo XVIII, que tantos cambios supuso en la vida colectiva desde Benifassa hasta Orihuela.

Cavanilles fue más que un "observador", un extraordinario "facultativo": animoso en los proyectos y sabio en los consejos técnicos. Era un hombre de la ilustración, y su óptica fue suavemente optimista y de un racionalismo claro y eficaz.
En este sentido, el legado que nos dejó es incalculable: sus trabajos abarcan todas las disciplinas técnicas y científicas de la época: botánica, la agronomía, la geología, la hidrología, la medicina, la geografía, la cartografía, la arqueología y muchos de los principales campos de la industria; y carecían ese a ser un seguidor de Linneo, redujo sus 24 clases de plantas a solamente 15 en sus clasificaciones. Estudió asimismo la morfología de las flores y se interesó por la agricultura y las costumbres de su natal Valencia y Alicante.
En 1801 es nombrado director del Real Jardín Botánico de Madrid, en que sustituyó a Casimiro Gómez Ortega, cargo que ejercería hasta su muerte en 1804. Cavanilles reorganizó la institución: sistematizó y acrecentó los herbarios, las colecciones de plantas vivas, semilleros y biblioteca, y gracias a sus numerosos e importantes contactos con científicos internacionales, de la talla de Alexander von Humboldt, Aimé Bonpland y Carl Ludwig Willdenow, el centro adquirió gran relevancia en la escena científica europea.
A su muerte legaría su herbario, dibujos originales, biblioteca y manuscritos al Real Jardín Botánico de Madrid donde actualmente se conservan.
Entre sus discípulos destacan Mariano Lagasca y Segura, quien en 1815 sería nombrado director del Jardín Botánico de Madrid y Simón de Rojas Clemente y Rubio.
Se conserva un retrato al óleo del famoso botánico en el Museo Nacional de Bogotá y, en su honor, una clase sudamericana de duriones por él descrita lleva en nombre de cavanillesia macunda, que dio nombre al famoso pueblo inventado por Gabriel García Márquez, Macondo.

PRIMERAS PALABRAS DE CAVANILLES EN SU LIBRO "OBSERVACIONES SOBRE EL REINO DE VALENCIA"
En la primavera de 1971 empecé á recorrer la España de órden del Rey para exäminar los vegetales que en ella crecen. Creí que podrian ser más útiles mis viages si á las observaciones botánicas añadia otras sobre el reyno mineral, la geografia y agricultura; puesto que apenas teniamos cosa alguna sobre la posición y naturaleza de nuestros montes (...) Atravesé llanuras y barrancos, y subia hasta las cumbres de los miontes en busca de vegetales. de camino exäminaba la naturaleza de las piedras, tierras, fosiles y metales; observaba el orígen y curso de los rios, la distribución de las aguas. En las empinadas cumbres por medio de una brújula tiraba mi meridiana, y luego dirigia la visuál á los puntos más sobresalientes: los picos de las mesetas, las torres de los pueblos, las ermitas, etc (...) Una de mis principales atenciones ha sido el cálculo de la población y de los frutos, por donde se viene en conocimiento así de la calidad del suelo, como de la industria de sus habitantes (...) El Reyno de Valencia está situado entre los grados 37 y 52 minutos, y 40 y 51 minutos de latitud septentrional, y entre los 15 y 17 con 10 minutos de longitud del meridiano de Tenerife. Al este le baña el Mar Mediterráneo esde el rio Cenia, más allá de Vinaroz, hasta la Torre de la Horadada, o confines del reyno de Murcia (...) La superficie entera consta de 838 leguas quadradas de 20 al grado: las 240 con corta diferencia son llanuras ó valles; las restantes son montes (...)

martes 22 de enero de 2008

LA PROVINCIA DE ALICANTE EN 1876

Como bien nos decía en su artículo Carles Salinas, antes de que los medios de comunicación permitieran ofrecer la cultura y el conocimiento de los pueblos y las sociedades al alcance de todos, la divulgación en libros y periódicos sobre estos temas era una herramienta cultural al alcance de los más pudientes y de los alfabetizados. En los atlas y guías de viajes se narraban las características geográficas, urbanas y etnológicas de cada región, para poder definirlas a grandes rasgos y acercar sus características (más o menos acertadas en según qué casos) a aquellos que pudieran leer esas obras.

