24 mayo 2008

CRÓNICA DEL BOMBARDEO DEL 25 DE MAYO DE 1938


Dibujo realizado por el artista alicantino Remigio Soler para ilustrar la tragedia del bombardeo en el especial del Aniversario del Bombardeo publicado por el Diario Información en Mayo de 1982.

Mañana se cumplen 70 años del bombardeo sanguinario y cruel que cayó sobre los civiles alicantinos, una mañana de mercado, en plena Guerra Civil.
Mucho os hemos contado ya sobre estos hechos y la necesidad de que la ciudad y la sociedad recuerden este hecho incluido en su historia.

Fotografía cedida por Elías Gomis

Hoy, en el Mercado Central de Alicante se celebrará un acto en homenaje a las víctimas de aquella barbarie, recordando cómo el cielo se abrió sobre sus cabezas, provocando indiscriminadamente amputaciones, heridas terribles y la muerte; otros, se llevaron un recuerdo infernal que jamás pudieron olvidar, y hoy no pueden comprender como aquel acto fue olvidándose, y con él, los cientos de vidas que allí se perdieron, cada uno con una historia truncada que contar.

Fragmento de la primera página del diario comunista "Nuestra Bandera" del 26 de Mayo de 1968, que revela el espíritu informativo y psicológico en un momento de gran crisis tras el dramático bombardeo, insuflando aliento de esperanza a los alicantinos.
Alicante nunca llegó a conocer con exactitud la dimensión de aquél ataque que conmovió al mundo. Fue un bombardeo a la población civil, precisamente en una ciudad carente de objetivos militares, sin depósitos de armas, sin fábricas de municiones, sin cuarteles. La primera réplica fue la de los cónsules extranjeros en Alicante. Protestaron los de Francia, Cuba, Argentina, Bélgica, Dinamarca, Uruguay, Holanda, Finlandia, Suecia, Guatemala, Paraguay, Checoslovaquia, Perú, Santo Domingo, México, San Salvador, Liberia y Bolivia, "porque el ataque haya sido recibido en el casco céntrico de la población, alejado de objetivos militares y que por ello las numerosas víctimas producidas pertenecen al elemento civil".
Por eso, hoy, nuestro homenaje consistirá en publicar unos documentos realmente duros, que nos podrán hacer tomar conciencia de la tragedia que se quiso borrar de la historia, y que nunca dejaremos que desaparezcan.

