Mi querido Juan José me insta a escribir un artículo sobre un alicantino ilustre, y debido al ámbito en el que me desenvuelvo, elijo a un brillante escritor alicantino, aunque llamado creador del "madrileñismo".

Arniches dominaba la técnica teatral, los recursos cómicos de la acción y sus comedias son ágiles y entretenidas, conjuntando al unísono la tragedia y lo jocoso con su peculiar y criticado uso del lenguaje. Colaboró también como libretista de zarzuelas para los maestros Ruperto Chapí, Federico Chueca y José Serrano, y entró en la Real Academia de la Lengua.
Libreto de zarzuelaEn 1907 publica varios libros, como Águilas de blasón, Aromas de leyenda, Versos en loor de un santo ermitaño y El marqués de Bradomín. Coloquios románticos. Por entregas, en el diario El Mundo, publica Romance de Lobos. En 1908 inicia la publicación de su serie de novelas "La guerra carlista". Sus simpatías por el carlismo no fueron sólo literarias: en 1910 se presentó a diputado por el Partido Carlista, pero no obtuvo escaño.
Viaja a Argentina en 1910 con la compañía de teatro de F. García Ortega, en la que figuraba Josefina Blanco, y pronuncia algunas conferencias sobre la literatura española. En la misma gira visitan también gran parte de Hispanoamérica. De regreso a España, sigue estrenando obras de teatro: Voces de gesta, en 1912, y La marquesa Rosalinda, en 1913. Su obra El embrujado fue rechazada por el Teatro Español, que dirigía "el garbancero" Benito Pérez Galdós.
En 1916 es nombrado titular de la cátedra de Estética de las Bellas Artes de la Escuela de San Fernando. Ese mismo año publica La lámpara maravillosa, meditación sobre el hecho literario.
Se la ha comparado con Valle-Inclán en su forma esperpéntica de concebir el alma humana, pero ambos autores tuvieron maneras muy diferentes de captar la realidad para trasladarla al teatro. El autor de El santo de Isidra, El puñao de rosas, Las chicas del gato, Mecachis, qué guapo soy, El último mono y el Padre pitillo tiene un sitio asegurado en el panteón dramatúrgico español pese a no haber sido considerado a lo largo de la historia literaria tal y como merecía. Hecho que suele ocurrir a todo aquel que se dedica por entero a la comedia en este país. Afortunadamente el profesor Juan Antonio Ríos de la Universidad de Alicante se ha esforzado siempre por demostrar quién era este genio.
Imagen del entierro de Carlos Arniches. Arniches murió en Madrid en 1943.
Monumento a Carlos ArnichesAutor: Daniel Bañuls Martínez
Cronología: 1947
Materia: Piedra tallada y mármol blanco.
Medidas: 2,80 x 1,10 x 0,59 m.Descripción: Sobre un pedestal cuadrangular apoyado sobre una base de mayor tamaño, se levanta una figura de tres cuartos que representa a la musa del teatro Talía, semidesnuda. Porta en su mano derecha una flor de loto y su mano izquierda sujeta la doble máscara que simboliza la Comedia y la Tragedia. Debajo de la Musa y esculpido en mármol aparece en bajorrelieve el retrato de perfil de Carlos Arniches. Debajo una inscripción tallada en la piedra recuerda la dedicación del monumento. Observaciones: El Busto de Arniches fue inaugurado en el Castillo de San Fernando el 20 de Julio de 1948 y trasladado posteriormente al lugar donde hoy se encuentra.
Alicante ha rendido tributo a su dramaturgo favorito en monumentos (véase foto), teatros (el Teatro Arniches en la Av. Aguilera en el barrio de Benalúa, si no lo pongo reviento) y en el prestigioso premio de teatro "Carlos Arniches" que se celebra cada año.
La única pega (y es grande) es no haber recuperado ni restaurado la casa donde vivió Arniches en la calle San Francisco.









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