Nuestros amigos Jordi y Carlos, han desempolvado un atlas que un familiar guardaba en su armario, y lo han escaneado para Alicante Vivo y todos los lectores. Está fechado en Septiembre de 1876, y su título es el siguiente:

"ATLAS GEOGRÁFICO DE ESPAÑA CON NOTICIAS HISTÓRICAS DE SUS PROVINCIAS.
LOS MAPAS DE LAS CINCO PARTES DEL GLOBO.
NOCIONES ELEMENTALES DE GEOGRAFÍA."
Como bien nos indican, es la segunda edición de este Atlas, y entre otras curiosidades salen las provincias españolas de esa época, incluidas las Islas Filipinas, la Isla de Puerto Rico y la Isla de Cuba.

En el apartado relativo a la provincia de Alicante, nos envían una hoja que describe a grandes rasgos nuestra provincia, y que nos puede ayudar a hacernos una leve idea de cómo era entonces:
PROVINCIA DE ALICANTE.
Tiene por límites al N. Valencia, al E. el Mediterráneo, al S. el mismo mar, y al O. Albacete y Múrcia. Comprende 5.434 kilómetros de extensión superficial ó 175 leguas. Consta de 14 partidos judiciales, 10 distritos electorales y 142 ayuntamientos, y está poblada por 426.656 habitantes. Pertenece á la diócesis de Cartagena, Orihuela y Valencia.
Riegan esta provincia los ríos Segura, Monegre y Alcoy, con los que se sustentan sus campos, pues las lluvias son sumamente escasas en ella. La agricultura está bastante adelantada, haciendo producir al país muchas frutas y verduras. La industria consiste en algunas fábricas de papel y paños.
Alicante, su capital, situada á los 38º 20' 41,0" de latitud N. y los 3º 12' 24,0" de longitud E., está al pié de un elevado cerro y en la bahía de su nombre. Tiene algunos establecimientos de instruccion, hace bastante comercio maritimo, y su industria consiste en fábricas de fundición de minerales y pesca; sus alrededores son áridos y el terreno salitroso, aunqeu á media legua hay una hermosa huerta regada por las aguas del pantano Tibi.
Orihuela (25.219 habitantes), es sede episcopal y tiene varios establecimientos científicos con término feraz y clima muy sano. Elche, en una de las campiñas más ricas de la Península, con hermosos plantíos de palmeras. TIene algunas fábricas y 18.734 habitantes.
Novelda (7.925), con calles anchas. Villena (10.214) y Jijona, conocida por su turron, son villas de alguna consideracion. Alcoy, sobre el río de su nombre, con fábricas acreditadas de papel y otras de paños (25.196 habitanes). Cocentaina (7.484), muy industriosa y con terreno bien cultivado, y Callosa, con clima sano, son villas grandes.
Respecto a la antigüedad de la capital de esta provincia hay muy diversos pareceres: quién la refiere á la capital de la república Ilcanta de los íberos, quién á Lacanton ó Lascenton de los griegos, Lucastia ó Lucentum de los latinos, ó á Al-Lefant, ó A-Lacant de los árabes. En tiempo de la dominación de Roma era ya su puerto concurrido por las escuadras que cruzaban el mar Mediterráneo. Conquistada por los árabes, Don alonso I de Aragon la ganó en 1114, pero á poco volvió á caer en poder de los moros. D. Alfonso X la reconquistó en 1259, poniendo buen cuidado en fortificarla, principalmente en su alto castillo, y en poblarla de hijos-dalgo, como dice la Crónica. En 1262, sublevados los musulmanes de Múrcia la arrebataron de nuevo á los cristianos, volviendo á tomarla tres años más tarde el belicoso D. Jáime de Aragon. Por algun tiempo se disputaron la posesion de ella Castilla y Aragon, hasta que nombrados árbitros, se adjudicó a este reino. volvieron estas contiendas á suscitarse en tiempo de D. Pedro el Cruel, pero sin resultado satisfactorio para éste. En 1691 fondeó en Alicante una escuadra francesa bastante numerosa, causando no pocos daños á la plaza con el vivo fuego que la hacía, pero sufriendo á su vez bastantes daños, hubo de retirarse. Durante la guerra de sucesion de Felipe V, Alicante se mantuvo constantemente fiel á éste, siendo bloqueada por una escuadra del Archiduque y entrada á saco. En 1708 Asfeld la recobró en favor de D. Felipe. Poco de notable ofrece despues la historia de esta ciudad, y por esto no nos detendremos más en las épocas que han sucedido á éstas.


