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CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (VI): LOS ITALIANOS EN ALICANTE

CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (I): LAS LISTAS
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (II): UNA CIUDAD FANTASMAL
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (III): CONCENTRADOS
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (IV): ESPERA DESESPERADA
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (V): LA CRÓNICA
En la mañana del jueves 30 de marzo, todas las noticias son desoladoras en el puerto. Por gente que ha ido llegando durante la noche y la madrugada, sabemos que el enemigo es dueño ya de Valencia, Cuenca, Jaén, Ciudad Real, Almería y Albacete.
Hay incluso quien afirma que está también en Murcia y ha desembarcado en Cartagena.
Aunque algunas de esas informaciones pueden ser prematuras, no tardarán en ser superadas por la realidad. El redu
cto republicano es la ciudad en que nos encontramos y no va a durar mucho. Las divisiones que han entrado en Alicante están motorizadas, como ya sabemos.
-Si quieren, estarán hoy mismo en Alicante.
Ignoramos qué ha sido del Coronel Casado y sus acompañantes del Consejo Nacional de Defensa que a mediodía del miércoles continuaban en Valencia. Sabemos que salieron de la ciudad en las primeras horas de la tarde, cuando la “quinta columna” era dueña de la población, pero no han llegado a Alicante. Los componentes de la caravana que partió después de ellos abandonasen la ciudad del Túria, llegaron al puerto sin encontrar rastros suyos en el camino.
Sólo cabe una explicación: que muriesen en el camino.
La preocupación dominante siguen siendo los barcos, y la mayoría se muestran francamente pesimistas. Nadie se explica lo sucedido con los buques que anoche se acercaron a la bocana del puerto y dieron media vuelta sin decidirse a entrar. Más que en la presencia del “Canarias”, se piensa ahora que los propios capitanes de los barcos no se atrevieron a atracar, temerosos de la reacción de los millares de personas armadas y desesperadas. Algunos, que creen estar más enterados, sospechan una turbia maniobra de la Mid-Atlantic, compañía propietaria de la mayoría de los buques que debían de intervenir en la evacuación.
–Aunque la Mid-Atlantic está formada con dinero del Gobierno de la República, los que ahora la rigen pretenden quedarse con todo y no quieren arriesgar ninguno de los barcos.
La sede de la compañía está en Marsella. Hace diez días, el Consejo de Defensa mandó allí a Trifón para arreglar el envío de los buques necesarios. Aunque Trifón no encontró las facilidades esperadas, logró superarlas y hacer que los buques salieran hacia Valencia, Alicante, Cartagena y Almería. No es posible que anoche se ordenase a los capitanes por radio que dieran media vuelta.
Esto por los menos piensan los socialistas que están en el puerto
Rodríguez Vega, Zabalza, Antonio Pérez, Gómez Osorio y casi todos los miembros de la Junta siguen insistiendo en que vendrán barcos hoy mismo. Pero de todas formas...
Consideran que, aparte de sus premiantes llamadas por radio y teléfono al Gobierno francés para que nos ayude, no sobraría una petición más directa y personal con el Mid-Atlantic.
Como hay una plaza libre en el avión de la Air France en la línea Casablanca-Marsella, que hará escala en Alicante dentro de una hora, desean que los republicanos del puerto designen a una persona que, en representación de todos , la ocupe y pueda presionar dentro de unas horas en la sede de la Mid-Atlantic.
Tras un rápido cambio de impresiones, republicanos, comunistas y confederados deciden que el designado sea un socialista. Como Rubiera, que quiere compartir la suerte de cuantos nos encontramos e
n el puerto, se niega a ir, lo hace en su lugar Pascual Tomás.
A las doce de la mañana, una avión comercial, volando relativamente bajo, cruza sobre Alicante con rumbo al Norte.
-Ahí va nuestra última esperanza -murmuran algunos.
A primera hora de la tarde circula la noticia de que esta noche habrá barcos de verdad.
No serán mercantes, sino de guerra, enviados por Inglaterra y Francia.
Muchos, yo entre ellos, nos negamos en redondo a creerlo.
Uno de los miembros de la Junta, que acaba de hablar con Charles Tillon, emplea un argumento decisivo para convencernos. Hace media hora recibieron noticias de que Casado, Carrillo,
Val y otros miembros del Consejo Nacional de Defensa. Los tenientes coroneles Durán y Ciutat, no han muerto en el camino entre Valencia y Alicante, como temíamos esta mañana.
-Embarcaron anoche en Gandía en un crucero inglés y a estas horas navegan tranquilamente con rumo a Marsella.
La noticia atenúa ligeramente el profundo escepticísmo que domina en el puerto. Seguimos discutiéndola apasionadamente cuando nos llega otra, no sabemos si alentadora o deprimente: el diputado francés y varios de los cónsules acaba de llegar al puerto y están conferenciando en el edificio de la Aduana con los miembros de la Junta.
¿Para qué?
No tardamos en saberlo: los italianos de la División Littorio están a las puertas de Alicante, pero no quieren entrar por la fuerza, provocando una lucha inútil a estas alturas, en la que habría centenares de muertos.
-Quieren llegar a un acuerdo con nosotros.
-¿Para que nos entreguemos atados de pies manos?
-No. Para dejarles entrar sin lucha a cambio de la garantía de que podremos continuar en el puerto sin ser atacados hasta que lleguen los barcos.
Aunque la propuesta me parece increíble tiene un fundamento serio. Carlos Rubiera y el coronel Burillo salen del puerto acompañando al diputado galo y a los cónsules para celebrar una entrevista con unos oficiales italianos en el Consulado Francés. A la media hora vuelven con una propuesta concreta. La respuesta deben dársela cuanto antes a los enviados del general Gambara. De no oponernos a la entrada de la Littorio, el puerto será declarado zona neutral y podremos embarcar con toda tranquilidad esta noche, mañana o cuando sea.
Los italianos hacen su entrada a media tarde.
Precedidos de motos y tanquetas, vienen en camiones que desfilan por una parte del paseo de los Mártires, pero sin acercarse demasiado a la entrada del muelle en que nos hallamos. Suben por la Rambla y deben dispersarse por la ciudad. Pronto vemos que algunos andan por el fuerte de Santa Bárbara, que domina el puerto. Algunos que curiosean por la plaza de Dicenta lo hacen en actitud cordial. Los cónsules pueden seguir moviéndose con absoluta libertad. Aparentemente nosotros también. Ni siquiera cortan las líneas telefónicas entre el interior del puerto y el resto de la población.
-Pero estamos en sus manos ¿no?
Es la respuesta general al pesimismo delirante de unos pocos. Que hayan prometido dejarnos en el puerto el tiempo suficiente para que lleguen los barcos es una cosa y que lo hagan, otra muy distinta.
Quizá sea ésta la única forma de que puedan ser evacuados algunos de los que estamos en los muelles, porque de intentar una resistencia desesperada, seríamos aplastados en pocas horas, al no disponer de aviación, artillería ni tanques; ero algunos lo hubiesen preferido.
-Por los menos, moriríamos luchando.
Se acentúa la desesperanza hasta límites insoportables. El loco de la farola ha dejado de vociferar. Se cayó o se tiró desde los alto y creo que ha muerto. Otros mueren tambíen en las últimas horas de la tarde.
El suicidio es una enfermedad terriblemente contagiosa.
Al anochecer se ha convertido en epidemia.

-Vale mas terminar de una vez -dicen como explicación los que quieren justificarse ante quienes les rodean.
-----continuará------
INFO: "El Año de la Victoria". Editorial Gregorio del Toro. 1974
FOTOS:
Memoria Republicana

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ALICANTE EN EL RECUERDO: LA DIPUTACIÓN

En la segunda mitad de la década de 1920, la institución provincial decidió encargar su sede definitiva a Juan Vidal Ramos, por aquel entonces arquitecto provincial, quien proyectó un edificio de nueva planta neoclásico casticista, con ornamentación de influencia barroca levantina. El proyecto de "Edificio para la Diputación Provincial de Alicante" quedó ultimado en diciembre de 1928 y se levantaría en una manzana del ensanche urbano de Alicante. Su construcción comenzó en el verano de 1929 y concluyó en la primavera de 1932.

Transcurridos 25 años, se planteó la realización de un jardín en el terreno de la Corporación, cuyo proyecto fue a parar de nuevo a Juan Vidal Ramos, en 1957. Desde que finalizaron las obras, tanto el edificio como los jardines han sido objeto de constantes mantenimientos.
En la actualidad, la restauración de la fachada y el acondicionamiento de los espacios naturales han permitido recuperar el valor original de las obras proyectadas hace más de 75 años.
ACTUALIZADO
Antes de que el edificio sea susceptible de derribo (vease artículo de La Isleta) por parte del pleno municipal, procedo a poner un par de fotos más de nuestro querido edificio. Entre ellas, hay una en la que se llevan a cabo mejoras en el edificio. Ironías de la vida




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LA PLAZA DE TOROS DE AGOST

Corría el año 1923 cuando en unos terrenos de la partida “El Collaet” el terrateniente Severino Berenguer, gran aficionado a los toros y a los caballos decidió empezar a construir la actual plaza de toros. El día 28 de junio de 1927 se inauguró con una gran novillada que fue un éxito apoteósico. Este coso taurino ha sido en estos últimos 80 años un lugar de encuentro de varias generaciones de agosteros. En él se ha disfrutado de cine de verano, boxeo, circo, espectáculos musicales vaquillas y, por supuesto, toros. Su último uso fue el popular mesón “La Capea”.

Actualmente está en desuso debido, principalemte a su estado de conservación, que empeora inexorablemente. Aquí os dejamos una imágenes de la peculiar historia de la plaza de toros de Agost:


1902. Severino Berenguer y Amelia Castelló con su hijo.
Fundadores de la plaza de toros.


1920. Terrenos donde se construyó la plaza de toros.
1927. Entrada del día de la inauguración.
1928. Patio de caballos.

28 de septiembre de 1982. Blas Gallego, torero local.


1982. Corrales con ganado.



1958. Cartel del cine de verano.

1965. Cartel del cine de verano.



1981. Mesón "La Capea".


14 de agosto de 1997. Último festejo, durante las fiestas del barrio de Sant Roc.

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EL PUERTO DE ALICANTE: UN QUIERO Y NO PUEDO

Cuando Alejandro Laborde, viajero francés autor de “Voyage pintoresque et historique de l´Espagne", visitó Alicante a finales del siglo XVIII, consideró la ciudad “más comerciante de España después de Barcelona y Cádiz, y el principal depósito del comercio de Valencia, Murcia y Aragón”.

La condición portuaria de la villa y la riqueza generada en torno a su tráfico marítimo fueron los argumentos que auparon a Alicante a la categoría de “ciudad” en 1490. Según el cronista Martín de Viciana “Alicante estaba en el paraje más importante del Reino para tiempos de cargar y descargar mercaderías por tener tal y tan buena y segura playa y muelle”.
Ciertamente, las condiciones de seguridad que la rada alicantina ofrecía a los navegantes eran excepcionales en el contexto valenciano. En Alicante confluían un buen número de factores positivos: el Cabo de las Huertas protegía la bahía de los vientos de levante, y el de Santa Pola de los de leveche; su calado era suficiente para que grandes buques pudieran anclar en las proximidades de la costa y, sobre todo, la fortaleza situada en la cima del cerro Benacantil, cuya ladera caía casi en acantilado sobre el mar, daba gran seguridad defensiva a las embarcaciones que comerciaban con la ciudad.
Esteban de Silhuette, un viajero que recorrió entre 1721 y 1730 Francia, España, Portugal e Italia, supo apreciar la ventajosa situación de Alicante: “Por Alicante es por donde se hace el comercio de Madrid para el Mediterráneo, como se hace en Bilbao para el Océano. Hay una infinidad de carros de cuatro ruedas, que llaman galeras, que van y vienen continuamente de Madrid”. También se refirió con propiedad al carácter de las instalaciones portuarias alicantinas en la primera mitad del siglo XVIII: “para hablar exactamente no hay allí puerto, pero existe una rada muy buena y un pequeño muelle que avanza en el mar únicamente para facilitar el embarco de las mercancías”
En la Edad Moderna la infraestructura portuaria era, por lo general, muy escasa. Las embarcaciones anclaban en lugares próximos a la costa y el embarco y desembarco de sus mercancías se efectuaba mediante barcazas destinadas a esos fines. Sólo en aquellos lugares que reunían condiciones adecuadas, se realizaban costosas obras para disponer de un muelle sólido de piedra. En Alicante se realizaron trabajos con este objetivo a finales de la Edad Media, y cuando fue elevada en 1490 a ciudad por Fernando el Católico, su puerto contaba ya con un pequeño desembarcadero.
Durante el siglo XVI, hay constancia de que se efectuaron ligeras ampliaciones, puesto que los inconvenientes técnicos y su elevado costo dificultaban trabajos mayores. Jouvín calificó nuestro puerto de “pequeño espigón que sirve de abrigo a las barcas...”, lo que revela el modesto alcance de las instalaciones portuarias cuando la ciudad entraba en 1700.
El primer proyecto de envergadura se realizó en 1749. Su autor fue el ingeniero militar Esteban Panón, que había diseñado las obras del puerto de Mallorca. Sus propósitos eran mercantiles y militares, pues al tiempo que sugería la ampliación del muelle en longitud y anchura, diseñaba un recinto fortificado en forma de cruz con capacidad para 36 cañones con lo que “quedará enteramente permanente este muelle y la Plaza del Mar muy segura y cubierta de cualquier invasión marítima”.
Pese a que el ingeniero militar consideraba una gran ventaja contar con la piedra necesaria a pie de obra, su elevado costo y escasa funcionalidad aconsejaron que se archivara.
Cuando el Conde de Aranda, capitán general de Valencia, proyecto en 1765 el ensanche de la ciudad, recogió la idea de 1749 para ampliar la Puerta del Mar y evitar así la congestión en el tráfico que se producía a la salida del muelle.
En 1772, el también ingeniero militar Joaquín Antonio Mosquera, diseñó un nuevo proyecto que planteaba la ampliación en longitud y anchura del muelle con criterios plenamente modernos: ensanchar el espigón existente en un tercio para permitir la maniobrabilidad de los carruajes, y alargando al doble de su longitud, curvando el brazo hacia poniente para lograr una mayor protección a las embarcaciones fondeadas a su abrigo, y la instalación de una farola en su extremo. La traza del muelle disponía dos alturas, siendo más elevada la de levante que, al estar dispuesta en forma de andén, posibilitaba la utilización de sus bajos como almacenes.
La escasa financiación dificultó el inicio de las obras. En enero de 1787 comenzaron con un presupuesto inicial de algo más de cinco millones y medio de reales, pero pronto se paralizaron ante la falta de fondos. Entre las iniciativas para obtener fondos, se exigió a las embarcaciones extranjeras que fondearan en la bahía cantidades que oscilaban entre 40 y 60 reales.
En 1800 un nuevo proyecto, más modesto, obra de Juan Ruiz de Apodaca, fue aprobado... pero la falta de fondos suficientes abortó de nuevo la interesante iniciativa.
En la correspondencia municipal se halla un testimonio fechado el 18 de febrero de 1800, en el que se enumeran las causas: “las guerras, los atrasos del comercio y las urgencias del Estado no han permitido el acopio de suficientes caudales para dar principio a la obra”
Finalmente, en 1803, se articuló una nueva formula. El 28 de enero de aquel año se constituyó la Junta de Obras del Puerto de Alicante, formada por: el corregidor de Alicante, el comandante de Marina, el ingeniero de obras municipal, dos regidores del Ayuntamiento, dos comerciantes y dos terratenientes.
Por desgracia (y van varias consecutivas) sus iniciativas quedaron paralizadas por los acontecimientos acaecidos en 1808 y de los que hablaremos en otro artículo.
info: "Historia de Alicante" Vol. 1
Francisco Moreno Saez


