jueves 9 de agosto de 2007

EL CAMPELLO, 12 DE OCTUBRE DE 1987

Pasaban pocos minutos de las 8 de la máñana del lunes 12 de octubre de 1987. El Campello estaba en fiestas y 500 personas se arremolinaban para ver esas nuevas fiestas que contaban con la ayuda del pueblo de Mutxamel.
A los pies de la Illeta, los "cristianos" trataban de repeler el ataque de los "moros" que desembarcaban en ese momento. Con un puro iban encendiendo el cañón y explotaban los petardos en su interior.
El cañón tenía 6 años de edad y pertenecía a la comparsa mutxamelera de los "Templarios". Junto a él, se encontraba una caja metálica herméticamente cerrada de la que se sacaban los petardos.
Tras el desembarco, el cañón cambió de posición y al procederse al disparo se produjo una tremenda explosión, que se oye hasta en los pueblos de alrededor.
Mucha gente no llegó a oir la explosión, sólo recuerdan un destello cegador y la visión de cuerpos volando por los aires. Lo cierto es que la onda expansiva había destrozado a 5 personas y lanzado sus restos a más de 50 metros de distancia. Uno de los cuerpos cayó a los pies del alcalde Vicente Baeza, que se salvó por segundos.
La onda expansiva había tirado al público al suelo, que huía atropellándose.
35 personas heridas.
Los cristales de las casas colindantes reventados y los coches atravesados por la metrala.
Al levantarse el humo se hizo más patente la tragedia. Se vivieron escenas dantescas, se produjeron desmayos y lipotimias, como la sufrida por el presidente festero de Mutxamel, José Santacreu. Tuvo que ser trasladado al Hospital General de Alicante, ya que el de San Juan aún no estaba construido)
Llegó la policía y las ambulancias comenzaron a evacuar a los heridos.
Un helicóptero tuvo que evacuar a una mujer a La Fe de Valencia.
Toda la zona fue acordonada y comenzaron a llegar curiosos atraídos por la detonación y las sirenas.
El Hospital General hizo una llamada de urgencia para la donación de sangre y se recogieron 42 litros. Se tuvo que llamar al personal libre para que acudiera de urgencia.
Al final fueron 5 personas las que fallecieron y 35 las heridas de diversa consideración.
El ayuntamiento suspendió las fiestas y declaró tres días de luto oficial.
En San Vicente se suspendió el uso de pólvora.
Los cuerpos fueron enterrados el miércoles 14 tras una misa oficiada en la parroquia campellera. Entre los fallecidos había varios mutxameleros que ayudaban en las fiestas.
La falta de medidas de seguridad había salido muy cara. No se sabe si fue una chispa o si la explosión se produjo por simpatía. Lo que queda claro es que al mover el cañón, éste había quedado muy cerca de la caja de pólvora y había acabado detonando.
El Campello seguiría con los desastres.
Ese mismo año se produce la tremenda riada que causa 9 muertos en la provincia. El Río Montnegre se desborda a su paso por la localidad arrancando 2 puentes e incomunicando la población.
Sin duda un año para olvidar.
Los fallecidos fueron:
Diego Igual Cascales (37 años) Guardia Civil destinado en el Campello
Manuel N. Rodríguez Pérez (28) Turista de Torrejón
Rafael Alberola Martínez (24) de Mutxamel
Rafael Climent Tena, de Mutxamel
Juan Carlos Aracil Fuentes, de Mutxamel
Entre los heridos (9 de ellos graves) había campelleros, mutxameleros, del resto de España y 2 turistas ingleses de 64 años.
La mayoría de los heridos tenían menos de 30 años.
Descansen en paz.

PD: He evitado poner las fotos más macabras y morbosas. No hay ninguna necesidad

5 comentarios:

Juan José dijo...

Me uno al duelo.
Yo era un chico de 14 años que lo vio todo por la televisión.
Me causó gran tristeza.
Descansen en paz.
Y enhorabuena por hacernos recordar todo aquello.
Por desgracia, también pertenece a nuestro recuerdo.

Juan José dijo...

Le he dado un poco de "forma".
Lo siento.
Deformación profesional.
Hasta pronto, compañero

Anónimo dijo...

MUCHAS GRACIAS POR RECORDAR ESTE TRÁGICO ACCIDENTE!!!!! GRACIAS,... pues creo que para la mayoría de Campelleros, este suceso se ha olvidado. Me di cuenta cuando en una EMBAJADA vi a uno de los festeros fumándose un puro con un trabuco en las manos y una cantimplora de pólvora colgada de su cuerpo. Probablemente él no perdió un familiar en ese desgraciado accidente, pero, para las personas como yo, que sí hemos perdido a un ser querido en estas circunstancias, nos duele la irresponsabilidad de esta gente, pues por culpa de este tipo de negligencias han fallecido personas inocentes. Como festera de El Campello que soy me avergüenza y me duele que este tipo de cosas no se castiguen ni se multen, pues lo considero una falta gravísima; no solo poner en peligro la vida de la persona que comete esa negligencia, sino la de las demás personas que están disfrutando de ese acto y de las fiestas. Aún queda en mi recuerdo este triste suceso y, aunque era una niña, a mi JAMÁS se me olvidará. Siempre recordaré a mi primo, su alegría y su pasión por las fiestas de Moros y Cristianos... SIEMPRE TE RECORDAREMOS, RAFAEL

Juan José dijo...

Nos sumamos, por supuesto, a tu triste recuerdo. Deseando, eso sí, que nunca vuelva a ocurrir un accidente como el de Campello.
Saludos y gracias por tus opiniones

Juan José dijo...

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