
En ocasiones, resulta muy complicado hacer un homenaje a ciertas personalidades.
Cuando personas como Marina Olcina han hecho tantas y tan buenas cosas en su dilatada vida, las palabras que les atribuimos resultan vacías e inocuas.
Sin embargo, nuestra obligación moral con ellas es intentarlo..., aún a riesgo de parecer irrelevantes y manidos.
Alicante Vivo no quería dejar pasar ni un día más sin hablar de Marina.
Nuestra Marina.
¡Pasara lo que pasase con los resultados!
Ella se lo merece.
Podríamos resumir la vida de Marina Olcina como la primera mujer concejal en el Ayuntamiento de Alicante y comunista. Sin embargo, dicho resumen no sería del todo justo con ella, ya que ambas cosas eran mucho más complicadas en aquella época: ser una SEÑORA laboral activa y, para desesperación de algunos, comunista.
Pronto comprendí por qué eran tan querida y respetada por todos los asistentes al acto.
Marina ha sido una de las alicantinas más precoces de la historia. Con sólo 15 años, se ganó el respeto y el orgullo de los hombres en una sociedad ultra-machista. Un orgullo que nunca le ha abandonado, ni siquiera en las tres ocasiones que permaneció entre rejas por defender sus ideales.
Corrían los años 30. La vida social y política de nuestro país cambió bruscamente: del esplendor de la II República se pasó al oscurantismo de la Guerra Civil en apenas cinco años. “Antes de la Guerra, con la República, se vivía muy bien. Mis padre tenían un bar en la Calle San Vicente. Entraron tres jóvenes y le pidieron a mi madre que sirviera refrescos con los colores de la bandera republicana. Y ella puso un vaso de fresa, otro de limón y otro de zarzamora”.
Sin embargo, las dulces historias de su infancia pronto se convirtieron en recuerdos amargos y tristes. “Estaba en Alicante cuando estalló la Guerra Civil. El 16 de Febrero se había creado el Frente Popular y no tardamos en abrir los ojos y ver lo que se nos avecinaba”.
Sin apenas tiempo para reaccionar, llegó el fatídico 18 de julio, cuando el ruido de sables ya había sido reemplazado abiertamente por el estruendo de los fusiles en el norte de Africa y muy pocos oficiales del ejército se mantuvieron leales a la República. “ Puede resultar paradójico, pero he tenido dos hijas y puedo decir que el momento más feliz de mi vida lo pasé durante la Guerra Civil”.
Marina recuerda el día que se reunió con Pepe Díaz, fundador del Partido Comunista Español: “Tenía 15 añitos y estuvo reunido conmigo mucho tiempo. Cuando terminó, me disculpé por hacerle perder 45 minutos de su tiempo. Pero él me contestó que no los había perdido. Y era verdad, ya que me moriré comunista”.
La Guerra le obligó a pasar tres ocasiones por el calabozo y a permanecer escondida por miedo a las represalias. Sin embargo, Marina encontró un punto de apoyo incalculable: el de sus camaradas. La mayor parte de ellos fueron hombres, aunque ella también ha querido reivindicar el papel de la mujer durante el conflicto. “En Alicante hubo mujeres milicianas; y una vecina me acusó a mí de serlo. Decía que yo llevaba mono y pistola. Y en mi vida he llevado una”.
Todo ello le hizo tomar una decisión dolorosa: dejar Alicante y marchar a Madrid. “Allí viví el final de la guerra y tuve que esconderme en casa de unos amigos socialistas durante 12 meses”.
Regresó a Alicante escondida con una manta en un camión de carga. Y después de 2 años se presentó a las autoridades. “Eso fue lo que me salvó la cabeza. Si me llegan a pillar antes, seguro que habría sido la segunda mujer fusilada en la ciudad”.
La inmortalidad es un derecho que ganan tan sólo unas pocas personas: aquellas cuya humanidad y sacrificio han ido dirigidos hacia mejorar la vida de los demás.
Marina se lo ha ganado con creces.