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El Puerto de Alicante II
El Puerto de Alicante III
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Puedes localizar el Puerto de Alicante en nuestro Mapa de Panoramio

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EL DERRIBO DE LA ISLETA: NO LO OLVIDAREMOS

Todo tiene un ciclo en la vida, a veces más corto, y otras veces, larguísimo. Las personas tendemos a valorar aquello que merece la pena, aquello que nos inspira, que nos enseña, que nos trae buenos recuerdos, o que simplemente, nos gusta, y tratamos de preservarlo para que siempre nos despierte estos sentimientos, y sobretodo, para que quien venga detrás de nosotros, tenga el mismo privilegio de disfrutarlo.

Esto lleva sucediendo desde milenios en la humanidad. Crear es algo intrínseco a los humanos, y tan intrínseco como esto es el conservar. Es la mejor manera que hemos encontrado de acercarnos a la eternidad, y superar las barreras biológicas de nuestras vidas, desde aquellos que sintieron el impulso de pintar escenas de caza en las paredes de sus cuevas hasta los niños que guardan sus primeros dibujos en una carpeta para verlos cuando sean mayores.

Con cada una de nuestras decisiones, damos pasos que implican acciones en el tiempo, y como los dueños de nuestro presente, tenemos un deber moral con quienes nos sucedan, para que hereden un mundo, cuanto menos, igual o mejor que el que hemos recibido.
Tenemos el privilegio y el compromiso de decidir qué perdurará y qué desaparecerá, y todo depende de aquellas decisiones que tomamos en este momento. Sin embargo, hay ciertas ocasiones en que alguien decide por nosotros de una manera parcial, interesada e injusta, desoyendo a los expertos en la materia, y provocando pérdidas irremediables. Y esta es la historia de nuestra ciudad, que se repite una y otra vez, desde hace mucho tiempo.



El Ayuntamiento de Alicante inició anoche la demolición de La Isleta de la Albufereta, un magnífico ejemplo de la arquitectura moderna del que gozábamos en nuestra ciudad, una de las principales cunas del desarrollo turístico moderno, legado que hoy en día estamos dilapidando de una manera dramática.

Desde nuestra web, partidos progresistas, colectivos y el propio Colegio de Arquitectos de Alicante hemos manifestado, en reiteradas ocasiones, nuestra oposición a esta demolición y exigíamos su rehabilitación y uso público.
Pero la mayoría absoluta del PP en el Ayuntamiento de Alicante se impuso y aprobó en la Junta de Gobierno del pasado 30 de julio, mediante urgencia, la implantación de la escultura Pirámide del escultor de Onil Eusebio Sempere en la confluencia de las avenidas La Albufereta, Condomina y La Vila Joiosa, conocida como La Isleta, por un importe de 526.258 euros.


Anoche el inicio de estos trabajos de demolición provocó algunos problemas de tráfico. Excepto en eso, no se registraron incidentes significativos alguno y las máquinas empezaron a trabajar en el derribo de la plaza, configurada por un pequeño inmueble de planta baja y una rotonda de vegetación, que fue proyectada en 1968 por el arquitecto Julio Ruiz Olmos..
La conservación y rehabilitación de este edificio ha sido demandada por diversos grupos. Para el Colectivo de Defensa de la Arquitectura (Codearq), perteneciente al Colegio de Arquitectos de Alicante, este inmueble, que durante varias décadas acogió una cafetería y una sala de baile, se inspira en la mítica casa Farnsworth de Illinois del arquitecto alemán Mies van der Rohe. La Isleta fue construida en 1968 y está en desuso desde el año 2003.
Tanto el Colegio de Arquitectos, EU, Etelvina Andreu o nosotros, hemos expresado en reiteradas ocasiones nuestro rechazo al derribo de este edificio, si bien fue la coalición de izquierdas la que solicitó una declaración de Bien de Relevancia Local para este inmueble histórico. EU cree que el conjunto que desaparece "de forma injustificada presenta valores históricos y arquitectónicos que justifican sobradamente su inclusión en el patrimonio cultural alicantino".
En la misma línea, la Fundación de Defensa del patrimonio Docomomo Ibérico de Alicante también mostró recientemente su preocupación por el proyecto de derribo de La Isleta, por lo que solicitó a las autoridades competentes la protección y conservación del conjunto. En un escrito remitido por el director de la fundación, Lluís Hortet, al Colegio de Arquitectos de Alicante y fechado el pasado mes de abril, Docomomo (Documentación y Conservación de edificios y sitios del Movimiento Moderno) expuso "su preocupación ante la amenazada de derribo del restaurante situado en La Isleta", puesto que considera que esta obra constituye "un conjunto de gran interés arquitectónico".

Durante siglos en nuestra ciudad se ha conservado y acumulado el paso del tiempo formando una identidad en cada trozo de nuestro patrimonio, y en la última década, se ha experimentado la mayor destrucción de este legado en toda su historia milenaria.

La Isleta, punto mítico de encuentro en el turismo de playas de los 60 y 70, factor vital para la comprensión de nuestra evolución urbana, hoy ha desaparecido.
Ahora no es cuestión de hablar de lo que se ha perdido, puesto que ya se puso el grito en el cielo en cuanto se atisbó la primera intención de demolerla. Este es el momento de reflexionar, y plantearse hasta qué punto quien toma las decisiones en esta ciudad está capacitado para ello, y tiene la voluntad de dejar un legado para la posteridad que vaya más allá del cartón piedra de los centros comerciales, el asfalto, las urbanizaciones cerradas y las rotondas.

Anoche, una pala excavadora sacudía el golpe letal que eliminaba una obra única en nuestra ciudad. Cuando amanecía hoy, día 28 de Agosto, este edificio se había convertido en un amasijo de hierros, y el paisaje de la Albufereta había cambiado para siempre, perdiendo uno de sus mayores iconos por una decisión arbitraria, injustificable y caprichosa de la concejala Sonia Castedo.
Y con este golpe, caía un trozo más de la dignidad de esta ciudad, y se engrandecía más el ego y el poder supremo con el que se ha alzado esta concejala.
Ella nunca ha querido el debate intelectual de los expertos en la materia. Desde el primer momento en que pensó en hacer desaparecer este edificio, hasta ahora, ella ha tenido la misma imagen: escombros. Y lo peor de todo, es que esta misma imagen la tiene de muchos más edificios valiosos en esta ciudad, que corren grave peligro de cruzarse en su camino y el de sus secuaces.

Hoy ha triunfado la ignorancia y el uso caciquero de nuestro Ayuntamiento por parte de quienes lo ocupan, que han confundido lo que les "gusta" o lo "limpio" y "nuevo" por lo que "debe" existir.
No hay nada más peligroso en el mundo que alguien que tiene poder de decisión en un gobierno y cree estar siempre en lo correcto y que no debe escuchar a nadie más. Especialmente si a quien tiene que escuchar, es alguien que ha estudiado, vivido y luchado por hacerse experto en esta materia.

Una vez, tras un espléndido recital de piano en un gran teatro, donde todo el público ovacionó al músico, bajó de los palcos una señora, y pidió hablar con el artista. Cuando estuvo junto a él, le dijo: "Bravo, daría mi vida por poder tocar como lo ha hecho usted esta noche." A ésto, el artista le contestó: "Señora, precisamente eso es lo que he hecho yo."

Ojalá estas palabras calaran hondo en esta mujer, que inevitablemente, y sin que la población lo haya elegido, será alcaldesa impuesta a los alicantinos, y tendrá más poder destructivo que nunca, despreciando a quienes se han pasado su vida estudiando la buena arquitectura y el buen urbanismo. Y toquemos madera porque no decida también por la salud, para elegir qué vacunación tienen los niños alicantinos a su antojo y sin tener en cuenta a los médicos, o que no le de por escribir los libros de texto que se lean en los colegios, porque entonces todo el mundo sí que se tirará de los pelos alarmado y desconcertado.

No deseamos instruir el gusto de nadie, pero sí, al menos, hacer que se plantee la reflexión quien lea estas líneas, y pueda comprender que lo que ha sucedido, va más allá de un edificio perdido que se suma a la larga lista de tragedias urbanas en Alicante.
Esto es un insulto a la voz de la cultura y del pueblo, es un desprecio a la ciudad... y no es el primero, pero ojalá que sea el último.

Esperamos que el polvo levantado no se deposite nunca en el suelo, y siempre siga delante de nuestros ojos para recordar que en nuestra reacción y en nuestra voz está la verdadera toma de decisiones. La sangre derramada en los combates nunca revive a las víctimas y siempre es un sinsentido, pero sí que puede servir para evitar nuevas tragedias al recordarle siempre a la gente qué sucedió, de tal modo que no se repitan los mismos pasos.

Ojalá consigamos algún día fotos de cuando la Isleta lució en todo su esplendor, porque aunque ya no sirvan para detener su demolición, puede que sirvan para ilustrar a la gente con lo lamentable de su pérdida, y que cuando vengan los "madresmías" y los lamentos, igual que vienen hoy con la Casa Alberola, la aduaneta, la comandancia de la marina o tantos otros... se pueda aprender de nuestro estúpido pasado (y presente) para no repetirlo nunca más.

Os pedimos que penséis en la ciudad que recibísteis cuando érais pequeños, la ciudad que tenéis ahora, y la ciudad que os gustaría dejar a vuestros hijos y nietos. Y sobretodo, pensad en qué manos dejáis la decisión de mantener la memoria.

Desde aquí estaremos siempre dispuestos a conservar los trocitos de la historia de Alicante que podamos, y ojalá que con el próximo edificio que se le cruce por en medio a Alperi y Castedo podamos hacer aún más ruido y evitar un nuevo crimen urbano. Estad atentos y andad con mil ojos, y sobretodo, aprended a mirar la ciudad como si fuera el último día que la véis así, porque cualquier día una piqueta entrará en el cine Ideal, en Tabacalera... y a nuestra etapa se la recordará, cuando pasen los siglos, por ser aquella que se creyó con la legitimidad de destruir todo el legado del pasado y dejar al futuro una ciudad sin historia, olvidándose de que lo que hoy tenemos es sólo un préstamo de quienes nos precedían hacia las generaciones que vendrán en el futuro.

El mejor recuerdo posible de la Isleta sería que nadie olvidara cómo se destruyó, y que fuera el germen de un movimiento que exigiera un Ayuntamiento responsable con sus decisiones y que escuchara a los expertos en cada materia. Todo este esfuerzo no ha sido en balde aunque haya caído el edificio. NO LO OLVIDAREMOS, NI EL EDIFICIO, NI LOS MOMENTOS QUE ALLÍ SE VIVIERON, NI CÓMO SE NOS ARREBATÓ.

