Las huertas que poblaron las proximidades del Cabo que cerraba la bahía de Alicante a Levante le dieron el nombre a ese accidente geográfico que se metía dentro del Mediterráneo para que las olas modelaran sus rocas en forma de calas de difícil accesibilidad, en las que las aves y las especies marinas encontraron un santuario.
Coronado por una torre vigía (Alcodre) que posteriormente se transformaría en el faro, permaneció impasible a la evolución de la ciudad hasta bien entrado el Siglo XX.
Hasta entonces, la antropización más potente que el ser humano había hecho del paisaje se había dado en la Albufereta, donde las casitas y barracas de pescadores se asentaron al borde de la playa, y hacia su interior aparecían desde el Siglo XVI las Torres de la Huerta para proteger a los dueños de las fincas agrícolas de los ataques corsarios.
La Playa de San Juan, desde el faro, en los años 30
La Playa de San Juan, desde el faro, en la acutalidad. Fotografía de Panoramio.Más allá de aquello, en lo que hoy conocemos por Playa de San Juan, existía la nada, o quizá, visto desde otro modo: la absoluta naturaleza. Un paisaje similar al que hoy podemos encontrar viajando por los Arenales, Santa Pola, La Mata y Torrevieja. Un sistema dunar, cañaverales... y una playa desértica kilométrica que se perdía en el horizonte bajo los grandes picos de la provincia.
Sin embargo, llegó el desarrollo y la modernidad puso sus ojos en este lugar.
Primero llegaron los chalets de los más pudientes, que se ubicaron en lo alto del cabo para poder atisbar toda la bahía, y la ciudad de Alicante desde la lejanía. Preciosas puestas de sol, silencio, brisa marina, gaviotas... era un paraíso.
Luego llegarían los planes de urbanización, y en apenas veinte años, entre los años cincuenta y los setenta, el paisaje mutó totalmente. La naturaleza quedó acotada a un reducto que por su difícil construcción junto a los acantilados, se decidió no urbanizar, y pese a protegerse, hoy nuestro Ayuntamiento sigue dando vergonzosas licencias de construcción a escasos metros de la orilla con tal de vender hasta el alma de la ciudad a cambio de dinero.
Esta es la historia de cómo el Cabo de las Huertas se convirtió en lo que hoy conocemos.
Comprobemos, para ello, gracias a una maravillosa fotografía de Jaime Pomares, que nos ha aportado una visión hasta ahora desconocida de este paraje, cómo el litoral cambió en exactamente 60 años. Precisamente fue él quien luchó por evitar que sobre la Albufereta se cometiera un crimen urbanístico y patrimonial urbanizando el cauce y lecho de la antigua laguna.
El cabo de las Huertas, fotografiado desde los Balnearios del Postiguet, en el año 1948.
El Cabo de las Huertas, fotografiado desde casi el mismo punto y encuadrada con la misma posición. La imagen está tomada desde el paseo junto al Hotel Meliá en el Postiguet, en 2007.La lástima de todo esto es que no hemos aprendido nada, y para muestra, este documental sobre el Cabo de las Huertas:
Parte I
Parte II
Y en este último vídeo podemos ver una hermosa secuencia de las rocas con las que el Cabo de las Huertas se introduce en el Mediterráneo. Un lugar recomendado para visitar:
Cabo Huertas from Coco Loco on Vimeo.

















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8 comentarios.
El cap de l'horta es el lugar donde me he criado y donde sigo viviendo. Mis padres se asentaron en él hace ya 30 años , en una urbanización que por aquel entonces ya llevaba sobre la década en pié, propietaria del farito azul que muchos conocereis , y en la cima de les llomes. En mis 21 años gracias a dios he podido disfrutar algo de lo que fué, pudiendo jugar debajo de pinadas o conocer a un ¿indio? que vivía en una tienda de campaña bajo un pino que sigue estando. De este poco me acuerdo , solo que venía a mi urbanización a coger el agua , y que con todos los chavales se portaba genial...