Esperamos que, al igual que ellos, os animéis a revisar todos vuestros libros antiguos sobre la provincia, atlas, enciclopedias, porque quizá encontréis mucha información interesante sobre nuestra provincia que hoy es inaccesible.

miércoles 7 de noviembre de 2007

EL LAPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: EL PA BENEIT


Torremanzanas, el lindo pueblecito serrano creado con el perfume de los pinares y alegrado con el cantarín murmullo de sus numerosas fuentes, mantiene a través de los años, una de las tradiciones más artísticas y sentidas de la provincia alicantina.
La secular procesión del “pa beneit”.
En Torremanzanas, desde hace trescientos años sin interrupción, el día 9 de Mayo, una original comitiva avanza por las calles torruanas hacia la Iglesia. Abren paso los “llumeners”, elegidos anualmente por sorteo. Les sigue un rosario de bellas mozas, hieráticas y solemnes, que portan, sobres sus cabezas, grandes panes coronados de flores.
De las bandejas que sostienen esos panes, penden ricas telas festoneadas de los mas primorosos encajes. Cierran la procesión, el cabildo respetable de las autoridades eclesiásticas y municipales.
Al llegar a la Iglesia, los panes son bendecidos y repartidos entre los pobres.
Así solemnizan los torruanos la intervención milagrosa de San Gregorio, su patrono, que en 1658, les libró de una asoladora plaga de langosta, que arruinó el agro de la región valenciana.
INFO: LA PROVINCIA DE ALICANTE EN EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ

viernes 26 de octubre de 2007

EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: LES FOGUERES

ALICANTE CANTA

La inminente actuación en nuestra ciudad del veterano Orfeón Alicante, en su más espléndido momento, gracias a la vitalidad de su juventud, junto con las brillantísimas actuaciones de la Coral Polifónica Santa Cecilia..., nos llena a los alicantinos, de orgullo y satisfacción, al comprobar emocionados cómo, por encima de los circunstanciales avatares de los tiempos, de los eclipses momentáneos, sobresale la radiante luminosidad del espíritu lírico de nuestro pueblo: glorioso, eterno, como fruto de un soplo divino que proyectó en su alma la soberana voluntad del Supremo Hacedor, porque Alicante, como Elche, Crevillente, Alcoy, Torrevieja y otras ciudades hermanas, canta en todo momento, y por cualquier motivo, con un impulso irresistible, que la obliga a convertir en armonías, sus sentimientos y emociones.
Canta, cuando el amor llama a su corazón, con un repiqueteo indefinible de ilusión y esperanza.
Canta cuando la dicha le abre de par en par las puertas de la dorada felicidad.
Canta, también a la pena, cuando atenaza su garganta, con un dogal angustioso, y , canta sobre todo, al Dios de las alturas, para ofrecerle sus más rendidas oraciones.



“A LA LLUM DE LES FOGUERES...”

Se ha producido ya la gran cita anual de las Hogueras de San Juan; han acudido los artistas con sus monumentales piezas de tramoya; los pirotécnicos con auténticos cargamentos de material explosivo hecho cohetes, tracas y truenos; los músicos de toda la religión y algunos de fuera, con sus pasodobles y marchas militares...
También están aquí los ausentes, los que viven y alientan fuera de los límites fronterizos de nuestra provincia, los simpatizantes y los que, por azar, han “caido” en la ciudad en el curso de su periplo turístico.
Está todo a punto; ha comenzado a funcionar es inmensa maquinaria multicolor, ruidosa y alegre, de las Hogueras de San Juan. Hasta que, la noche, se haga luz; hasta que se repita, en todas las esquinas, y en todos los rincones de la capital, las estrofas del himno popular, Alicante va a ser ese incontenible raudal de gracia y de contrastes, que caracterizan a las fiestas de junio. En tanto haya que cantar lo de “a la llum de les fogueres”, mire a su alrededor y verá como le falta tiempo para fijarse en todo.