Gracias por todo vuestro apoyo durante estos meses. Aunque para muchos no os fue fácil asumir que este edificio tenía un valor, porque las arrugas del paso del tiempo, la suciedad y la dejadez lo habían ocultado, pero para nosotros ha sido una gran satisfacción saber que habéis hecho un esfuerzo por creer a los arquitectos y ver mucho más lejos que otras personas.
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Juanjo

Antes de nada, dos reflexiones que, aunque no lo parezca, sí vienen al cuento.
A mi abuela siempre le ha gustado dar consejos a sus nietos. Palabras de aliento, de apoyo.... casi filosóficas.
Y, en este caso, cargadas de un misterioso halo adivinatorio que asusta.
“Juanjo, no seas tonto y haz caso siempre a la gente que tiene estudios”
“Siempre es más fácil romper que reparar”.
La Isleta era un edificio viejo.
Cierto.
La Isleta era un edificio sucio que afeaba la zona.
También es verdad.
Pero todo en este mundo, con el paso de los años, se hace desvencijado y feo a los ojos de aquellos que no tienen corazón ni sentimientos.
Todos podemos llegar a viejos.
Sólo hay que vivir el tiempo suficiente.
Es la ley de la vida.
Había muchas soluciones para la Isleta.
Con escuchar a todos aquellos “que tienen estudios” hubiera bastado.
Pero destruirlo era más sencillo (y barato) que conservarlo.
Lo mismo ocurre con nuestros mayores.
Para que engañarnos.
Es más sencillo olvidarnos de nuestros viejos que cuidarlos.
¿Solucionamos algo derribando la Isleta?
Teóricamente, sí.
Pragmáticamente, no.
El tráfico va a ser igual de caótico en la zona, la rotonda va a ser igual de problemática, van a sucederse la misma cantidad (o más) de accidentes...
¿De qué ha servido, pues?
De nada... a excepción de demostrarnos aquellos que nos gobiernan que son duros e inflexibles en tomar decisiones.
Mi enhorabuena.
Señores del Ayuntamiento: ¿derribamos todos los árboles con pulgones en lugar de limpiarlos?
Parece que simplifico el tema.... pero en verdad es sencillo.
Porque a la Isleta sólo le faltaba eso: un poco de limpieza.
Remodelar, adecentar, cuidar....
En otras palabras, tener un poquito de ganas de respetar el patrimonio histórico de tu ciudad.
Porque, nos guste o no, lo hayamos vivido o no.... la Isleta es una parte de nuestra Historia.
Como nuestros mayores.
Descanse en Paz

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Jesús

En realidad da igual que sea La Isleta, un edificio decimonónico, las escaleras del Hotel Palas o una Torre de la Huerta, un ficus o varios (como los desaparecidos de Loring), da igual que sea bonito o feo, da igual que este limpio o sucio, da igual todo porque en esta ciudad el que tiene poder ordena y manda, en un sinsentido capaz de todo.
Nuestro ritmo de vida enturbia la vista y ya no se observa, solo se mira, atentos, eso si de no ser arrollados, ya no se aprecian las fragancias del mar o de la tierra mojada, ya solo se huele, ya no se escuchan los cantos de los pájaros, de los grillos o de las chicharras, solo se oye el rugido de los excesos, ya no se pisa a la ciudad, los pasamanos se empolvan, el contacto es mínimo, tampoco se saborea, agobiados por la falta de tiempo…y don Dinero lo sabe y saca partido de ello.
Lo que para unos es importante para otros es banal, lo que a unos produce nostalgia a otros les produce indiferencia y en esta ciudad la masa acérrima apuesta ciegamente por una forma de gobernar donde no caben fisuras y donde las decisiones son indiscutibles.
Son muchos los vecinos que aplauden la decisión, otros en cambio mostramos nuestro desacuerdo y somos capaces de odiar a esta ciudad tanto como la amamos y de maldecirla una y mil veces para mas tarde engrandecerla y alabarla, porque es nuestra ciudad, no es de ellos, es de la gente que la vivimos y la disfrutamos y la sufrimos dia a dia.
Siempre habrá tiempo para arrepentimientos y ya solo nos queda el recuerdo y la impotencia y porque no, la vergüenza de vivir en un tiempo donde se rechaza el pasado, donde no se cuidan las raíces, donde la gente pasa de largo, pendiente de lo funcional y de su propio bienestar ajeno a un entorno cada vez mas desdibujado y envueltos en una ignorancia contagiosa que cada vez infecta a mas personas.

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ALFREDO

Sonia, nuestras esperanzas de que fueras distinta a Alperi se nos desvanecieron ayer al ver tu foto sonriente mientras la pala derribaba uno de los símbolos arquitectónicos del primer turismo en Alicante. Por desgracia has entrado ya en la lista de alcaldes-concejales de nulo gusto y ningún amor a la ciudad que arrasaron nuestro patrimonio bien aplaudiéndolo bien mirando para otro lado.
Una ciudad no se puede construir según el gusto personal del alcalde-concejal de turno. Existe gente experta en eso a los que hay que consultar. Tu criterio estilístico y arquitectónico ha brillado por su ausencia. Si no te gusta un edificio lo tiras y punto. ¿Qué pasará si un día deja de gustarte el cine Ideal? ¿Lo tirarás? ¿Te saltarás a la torera la opinión de gente que sabe más que tú? Sabemos que sí.
No me sirve la excusa de "los vecinos lo quieren y tengo sus firmas y apoyos". Mira Sonia, en el siglo XIX, los vecinos de los cármenes del Albaycín de Granada solicitaron al ayuntamiento granadino que derribaran la Alhambra porque les tapaba las vistas de Sierra Nevada. Gracias a Dios que no eras tu alcaldesa o concejala en aquella época porque hubieras sido capaz de irte con el pico a tirar muros.
Serás la alcaldesa a la que nadie votó, impuesta como en tiempos pasados a la que no le gusta su ciudad y lo demostrarás a cada paso que des. Ayer lo demostraste y aún no eres alcaldesa.

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ernes

Soy uno de los muchos a los que no le gustaba nada La Isleta. En mi inmensa ignorancia y sólo con visión de viandante me parecía un edificio feo, abandonado, sucio, graffiteado y que desde hacía muchos años concentraba la leyenda (y no tan leyenda) del ambiente prostibulario que se cuece en ciertos sectores de la Albufera. Sigo pensando que tenía un difícil acceso en rotonda y un inexistente espacio para aparcar.

Pero yo no soy arquitecto.

Y con toda seguridad, si hay alguien que tiene que decidir sobre arquitectura, son los arquitectos. Los que están preparados, los que han estudiado. Y no aquellos que desde su atalaya firman sentencias y nuevos decretos sólo por antojo o impotencia ante el maremagnum en el que han convertido nuestra ciudad. Alicante tiene rincones inolvidables que a golpe de pala escavadora se están convirtiendo en adosados, rascacielos, rotondas y, cómo no, ladrillo caravista y hormigón. Es cierto que no me gustaba la Isleta, pero no podemos enterrar los cimientos de nuestra ciudad. Posiblemente no me gustaba porque nadie me la explicó con detenimiento. Los edificios emblemáticos son emblemas y son sintomáticos del alicantinismo que queremos irradiar.

Desgraciadamente el alicantino es "melapelista" por naturaleza. Y con que quede medio bonito le basta y le sobra.
Otra ciudad es posible.

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Daniel

Castedo, Alcalde accidental de esta pobre ciudad ha hecho suyo , quizás sin saberlo, el lema de la Real Academia que reza, "Limpia, brilla y da esplendor". Todo ello entendido, claro está a golpe de palas y excavadoras. Ha limpiado la Isleta de la Albufereta dándole brillo a la preprotencia política del PP e ignorando con esplendor las recomendaciones tanto del Ilustre Colegio de Arquitectos de Alicante , así como de cientos de ciudadanos que pedían, casi rodilla en tierra, la rehusabilidad del lugar.
De la noticia se desprenden tres términos que pasamos a detallar para mayor conocimiento y por orden alfabético:

Accidental (RAE)
1. No esencial
2.Casual contingente
3. Dicho de un cargo: que se desempeña con caracter provisional


(elija el lector la más adecuada al hecho del que se trata)


Alevosia (RAE)

1.Cautela para asegurar la comisión de un delito contra las personas, sin riesgo para el delincuente. Es circunstancia agravante de la responsabilidad criminal.

2.Traición, perfidiacon -.: A traición y sobre seguro
(elija también el lector la más adecuada al hecho del que se trata)

Y por fin:
Nocturnidad (RAE)

1. Cualidad o condición de nocturno

2. Circunstancia agravante de responsabilidad, resultante de ejecutarse de noche ciertos delitos.

Resumiendo , con nocturnidad y alevosía la alcaldesa accidental hace lo que le viene en gana mientras, quizás, el alcaldable sigue viendo las señales de humo de un Alicante arrasado.

Pena de ciudad.

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Daniel

30.08.07 Entre Nerón y Atila, Castedo (Salvando las distancias)

De Nerón nos han llegado , así, a modo de resumen varias noticias.

Primero, que fue el que le cortó la cabeza al Apostol Pablo (algo le haría). Segundo , que se le acusa del incendio de Roma, pero de Roma enterita; de hecho las malas lenguas dicen que tocaba la lira y cantaba desde la cumbre del Quirinal mientras la ciudad ardía como una falla ; tercero, que después de verle recién nacido su padre dijo de él que de su unión carnal con “Agripina sólo podría salir un monstruo” y cuarto, que hizo famoso aquello de “pan y circo”.

De Atila , ya se sabe, fue uno de los grandes conquistadores del mundo (o arrasadores, según se mire) y del que nos ha llegado aquello de que por donde pasa su caballo , por cierto de nombre Othar, no volvía a crecer la hierba pues tal era la muerte y destrucción que generaba a su paso, no el caballo sino el jinete.

El Quirinal de Castedo es esa foto riéndose de todos mientras al fondo las palas arrasan La Isleta de la Albufera y lo que se le ponga por delante.

A lomos de su caballo accidental que es la alcadía de esta cautiva y desarmada ciudad con su breech o pantalón de montar blanco superajustado con las botas hasta las rodillas y un saquito entallado con un top debajo y las manguitas un poco remangadas, bajo sus herraduras, no vuelve a crecer más que el ladrillo y su propia prepotencia.

El pan que nos dá gratis esta nerón atilana es la obra de Sempere que , dice, colocará en la Istleta y el circo, bueno, el circo es el propio consistorio, con sus elefantes, saltimbanquis, ateos para echar a los leones, animales exóticos e incluso algún payaso.La sucesión de Alperi, no podría ser otra cosa.Mientras, con la voz rota , humillado el Alicante de siempre, sin otro remedio la saluda: Ave, Castedo, Morituri te salutant.

Pena de ciudad

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SE CIERRA UNA PÁGINA DE NUESTRA HISTORIA RECIENTE

La Isleta ha caído.
La concejala de Urbanismo y alcaldesa accidental, Sonia Castedo, ordenó anoche el comienzo de los trabajos de demolición de la Isleta a una empresa especializada.
Era algo que en Alicante Vivo ya sabíamos desde hace mucho tiempo.... aunque no por ello ha sido menos doloroso.
Estamos preparando un interesante artículo sobre esta noticia de alcance, en el que incluiremos fotografías personales y comentarios del equipo de esta web.
Hasta el momento de su publicación, que será a lo largo de esta tarde-noche, os pedimos más que nunca que os acerquéis por nuestro reto, aquel que iniciamos cuando había esperanza de mantener en pie el edificio de la Isleta.
Siempre nos quedarán sus fotografías.
Sus recuerdos.
Porque, junto con los restos del Restaurante de la Isleta, ha caído una parte muy importante de nuestra historia más reciente.
De nuevo, un D.E.P.
Enlaces Relacionados:
Adios a la Isleta
Los últimos días de la Isleta

Artículo de El País: Alicante inicia el controvertido derribo del edificio de La Isleta






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LES ESFINX D'AGOST

A desembre de 1893, de forma casual, fent els fonaments d’una construcció al Camp de l’Escultor apareixien dues esfinx i un bou sense cap. En superfície segons E. Llobregat. Les dues esfinx van ser adquirides per A. Engel per al Louvre, al poc temps del seu descobriment, el bou sense cap va desaparéixer ja en estes dates, i mai s’ha sabut res més d’ell.

Uns anys després, el 4 d’agost de 1897, es descobria a l’Alcudia, l’anomenada
Dama d’Elx. La peça més important i transcendent de l’art ibèric que també va córrer la mateixa sort : va ser venuda i va anar a parar al Museu del Louvre a París, on va ser exposada a la sala d’antiguitats Orientals. La proximitat ideològica dels governs espanyol i francés (Vichy) al 1941 i el contingent d’obres d’art espanyoles oferides a canvi, possibilitava el retorn de la Dama d’Elx, els relleus d’Osuna, les esteles de Tajo Montero, les esfinx de Salobral i Agost; certes escultures del Cerro de los Santos i del Llano de la Consolación i les corones de Guarrazar, entre altres peces.


De les dues esfinx que es conservaven al Louvre tan solos en tornarà una d’elles. No tenim constància de que foren exposades com la Dama d’Elx al Museu del Prado. Però és molt probable que així ocorregués. Actualment una d’elles la podem veure al Museu Arqueològic Nacional a Madrid (C/ Serrano 13). Al Museu a la pranta baixa ocupant el centre d’una sala destacada ens trobem a la Dama d’Elx al centre, a l’esquerra d’ella la Dama de Baza i a la dreta una de les esfinx d’Agost.

