09 diciembre 2008

CARTA A MI NIETA

Hola, “bichito”:
Perdona que te llame así, pero es que todavía no sé qué nombre te van a poner tus padres. Seguro que escogerán uno bello y sonoro con el que puedas sentirte identificada. Te he visto en una ecografía borrosa en la que el doctor dice que estás muy bien; pero he de confesarte que solo he podido distinguir una cosa redonda que parece ser tu cabecita y cinco gusanitos que sin duda son los dedos de tu mano derecha. Y no consigo adivinar cómo han descubierto que eres una chica. Seguro que vas a ser muy guapa, porque Laura y Riki lo son, y que cuando salgas de esa guarida líquida y cálida donde ahora estás tan a gusto, todos te dirán cosas bonitas para que te pongas muy contenta. Nacerás a finales de Abril, en plena primavera, y contigo vendrán las flores y las golondrinas. Así que el mundo te parecerá muy bonito… Pero, no te fíes demasiado.
¿Que qué es el mundo? Ah, pues es un sitio muy grande y redondo, donde hay mucha agua, montañas y ciudades; y donde vive mucha gente como tú y como yo. Pero no toda la gente es feliz. A ver cómo te lo explico: Hay tres clases de personas, la gente avariciosa, la gente solidaria y los que ni fu ni fa, que son mayoría. La gente avariciosa es la que solo se ocupa de sí misma y su familia. Se esfuerzan por ser ricos, para dejar a sus hijos grandes fortunas que les permitan vivir mejor que los demás. La gente solidaria se preocupa por todos, y también por su planeta, que es nuestra casa común. No les importa ser ricos sino dejar a sus hijos un mundo justo, donde nadie sufra necesidades. La gente avariciosa se inventa triquiñuelas para quedarse el dinero de todos, de manera que cuanto más ricos son ellos más pobres son los otros. A veces, de tanto acaparar dinero, se lo quedan todo, y los demás ya no pueden comprar nada; y entonces todos los negocios fracasan porque ya no tienen quien les compre las cosas que venden. Los trabajadores se quedan sin trabajo, y todos se vuelven pobres, menos algunos avariciosos muy ricos, que se construyen un palacio en una isla y se ríen de lo tontos que han sido todos los demás. A esa situación se le llama crisis, y pasa cada varios años; hasta que los pobres se organizan para sobrevivir y crean nuevas empresas, aunque sea con poquito dinero, porque lo importante, en realidad, es el trabajo bien hecho. Y entonces vuelven los avariciosos y se repite el proceso.
Este sistema económico es muy raro, ¿sabes? Resulta que para crear una empresa, por ejemplo, una fábrica de coches o juguetes, hace falta que alguien ponga dinero con el que comprar máquinas, edificios y materias primas, y pagar los primeros sueldos, pero también hace falta que muchas personas trabajen en esas máquinas para convertir las materias primas en coches o juguetes. Bueno, pues quien ha puesto dinero una sola vez, es el dueño de la fábrica para toda la vida. En cambio, el que pone el trabajo toda su vida, nunca manda nada, y si el dueño quiere, lo puede echar a la calle y que se quede sin dinero para vivir. Por supuesto, la mayoría de los grandes negocios están en manos de avariciosos. A este sistema tan raro e injusto se le llama capitalismo.
En muchos países hay democracia, que quiere decir que entre todos, ricos y pobres, se decide quién tiene que gobernar. Pero, como en los negocios mandan los dueños y no el gobierno, y como los ricos tienen medios para engañar a los pobres, al final los más avariciosos acaban decidiendo por todos la manera de explotar este bello planeta donde vas a vivir. Y, como son insaciables, terminarán por dejarlo esquilmado, talarán los bosques, envenenarán el aire y hará mucho calor, se fundirán los hielos de los polos y subirá el nivel del mar, y el mundo se hará inhabitable.
Algún día, tú también tendrás nietos, y ellos conocerán el siglo XXII. Yo ya no lo veré, pero me gustaría saber si la gente terminará por decidirse a controlar a los avariciosos, para que no destrocen este planeta; si al final se harán leyes para que los ricos no puedan quedarse con el dinero y las cosas que necesitan los pobres; si por fin ganarán los buenos y en el futuro las personas vivirán en un mundo justo y solidario. Depende de ti y de tu generación, porque la mía, me temo, ya está echada a perder.
Tu abuelo que te quiere.
MIGUEL ÁNGEL PÉREZ OCA
LEÍDO EN RADIO ALICANTE (9-12-2008)

 
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