Cuando el 27 de Mayo de 1938 las bombas destrozaron el corazón de Alicante, ella aún no era concejal. Las bombas l
e pillaron en una finca cercana al aeródromo de Rabasa, donde recibía clases de formacion política. Sus amigas Josefa Ramos, Dolores Mira y las hermanas Enedina y Mercedes Alvarez sí sufrieron el bombardeo al vivir cerca de la Calle San Vicente..Durante su exilio en Argelia con su marido y hermano, dio clases de castellano, hasta que fue contratada por la Embajada Española como secretaria, ya que sabía taquigrafía y mecanografía. A pesar de que no podían hacerla funcionaria (dados sus antecedente políticos), la mantuvieron como secretaria particular.
Su hermano, el constructor de hogueras Vicente Olcina, también tiene este año un homenaje póstumo muy especial. Fue colaborador junto a Daniel Bañuls en la construcción de la fuente de la Plaza de Los Luceros y dirigió con apenas 19 años el alzado de aquella hoguera (que se denominó La font del Saber), cuando Séneca se fundó con el nombre de Foguera del Carrer de Quiroga i de Pintor Lorenzo Casanova. Ahora, el constructor fogueril Jose Muñoz Fructuoso, la volverá a calcar siguiendo las técnicas originales. Para reproducir la foguera republicana, Fructuoso investigó minuciosamente los materiales de la época, «cuando no se usaba contrachapado, sino lienzos de tela y planos con tela metálica forrada con papel y engrudo». Vicente Olcina, que fabricó la hoguera de 1932, acabó detenido en la cárcel alicantina de Benalúa y murió en Argel.
Sirvan pues, nuestras palabras, como el más sincero y humilde de los agradecimientos.
Siempre quedaremos personas dispuestas a no olvidar...
Siempre quedaremos personas dispuestas a dar las gracias...
De corazón, camarada.













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6 comentarios.
Este ha sido, sin duda, el artículo más difícil que he escrito en mi vida.
El respeto que siento por Marina me ha obligado a revisar una y otra vez el texto, por miedo a cometer errores indeseables e imperdonables.
Pero ella se lo merece.
Mi mayor deseo es que le guste el resultado.
Al menos, lo hemos hecho con cariño y admiracion.
Y de nuevo gracias a Arturo y a Daniel: ellos saben por qué.
ENHORABUENA POR EL RESULTADO
Sin duda una de las mujeres mas importantes de la historia reciente, un emblema, una pasión, una vida llena de recuerdos...
Un compendio de vidas en una sola,
El recuerdo de los sufrimientos de nuestras madres, de nuestras abuelas, de miles de mujeres, de miles de inocentes...
Gracias Doña Marina
Gracias Jesús... a tí también. Por estar siempre ahí.
¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de vivir al límite por nuestros ideales?
Muy pocos.... desde luego.
¿Cuántos seríamos capaces de perder nuestra vida, nuestra familia y nuestra libertad, por unos ideales?
Aún menos...
Pues ella lo hizo.
Y ahora sólo tiene una placa en una calle...
Pero nuestra admiración.
INFINITA
Saludos
Es un artículo muy emotivo. Me ha gustado mucho. Rinde un cálido homenaje a una mujer excepcional.
¡Enhorabuena!
Enhorabuena!!!! por el artículo, por el blog, esta fenomenal!!!!
Estoy creando una página sobre una soprano y un escritor callosinos. En la sección de enlaces me gustaría poner alicantevivo.blogspot.com si no tienes ningún inconveniente.
la dire es:
www.mrosazaragozasoprano.es
estará operativa completamente la semana de hogueras.
te dejo mi mail por si acaso quieres hacerme algun comentario:
123pum@gmail.com
Gracias y un Saludo
Tu página tiene una pinta buenísima.
Ahora mismo te enlazamos y ya nos avisarás cuando estes 100% operativo.
Nuestra mayor ilusión es conseguir enlazar con todos los blogs interesantes y "serios" de la provincia.
Hasta pronto
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