L’altra esfinx va romandre molt temps al Louvre i en data desconeguda fou traslladada al Museu d’Antiguitats Nacionals de Saint Germain-de-Laye, població molt propera a París. Allí pareix que ocupa la Sala d’Arqueologia Comparada amb les peces més destacades de la civilització ibèrica que pertanyen a França.

INFO: Programa de festes de Sant Pere de 2004, A.T.B.

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ALICANTE EN EL RECUERDO: LOS TOROS

Es en el siglo XV cuando, con apenas 2000 habitantes, se tiene conocimiento de la afición a los toros en Alicante.
Con motivo de la celebración de cualquier acontecimiento importante, se corrían toros; así como con fines recaudatorios, tanto para financiar mejoras urbanas como para ayuda a instituciones benéficas.
Siempre estaban ahí... perennes... ¡Los Toros!La primera fiesta taurina conocida data de 1605 y se organizó para celebrar el nacimiento del hijo de Felipe III, futuro Felipe IV.
Más tarde, en 1700, con motivo del primer centenario de la Iglesia de San Nicolás como colegiata, se corrieron toros en la Plaza del Mar.
Luego nos tenemos que marchar al siglo XIX, cuando se montaron plazas provisionales de madera en diferentes puntos de la ciudad, como en la plaza de las Barcas o la de La Posada de San Francisco, hasta que en 1839 se construye una más permanente en la plaza del Barranquet, hoy de Ruperto Chapí.En 1847 el arquitecto alicantino Emilio Jover, que un año antes había proyectado el Teatro Principal, acomete la construcción de la primera Plaza de Toros de verdadera importancia, la del Raval de San Antón, sobre la que el arquitecto José Guardiola Picó, acomete la reforma casi total 30 años después, aumentandola con un segundo piso, escaleras, accesos independientes adosados a la fachada exterior y las dependencias anexas que se consideran necesarias. Así llegamos a la actual estructura de nuestra Plaza de Toros, que se inaugura el 15 de junio de 1888.
Tenía un aforo de 15.235 espectadores, un gran patio de caballos, con su cuadra, tres corrales para el ganado bravo y uno para el apartado de toros, así como chiqueros, enfermería y capilla. El coste total de la obra alcanzaba las 500.000 pesetas.Para su inauguración se anuncian, los días 15,16 y 17 de junio de 1888, toros de Miura, Veragua y Justo Hernández. El cartel del primer día lo formaron los diestros “Frascuelo”, “Lajartijo” y “Lajartija”; pero al resultar herido en Barcelona el matador “Frascuelo”, es sustituido por “Guerrita”.
Y mira como son las cosas, lidiando un toro llamado “Pajarito” (el pajarito pesaria 800 kilos en canal) su matador, Rafael Molina “Lajartijo”, cortó la primera oreja en los anales de la Plaza.
¡Válgame Dios!

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ISABEL II

Isabel II de Borbón, fue Reina de España entre 1833 y 1868.
Hija del rey Fernando VII y de su cuarta esposa, Isabel asumió el trono de España el 29 de septiembre de 1833 después de la muerte de su padre, cuando ella tenía menos de tres años de edad.
Durante los primeros años de su reinado, tuvo lugar la Primera Guerra Carlista e Isabel fue declarada mayor de edad con premura.
Cuando la Reina tenía 16 años, el Gobierno arregló su matrimonio con su primo el infante don Francisco de Asís de Borbón, Duque de Cádiz. La boda de la Reina fue una cuestión de intereses, ya que el duque era un hombre apocado y de poco carácter, que no iba a interferir en política.
Tal y como relató a Pérez Galdós en 1902 durante su exilio, Isabel II odiaba a su marido, quien según diversos autores era homosexual. La misma Reina comentó lo que pensó sobre Francisco de Asís en la noche de bodas: “¿Qué le diré de un hombre que llevaba en su camisón más encajes que yo?”. Según diversas fuentes, es muy posible que Isabel II no tuviese ningún hijo con su marido sino con sus amantes, entre ellos el capitán de ingenieros Enrique Puig Moltó, quien muchos suponen progenitor de su único hijo varón, el futuro monarca Alfonso XII.
"La Reina de los tristes destinos", como también ha sido llamada, se exilió en Francia en 1868, tras el triunfo de la revolución conocida como La Gloriosa, y allí abdicó en favor de su hijo Alfonso XII el 25 de junio de 1870.
Isabel II vivió el resto de su vida en Francia, donde fue testigo de la Primera República, del reinado y muerte de su hijo Alfonso XII en 1885, y del inicio del reinado de su nieto Alfonso XIII tras la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Fue enterrada en el Monasterio de El Escorial frente a su esposo, muerto en 1902, dos años antes que Isabel.
Reinó durante un período de transición en España en el que la monarquía cedió más poder político al parlamento. Fácilmente manipulada por sus ministros, la Reina interfería con frecuencia en la política de la nación, lo que la hizo impopular entre los políticos y acabó por causar su final al dar paso a la Revolución de 1868.
En su época se modernizó notablemente España con el tendido de muchas líneas de ferrocarril, la reapertura de las Universidades (cerradas por su padre) y la industrialización
También se llevó a cabo un ambicioso proyecto de modernización de la Armada que la convirtió en la cuarta más poderosa de la época.

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Palabras sobre Alicante... (VII)

"Dentro de mi pecho, con ser tan pequeño, hay un santuario, y en él, una capilla para cada una de las provincias españolas. Pero, ¡por qué lo he de negar!, en el lugar preferido está la de Alicante, la de mi cuna, la tierra luminosa, donde se hermanan las cumbres nevadas con los valles floridos y las costas bravas, donde se deshace rugiente el mar con las arenas doradas de playas apacibles... Mi santuario es el de España, pero el altar mayor está en Alicante."

Francisco Figueras Pacheco

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CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (V): LA CRÓNICA

CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (I): LAS LISTAS
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (II): UNA CIUDAD FANTASMAL
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS (III): CONCENTRADOS
CRÓNICA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS: ESPERA DESESPERADA

En unos minutos, el muelle se ha convertido en un inmenso guirigay de gritos, discusiones y polémicas. Dejándose llevar por los nervios, la gente habla más que escucha y prefiere chillar a razonar serenamente.
Pero la reacción de las masas es a veces tan pueril como imprevisible. Bastan dos preguntas para que cambie radicalmente el clima:
-¿Está alguien seguro de que ese buque era el que debía recogernos? ¿Quién nos dice que no se trate de un buque de guerra fascista?
No lo dice nadie, porque muchos empiezan a pensarlo de pronto. Quizá la respuesta no ofrecería dudas para un marinero o pescador acostumbrado al mar, pero la inmensa mayoría de lo que llenan el puerto son gente de tierra adentro, que fácilmente puede confundir en la oscuridad la silueta de un mercante con la de un cañonero o destructor.
-Yo creo que era el “Canarias”-dice uno.
-Seguro que sí. No podía ser otro.
Es algo disparatado pero la mayoría lo acepta porque necesita aceptarlo. La presencia de un crucero enemigo en las cercanías del puerto habría sembrado el temor y la alarma unas horas antes; ahora se trueca en un signo esperanzador.
En efecto que el “Canarias” merodee por esta agua puede significar que no estemos totalmente abandonados, que ya en las cercanías buques de evacuación que entrarán tan pronto como se aleje el barco enemigo de la bocana del puerto.
A las dos de la mañana circula una buena noticia: Los miembros de la Junta acaban de hablar con los integrantes de la Comisión Internacional de Evacuación, reunido en el Consulado francés.
Aunque no confirmen de una manera terminante lo del “Canarias”, lo hacen de una manera indirecta, al informar que un crucero y varios destructores franceses se dirigen a Alicante para que los barcos que han de recogernos no tropiecen con el menor obstáculo ni a la entrada ni a la salida del puerto.
El optimismo general sube de golpe varios enteros, hasta borrar por completo la sensación desoladora de poco antes. Sirviendo de base a alas mejores esperanzas, a las tres nos dicen que antes de una hora llegará un barco. Cada uno de los integrantes de la Junta lo confirma poco después hablando con sus respectivos correligionarios.
-Parece que ahora va de veras –dicen-. Lo fundamental es que todos conserven la serenidad.
Transcurre la hora, que para quienes llevamos muchas esperando tienen la duración de un siglo. En tres o cuatro ocasiones distinguimos luces en el mar y todos aguardamos con impaciencia que se acerquen al puerto, pero en todas pasan de largo.
La gente empieza a desesperarse.
-Es el tormento de la esperanza- dice Aselo Plaza a mi lado- el más refinado que inventó la inquisición.
Mentalmente le doy la razón. Esta espera interminable, esta constante oscilación entre la ilusión la desesperanza acaba con los nervios de cualquiera. Al final, pasadas las cuatro y media de la madrugada, lo que continúan de pie en lo alto del muro del rompeolas anuncian a gritos la llegada de uno de los buques.
-Viene en línea recta hacia la bocana y no está a más de doscientos metros.
Pese a las decepciones anteriores, todos abrimos de nuevo nuestro pecho a la esperanza. No puedo subir al muro porque hay allí demasiada gente ya. Pero escucho las voces de los que están y van siguiendo la aproximación del mercante. Consigo trepara a lo alto de unos de los montones de sacos y mantenerme allí el tiempo justo para ver las luces de un buque cerca de la bocana. Todo el mundo grita alegre y contento. Pero cinco minutos después se repite lo sucedido con el barco anterior. Este llega mucho mas cera, pero en lugar de entrar, vira en redondo y se aleja, en medio de la consternación general..
-¡Sería preferible que nos matasen a todos de una vez!...
El frió del amanecer se nos mete en los huesos. El nuevo día no nos trae ninguna nueva esperanza, sino la muerte de las pocas que aún acariciábamos. La resistencia humana tiene un límite, y la de muchos ha sido superada. Un individuo, enloquecido, trepa a lo alto de una farola y grita con voz potente el más desolador de los mensajes:
-¡Nos matarán a todos, camaradas!... De aquí no saldremos más que muertos... Estamos cogidos en una trampa que...
Está loco, indudablemente.
Pero de continuar veinticuatro horas más la misma situación ¿cuántos de nosotros continuaremos cuerdos?
----continuará-----
INFO: "El Año de la Victoria". Editorial Gregorio del Toro. 1974
FOTOS:
Memoria Republicana

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NUESTRA PROVINCIA EN EL RECUERDO: BENIMARFULL

"En Benimarfull, el paraíso de la fruta, se inicia un serpenteo sinfín zigzagueante de valles llenos de cerezos que conducen al mar. Se asienta sobre las laderas de una barrancada y desde allí se extiende en una geometría libre de reglas que le confiere su encanto y personalidad"
(El Ojo del Tiempo en Nuestra Provincia)