BELLEZAS
Capullos de mujer. Flores las más preciadas de nuestros jardines hogareños, forman el valioso ramillete que los alicantinos ofrecemos todas las primaveras, a la admiración de propios y extraños, en ese acto sin par y emotivo que se conoce con el sugestivo nombre de “Elección de la Bellea del Foc” y, que este año promete revestir caracteres de un acontecimiento sin precedentes, dada la hermosura de las jóvenes.
Rosas de penetrante perfume, tímidas violetas, cándidas azucenas y ardientes clavelinas, habrán de disputarse el alto honor de ser, durante el corto periodo de un año, las reinas de la “fiesta más hermosa” y las representantes honoríficas de nuestra ciudad. Inolvidable acto, impregnado de una alegría sana y bullanguera que no es, en el fondo, más que el homenaje de nuestro pueblo a la belleza, a la virtud y a la Patria, y que habrá de perdurar, de por vida en el recuerdo de sus principales protagonistas; estas muchachas en flor, que, cuando el inexorable paso del tiempo marque su rostro con la impronta de los años podrán contar a sus hijos con un deje de melancólica añoranza: “cuando yo era belleza...”



ELECCIÓN DE LA BELLEA DEL FOC 1958

He aquí que en la cálida primavera alicantina, hecha de lumbres y de brisas, no podía faltar el homenaje admirativo y devoto a la flor más preciada, más pura y bella de sus jardín perfumado: la mujer.
Mujer alicantina; relicario de virtudes esenciero de amor, Venus Afrodita engalanada en el Nácar espumoso de sus playas, alma de acero forjado en el crisol de la fe, azucena impoluta y perfumada.
Y hoy, en la Fiesta del Madrigal, artistas de la pluma le han levantado un trono simbólico de color y poesía. Más de cien poetas levantinos, siempre en vanguardia en todo lo que sea manifestación de arte y belleza, le han ofrendado un valioso florilegio de madrigales; y del ramillete de sus poesías, se han escogido tan sólo dieciocho, todas igualmente bellas, todas igualmente valiosas, como las dieciocho pequeñas preséas que sus autores van a perder simbólicamente en el pecho emocionado de dieciocho lindas mujercitas de nuestro pueblo.

info: LA PROVINCIA DE ALICANTE EN EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ

sábado 13 de octubre de 2007

EL LAPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: ALICANTE (I)

MONASTERIO DE SANTA FAZ
Si el cronista Bendicho escribió, refiriéndose al monasterio de la Verónica, “que aquesta Casa se edificó en la soledad, por que se entienda que no se encuentran todos los bienes en las ciudades”, hemos de añadir que no solamente la abundancia de los bienes se encuentra en el solitario sosiego de los campos, y no en el bullicio urbano, si no que, la esencia espiritual reside en las iglesias o monasterios campesinos.
Para nosotros, los alicantinos, el monasterio de la Santísima Faz, que por designio providencial, se levanta en la antigua barrancada de Lloixa, es norte y guía de todos nuestros afanes y vicisitudes, remedio anímico, consuelo dulcísimo y esperanza cierta. Relicario de piedra dorada, que alza sus cúpulas azules de tejas vidriadas sobre el campo torrado de la huerta, en la que los cándidos allozos, los aureos limoneros, perfumados naranjos y olivos bíblicos (que fueron el crisol de rancios apellidos locales), flanqueados de macizas torres que nos hablan de las enconadas luchas contra los piratas argelinos.
En lo alto, el cielo azul, que vibra con la esquila del Monasterio, tañida por dulces monjas clarisas.


ESTAMPAS ALICANTINAS
Por las laderas del Benacantil baja, ensanchándose, la calle de San Rafael, la de las albas azoteas con palomares rumorosos y ropa tendida coreada de brisas marineras, la primera que ha comenzado a remozar sus modestas casitas, vistiéndolas de colores claros, la que ya puede recibir a los exóticos viajeros ávidos de tipismo, que preguntan, invariablemente, si en la ciudad existen “des vieux taubourgs”, principio esperanzador del futuro barrio de Santa Cruz, dignamente reconstruido y urbanizado, el lugar que guarda las prístinas esencias de nuestro pueblo.
Plácemes al Municipio que tanto calor presta a tan romántica empresa.


