02 enero 2008

LA TRADICIÓN DE LAS 12 UVAS

Estos días sube el precio de la uva en los mercados.
La gente se asegura de comprar suficiente para que el día 31 no haya sorpresas de última hora y alguien se quede sin nuestro peculiar ritual...
Y es que, en España entera, ya se ha convertido en tradición una iniciativa alicantina que tuvo lugar hace muchos años.


Aunque hoy algunas se vendan incluso enlatadas y listas para tomar peladas y sin hueso, todavía son muchas las risas que hay en las casas y allí donde la gente se junta con sus más allegados para vivir este momento tan especial. Unos se atragantan, otros se llenan la boca y no pueden ni hablar, otros pierden una uva y a otros les sobra alguna otra.
Al final, es un nuevo pretexto y un ritual moderno que nos ayuda a tomar conciencia del paso del tiempo, del curso de la historia, y de los años que se nos van echando encima. La Tierra sigue dando vueltas al Sol, y todo vuelve a empezar. De Enero a Diciembre... Primavera, Verano, Otoño, Invierno... no nos damos cuenta el resto del año, pero las últimas horas de un 31 de Diciembre siempre son especiales, nos sentimos únicos, parece que sepamos que todo el planeta está viviendo un acontecimiento global, y por unos instantes, nos sentimos todos tripulantes de una misma nave en la que viajamos.

Llega la alegría, la emoción, los cuartos, las uvas equivocadas, y las campanadas... unos segundos muy breves, una ínfima parte de nuestra vida, un flashazo en nuestro recuerdo... que hace que el tiempo se dilate y pase todo el año ante nuestros ojos. Los buenos y malos momentos, las aventuras vividas, los recuerdos, las nocheviejas anteriores... y llegan entonces los deseos. Aquí es cuando sentimos que en este momento especial tiene que abrirse algún tipo de puerta que nos permita lanzar un deseo o anhelo a cumplir: suerte, salud, progreso... y todos deseamos que cada año siempre sea un año mejor.
Añadimos un número más a la fecha, y comenzamos a ver con vértigo cómo aquellos años que nos parece que quedan a la vuelta de la esquina, ya comienzan a perderse en el horizonte... pero miramos de nuevo hacia delante y vemos un nuevo año por recorrer.

Pues bien, en este instinto que nos invade de acontecimiento especial, cada cultura suele tener una tradición conmemorativa. Desde los tradicionales fuegos artificiales a los baños en aguas heladas o el brindis con champagne.
Sin embargo... ¿sabéis de dónde viene la archiconocida tradición de las 12 uvas de la suerte?
Nuestra provincia siempre ha sido un lugar donde tradicionalmente han existido viñedos vinculados a la producción del vino. La mejor uva ha crecido en nuestros campos con todas sus variantes, para ser tomada en fruto o en vinos de muchas variedades.
En 1909 hubo un excedente en la cosecha de uvas y los cosecheros, en un esfuerzo desesperado de imaginación (lo que hoy consideraríamos estrategia económica de marketing), consiguieron librarse de ese excedente inventando una famosa tradición, con toda una campaña de difusión digna de ser estudiada en las mejores escuelas de publicidad.

La tradición de tomar las doce uvas es una costumbre muy arraigada en nuestro país. Nadie conoce con exactitud cuándo se originó la tradición más popular y extendida de la Nochevieja, aunque algunos afirman que la iniciaron unos viticultores alicantinos allá por el año 1909, cuando se produjo una cosecha tan excelente y de tan gran magnitud que inventaron este rito para darle salida.
Hoy en día, la tradición de comerse las 12 uvas durante las campanadas de nochevieja se ha convertido en un símbolo de buenos augurios y de deseo de suerte para el año próximo.

info: Wikipedia
DO Vinalopó

 
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