Sobre el modo de vida en estas tierras en tiempos de íberos, romanos y visigodos, nada sabemos en la actualidad. Lo más probable es que aun no existiera ningún asentamiento en lo que hoy es Benimarfull.
Sin embargo, la presencia humana en esta comarca se remonta al Paleolítico, como la Cueva Beneito en Muro, barranco de las Calderas, Cueva de Pardo en Planes o la Cueva del Oro en Beniarrés, habitada en el Neolítico. De los Iberos, el poblado más próximo es el de la Serreta en Alcoy.
Tenemos que avanzar hasta la época musulmana, para empezar a contar su historia. En el año 1031 Al-Andalus comenzó dividirse en pequeños Reinos llamados "de TAIFAS" y el Valle de Travadell (donde se halla situado Benimarfull) formó parte del Reino de Denia.
El señor más importante de estas tierras fue Mohammad Abu Abdallah ben Hudzäil, conocido con el sobrenombre de AL-AZRAQ, hijo del Gobernador Hudzäil al Sähuir, muerto el año 1230. Al-Azraq nació en Alcalá de la Jovada en 1208. Culto y astuto, estuvo largas temporadas en las Cortes de Aragón, Valencia y Granada. Tuvo la confianza y la amistad tanto del Rey Jaime I de Aragón como del Rey Alfonso X de Castilla.
El Rey JAIME I EL CONQUISTADOR, tras la toma de Játiva en 1244 y del castillo de Biar en 1245, obtuvo la entrega de las tierras del sur del Reino de Valencia, hasta Jijona, acordado en el "Tratado de Almizrra", y una de las entregas es la que Al-Azraq hace de su feudo por el "Pacte del Pouet" el 16 de Abril de 1244, concertado con el infante D. Alfonso, hijo de Jaime I.
Al-Azraq fue el caudillo musulmán que más contratiempos causó al Rey D. Jaime con sus tres sublevaciones:
-En 1247 encabezó una sublevación que duró tres años, debido a los atropellos que sufrían sus vasallos por parte de los caballeros cristianos. Fue derrotado en Cocentaina.
-En 1258 volvió a sublevarse, pero cercado y sin provisiones, tuvo que rendirse. Gracias a la amistad que le unió en el pasado al Rey Jaime I, este le perdonó la vida y le condenó al destierro. Marchó a Granada y, en la Corte de su tío Mohamed II, estuvo 17 años. En 1.259, recién ultimada la segunda rebelión de Al-Azraq, D. Jaime decide apropiarse el dominio directo de los castillos de Planes y de Travadell.
-Para detener el avance de las tropas cristianas, en 1276 en Rey de Granada le envió al mando de un ejército compuesto por 250 jinetes Benimerines (llegados del norte del Africa) y 1200 soldados Araeces para tomar la estratégica ciudad de Alcoy (los árabes la llamaban Alquy). Al llegar a estas tierras, se les unieron unos 1800 mudéjares y juntos sitiaron Alcoy (1277). Antes de comenzar el asalto, Al-Azraq cayó de su caballo y murió. Sus tropas, faltas de jefe, levantaron el cerco a la ciudad y se retiraron llevándose su cuerpo.
El rey concedió los castillos de Travadell y Planes, al noble aragonés GIL GARCÉS DE AZAGRA, pero en 1259, después de vencer la segunda rebelión de Al-Azraq, consideró que aquellos castillos podrían serle de interés en el caso de posibles sublevaciones, y en 1260 los permutó a Garcés de Azagra por la Torre de los Arcos de las Salinas y el castillo de Perpuixent, haciéndose con el dominio directo de Planes y Travadell y designando a importantes personajes de la Corte como Señores "dels castells de les muntanyes". De Travadell, nombró alcalde a PONÇ GUILLEM DE VILAFRANCA.
En 1519 se produce el levantamiento de las Germanías como revuelta de los artesanos contra la nobleza, a fin de mermar sus derechos feudales; pero los efectos de esta lucha la sufrió sobre todo el pueblo musulmán, puesto que era quien constituía la mano de obra agrícola que proporcionaba la renta y poder de los Nobles. Durante la Guerra de las Germanías, los agermanados bautizaron a los musulmanes a la fuerza; y ello produjo graves problemas políticos y teológicos al no poderse conocer quienes lo habían recibido válidamente y quienes tan sólo para salvar la vida.
El 9 de abril de 1609, Felipe III, aconsejado por el duque de Lerma, promulga "La pragmática de expulsión para los moriscos". Los Justicia de los poblados reunieron los grupos de moriscos y fueron conducidos hasta el puerto de Denia, punto de embarque para los moriscos de estas montañas alicantinas
Durante este período, fue motivo principal de las autoridades civiles y eclesiásticas el predicar y evangelizar a los musulmanes. Es el Patriarca de Antioquía, don Juan de Ribera (1569-1611), la pieza clave en el desarrollo de los acontecimientos hasta la expulsión de los moriscos (descendientes de los antiguos musulmanes que quedaron en España después de la Reconquista). Resuelve la creación de ciento noventa nuevas Rectorías de Moriscos y en 1574 hizo publicar un "catecismo de los moros". Entre éstas Rectorías se encontraba la de Benimarfull, siendo éste el primer documento conocido en el que aparece el nombre de Benimarfull.
Todas estas medidas produjeron un ambiente de tensión entre las dos religiones, incrementada con el continuo temor de que los moriscos preparaban una conjura en ayuda de los corsarios turcos y argelinos que pirateaban por nuestras costas.
En Benimarfull vivían entonces 29 familias de moriscos y el pueblo quedó vacío. En l'Albacar (a unos 800 metros al sur del pueblo) vivían cuatro familias de "cristianos viejos" (así llamados los que NO eran descendientes de musulmanes o judíos conversos) que se dedicaban al comercio de lanas. Al quedar el pueblo sin habitantes, el marqués de Guadalest pidió a esas familias de l'Albacar que fijaran su vivienda en el Benimarfull.
En las primeras partidas bautismales aparecen los apellidos PARETS, MARÍN, CAMALLONGA y CLOQUELL. Pronto se suman a esas familias otras llegadas de zonas más alejadas. Son los VILAPLANA, de Alcoy; y más adelante, los BLASCO, desde Benialfaquí; los VALOR, desde Beniarrés, o los REIG, desde Muro.
El 13 de agosto de 1611, el IV marqués de Guadalest, Sancho Ruiz de Liori Folch Borja y Cardona, otorgó las cláusulas jurídicas que formaban la Carta Puebla de Benimarfull, que especificaban las relaciones entre el marqués y sus vasallos.
La Iglesia actual data de 1663, y cien años después, con motivo de su primer centenario, fue ampliada y se levantó el campanario (de 25 m. de altura), que actualmente alberga en su interior el Museo Parroquial.
Durante el siglo XVIII la población de Benimarfull experimentó un considerable aumento, pues pasó de 12 familias en el censo de 1703, a 80 en 1793.
En 1702 empieza la llamada Guerra de Sucesión entre Felipe de Borbón (Francia) y el Archiduque Carlos (Austria). Ello trajo la división de los valencianos en «maulets», partidarios del Archiduque, y «botiflers», partidarios del monarca Borbón.
A mediados de 1706 los «botiflers» en esta zona sólo dominaban en Xixona y Bañeres; pero paulatinamente fue cambiando el signo de poder; Alcoy cayó el 9 de enero y Denia en noviembre de 1708; Alicante, el 19 de abril de 1709 después de un prolongado sitio. Y para el reino de Valencia acabó el poderío pro-Austria el 25 de abril de 1709, con la derrota de Almansa.
Como consecuencia de esta derrota, el señorío pasó a ser propiedad del MARQUÉS DE ARIZA.
Dio notoriedad al pueblo un manantial de aguas sulfuro-cálcicas que, con el nombre de "fuente de Santa Ana", funcionó desde 1847 hasta 1936. Prueba de la importancia que alcanzó, son las visitas de personajes tan relevantes en su época como PRÁXEDES MATEO SAGASTA en 1868 (Ministro de la Gobernación) o JOSÉ CANALEJAS (siendo entonces Ministro de Fomento y posterior Presidente del Gobierno) que visitó Benimarfull en 1893. El balneario fue cerrado definitivamente en 1940, al terminar la Guerra Civil. Estaba indicado principalmente para las enfermedades de la piel. Tenía dos grandes edificios con 70 habitaciones, comedores. bar, ermita y jardines.
Durante el siglo XX, Benimarfull ha experimentado un considerable aumento del número de casas, primero con la prolongación hacia el Este de la calle San Jaime y en las últimas décadas se ha construido un nuevo barrio al Oeste del pueblo formado por las calles: Aitana, Alcoy, Mariola y Montcabrer.
Sin embargo, los habitantes del pueblo han disminuido, porque estas nuevas urbanizaciones suelen ser la segunda vivienda de familias que viven en otros municipios y vienen los fines de semana y los meses de vacaciones. En verano Benimarfull tiene el triple de su población normal.
También en este siglo se dotó al pueblo de muchos servicios públicos de los que carecía. Además de los básicos (electricidad, agua potable y asfaltado de las calles), se construyó un nuevo puente que cruza el "barranc del Poble", la Escuela en 1927, la piscina y el polideportivo en 1982 y la Casa de la Cultura de 1999.

info y fotos: Ayuntamiento de Benimarfull

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LAS SALINAS DE SANTA POLA

La extracción de cloruro de sodio en todo el planeta alcanza los 220 millones de toneladas al año


Las actuales salinas de Santa Pola y el espacio que hoy en día constituye El Hondo, conformaban antiguamente una gran zona húmeda conocida como la Albufera de Elche, que abarcaba casi toda su llanura.
La descripción del profesor Madoz, realizada en 1845, constataba la reducción del gran humedal y la separación de estas dos zonas por un terreno seco. Anteriormente, en 1700, la albufera perteneció al Duque de Arcos, quien la utilizaba para su explotación cinegética y piscícola. El rey había otorgado al noble su propiedad.
Sin embargo, la gran transformación de este espacio natural se produce entre finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia de la instalación de las explotaciones salineras.
Este acontecimiento ocasionó la necesaria adaptación, relleno y excavación del terreno para la construcción de balsas. Las salinas comenzaron a funcionar en 1890 en el Pinet e inmediatamente en Braç del Port. Años más tarde, en las décadas de los cincuenta y sesenta, el Instituto Nacional de Colonización promovió unas obras de saneamiento que afectaron al borde interno de las salinas.
Las transformaciones realizadas con fines cinegéticos a partir de los años setenta acabaron de definir la configuración actual de este espacio. La extracción de la sal es la actividad económica fundamental en la zona y, en gran medida, la conformadora del ecosistema actual. Algunas explotaciones han quedado abandonadas, como en el caso de la antigua propiedad de Salinera Española, situada en el norte del paraje. Otras, por el contrario, funcionan a pleno rendimiento, como la del Braç del Port, de 850 hectáreas, y la de Bonmati, de 492.
La dinámica de las salinas consiste en hacer circular el agua marina por un circuito de balsas para obtener una progresiva concentración en sales como consecuencia de la evaporización.
La gran importancia e interés biológico de las salinas mediterráneas estriba en que la circulación del agua no se detiene durante el invierno. Las balsas, que ocupan una extensa superficie, permanecen inundadas durante todo el año por lo que el ecosistema, de extraordinaria importancia, se mantiene.
Las aves se alimentan de los peces e invertebrados que penetran en las salinas mientras que la producción salinera se beneficia de la riqueza mineral aportada en los excrementos por la avifauna. Este es el motivo por el que una de las finalidades del Parque Natural es fomentar y garantizar el mantenimiento a largo plazo de la explotación salinera.
El Parque Natural de las Salinas de Santa Pola tiene 2.470 hectáreas de extensión. Los ambientes que se encuentran en este enclave natural son muy variados. En la zona costera, con sus playas y dunas, se ubica la explotación salinera. El viajero encuentra, si se desplaza desde este lugar hacia el interior, una zona de agua salobre embalsada permanentemente y unos terrenos con el agua a ras del suelo que se encharcan temporalmente. El espacio que bordea el contorno interior del Parque está ocupado por cultivos.
Desde la carretera N-332, que atraviesa de norte a sur el paraje, se puede disfrutar de las espectaculares concentraciones de distintas especies de aves que se alimentan en las salinas. Este hecho, junto con la vistosa coloración rosada de las balsas con mayor concentración salina, confiere al Parque una gran belleza.
Flora y vegetación:
Las formaciones de vegetación son muy variadas y tienen gran interés, pudiéndose diferenciar tres grandes unidades de vegetación:
-El saladar es la formación vegetal dominante en el paisaje. Se trata de unas comunidades muy originales debido a su adaptación a unas condiciones extremas de salinidad en el agua.
Estas plantas desarrollan una serie de estrategias como son la acumulación de las sales en sus tejidos, o bien, poseen glándulas excretoras para eliminar las sales, por lo que es frecuente ver en estos ecosistemas plantas con tallos y hojas cubiertos de sal. Entre estas últimas encontramos el Limonium santapolense, variedad endémica de esta zona.
-Los carrizales, la vegetación más representativa en el centro del parque, así como rodeando la mayor parte de las charcas y los canales donde el agua es más dulce.
-La vegetación dunar, que se desarrolla sobre grandes dunas paralelas a la linea de playa. En este ambiente podemos encontrar plantas como el cuernecillo, azucena de mar, crucianela marítima, cardo marino, borrón, oruga marina y la hierba melera. Por detrás de estas formaciones se sitúa una banda de pinos piñoneros y carrascos, producto de antiguas repoblaciones para fijar las dunas.
Fauna:
Las grandes colonias de cría de algunas aves tienen gran interés. La avoceta, la cigüeñuela, el chorlitejo patinegro, el charrancito o el charrán común son ejemplos de la variedad faunística de este enclave natural. Destaca también la presencia como nidificante del tarro blanco y de la cerceta pardilla, una especie en peligro de extinción.
Otras aves, atraídas por una zona que les proporciona agua y comida en cualquier época del año, ocupan las salinas temporalmente.
En esta situación se encuentra el flamenco que puede observarse en el Parque en concentraciones de hasta 8.000 individuos. Sin embargo, son muy numerosas las especies que están en el mismo caso. Algunas son anátidas, como el pato cuchara, el pato colorado, el porrón común y otras son limícolas como las avocetas, las cigüeñuelas, los chorlitejos, las agujas colinegras, los correlimos y los archibebes .
También pueden observarse con facilidad: garzas, zampullines, charranes, fumareles, gaviotas, rascones, fochas y pollas de agua.
Por otro lado, tiene gran interés biogeográfico la presencia en la zona del fartet, pez ciprinodóntido endémico de la geografía valenciana. La lagartija colirrojo, la cenicienta y algunos invertebrados de difícil localización en los arenales costeros hacen más atractiva todavía la visita a las salinas.

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Palabras sobre Alicante... (VI)


"... Sed primero Lucentinos;
sed después cosmopolitas,
y, con laborar fecundo,
donde el entusiasmo cante,
dad paz y luz a Alicante,
luz y amor a todo el mundo."


Salvador Sellés, primer presidente del Círculo de Bellas Artes de Alicante
"A los elegidos. Mi brindis."

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ADIVINA QUÉ LUGAR FUE...

Hacía tiempo que no invocábamos a nuestro juego preferido, y ya era hora de echar una partida veraniega.
El mecanismo es el de siempre: escudriñar cada punto de esta ajetreada fotografía (que por cierto, tiene muchas pistas) para resolver los enigmas, y de paso, contarnos todos los recuerdos y anécdotas que se te despierten mirándola y te apetezca compartir:
1- ¿De qué lugar se trata? (Nombre de la calle y en qué punto de la misma está tomada la foto)
2- Fecha aproximada de la fotografía (tengamos en cuenta que aún no ha desaparecido el tranvía)
3- Citar al menos cuatro modelos de vehículos que vemos en la imagen (hay una buena colección...)