ARRABAL ROIG
Relicario de Alicante marinero “traspasado de Mediterráneo” que alza sus fachadas polícromas al sol saliente entre barcas varadas de finas líneas y apagado verdor de palmeras. El que recuerda las viejas hazañas de Dragut y Barceló y sabe de largas singladuras por los anchos caminos del mar. El que da su mejores hijos a nuestra flota, templados con el agua salada del Cocó y fortalecidos en la dura lucha contra el levante, para que se mantenga latiendo en el espacio y en tiempo el honroso pareado:
“Pera a fragates y bergantins, ningú com els alacantins”.

martes 9 de octubre de 2007

PALABRAS DE CAVANILLES: TIBI Y SU PANTANO


"Los términos de Alicante y Elche presentan un suelo útil para toda especie de producciones, pero rinden poco por la escasez de agua.
Para asegurar las cosechas, los vecinos registraron quatro y mas leguas al contorno con el fin de descubrir algunas aguas, y las hallaron copiosas en los marjales de Onil y en las fuentes y vertientes del sur de Tibi.
Consiguieron licencia para usar de ellas pero, hallándolas insuficientes, fue preciso limitar sus deseos y contentarse con regar el distrito llamado Huerta de Alicante.
Ni aún para estas bastaban aquellas aguas, escasas en verano quando la tierra la necesita, bien abundantes y muchas veces demasiada en invierno; por lo que recurrieron al arte para conservar en un estanque.
Escogieron para hacer la obra la citada
garganta situada entre los montes Mos del Bou y Cresta, ambos de peñas sólidas calizas en blancos sobrepuestos desde la raíz hasta la cumbre.
Allí levantaron un murallón de sillares labrados en la parte exterior, macizado de cal y canto en el interior. Tiene 196 palmos de alto, 87 de grueso en su mayor altura y 340 de largo, que es la distancia de los montes entre lo más alto de la obra. En la extremidad occidental de la terrasa hay un ancho boquete con su compuerta para dar salida a las aguas, quando son tan copiosas que superan aquella altura
.
Puede subirse a la terrasa o esplanada en poco tiempo to
mando la escalera excavada entre el monte y el murallón; pero es tan angosta, desigual y peligrosa, que solo es de uso para los acostumbrados a ella. Mas seguro aunque mas largo es el camino de las cuestas que conduce a las alturas, y desde ellas mirando hacia el pantano se descubre la vista que representa la estampa adjunta.
Sus diferentes alturas y formas, la variedad de colores del terreno con la multitud de arbustos que en él crecen, amenizan el País, y lo hacen sumamente vistoso.
Como las aguas reunidas en aquella laguna provienen de las lluvias que robáron tierras en los yesares y campos de la hoya de Castalla, llegan al pantano cargadas de légamo, que precipitado en capas sucesivas forma un cortezón de muchas varas en lo interior del estanque. Este quedaría inútil en pocos años si no se limpiase con frequencia; operación peligrosa quando no se hace con el mayor de los cuidados.
Llegando el tiempo de limpiar el pantano concurre mucha gente de los pueblos vecinos, y vienen de Alicante los diputados que deben autorizar el acto.En una de estas ocasiones, las aguas se llevaron por delante a
l Escribano y Comisionado de Alicante, que imprudentemente se detuvieron en el barranco mas tiempo del que debían; y arrebatados por la corriente fueron después hallados sus cadáveres a larga distancia desnudos, mutilados y negros”

