02 enero 2008

AGRES: UN PARAISO INVERNAL

Artículo Anterior: Agres. Algo más que un Santuario
Hace unos meses, a principios del mes de Septiembre, "Alicante Vivo" visitó Agres, esa población de la comarca del Comtat que se halla en la vertiente norte de la Sierra Mariola, a 723 metros de altitud sobre el nivel del mar. El verano, aunque ya nos decía timidamente "adios", aún se mostraba radiante y caluroso. Tuvimos la oportunidad de subir al Santuario de la Mare de Deu andando, mochila a la espalda y manga corta. Fue una ruta sencilla, pero agradable y luminosa. Los manzanos circundaban los caminos, la vegetación brillaba en tonos verdosos y tuvimos la oportunidad de recolectar melocotones y frutas de temporada.
Fue algo casi mágico...
Hoy, cuatro meses después y en lo más crudo del invierno, hemos repetido la ruta. Y la magia ha sido total.
Agres ha conservado perfectamente intacto su tradicional aspecto de tranquilo pueblo de agricultores que construyeron sus casas en la empinada ladera de la montaña. La abundancia de pinares y la gran variedad de plantas aromáticas que podemos encontrar a lo largo y ancho de la Sierra Mariola, es mucho más visible en invierno.
El viajero que llegue a Agres ha de tomarse la visita con calma, porque sólo así podrá disfrutar del encanto de los rincones urbanos, de los pequeños detalles. En los paseos por Agres contaremos con la privilegiada compañía de las fuentes, de las que manan aguas frescas y cristalinas: "la Font del Mig", "la Fonteta", "la Font de Baix", "la Font del Raval", "la Font del Convent", etc...
Agres aún conserva en perfectas condiciones un lavadero público, al que todavía acuden algunas mujeres a limpiar su ropa.
La luminosidad abrumadora del verano ha dado paso a la quietud y templanza del invierno, tan característico en colores ocres, azules y grises. Nuestro paseo por el pueblo y el Santuario ha estado acompañado por una brisa fría, una temperatura en torno a los 5º y el gorgojeo del agua en sus calles.
¡Magia en estado puro!
Hoy, en Agres, hemos visto algo que no habíamos visto hace mucho tiempo en nuestra provincia: el agua emanando del interior mismo de la montaña y fluyendo por el pueblo en cascadas, ríos, fuentes y acequias.
Somos conscientes que las fotografías siguientes no muestran el total de las maravillas que hemos descubierto hoy; entre ellas, los aromas frutales, herbáticos y frescos que nos han acompañado.
Aunque espero que sirvan de reclamo.
Agres os llama; nos llama para que lo visitemos; grita desde su enclave prodigioso al peregrino para que se acerque a él...
Como decía aquel: "De montes y serranías, de valles y de poblados, todos de tí enamorados, vienen aquí en romería."
En primavera, repetiremos la experiencia.
Aunque, en esa ocasión, avanzaremos un poco más en los prodigios de Agres, y visitaremos su pozo de nieve "La Cava Arqueada"














Al llegar a Agres, la primera parada es, por obligación, el Santuario. Poco voy a decir de él a estas alturas: que aquellos que no lo conozcan, aprovechen estos días para recorrerlo y disfrutar de este paraje único en Alicante. Con el invierno, el Santuario se envuelve en un halo de misterio más típico de las fortalezas medievales que de los templos religiosos. La umbria, la niebla y el frio nos indican el camino. Aún con los inconvenientes del riguroso invierno en la Sierra de Mariola, yo lo prefiero en enero que en primavera. Ese toque de suspense lo hace aún más especial.

Una vez regresamos al pueblo tras visitar el Santuario, iniciamos el recorrido por la Calle Mayor. Esos rayos de sol nos calientan y acompañan por la visita. Atrás dejamos la humedad plomiza del Convento


La "Fuente de Enmedio"nuestra primera parada; aunque no es la única, sí es la más visitada.



Varias fotografías de la Iglesia Parroquial de Sant Miquel. Sus paredes, techos y balcones están repletos de frescos e imágenes impresionantes. El párroco, muy acertadamente, había puesto en megafonía villancicos gregorianos. Es la primera vez (y espero que última) que me he emocionado en el inetrior de una iglesia.

El paje, tradición alcoyana por excelencia, nos recuerda que aún estamos inmersos en la vorágine navideña.

El Ayuntamiento, compartiendo vida con el bar del pueblo. El sol divide las zonas del edificio a su capricho: luz en el balcón, pero sombra en la puerta de entrada. El rayo de luz es el rayo de la vida. Hoy lo he podido comprobar.

Calles estrechas y empinadas; farolas que nos recuerdan otra época; asfalto adoquinado; casas de piedra; balcones repletos de flores...; Agres lo tiene todo para ser un lugar de ensueño.

"La Fonteta", situada frente al Colegio Público. ¡Qué maravilla poder crecer día a día bebiendo de sus aguas frescas!

Un árbol seco que emerge del suelo y se integra en la vivienda. Naturaleza y habitat; el ser humano en convivencia perfecta con la naturaleza. Pronto, muy pronto, las ramas del árbol empezaran a germinar.

Purificación Lloret; un homenaje a 40 años de amor y dedicación a la enseñanza en Agres.

Un paraje "metido" en lo más profundo de la Sierra Mariola. Algunas zonas, como esta casa, se ocultan en la umbria de la montaña más de 6 meses.

Luz y sombra; color y oscuridad; contrastes y más contrastes.


Parece un lugar abandonado, de ensueño, más típico de novelas o películas que de nuestra provicnia... Pero no lo es. Es Agres, un paraiso invernal.



Cascadas espectaculares del Assut y su consiguiente riachuelo.

El Santuario desde la puerta del Colegio Público.

La fuente más bonita y espectacular, "La Font de L´Assut": tres caños que abastecen al lavadero y al río.

El lavadero de Agres. Aún hoy, por la cantidad y calidad de sus aguas, es usado por las mujeres del pueblo.

Panorámica de Agres desde el lavadero público.

Una de las muchas cascadas que brotan del assut.

Los contrastes del invierno: un árbol triste, pelado y seco, que mantiene en sus ramas algunos frutos primaverales, frescos y brillantes.

La comida ha sido de lujo: frutos secos, surtido de marinados, ensalada, bolets con ajetes y jamón serrano, calamares, patatas asadas, caldo con pelotas; cabrito al horno, pastel con helado, café, mistela, herbero y dulces navideños. Para los interesados, es la "Pensión Mariola". Estábamos a 25º, mientras en el exterior rozábamos los 4º. Hubiéramos estado allí dentro 8 horas, hablando y disfrutando

 
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