Pista: en Alicante desapareció hace un par de años el último motocarro. Hace unas décadas, era uno de los principales motores de la economía y el trasiego local: tenían zonas de paradas en la Plaza de España (donde la actual fuente) y en la Plaza Nueva (junto al actual acuario). Allí esperaban a que alguien se acercara y les encargara llevar un porte a algún lado, hacer alguna mudanza, enviar o recoger un paquete... fueron los primeros "mensajeros" que surcaron nuestras calles, y muchos todavía los recordamos. Esta foto está tomada en el recorrido que separaba estas dos "estaciones" de motocarros.

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EL CAMINO DE SANTIAGO DESDE ALICANTE

Sí, como podéis ver, existe una ruta real que conecta la mismísima Explanada con el Obradoiro en Santiago de Compostela, conectando Alicante con la ruta milenaria más importante para la vertebración cultural de la historia de Europa.
Se trata de la ruta del Camino de Santiago del Sureste, y se puede iniciar desde cualquier punto de la geografía de la provincia (Alicante, Elche, Alcoy, Ibi, Orihuela, Benidorm, Elda o Villena), conectando con el ramal principal de peregrinaje a la ruta Xacobea.

Tanto para quien profese la fe en la peregrinación católica, como para quien no, se trata de una ruta bella, llena de riqueza natural y paisajística, y con paradas de gran interés por el patrimonio y la historia de los lugares que se visitan.
En los albergues se puede encontrar un amigable cobijo y buen descanso para reponer fuerzas, y con una guía como esta, aunque no hagas el camino entero, puedes dedicarte a hacer etapas sueltas de vez en cuando con mucho interés y riqueza, además del buen ejercicio que le regalarás a tu cuerpo.

Las etapas del Camino del Sureste dentro de nuestra provincia son tres: la salida desde Alicante y llegada a Novelda, la siguiente que va desde Novelda hasta Villena, y la última que lleva desde esta localidad saliendo de la provincia hasta Yecla. A partir de aquí, y a lo largo de todas estas etapas, pasa por Albacete, Toledo, Ávila, Astorga... y así hasta Santiago.

Amigo peregrino, amiga peregrina, si el camino que pasa junto a tu ciudad o pueblo, fue el de Don Quijote y Sancho: hazlo tuyo desde la Mancha; si las espadas toledanas brillaron en otros tiempos a la luz tenue de la noche y sonaron en son de guerra: dirige tus pasos desde Toledo hacia COMPOSTELA en son de paz; si las cigüeñas han volado y siguen surcando los cielos extremeños: sal de tu casa y guíate por sus vuelos camino de los CAMPOS de la ESTRELLA; si las aulas tronaron y siguen con el jolgorio de estudiantes en la culta Salamanca: no lo dudes, ponte en camino saliendo hacia la VÍA LÁCTEA desde la hermosa Plaza Mayor salmantina. Por la Puerta de la Traición, o bien cruzando el río Duero, ponte en marcha desde la vieja Zamora, difícil de conquistar; y si estás en el trillado Camino Francés, nos uniremos a los cientos de pisadas milenarias para recorrer lo poquito que ya nos resta hasta los pies del APOSTOL.

Desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Alicante, te deseamos lo mejor en tu andadura, en la andadura de tu ilusión, en tu pedaleo o en el trote del caballo. No hay camino, lo haces tú: tú eres el camino; tú peregrino con tu mochila, caminando siempre bajo el sol, y devolviendo con un "gracias" todo favor, sonrisa, aliento y el vaso de agua fresca.

Te hundirás, peregrino, en mesones; serás acogido por buenas gentes; te asombrarás de la belleza, que es excesiva, muy difícil de expresar: belleza en los caminos del Caballero de la Triste Figura; belleza en las piedras asentadas de Toledo; belleza en los paisajes, las leyendas y sobre todo en las gentes del camino.

A medida que te empuje la curiosidad, descubrirás nombres ilustres y gloriosos que se te quedarán grabados; gustarás de monumentos y relatos que te harán sentir como en un mundo de ensueño y mágico: en otro época.

Es tan rico el camino, que a Santiago llegan desde todas partes: mozárabes (Ruta de la Plata), cántabros y vascos (Camiño do Norte), astures (Camino del Interior), europeos (Camino Francés: el más conocido y tradicional), Cervantinos (por la Mancha) o cartagineses, de dónde el Apóstol Santiago partió hacia el interior.

No podemos contar ni narrar toda la riqueza, ni abrir el arcón de los tesoros; sólo te daremos alguna pista para que tú, peregrino, peregrina, seas el verdadero descubridor, aventurero y soñador de la ruta que conduce al Campo de la Estrella.


En Julio de 2008, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Alicante comenzó a colocar las primeras señales indicadoras de esta ruta ancestral. Se trata de una flecha amarilla y la concha del peregrino, que lucen en un azulejo decorativo. El primero se colocó en la avenida de Maisonnave 46.

El Camino en Alicante parte desde la basílica de Santa María. En la Edad Media, los peregrinos escuchaban misa, recibían la bendición y partían por la sacristía hacia la puerta que da a la calle Villa Vieja. Así lo marcaba la tradición. Seguían por la plaza Santa Faz, calle Mayor, Portal de Elche, San Francisco, Maisonnave, Aguilera, avenida Orihuela, Plaza de la Luna y Vial de los Cipreses. Ese es el itinerario que la asociación quiere marcar, con el permiso de las comunidades de vecinos.


Si quieres obtener más información, puedes dirigirte a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Alicante:


Sede Social:
C/ Monóvar, 22
(Barrio San Gabriel)
03008 ALICANTE

Teléfono: 965104289

e-mail: peregrinos@encaminodesdealicante.org
www.encaminodesdealicante.org

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NUESTRA PROVINCIA EN EL RECUERDO: LAS TORRES DE LA COSTA

Treinta y siete, treinta y siete,
Son mis versos centinelas,

Son las torres de mi pueblo,
Que a sus costas festonean.
¿Quién os levantó,
romanos
o el alfer en lucha abierta;
o don Carlos, don Felipe,

las coronas en tus almenas?
¿Fueron los infestos mares?

¿Fue el velero que navega?

¿El corsario y el pirata,

o la paz y la cosecha?
Jose María Navarro


Felipe II, estuvo muy preocupado en fortalecer las defensas de las costas levantinas: “continuando los cosarios en fatigar los lugares marítimos de la costa de nuestro reino, llamados y favorecidos de los cristianos nuevos, vino Orden del Rey Felipe II que en toda ella a trechos se edificasen torres fuertes donde estuviesen guardas perpetuas que descubriesen y diesen avisos con fuegos y ahumadas, de si andaban cosarios y aún disparasen algunos tiros para que los pescadores se recogiesen”.
Y, aunque el duque de Maqueda ya las tenía diseñadas en los últimos años de Carlos V, fue recién ascendido al trono Felipe II cuando se mandó labrarlas: “en el año 1557, siendo Virrey de Valencia don Bernardino de Cárdenas, viendo el mucho daño y rebatos que davan los moros por las costas con las desembarcaciones, mandó, a costas de la Generalitat, labrar las torres de la costa de este reyno, para que puestas guardas en ellas, tuviesen cuidado de dar aviso con que los moros tornarían”.
Luego, Felipe II encargaría al ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli el reconocimiento de castillos y fortalezas para mejorarlos.
Realizada la visita e inspección en 1562, elevó al rey una “memoria de lo que su Mgd. mande proveer para la fortificación del Reyno de Valencia”.
Y recomendó, entre otras cosas:
-Fortificar los castillos porque estaban casi indefensos.
-Construir algunas torres.
-Edificar un fuerte en la Sierra de Bernia.
Y así se hizo.
Las torres estaban distribuidas estratégicamente a lo largo y ancho de las costas de nuestra provincia.
Casi dos siglos después, el conde de Lumiares, encontró en el Lugar de San Juan siete torres de defensa. Y en la Torre llamada de Cenia, esta inscripción: “me fesit de la ma de Frances ceni a XXIIII de maig mdI entre dos y tres aprés mig jorn uen ere: de tenir lo Dragut am los moros.”
En el año 1563, en Altea ya aparece una fortificación llamada Torre de Bellaguarda y comienza la construcción de una fortaleza en la Sierra de Bernia.
Las Atalayas de las montañas funcionaban de la siguiente manera: “las fustas hacen fuego en el mar de noche y aqel fuego responde a una montaña de Guadalest que llaman Aitana, y aquella montaña hace otro fuego, el cual responde a otra montaña que esta entre Seta y Planes, y de aquella montaña a otra hasta Segorbe.”
En la “Ordinacions” del duque de Maqueda, de esta época, aparece una verdadera cadena defensiva de castillos y torres-vigía o atalayas, aunque no todos fueron construidos en la misma época.
De las torres-vigía salían, en caso de peligro, los “atalladors” o “taülladors” (atajadores o avisadores).
EL “FORT DE BERNIA”
“A la parte meridional de la llamada por los del país serra de Bernia, en el término municipal de Callosa de Ensarriá y a 630 metros sobre el nivel del Mediterráneo se ven los restos del “fort”, o castillo, que se construyó aprovechando la pendiente mas suave de la empinada montaña.
El fuerte comunicaba por un sendero empinadísimo con ese lugar; se tardaba en subir más de una hora y en bajar la mitad de ella. Sus restos existían como hoy día en el año 1561, según afirmaba J.B. Antonelli, que visitó la montaña...encargado por Felipe II de reconocer el Reino de Valencia e informarle conforme a las instrucciones que recibió: señalar las partes fortificadas y aquellas que se debían fortificar, en evitación de posibles levantamientos de los moriscos y agresiones piráticas por mar.
De todo ello dio cuenta al soberano en la “Reltione della Montagna o serra di Bérnia”.
Ante estos informes, determinó Felipe II que se construyera la fortaleza de Bernia conforme a las trazas que dio Antonelli, que se conserva en el Archivo de Simancas.
En el Libre de memories...del Regne de Valencia se dice: “a 15 del mes de abril del any 1562 se comença a fundar en la Serra de Berniça una gran fortaleza para deffensió de los moros enemichs de nostra santa Fe Católica”. De sus materiales de construcción hizo un pésimo informe en 1575 el virrey Vespasiano Gonzaga Colona “porque la obra y artificio de ella no puede ser en el mundo peor...digna de un monasterio de frailes, parece una ermita de Monserrate.”
Tenía 8.000 metros cuadrados, fosos con puentes elevadizos de cadenas, iglesia, casas para el Alcaide, alférez, capellán, y artillero; aposento de los soldados de la galera, enfermería, carnicería, horno, almacénes de pólvora, de harina para 600 arrobas, de pescados y legumbres para los tiempos de cuaresma , de vino, y garitas y artillería.
Una vez expulsados los moriscos, por Real Carta fechada en Valladolid el 10 de noviembre de 1612, ordenó el rey Felipe III desmantelar el fuerte de Bernia.

info: Manuel Martinez Lopez.
"Piratas y corsarios en las costas de Alicante"

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EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

Goya, a quien los horrores de la guerra dejaron una profunda huella, plasmó en una lámina los temores y los miedos contemplados personalmente en las batallas entre soldados franceses y ciudadanos españoles durante los años de la ocupación napoleónica.
No necesitó mucho más.
Su visión de antaño, es también una visión actual.
Cuando la razón dormita, los miedos despiertan..
Lo atávico se despereza, los temores primitivos nos poséen...
Las pesadillas plagadas de engendros y fantasmas, de seres imposibles, de extraterrestres verdes y espectros que vagan errabundos nos invaden sin tregua...
Y esto lo podemos extrapolar a múltiples facetas de nuestra sociedad y nuestras vidas.
Porque el sueño de la razón, produce monstruos

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ALEJANDRO RAMOS FOLQUES: LA ARQUEOLOGÍA COMO VIDA

Nacido en Elche el 5 de Julio de 1906, Alejandro Ramos estudió la carrera de Derecho siguiendo, así, una larga tradición familiar de Registradores de la Propiedad.
No obstante, su verdadera vocación iniciada, ya desde pequeño, fue la de arqueólogo.
No en balde, desde muy temprana edad, pasó largas temporadas en la finca Villa Ilici, o de La Alcudia, coleccionando monedas y cerámicas que, con tanta frecuencia, aparecían en superficie. Todo aquello constituyó el embrión de lo que, con el tiempo, sería su colección arqueológica.
Años atrás, su padre había comprado aquella propiedad al Dr. Campello, finca ésta donde se había descubierto el famoso busto de la Dama de Elche.
Tras la muerte por aquel entonces del archivero municipal de Elche, D. Pedro Ibarra Ruiz, el Ayuntamiento pasó a adquirir su conocida colección de antigüedades ante lo cual, D. Alejandro Ramos, que acariciaba la idea de crear un Museo en aquella localidad, donó a aquella institución gran parte de sus propios materiales que hasta entonces poseía de cara a favorecer aquél proyecto.
De esta forma, en 1940, se inauguraba el Museo Arqueológico Municipal de Elche.
Comenzaba así, una etapa en la arqueología ilicitana y, paralelo a ella, en la trayectoria científica de nuestro investigador.
En 1948 se celebró en Elche el IVº Congreso Arqueológico del Sudeste Español. Ello, indudablemente, suponía un reconocimiento a la labor arqueológica de Alejandro Ramos Para aquel entonces ya había descubierto el famoso mosaico de “la Basílica” en La Alcudia.
Sus excavaciones en el yacimiento de La Alcudia las inició, oficialmente, a partir de 1933 y se puede decir que constituyeron el eje vertebral de su intensa actividad científica.
Cuarenta y nueve campañas de trabajos de campo le permitieron obtener una valoración global de aquella histórica ciudad.
Su talante abierto y generoso le facilitó la amistad con numerosas personalidades del reducido círculo de arqueólogos en aquella época. Así, entre otros, destacaríamos por su relación con los estudios ibéricos las figuras de D. Augusto Fernández de Avilés y Álvarez-Ossorio, surgida con motivo de sus frecuentes visitas al Museo de Alicante cuanto éste era Director del mismo.
Persona de gran cultura, desempeñó numerosos cargos oficiales de claro matiz cultural. Así, entre otros, podríamos destacar su nombramiento como Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona; miembro del Instituto Arqueológico Alemán y del Centro Internazionale di Recherche Storiche e Arqueologiche de Viterbo; Director Correspondiente del Centro de Cultura Valenciana y del Instituto de Estudios Ibéricos y Etnología Valenciana
Tan intensa actividad a lo largo de varias décadas, tanto en el campo de la investigación como de la museología, le hizo acreedor de sucesivas distinciones, entre las que podríamos destacar la Medalla de Oro de la Orden de Cisneros, o la Medalla al Mérito en el Trabajo concedida por el Estado.
Murió en Elche el 3 de junio de 1984.