El tiempo, sin duda, ha ido demostrando que Cavanilles fue un genio entre los genios. Aquel humanista, naturalista, historiador, botánico y geólogo, ya descubrió hace 300 años las virtudes e inconvenientes del pantano.
Hoy lo hemos descubierto en su texto. Ya entonces no sólo descubrió los grandes males de nuestra Huerta (alternancia entre grandes sequías y perores inundaciones), sino que dio con la clave de mantener en buen estado el pantano: drenarlo con frecuencia para limpiar sus aguas de los restos recogidos durante el trayecto por la hoya de Castalla.
Por desgracia, sus enseñanzas sirven de poco.
El Pantano más impresionante de la provincia yace, moribundo, en un desfiladero magnífico cuyos colores (marrón-roca, azul-cielo, verde-aguas) lo hacen incomparable.
Es cierto que Cavanilles obvió muchos detalles en su libro Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia (por ejemplo, al no citar que no fue una obra tan magnífica en su principio. Empezóse en 1579 y se levantó el paredón hasta la altura de 26 pálmos. Siendo insuficiente, se aumentó hasta la altura actual, habiéndose concluido la obra en 1595), pero aún así, su trabajo constituye un hito histórico incomparable hasta la fecha.
Y es que Tibi siempre ha sido muy especial.
No es posible dar una fecha exacta de la fundación de la población, que en latín significa «para ti», pero ya existía en épocas anteriores a la dominación romana, porque siendo España Provincia del Imperio Romano, el Gobernador encargado de la administración de está región, creyó conveniente mantener la huerta de Alicante con el riego del agua procedente de la actual Foia de Castalla, pero como en ella había cuatro poblaciones que eran habitadas por muchos vecinos, y usaban esta agua para sus cultivos, no se realizaron cambios.
Durante época musulmana estuvo gobernada por varios reyes, que fueron los encargados de construir el Castillo cuyas ruinas existen en la localidad. El pueblo perteneció hasta el año 1240, al Rey almohade Zayt-Abu-Zayt, y fue conquistado por Jaime I de Aragón. En el año 1244, según el Tratado de Almizra, celebrado entre Alfonso X y Jaime I, se trazo una línea que servía de frontera entre la Corona de Aragón y la Corona de Castilla, que partía de Biar y pasaba por Tibi y Busot hasta el mar.
Don Jaime I de Aragón entregó la Villa a Don Pedro Sancho de Lienda y a su esposa Ixonis de Soler, que tomaron posesión de un pueblo compuesto por 150 casas de cristianos viejos, es decir, familias que mantuvieron y transmitieron su fe cristiana durante los 700 años que duró la dominación islámica.
El señorío de la Villa de Tibi y su Castillo tuvo sucesivos señores hasta que a mediados del siglo XV paso a manos del Marqués de Villena, señor feudal de todo el territorio desde Jumilla a Villena y desde Belmonte hasta Tibi. Posteriormente, a principios del siglo XVIII el señorío paso al Marqués de Dos Aguas hasta su extinción en 1717.
Un hecho clave en la historia de Tibi es la Guerra de Sucesión que enfrento, tras la muerte de Carlos II, Rey de España, a Don Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV de Francia y al Archiduque Carlos de Austria, hijo del Emperador Leopoldo de Alemania, nieto de Felipe II. España se dividió en dos bandos, defendiendo unos al Borbón y los otros al Archiduque. Tibi, con las demás poblaciones de su Hoya, se mostró siempre acérrima partidaria y defensora de Don Felipe de Borbón. Asegurado en el trono de España, el Rey Felipe V, se concedieron muchas mercedes y recompensas a los pueblos que le habían sido fieles.
Hoy en día, Tibi es un pueblo pequeño y tranquilo ubicado entre el Maigmó y la Peña Roja. Su situación geográfica lo hace muy interesante para el turismo de montaña, que busca los senderos y los espacios naturales. El pueblo merece un recorrido a pie por sus tranquilas calles y su sosegado ambiente.
Al final de la calle El Carreret tenemos una bella vista panorámica del castillo; en la Plaza de España podemos comprobar la calidad de sus aguas en la fuente pública.
Aunque vale la pena una visita en cualquier época del año, el momento álgido es la celebración de las fiestas mayores en honor a la patrona de la Magdalena, que tienen lugar a finales del mes de Julio.
Fotos Antiguas: El Ojo del Tiempo en la Provincia de Alicante
Texto de Antonio José Cavanilles: Observaciones sobre la Historia Natural, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia


Artículos relacionados:
El Pantano de Tibi
El Pantano de Tibi en el Recuerdo
Tibi: Un pantano y un funeral

jueves 4 de octubre de 2007

EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: BENIDORM Y ALFÁS

DEDICADO A ROBERTO, NUESTRO LECTOR DE BENIDORM

Para lograr esa gloria bien conquistada de ser el pueblo alicantino más solicitado por el turismo internacional, Benidorm no ha necesitado copiar a nadie. Ni siquiera seguir la corriente a las poblaciones que están en la misma ruta, bañadas por el mismo mar.
Benidorm se ha aupado en el primer puesto por obra y gracia de un esfuerzo colectivo, ambicioso, con originalidad. Utilizando sus propias fuerzas, abriendo la sonrisa amplia de sus encantos naturales, extendiendo la briosa potencia de una hospitalidad que no reconoce límites, ni pasiones, ni fronteras.
Por eso, en Benidorm, todo es grato, afectivo, cordial...
El lugar donde coinciden las aspiraciones de un mundo que quiere y busca la vida grata y amable.
Benidorm es la capital de la paz; la cuna del turismo.

info: La Provincia de Alicante en el lápiz de Gastón Castelló

sábado 29 de septiembre de 2007

EL LÁPIZ DE GASTÓN CASTELLÓ: LA HOYA DE CASTALLA

La hoya de Castalla, es una zona montañosa cercana a la capital.