Sobrecogedora carta recibida por Alicante Vivo el día 23 de Mayo de 2008, que narra el duro testimonio de una superviviente del Bombardeo del Mercado Central de Alicante:
Hoy víspera de la conmemoración de los 70 años del llamado, por aclararnos los alicantinos "Bombardeo del Mercado Central", por fin he ido a visitar a mi tía María Giner Parodi, superviviente del mismo, para que me contara de primera mano su historia, lo que aconteció aquel día.. Somos una familia de El Campello, la familia de mi madre armadores y marineros. Cuando empezó la guerra, a mi madre y a mi tío los mandaron para protegerlos a Casablanca (Marruecos).Tenían 4 y 7 años. Allí estaban con dos hermanas de mi abuelo y su madre, mi bisabuela. No padecieron la guerra, fueron tiempos felices para ellos. Todos los meses enviaban paquetes con comida para el resto de la familia que permanecía en El Campello: la mujer de mi abuelo (mi abuela) y su cuñada (la hermana mayor de mi abuelo con sus hijos). Los paquetes los mandaban al consignatario Lamagniere. Allí trabajaba un señor que para hacerles un favor, se llevaba los paquetes que enviaba mi familia desde Casablanca a su casa, para evitar que los robasen dado el hambre que había, a cambio, ellas les llevaban pescado. Se turnaban para ir a Alicante a por los paquetes. Esperaban el paquete para unos días después, pero un día antes del bombardeo, una vecina de El Campello "Teresa la Bicha" les dijo que ese día ella había ido a casa de este señor a recoger su paquete (también con el pescado como compensación) y que había visto los paquetes de ellas allí. Entonces, anticiparon su marcha a Alicante, lo hicieron la mañana del 25 de mayo. Mi tía Carmen, se libró. Le tocaba a ella este viaje, pero dijo que ella no iba y fueron mi abuela y su sobrina, mi tía Maria, en el trenet hasta Alicante a la estación de la Marina. De allí fueron hasta la calle Pintor Agrasot, 9 (que es donde vivía el empleado de Lamagniere) es una calle que une la Montanyeta con el Paseo de Soto. Subieron, entregaron el pescado y recogieron los paquetes. Bajaron la escalera, mi abuela iba delante, nada mas salir a la calle gritó: - ¡¡¡María!!! ¡¡¡bombes!!!Y volvió a entrar corriendo a la portería, se quedó sentada, le había alcanzado la metralla. Mi tía María se quedó tendida en la calle, ella sola logro quitarse el trozo de metralla adherida a la pierna, se despegó la pierna, que la tenía doblada hacia atrás, debajo de la nalga y apoyó su pierna destrozada sobre la pierna buena para evitar que la pierna mala se le descolgara aún más. Mi abuela desde dentro gritó:
- ¿Marieta que t'han fet?
Mi tía contestó: - ¡tía! ¡la cama!
Ya no la volvió a escuchar, se giró y vio algo en la barriga de mi abuela, quizá un trozo de metralla. Las bombas seguían cayendo. Un señor pasó corriendo intentando huir del bestial bombardeo. Al ver a mi tía malherida, la cogió en brazos sin dudar. Mi tía le indicó que mi abuela también estaba herida y que estaba dentro de la portería pero el hombre contesto: - Xiqueta, jo solo puc emportarme a una -(amb tota la raó) La cogió en volandas y la llevó hacia la Casa de Socorro. Las Bombas seguían cayendo y el señor con mi tía en brazos, y la pierna destrozada, se iban refugiando en las porterías que iban encontrando abiertas entre bomba y bomba. Mi tía dice que alguna mujer refugiada en alguna portería se desmayó al ver el estado de su pierna. Pero María no perdió la consciencia ni un segundo. Llegaron a la Casa de Socorro y mi tía pidió que la atendiera Don Álvaro Campos, amigo de la familia que veraneaba en El Campello, le dijeron que Don Álvaro era un fascista, pero mi tía insistió. Don Álvaro al verla gritó: -¡Pero Marieta! ¿Qué haces tú en Alicante? ¡Yo que he mandado a toda mi familia al campo! ¿Y tú? ¿Tu que haces en Alicante? -(lo decía realmente enfadado y dando puñetazos de impotencia sobre la mesa) Don Álvaro al ver el estado de la pierna puso a disposición de mi tía un coche y conductor, y la mandó al Hospital. Cuando llegó al hospital, la cogieron 4 enfermeras con una sabana y la llevaron hasta la cama, no había camillas. Le atendió un médico, le preguntó el nombre: -María Giner y soy de El Campello - dijo que él tenía en su casa a una mujer sirviendo que se llamaba igual y que también era de El Campello, que el apodo era María "Chispa" (resultó ser tía de mi abuela).
Explosión accidental de la armeria "El Gato" cinco años despues del bombardeo, recordó a los alicantinos el horror de las bombas.
Mi tía le contó al conductor como se llamaba ella, su padre, su madre, dónde vivían y que su padre estaría esperándola con el trenet de las cinco en El Campello. El conductor cogió el tren de las cinco y se plantó en El Campello para contarle al padre de Maria lo ocurrido. Su padre, el tío Toni Carme, perdió el conocimiento al escuchar el relato de lo sucedido, lo tuvieron que reanimar en Ca Fina La del Ví (su casa está junto la estación del trenet). Mi tía Maria estuvo 6 meses en el hospital, compartió habitación con dos chicas más, una que perdió una pierna y a la otra le pilló el bombardeó en la tienda de la uva, le cayeron todas las botellas a la cara y perdió los dos ojos. Maria finalmente no perdió su pierna, le pusieron 4 clavos y un aparato que iba desde la nalga hasta el tobillo. No tenían medicamentos, le ponían gasas limpias en las curas y poco más. Le quedó una cojera, pero siempre se ha desenvuelto de maravilla. El tío Toni Carme, que era armador, estuvo indagando por el muelle para ver quién fue la persona que salvó la vida a su hija. La localizó, se llamaba Pepe, de Carolinas, fue a ver a mi tía al hospital y cuando sanó, toda la familia fue a visitar a Pepe a su casa. Hicieron amistad. De mi abuela poco se sabe, mi tía dice que murió porque nadie la vio, no tuvo la opción de ser salvada, se quedo dentro de la portería sin que nadie reparara en ella, moriría desangrada y sola. Luego, pasó la pala y los cuerpos los llevaron al cementerio de Alicante, imaginamos que está en una fosa común, nunca lo pudimos saber. Se llamaba Asunción Giner Llorca. Mi madre y su hermano quedaron huérfanos aquel día. Cada vez que pasé con ella frente al 9 de Pintor Agrasot decía con voz muy queda: aquí murió mi madre el 25 de Mayo, sola…