EL YACIMIENTO

El yacimiento arqueológico de la Alcudia, se extiende a lo largo de una loma de casi 10 Ha. de extensión, situado a unos dos kilómetros de la actual ciudad de Elche.
El paraje, hoy lamentablemente modificado, no corresponde apenas con lo que fue en época antigua: una ínsula rodeada, de manera natural, por dos brazos del río.
Sesenta y dos campañas oficiales de excavaciones (1935-1977) han sacado a la luz importantes conjuntos de materiales y restos de construcciones, leve muestra de la enorme potencialidad del yacimiento. Recientemente la familia Ramos ha donado el Museo Monográfico a la Universidad de Alicante que, a su vez, ha comprado el área arqueológica creando una Fundación-Patronato.
Todo ello supone un cualitativo salto hacia adelante del yacimiento arqueológico de La Alcudia, probablemente, uno de los más representativos de toda la provincia alicantina y, con ello, de la Comunidad Valenciana en general.
La riqueza arqueológica del yacimiento arqueológico de la antigua Illici, explica el que, desde hace siglos, se recogieran testimonios escritos en torno a la aparición de materiales arqueológicos en la zona. De hecho, ya en el s. XVIII se acometieron notables excavaciones, comisionadas por la Corona, con motivo de un estudio sobre la Historia del Obispado de Orihuela hasta el punto que, todavía hoy, se guardan en el Ayuntamiento de Elche materiales por aquel entonces rescatados.
El descubrimiento el 4 de Agosto de 1897 del famoso busto de la Dama reavivó, como era de esperar, aquella larga tradición de rebuscas y excavaciones.
enlaces relacionados: LA DAMA DE ELCHE

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Palabras sobre Alicante... (V)

"Algunos amigos que pudieron salir de Francia, rumbo a México, antes de la ocupación, me dijeron que, al pasar de noche frente a las costas alicantinas, el barco que los conducía a Casablanca,... navegaba tan cerca, tan cerca de tierra, que vieron las luces de la Explanada de Alicante. ¿Las vieron realmente?... o las vieron en el pozo encantado de sus recuerdos, en cuyo fondo tiemblan las estrellas misteriosas de las noches de destierro?...

Carlos Esplá
"Viaje nostálgico a las playas del Postiguet."

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ALICANTE EN EL RECUERDO: LA FÁBRICA DEL GAS Y LA PLAZA DE GALICIA

"Esa pajarera enloquecida que es la calle Orense, en los largos atardeceres primaverales, con bandadas de niños que ríen, gritan, lloran, juegan... llenando de vida y alegría nuestro distrito. Esa plaza de Galicia, de cruceiro airoso y el césped más primorosamente cuidado de toda la provincia, fueron en otros tiempos no lejanos, la fábrica de gas."
Comprender la evolución y la historia de una ciudad es una actividad que puede realizarse analizando muchos aspectos distintos: sociales, culturales, urbanos... muchos de ellos se entrelazan íntimamente, hasta el punto de que unos no se dan sin los otros.
Pues bien, un apartado vital para la historia y el desarrollo de Alicante fue la creación de sus infraestructuras más esenciales, que fueron posibilitando su crecimiento, como la llegada del abastecimiento de agua potable, la luz eléctrica, o lo que nos ocupa ahora: el Gas, una fuente de energía vital a principios del Siglo XX, y cuya central se ubicó en las afueras del conjunto urbanizado entonces, terrenos que hoy se encuentran en pleno centro.
La revolución del gas intervino tanto en el desarrollo urbano y de la vivienda como en el social y legal: fue quizá fue el primer sector de inversión intensiva en España; y sin duda, el primer servicio que llego a las calles y a las casas, obligando, prácticamente, a inventar el derecho concesional, o creando sociedades por acciones, antes de la primera ley de sociedades anónimas.
Este avance tuvo una gran proyección social: las calles se pudieron iluminar con buena intensidad (any gran facilidad, restando peligrosidad por los maleantes nocturnos a las calles, y facilitando el trasiego a las primeras horas del día y la noche. Además, las viviendas pudieron comenzar a calentarse por calefacción, evitando las el humo y la necesidad de acopiar leña (a aquellos afortunados que podían disponer de este sistema...).
No sólo trajo mejoras directas, sino que propició la inversión en infraestructuras (desarrollo del puerto, de las carreteras, del ferrocarril, puestos de trabajo...) de las que se benefició toda la ciudad.




Exterior de la Fábrica de Gas. Se aprecia la chimenea, el depósito de Gas y toneles acumulados.


Dos imágenes del interior de la fábrica de Gas.

En España comenzó la industria del gas en Barcelona en 1843 con la constitución de la Sociedad Catalana del Alumbrado por Gas para alumbrar con gas producido a partir de la destilación de la hulla, las calles y plazas, pero también los domicilios particulares y los comercios.
Hubo unas cien fábricas de gas en toda España, que incluso después rivalizaron con la primera electricidad, pero inevitablemente, fueron desapareciendo progresivamente con el avance de la instalación de tendidos eléctricos y la producción energética, reduciéndose sus funciones a las de uso doméstico en cocinas y calefacciones.
Hasta los años sesenta del siglo XX, las fábricas de gas utilizaron el carbón como materia prima (con la consiguiente contaminación y suciedad que esto aportaba a la población cercana dentro delas ciudades). Posteriormente lo obtuvieron destilando nafta, un derivado ligero del petróleo.
Ya en 1969, comenzaron a llegar cargamentos de Gas Natural a España, también por Barcelona, de la mano de Catalana de Gas, S.A. y Exxon, inaugurando una nueva era, de gran expansión

Detalle de un plano callejero de Alicante de 1913 donde se aprecia el emplazamiento de la factoría.

La industria del gas en Alicante empieza en 1857 de la mano del Marqués de Salamanca, después pasara por una larga etapa francesa con la Compañía General de Crédito en España, y luego, la Compañía Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas, hasta la aparición en 1923 de Gas Alicante, S.A. que explotará la fábrica, de producción de gas a partir de carbón, realizándose el cierre definitivo en 1961.

Resaltado en amarillo: ubicación de la Fábrica del Gas.

Esta vital instalación civil (en rojo) fue claramente objetivo de los bombardeos en la Guerra Civil (puntos negros=explosiones)
Fotografía aérea de 1956, cuando la fábrica seguía en funcionamiento y el tren circulaba todavía por la actual Avenida de Eusebio Sempere.
Imagen del entorno ya urbanizado en el año 1978: la fábrica se ha desmantelado, se han construido los edificios y las plazas, y Óscar Esplá ha sustituido al antiguo barranco.
Estado actual del conjunto (fotografía del año 2006).

La denominada "Fábrica del Gas" se ubicaba en el extremo Sur del recientemente proyectado Ensanche de Alicante, rodeada de fábricas y almacenes, y ubicada frente a una refinería de Petróleo. Estaba muy próxima al Puerto, y frente a ella pasaba el ramal ferroviario de mercancías que conectaba el Puerto, la Estación de Ferrocarriles Andaluces (Benalúa) y la Estación de trenes de Madrid (MZA).

El día 14 de abril de 1861 se inauguró el servicio público de alumbrado. El acontecimiento fue celebrado con grandes fiestas populares, bandas de música recorrían la ciudad entre tracas y cohetes, quedaban atrás los tiempos del petróleo y el aceite, porque ya, desde Carlos III, que en 1780 autorizó la instalación de 470 faroles triangulares, que eran atendidos por los vecinos "para evitar los desmanes e incidentes que producían ciertos individuos amparados en la absoluta oscuridad", Alicante contaba con luz en sus calles para no "tindre que anar a fosques" o "a la llum del cresol" para salir de casa, por aquello de los incidentes y desmanes.

Durante el siglo en que la fábrica dio servicio de gas, hubo muchos cambios: en 1907 se modernizaron y ampliaron sus instalaciones, de la primera sociedad holandesa que la construyó, pasó a ser de la Compañía Madrileña de Alumbrado, y más tarde en 1923 ya se llamó Gas Alicante, hasta el momento de su desaparición.
La fábrica estuvo tan alejada del núcleo habitado, que las familias -armándose de valor- hacían excursiones y "berenaban pel camí" mientras comentaban los inventos de la época, tales como la luz eléctrica, que tímidamente empezó a funcionar en 1896 y se instaló totalmente en 1902.

El ferrocarril que venía del puerto, para enlazar con la estación de Murcia, tenía un ramal que iba a la estación de Madrid, entrando en ella por la esquina de lo que ahora es la Avenida de Salamanca con Avenida de Aguilera y que, por dentro del bloque comprendido entre Óscar Esplá y Churruca, cortaba con un paso a nivel con barrera, el tráfico de Reyes Católicos, y por ende la vía del tranvía que iba a Benalúa (
siendo este el motivo de crítica de la primera y famosa Hoguera de este distrito en el año 1928: Parada y Fonda).


Gasómetro con capacidad de 3.000m3 y 150 toneladas

Gasómetro desguazado en 1965


La actual Sociedad de Renta Inmobiliaria "Enrique Penedo S.A" se constituyó en Alicante el 28 de enero de 1923 con la denominación de Gas Alicante, S.A. y su fin social era la fabricación y venta de gas para alumbrado y fuerza motriz.
Con la llegada de nuevos medios energéticos se deja de fabricar gas y con el auge de la construcción en Alicante en los años 60, se cambia la denominación de la Mercantil y el fin social quedó de la siguiente manera "La Sociedad tendrá por objeto exclusivo la construcción y adquisición de fincas urbanas para su venta y/o explotación en forma de arriendo".
(En la imagen anterior, la calle Churruca esquina Eusebio Sempere en 1965)



Urbanización "El Parque" en proceso de construcción.

El Cruceiro presidiendo la Plaza Galicia en los años 70.

La fábrica se desmanteló por fin en 1956, al desaparecer las vías del tren. Fue tanta la alegría que los vecinos hicieron una hoguera y la quemaron "in situ". Nadie imaginaba entonces que aquella mole de hierro y el muro siniestro que la rodeaba pudiera llegar a ser una urbanización modelo, con espaciosas avenidas, aparcamientos, jardines, parque infantil, comercios, bancos, cafeterías, oficinas y varios consulados integrada con el Ensanche residencial de Alicante.

En 1965, se desguazó el gasómetro y comenzaron las obras de la urbanización "El Parque" por la empresa constructora "Pegama S.A." cuyo promotor, don Enrique Penedo, un orensano emprendedor, entusiasta y gran trabajador, consiguió que se inaugurara la Plaza de Galicia, en abril de 1969, cediendo gratuitamente 6.700 metros cuadrados para vía pública.
Esta fantástica obra comprendía 25 edificios con calle particular, 460 viviendas, 54 locales comerciales con garaje subterráneo (reservándose locales comerciales en las plantas de sótano, plantas bajas y entreplantas para su explotación en régimen de alquiler) entre las calles Pintor Aparicio, Arzobispo Loaces, Churruca, Eusebio Sempere, Orense y Plaza de Galicia.

Los arquitectos fueron: don Miguel López González, don Juan Antonio García Solera, don Juan Antonio Jordá Juan, y los aparejadores: don Fernando Cortés Davó, don José Yarza de San Pedro, don Salvador Cuvertoret Lucas y don Ernesto Bovet Esteve.
Bendijo la urbanización el Padre Manuel Giner y fueron descubiertas las lápidas que dan nombre a la plaza y a la calle Orense. Para tal acontecimiento, se desplazaron desde las cuatro provincias gallegas los presidentes de sus diputaciones y tal cantidad de personalidades de toda España, que sería largo enumerar. Grupos artísticos y folklóricos, vistiendo sus trajes regionales, pusieron su personalísimo sello en los festejos, y como broche de oro, las cuatro provincias gallegas nos regalaron un cruceiro de 8 toneladas, esculpido en granito por el escultor vigués don Raúl Comesaña, que con sus 7 metros de altura se alza en la plaza dando la bienvenida a nuestros visitantes.