Su configuración es la de un cuenco rodeado de altas montañas, sobre las que destaca el Maigmó.
En el interior de la hoya, se asientan cuatro pueblos: Castalla, Onil, Ibi y Tibi, los tres primeros muy industrializados.
Cada población cuenta con su castillo situado en lo alto de un cerro, a excepción del palaciego de Onil, ubicado en el interior del casco urbano.
De las fortalezas guerreras, la mejor conservada es la de Castalla y puede que la más antigua, conservando una torre circular en buen estado; en Ibi sólo hay restos de muros y en Tibi, un tanto alejado del pueblo, se conservan algunos lienzos, aljibes y torres.
Ibi es el centro industrial de la juguetería peninsular. Su censo, de cerca de treinta mil habitantes, ha aumentado considerablemente en los últimos años, debido a inmigraciones de gentes procedentes del Sur y de la Mancha. La ermita de Santa lucía, con arcos apuntados, es monumento digno de ser visitado.
Onil posee una gran industria dedicada a la fabricación de muñecas, las cuales se envían a todos los lugares del orbe. Su palacio gótico renacentista, actualmente sede del ayuntamiento, perteneció a los Marqueses de Dos Aguas. Cuenta con una hermosa puerta de medio punto, de buena sillería, estando flanqueado por cuatro soberbias torres; sobre una de estas torres se levanta, airoso, el campanario de la iglesia.
En Castalla, al ser pueblo menos industrial, predomina la agricultura, disponiendo el término de grandes extensiones de viñedo, almendro y olivo. Su núcleo urbano cuenta con edificios notables: ayuntamiento, iglesia parroquial –siglo XVI-, convento de franciscanos y ermita de la Sangre. Esta ermita, situada en las laderas del cerro del castillo, dispone de una cripta en la que se exponen restos de esqueletos y esculturas antiguas, halladas en los labores de restauración, por el cura párroco.

Finalmente, Tibi, está dedicado casi exclusivamente a la agricultura. Pueblo alargado, situado horcajadas sobre una loma, cuenta con buenas aguas que manan de abundantes fuentes. Aguas que viajarán a diario a la capital, antaño a lomos de caballerías, catalogadas como una de las mejores de la provincia. El mejor atractivo monumental de este pueblo, lo representa el pantano, construido en sus cercanías. Se afirma que es el más antiguo de Europa en funcionamiento, atribuido a Herrera, Juanel y Antonelli. Taponando una garganta, construido a base de buenos sillares, se precia de ser una verdadera obra de ingeniería.
La gastronomía de la hoya es variada. Lo mismo puede degustarse una “olla”, como un arrós ab conill i pollastre, como minjos, etc... Pero sobre todo, destacan los famosos gazpachos que se cocinan en Castalla, el llegumet de verduras, hortalizas, caracoles y algo de arroz de Tibi y los sequillos.
A Ibi le pertenece la vanagloria de ser el pueblo de los pioneros del helado. Aquellos “blusas negras” que marcharon por España ofreciendo el tradicional aigua neu o el Aigua de civá, tienen aquí su merecido homenaje.


CASTALLA

En el centro de una pintoresca antiplanicie y al pie de un cerro asilado sobre el que se yergue un viejo castillo, se encuentra las histórica ciudad de Castalla: corazón y síntesis de esa comarca privilegiada en la que un pueblo soñador y activo se afana en sembrar ilusiones y en cosechar sonrisas.
Porque todo, en la extensa hoya de Castallla, con Onil e Ibi, parece creado para ese mundo de esmeralda y jazmín que es el reino de los niños. Un círculo de altas y perfumadas montañas, juegan a coro en sus contornos, mientras se miran de soslayo en el espejo del pantano de Tibi. Y, en los bosques de sus falda, la Estrellita dorada de las hadas madrinas crea de la nada un riachuelo que brinca gozoso por entre este pasiaje de belén navideño.
He aquí que el valle de almendros floridos, es surcado por la línea de plata de un tren que no ha funcionado más que en la ilusión y esperanza de los habitantes de la comarca.

IBI