Desgraciadamente en la actualidad aun queda mucho menos terreno, y para él único plan de actuación que se llevó a cabo, no ha servido de mucho... Eso sí , personajes siguen habiendo , como el vendedor de cocacolas que vive en una casa hecha de hojas de palmera durante el verano , y que por supuesto es nudista! Por las noches monta un minibar , y es muy agradable...
El cabo es un lugar maravilloso , sobretodo para quienes lo apreciamos...
El cabo es un lugar que llega a ser mágico, pero antes tuvo que ser un paraíso.
Cuando subo en bici y veo que ahora sólo es un laberinto de calles y grandes chalets de aquellos que tienen la suerte de comprar los lugares privilegiados que nos corresponderían a todos, me dan ganas de vomitar.
Construir a pie de costa, y levantar un paseo marítimo para unos pocos privilegiados, comiendo más metros al litoral de un entorno protegido, me parece algo bochornoso.
Ya no hablamos del Cabo de las huertas de hace 20 años, con el Tobo y salpicado de algunas pequeñas urbanizaciones, en el que el faro evocaba tantas cosas por las noches.
Ya no es ese cabo. Ahora es otra cosa. Sin duda, es especial, pero se lo han cargado...
El PGOU vigente tuvo una influencia en unos casos buena y en otros mala, sobre El Cabo. La mala fué el extender la zona edificable hasta donde llega ahora. la zona esa del paseo marítimo, no debió edificarse jamás. La buena que tuvieron los redactores del plan, fué agrupar todas las zonas verdes de todas las Unidades de actuación, en torno a unos terrenos del Iryda o Icona (nunca sé de quien son), con lo cual se ha creado en la vertiente sur del Cabo, una zona libre muy amplia (más de 300.000 m2, casi el doble de lo que ocupa el Monte benacantil) y que está clasificada como Zona Verde y por lo tanto no es edificable. Esa gran "Zona Verde", tendría que haber sido replantada con jardinería, riegos por goteo, iluminación, etc, como cualquier jardín de plan parcial de Alicante y no lo ha sido. Es curioso como en cualquier plan urbanístico, se hacen las calles, la iluminación, los servicios y se dejan las zonas libres que marca la reparcelación, pero en muchos, muchísimos casos, se "olvida" de hacer la zona verde correspondiente, dejando únicamente el terreno. El Ayuntamiento, por supuesto no lo exige, se limita a embolsare (espero que no a devolver), las fianzas que los propietarios del terreno han tenido que depositar para garantizar la urbanización del sector y no hace cumplir las obligaciones urbanísticas de aquellos. El gran ejemplo está en este caso y en otro situado en la vertiente de la Playa de San Juan, donde más de 70.000 m2 de terrenos, tenían que haber sido plantados y no lo han sido, aunque hay muchos otros.
Otro ejemplo cercano es el de La Calita, en la parte más baja de la Avda. Costa Blanca. Allí hay un terreno, que es zona verde y que yo supuse que cuando se edificó el último chalet de la UA correspondiente, se íba a plantar. Pues no, se ha dejado como estaba: hecho un erial. Supongo que al que se construyó el lujoso chalet (director de la CAM al parecer), no le habrán devuelto la fianza ¿o sí?.
Volviendo al caso de la gran "zona verde", hace poco se replantó con unos cuantos olivos, se puso alguna barandilla de madera y hasta se plantó ¡¡¡¡¡ esparto!!!!!, yo son cosas que no entiendo, aunque supongo que los ecologistas puros estarán de acuerdo. Yo hubiera plantado cualquier clase de árboles, o pinos, o jacarandas o lo que fuera (lo siento lo de "vegetación autóctona" no lo comparto). Hoy en día con el riego por goteo todo ees posible, todo crece y todo da sombra y por fín tendríamos un bosquecillo agradable y no una "Zona natural protegida" , denominación que se le ocurrió a un tontaina (al que veo todos los días) como solución para unos planos de una conocida editorial y que ha sobrevivido con tal fortuna, que hasta en los planos oficiales figura como tal...
he actualizado el artículo con dos comparativas más!
enlace : http://alicantecabohuertas.blogspot.com/
Pues hola, amigo anónimo. Buenos días.
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