Gracias, Alicante Vivo.
Luisa Maria Oncina Carratalá, El Campello

Posteriormente, hemos recibido una carta de Rafael Sellers, nieto de Dolores Giner Climent, relacionada con el relato de Luisa María Oncina Carratalá, publicado el 25 de Mayo con motivo del 70 aniversario del bombardeo del Mercado Central de Alicante:
Estimados amigos de Alicante Vivo:
Soy un lector asiduo a vuestro formidable portal. Me considero un alicantino amante de las tradiciones y el folclore de mi ciudad, de las costumbres y de las señas de identidad alicantinas, tan denostadas en estos últimos tiempos. Desde siempre me ha gustado todo lo relacionado con el Alicante antiguo. Provengo de una gran familia alicantina, de barraquers, cofrades y peregrinos de la Santa Faz.
Aunque parezca un tópico, es verdad: siempre gustaba de preguntar a mis abuelos por los tiempos pasados, por la guerra, por los años 20, por cómo era la ciudad antes, cuando había una arquitectura definida. No como ahora.

Todavía tengo una abuela de 95 años que me contaba una historia similar a la narrada por Luisa María Oncina Carratalá (que creemos saber ya quién es) sobre el bombardeo al Mercado Central. Ayer estuve con ella y le relaté la historia aparecida hace unos días en este blog... ¡¡Y es la misma!!
Mi abuela se llama Dolores Giner Climent, natural de El Campello, prima hermana de la fallecida Asunción Giner Llorca. Sin embargo, me cuenta varios matices sobre la historia de Luisa, que quería compartir con todos vosotros.

Según me cuenta, el cuerpo de Asunción sí fue encontrado al día siguiente por su madre, María Llorca y por la madre de mi abuela, Josefa Climent, en un hospital. Me sigue contando que el bombardeo les pilló en la calle Bailén, aunque cuando le digo que la otra versión es en la calle Agrasot, le surgen las dudas. Lo que sí me cuenta con rotundidad es cómo se entera su familia. Por la noche, la madre de Asunción Giner fue a casa de mi abuela desde El Campello, pues su hija no había llegado a casa todavía. Pensándose lo peor, cogió el trenet y vino a Alicante, a casa de su sobrina (mi abuela), Dolores Giner, por si se hubiera refugiado allí. Los temores fueron ciertos. Seguidamente, su madre y mi bisabuela, como he contado, la encontraron en un hospital. Obviamente, estos datos no son más que matices, pues nada tiene que ver que el bombardeo le hubiera cogido en Agrasot o en Bailén, porque lo verdaderamente importante fue que sobre Alicante llovieron infinidad de bombas que segaron la vida, en muchas calles, de decenas de alicantinos inocentes.
Cuando le pregunté qué hicieron con el cuerpo de Asunción (si lo enterraron en alguna fosa común, y preguntas de ese tipo...) no recuerda nada más. Por desgracia, sólo se limita a contarme que lo encotraron al día siguiente en un hospital. Un abrazo.


A continuación publicamos un texto remitido a Alicante Vivo por Carlos Salinas, elaborado tras una profunda investigación documental de los periódicos alicantinos del momento.
El terror: el bombardeo del Mercado
Las generaciones alicantinas de preguerra experimentaron bien pronto los efectos del terror como arma bélica sobre las poblaciones civiles. No cabe duda que el impacto emocional fue de tal calibre que, al igual que el resto de España, dejó a las personas atemorizadas por largo tiempo. Del bombardeo del 25 de mayo del 38 sobre el mercado de frutas se hablaba quedo y en privado y aun pasarían décadas para superar la amnesia colectiva.



Dibujo de Melchor Aracil.

Dibujo de Melchor Aracil.

La matanza provocó un creciente esfuerzo por construir refugios en calles y centros de trabajo. El gobierno civil, el ayuntamiento y las organizaciones del Frente Popular organizaron planes, edificaron refugios colectivos e hicieron constantes llamamientos a la cooperación. Consultando la prensa de abril de 1938 a febrero del 39 de los dos principales partidos en Alicante, Avance, del PSOE y Nuestra Bandera, del PCE (consultables en el Archivo Municipal de Alicante) comprobamos cuánto preocupaba la evolución de las relaciones internacionales, en especial de los miedos de Gran Bretaña y Francia ante Hitler. Se tenía una clara conciencia de las terribles consecuencias que un acuerdo con el sostenedor de Franco podría acarrear para España.
El soldado sostiene una Senyera cuatribarrada.

Dibujo de Melchor Aracil.

