14 noviembre 2008

LA LEYENDA DEL CENTRO DE TECNIFICACIÓN

Centro de Tecnificación de Alicante

Lo admito, el Centro de Tecnificación es un sintagma nominal que tiene mucha fuerza cuando lo pronuncias. Sólo con decir su nombre en voz alta se te eriza el vello, y parece un recinto inexpugnable en el que van a perder todos los rivales que se acerquen a él. Y ciertamente, ironías del destino, es inexpugnable e inaccesible, y más que perder, se pierden todos los que allí acuden. Sobre el Centro de Tecnificación circulan tan variopintas habladurías (algunas con base real, otras espero que no) que quisiera compartirlas con vosotros para aumentar más su leyenda como ignota fortaleza. En primer lugar, hay que reconocer que esa zona deportiva de San Blas (recordemos que media Alicante es de San Blas, Nou San Blas, San Blas Viejo o Polígono San Blas) es una joya de la que carecen muchas ciudades, con el estadio de fútbol, el hipódromo, el pabellón Pitiu Rochel, las piscinas municipales, pistas de atletismo, el campo deportivo del Colegio El Tossal, o el mismo Centro de Tecnificación. Sobre su estado y el deterioro de las instalaciones no voy a entrar porque no me corresponde hoy, pero al César lo que es del César. Es una más que interesante zona deportiva y cada fin de semana está llena porque goza de enorme éxito.
Pero cuando te acercas al Centro de Tecnificación, te surge una primera duda sustancial, ¿por dónde se entra al Centro? Y entramos en la primera de las leyendas del recinto, la de la doble autoría. Esta historia se la debo a mi compañero de trabajo Daniel, ferviente seguidor del Lucentum, fanático del baloncesto y conocedor de los relatos entre bambalinas del coliseo alicantino.


Supuestamente (así empieza la leyenda), el proyecto fue iniciado por dos arquitectos (Enric Miralles i Moya y Carme Pinós Desplat) que se divorciaron a mitad de proyecto. La separación sentimental de los antiguos amantes motivó que cada uno se encargara de una mitad del proyecto, y desembocó en la extravagante disposición de las salas y espacios del local porque, al parecer, se fueron poniendo trabas entre ambos cuando diseñaban el Centro de Tecnificación. El transcurso de los monólogos ante los planos me lo imagino así:
ÉL: Veo que has puesto una escalera que termina en mi parte; seguro que lo has hecho por esa aventurilla que nunca me perdonaste, maldita zorra. Pues te vas a enterar, voy a plantarte una puerta justo al final de la escalera. A ver si ahora me dices que te duele la cabeza, que voy a bajar los techos de las salas impares. Y una entrada secreta para la grada sur.
ELLA: Observo que aquí me has puesto una puerta. Tú siempre igual, intentando meter cosas donde no se puede, pedazo de cabrón, que es lo que eres. Pues ahora sí que me has cabreado, que te voy a poner una ventana en el suelo para cuando salgas de esa puerta. Ah, y el grifo de la ducha lo pongo a la altura de los tobillos. Y voy a hacer un campo con una pendiente de 30º.
(Y así sucesivamente se fue gestando nuestro Centro de Tecnificación)

Comparativa entre el Centro de Tecnificación y Relativity, de Éscher.

De esta manera llegamos a la segunda leyenda, la del cuadro de Éscher, agradeciendo la colaboración de Juan A. Herrerías, Nacho Ortuño y Pedro Poveda por la información aportada en ésta y la siguiente leyenda. ¿Quién no conoce la imagen de M. C. Éscher llamada Relativity? Es la viva imagen representativa del Centro de Tecnificación. Se dice y se cuenta en los mentideros de la ciudad Alicante que el cuadro del artista holandés fue la base original en la que se centraron todos los planos del diseño. Tal vez sea cierto que el hogar del Lucentum, del Eurobasket y actividades de todo tipo es un merecido homenaje a Éscher, o quizás sea sólo un motivo de escarnio más, pero circula el sarcasmo de que han sido vistos partidos de baloncesto que se han jugado en diferentes dimensiones espaciales.
Y por último, es preciso que conozcáis la leyenda del hombre perdido o el emparedado, que cuenta la historia de cómo un joven aficionado a los deportes alicantinos quedó preso, poco después de su inauguración, en los muros del Centro de Tecnificación, como Tom Hanks en La Terminal de Spielberg, siendo incapaz de encontrar la salida ante semejante laberinto de atroz envergadura. La incógnita de este cuentecillo es descubrir dónde se encuentra este hombre que ni come ni duerme, porque también se detalla que si vas en su busca puedes terminar tan desorientado como él. Hay quien dice que es el bedel del Centro que vive allí, y hay quien dice que es como El fantasma de la Ópera alicantino, que va animando a los equipos locales recorriendo oscuros pasadizos que sólo él conoce debido a los años que lleva encerrado sin poder hallar la salida. Pero todavía hay más, porque si lo encuentras, corres el peligro de ser el siguiente emparedado del Centro de Tecnificación, pues él te pasará el testigo de su condena y nunca accederás a ver la luz del sol hasta que no te encuentre el siguiente emparedado.
Para terminar, esperando que os haya gustado y entretenido esta aventura por la zona deportiva de San Blas, os regalaré para vuestros oídos la leyenda del alcalde derrotado, pues se dice que Ángel Luna perdió la alcaldía alicantina justo después de la inauguración del inexpugnable, inaccesible y maldito Centro de Tecnificación. Tal vez por eso ningún alcalde, en años sucesivos, se haya atrevido todavía a tocarlo ni un ápice.

Nuestro amigo Manupodas nos envía esta imagen para ilustrar las dos primeras leyendas, la de la doble autoría y la del cuadro de Éscher.

 
La Asociación Cultural Alicante Vivo se reserva el derecho de moderación, eliminación de comentarios malintencionados, con lenguaje ofensivo o spam. Las opiniones aquí vertidas por terceras personas no representan a la Asociación Cultural Alicante Vivo.