Dibujo de Melchor Aracil.
Por otra parte, los diarios recordaban la urgencia por hacer más refugios. Para ello incluían dibujos de trazo y sombreado expresionistas que calaban en el imaginario colectivo. Varios de ellos fueron firmados por Melchor Aracil Gállego (1906-1966), que junto con otros artistas plásticos (Gastón Castelló, González Santana, Abad Miró) realizaban dibujos para publicaciones del comité provincial del Socorro Rojo Internacional. Son imágenes que nos envuelven en aquel trágico ambiente.
Carlos Salinas


Don Enrique Cerdán Tato, publica hoy, 24 de Mayo de 2008, en el Diario El País, este artículo:


Matar a bomba limpiaQué estirpe de bestias se perpetúa en el helado regazo del capital y sus extensiones. Aún me remueve las tripas la expresión de aquel niño destrozado por la metralla y que no quería morir, ¿y a quién no se le remueven?, ¿y a quién no, por el espanto reflejado en el rostro de un niño o de una niña o de un adulto, palestino, iraquí, o de cualquier otra parte del planeta donde acampan los asesinos y la carnicería? Pero aquel niño destrozado por la metralla y que no quería morir, era de aquí, al lado mismo, y se dio con una bomba fascista que venía de los cielos, cuando su ángel de la guarda hacía novillos en vuelo rasante y su madre corría a comprar sardinas, en un puesto del mercado. Mañana, 25 de mayo, se cumplen 70 años, de la criminal agresión de la aviación italiana, sobre la ciudad de Alicante. Era miércoles y poco antes del mediodía, la sombra de los Saboya se cernió, como un Dios impasible, sobre la gente más sencilla e inerme, que andaba con prisas a hacer la compra del día. Qué hazaña la de aquellos aviadores italianos que se montaron una patria bravucona, con despojos de la inocencia y olor a sangre. Noventa bombas devastaron el mercado y sus alrededores y se cobraron la vida de varios centenares de mujeres, de niños, de mayores, en una operación calculada sobre los mapas del resentimiento. Hoy, sábado, a las doce, como otros años, se pondrán flores, palabras, canciones y versos, recuerdos, a tantos queridos muertos, en el mismo lugar donde el fascismo mercenario al servicio del dictador Franco puso terror y exhibió su indignidad. ¿Cuántos muertos los del bombardeo de aquel 25 de mayo de 1938? Es difícil. Historiadores, cronistas e investigadores recurrimos a fuentes diversas, poco fiables, y nada coincidentes. Desde los 62, que Salas Larrazábal cifra en su libro Pérdidas de la guerra, para todo el año 1938, hasta los 393, referidos tan solo a la citada fecha, que he encontrado recientemente en la fotocopia de una relación numérica, que se conserva en el Archivo Municipal, con el sello de Cementerios, elaborada hacia 1940, es decir, por el primer Ayuntamiento de la dictadura, hay una muy considerable diferencia. Claro que no se podía esperar mucho más del general e historiador franquista Salas Larrazábal, quien al trágico capítulo de muertos a bombazo limpio, lo titula como si se tratara de uno de esos enigmáticos expedientes X. Lo titula, agárrense bien, muertos por "accidente producido por cuerpo extraño". Mientras se dilucida, si es posible, ese, en cualquier caso, fatídico número, también se pretende esclarecer otros aspectos de tan dramático episodio, y muy en particular honrar merecidamente a cuantos perdieron la vida, en aquella tremenda infamia, que una comisión británica, enviada por el Gobierno conservador de Chamberlain, constató y calificó de "agresiones deliberadas contra la población civil". La cita es hoy, a las 12, en la plaza posterior del mercado central.
Si a Gernika, el Gobierno alemán le pidió perdón por las atrocidades de la Legión Cóndor, Berlusconi debería pedir perdón a Alicante. Pero Berlusconi no pasa de carabinieri. Y la memoria también es un arma cargada de futuro.
Estas son las listas con los recuentos de víctimas obtenidos del registro del Cementerio Municipal de Alicante:

Y para finalizar con estos documentos, publicamos íntegro el texto que la Asociación Cultural Alicante Vivo leerá durante el acto del homenaje:
Hay sucesos que por sus características intrínsecas, se imponen al paso del tiempo y nunca caen en el olvido.
El 25 de mayo de 1938 es uno de ellos.
Si en pleno 2008 viviéramos el bombardeo del Mercado Central de Alicante, pueden estar seguros que dentro de setenta años esta imagen seguiría aún viva en la conciencia colectiva.
Habría pasado inmediatamente a los libros de historia y se recordaría para honrar a quienes perecieron en la catástrofe.
Habríamos sido testigos de aniversarios, memoriales y actos de homenaje que hubieran ayudado a fijar en la historia para siempre este suceso.
Por desgracia, cuando se bombardeó el Mercado Central, no había grandes medios de comunicación..
Había una Guerra; había una ciudad olvidada y repudiada por la ejecución de Jose Antonio Primo de Rivera; y, sobre todo, había un régimen franquista que durante los casi 40 años posteriores nos obligó a olvidar y silenciar lo ocurrido.
Alicante no se puede permitir el olvido de este bombardeo.
Y mucho menos ignorarlo.
Por una vez debemos escuchar, leer los testimonios y tomar conciencia de que todo aquello fue dantesco, una tragedia horrible que si hubiéramos presenciado hoy, nos hubiera conmocionado.
Todavía existe gente que lo recuerda al detalle, porque las bombas y sus efectos se quedaron grabadas en sus retinas.
Los miembros de la Asociación Cultural Alicante Vivo lo escuchamos en boca de María Ortiz López. “Maruja” nos contaba cómo había perdido a su padre en el bombardeo, el hambre atroz que pasaba durante la guerra y el pánico que le daban las sirenas.
Por desgracia, María Ortiz nos dejó hace algunos años. Fue una mujer alegre, sencilla y trabajadora, que a pesar de los hechos vividos nunca perdió la sonrisa.


La guerra es terrible, en todos los aspectos.
Todos lo sabemos.
Siempre hay víctimas…, y casi nunca vencedores.
Sin embargo, todavía es más terrible cuando afecta a los inocentes, a los civiles, a la gente que nunca debería implicarse en esos hechos. Trabajadores, amas de casa, ancianos, niños, enfermos…
Hubo testimonios dantescos; comentarios tan crudos y espantosos que aún hoy nos resulta difícil imaginar.

En el caso de Alicante, los fallecidos no tenían vinculación con ningún bando ni partido político. Éramos una ciudad carente de interés militar o estratégico, especialmente en nuestro centro urbano, donde se refugiaba el grueso de la población civil.
Ahora, 70 años después, comprobamos indignados que no hay ninguna calle ni plaza que recuerde estos hechos tan horribles.


¿Cómo es posible?
¿Es cierto que en 30 años de democracia, ningún Ayuntamiento se ha preocupado en exceso de homenajear a nuestros muertos?
Parece que sí.
En el Mercado Central hay una pequeña placa que recuerda aquello; pero se encuentra en un estado lamentable de deterioro y abandono.
Una placa nos parece algo muy pequeño para un suceso tan terrible e importante.
1938 queda ya muy lejos… es cierto
La tarea de explicar a nuestros hijos lo ocurrido aquí hace tantos años no es fácil; el tiempo y el olvido al que hemos sido obligados a mantener durante 40 años de franquismo juegan en nuestra contra.
Ahora nosotros somos los responsables de tomar el testimonio de la historia pasada, escribir la presente, y entregarle el relevo a las nuevas generaciones para que lo perpetúen.
Lo que nuestra generación haga desaparecer hoy de la historia, probablemente nunca vuelva a recuperarse. Y esas omisiones y vacíos de la historia impedirán conocer la verdad de lo que sucedió en Alicante.
Tenemos la oportunidad de hacer algo grande. Algo conciliador, que ejemplifique y una.
Que no nos divida.
¡Adelante!
La ciudad de Alicante recuerda cosas de mucha menor envergadura, y aquellos que vivieron los años más duros de nuestra historia reciente, los que sobrevivieron y los que no, los inocentes que perdieron su vida mientras acudían a por alimentos para sus hijos… no merecen ser olvidados, sino recordados para la eternidad.

Alicante Vivo

FOTOGRAFÍAS DEL 70 ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO DEL MERCADO CENTRAL




En estas imágenes vemos todo lo ocurrido durante el acto de hoy: desde la charla previa de los miembros de la Asociación Cultural Alicante Vivo con Enrique Cerdán Tato y amigos, la exposición de nuestro compañero Ernes ante todos los asistentes, todas las demás exposiciones de la PIC, partidos políticos y la Comisión Cívica, y por supuesto la emotiva ofrenda de flores.
FOTOGRAFÍAS DE ELÍAS GOMIS Y RUBÉN BODEWIG
Fotografía cedida por Elías Gomis

 
La Asociación Cultural Alicante Vivo se reserva el derecho de moderación, eliminación de comentarios malintencionados, con lenguaje ofensivo o spam. Las opiniones aquí vertidas por terceras personas no representan a la Asociación Cultural Alicante Vivo.