Pocos metros separaban el final del parque actual del muro que rodeaba el conjunto de edificios con un gigantesco gasómetro ubicado precisamente donde hoy está la calle Orense, y cuya capacidad de 150 toneladas y 3.000 metros cúbicos, dio servicio de gas durante 100 años justos a la ciudad.

Este gran espacio urbano fue objeto de un diseño pormenorizado para evitar la densificación excesiva (era una manzana inmensa) y lograr aportar un espacio de interés para la ciudad en pleno centro, muy carente de plazas y jardines.
La desmantelación de esta fábrica y las adyacentes, así como la retirada de la vía del tren (para desplazarla hasta San Gabriel) y la urbanización del Barranco de San Blas, dio lugar a un conjunto que hoy en día está integrado en pleno centro comercial y financiero de la ciudad: la Plaza Galicia (sobre la fábrica de gas), la Avenida Eusebio Sempere (sobre el trazado de la curva del ferrocarril) y la Avenida de Óscar Esplá (sobre el barranco).

La reaparición del servicio con un nuevo y moderno producto, el gas natural, se realizará a partir del anuncio en 1988 de Compañía Española de Gas, S.A., perteneciente al Grupo Gas Natural, de un importante plan de inversiones para conectar Alicante a los gasoductos de transporte españoles. Son casi 150 años de cambio social desde el primer alumbrado público en las calles, y hasta llegar al confort en los hogares y energía de calidad, disponible para todos los sectores de la economía.







Puedes ver dónde estaba la Fábrica de Gas en nuestro mapa de Panoramio.

Información extraída del libro: Una Historia del Gas en Alicante. (DIONISIO GARCÍA DE LA FUENTE)

Textos e imágenes por cortesía de de Enrique Penedo y Carmen Sáenz Aymami

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LAS VÍRGENES TAMBIÉN LLORAN (II): PESTES, EXPULSIONES Y COCENTAINA

El siglo XVI no fue muy bueno para el Reino de Valencia.
¡Desde luego que no!
Comenzó con pestes, sublevaciones de "agermanats" y acabó con la expulsión de todos los moriscos.
El año 1520 fue especialmente horrible.
Una inmensa plaga de peste negra y una amenaza de desembarco de piratas berberiscos hizo temblar y tambalearse al propio Reyno de Valencia. Ocasión ni pintada para que los plebeyos desataran sus iras contra los nobles... eternos culpables de todo.
"La pompa de ellos conmovió gran parte de la gente plebeya a que se agermanase, y la fama de la nueva germanía corrió por todo aquel reyno".
La mayoría de las villas valencianas, entre ellas Cocentaina, se puso al lado de los "agermanats".
Pero, ¿y su bella virgen?
¿Con quién estaría?
Con el pueblo, por supuesto.
La Mare de Deu de Cocentaina lloró, como no podía ser de otra manera, junto a su pueblo.
Cuenta la leyenda, que la tabla dónde está la imágen de la Virgen fue pintada por el propio San Lucas.
¿Por qué no?
Y que fue un regalo del papa Nicolás V al primer conde de Cocentaina, Ximés Pérez de Corella, por su defensa de los Estados Pontificios contra Francesco Scorza.
Así sucedió el milagro: en la mañana del 19 de abril de 1520, Mossen Onofre Satorre halló el cuadro cubierto de lágrimas de sangre mortecina.
No una.
Ni dos.
Ni tres.
¡Veintisiete lágrimas!
La Virgen se ponía, de este modo, junto a los afectados por la peste.
Desde entonces, el pueblo la nombró patrona. Y la llamaron "La Mare de Deu del Miracle".
El 19 de abril, un año tras otro, Cocentaina sonríe a la Virgen.
27 "fogueretes" se queman delante del Convento de Clarisas que conserva la imágen.
Procesión, ofrenda de flores, desfiles y el "socarrat" dirigiendo la súplica al cielo.
¡Ay....!
¡Qué bonitas son las tradiciones!

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ALICANTE EN EL RECUERDO: LOS BALNEARIOS DEL POSTIGUET (III)

Continuación del artículo: Los Balnearios del Postiguet (I)
Los Balnearios del Postiguet (II)

"
El baño de mar puede tomarse por gusto o por prescripción facultativa, lo cual quiere decir que es medicinal, por cuya razón, no se debe abusar de él permaneciendo demasiado tiempo en el agua o excesivamente poco, pues lo mismo en uno que en otro caso, puede perjudicar al que se baña; el tiempo de duración puede ser desde 15 minutos a una hora según explicación de algunos doctores, pero hay que tener en cuenta el temperamento de cada persona; las hay muy gruesas que pueden resistir la hora indicada, y las hay delgadas que sólo pueden resistir 30 minutos. Por esto nos atrevemos a indicar que siempre que tengan que bañarse en el mar, se aconsejen de un médico de la localidad. Única manera de evitar erupciones y malestar por efecto del baño, que por falta del consejo de la ciencia, en vez de encontrar mejora en el organismo, puede entorpecerse por algún tiempo y causar los consiguientes perjuicios al que tal suceda"

CONSEJOS PARA BAÑISTAS EN 1900. (Javier Aller y Vicente)

Alicante era desde el siglo XVII un aliciente de descanso estival. En el Boletín de la Provincia del 20 de julio de 1834 se anunciaba una invitación refrescante para bañarse: “en la casa de madera con tres divisiones suficientes cada uno para una familia, que está colocado al lado del Muelle, a un profundidad de agua proporcionada para todas las edades”.
Las primeras instalaciones de este tipo no estaban en el Postiguet sino en la parte del puerto, frente a lo que fue plaza de Abastos (actualmente la Casa Carbonell). El presbítero Vidal Tur sostenía que durante la primera mitad del siglo XIX se instalaron dos casetas fijas en la orilla y otras flotantes dentro del mar.
En 1863, la obra de un cronista local, Nicasio Comillo Jover, registraba el ambiente que se creaba en estío en Alicante: “En los meses de verano le dan mayor movimiento los numerosos viajeros que acuden a nuestras playas en busca de un mar bonacible y de un clima templado, los cuales encuentran en la bahía de Alicante siete establecimientos de baños los más cómodos de España, por sus excelentes condiciones, y por estar construidos dentro del agua, a mas de veinte metros de la orilla”.
Sin embargo, las remodelaciones que se venían efectuando en el puerto obligaron a trasladar la oferta de balnearios al otro lado del Muelle: a la playa del Postiguet.
Se considera que los Baños de Simó (que recibieron después el nombre de "la Esperanza"), fueron los primeros en ocupar un lugar en la playa. Algunos años antes, en 1858, se había inaugurado la línea de ferrocarril que conectaba Madrid con Alicante, trascendental para el desarrollo futuro del turismo, ya que al público de cercanías y del resto de la provincia iba a sumarse en mayor cantidad el de Madrid y provincias interiores.
Se ha podio documentar la existencia de varios balnearios en las décadas de 1860, 1870 y 1880: el aludido la Esperanza, la Confianza (antes Neptuno), la Alianza, Ferrocarril, el Madrileño, las Delicias, la Estrella, Nuevo Neptuno, Diana, Ferrándiz y Guillermo, Almirante, Florida y la Rosa.
Algunos de éstos solicitaron licencia para su permanencia, no tanto para su apertura durante todo el año sino para evitar costes de montaje y desmontaje.
En 1878 el periodista Moja Bolívar centraba su atención en algunos balnearios, describiendo un espectáculo jocoso: “por las muchas sotanas que, desde el balcón, veo en sus galerías. Llámase La Esperanza, que indudablemente, es la virtud teologal a propósito para el verano, porque sabido es que el que espera ya está fresco”. Después pasaba a ocuparse de la siguiente instalación: “llamada la Alianza , sin duda, por significar el pacto que hombres y mujeres celebran al reunirse en unas mismas aguas”.
Pero en 1890 se puso también en funcionamiento un proyecto que, en realidad, se convirtió en revulsivo para el aumento de los turistas madrileños: el “tren botijo”. Se trataba de añadir una posibilidad más barata de emprender viaje hacia Alicante en trenes especiales. El primer "botijo" recorrió las vías el 20 de agosto de 1893; el último en 1917. El viaje era lento y excesivamente caluroso. Por ello sus pasajeros se acostumbraron a combatir inclemencias con provisión de botijos.
Cada verano, se organizaban seis trenes “botijo”: de julio a septiembre. La llegada a la estación de los “botijistas” (recibidos por comisiones municipales y bandas de músicas) solía ser espectacular por la cantidad de ocupantes que bajaban de los vagones. Se calcula que mientras hubo de estos trenes visitaban Alicante alrededor de 30.000 bañistas cada verano.
Para acogerlos, se había llegado ya en 1900 a la cifra de once balnearios.
Una guía turística de ese año los mencionaba por el orden que ocupaban en la playa. De derecha a izquierda, según se miraba al mar, se alineaban: "La Esperanza, La Alianza, Diana, La Estrella, La Confianza, La Florida, La Rosa, Las Delicias, Baños de Guillermo, El Almirante y Baños de Madrid."
Tenían portadas suntuosas que prestaron su perfil a numerosas postales con las que los clientes ponían al corriente de su llegada y estancia a los parientes lejanos; poseían accesos con barandas seguras y prometían interiores mucho más atrayentes que las antiguas casas de baño que les precedieron en el lado del puerto. Los balnearios ofrecieron un habitáculo donde despojarse de la ropa y ajustarse los bañadores de época, aunque no faltaban empleados de balnearios que aceptaban propinas de mirones malintencionados que se colaban en estancias contiguas con disimuladas mirillas por donde fisgonear las carnes de las clientas. Se bajaba luego por una escalerilla al agua y se ofertaban aparte, con fines terapéuticos, los baños de tina, baños de algas hervidas o simples baños de agua de mar caliente.
Como medida de ahorro existían abonos de nueve baños; no faltaban médicos (entre ellos Pascual Pérez, que llegó a publicar una obra en 1908 titulada Utilidad de los baños de mar) que aconsejaban la terapia bañista, muy aceptada en las creencia de la época para combatir la atonía, la anemia, el raquitismo, el remauntismo crónico o la dermatosis, entre otras dolencias.
Los chapuzones en el mar eran seguidos por espectadores que se concentraban en las balconadas más extremas. Todo un ritual, que comenzaba para el día de Corpus, al son de las campanas de San Nicolás, día en que, a modo de convocatoria, se decía aquello de “Poseu els Banys, Poseu els Banys”, que venía a ser como el pistoletazo de salida de la temporada.
En la segunda década del siglo XX, Francisco Figueras Pacheco los describía así: “Nuestros balnearios ofrecen el cuadro singularísimo de una airosa construcción, cuyo subsuelo es el mar, sobre el cual se extienden largos y elegantes salones formados por dos filas de cómodas casetas, que sendas galerías, a modo de balcones sobre las olas limitan exteriormente. Una breve escalera de ocho o diez peldaños, comunica el interior de cada casilla con el agua y permite a los bañistas bajar a ella con el menor número de molestias”.
Un caso especial fue el Diana. Permanente desde 1876, consiguió ser el más lujoso. Su promotora fue una comadrona conocida como la Campanera, casada con el campanero de la Iglesia de Santa María. La mujer cobraba cinco pesetas por asistencia. Debió ser una profesional solicitada y ahorradora, pues con la ayuda de una concesión ministerial, pudo levantar un balneario que se adentro en el mar ciento cincuenta metros. En 1919 acondicionó un restaurante en la parte final de la estructura. Por sus tarifas, el Diana no era apto para “botijistas”, que recalaban en el resto de balnearios más populares. Un alto porcentaje de los asiduos al Diana se hospedaba a poca distancia: en el Hotel Palas (antes denominado Simó). Además de la galera y el restaurante, el Diana ofrecía los tradicionales baños, así como venta de periódicos, postales y similares. Se alquilaban bañadores, toallas y salvavidas.
En agosto de 1938, varias bombas incendiarias destruyeron tres cuartas partes del balneario, quedando a salvo el restaurante. Tres días después se incendió lo que quedaba, cerrando una historia con muchos años de esplendor.
Como el Diana, otros balnearios quedaron destruidos, con sus restos y pilares de madera sobre la playa. La mayoría no reaparecieron ya, con lo que podía darse por culminada su etapa más memorable.
El turismo posterior vería renacer, todavía, los nombres de La Alianza y la Alambra, con fachadas distintas, hasta que en 1969 se optó por retirarlos.
En principio, iban a mantenerse los balnearios, beneficiarios de concesiones administrativas que caducaban en 1985, en el caso de La Alianza, y el 2015 en el caso de la Alhambra, pero la importante reforma del paseo de Gómiz cambió el rumbo de los acontecimientos al tiempo que surgían críticas al mantenimiento en pie de los balnearios.
La suerte estaba echada.
Cuatro millones de pesetas le costó al Ayuntamiento la expropiación; los gastos de demolición los asumía el municipio, mientras que a los propietarios se les permitía aprovechar los materiales retirados y se les respetaban los compromisos de sus restaurantes para las comuniones de mayo.
La imagen de los operarios retirando piezas de La Alianza y la Alhambra fue el punto final de una larga historia.
Una larga historia además , a la que bañistas, mirones y empleados ligaron, alguna vez en sus vidas, momentos inolvidables.
Una de las últimas imágenes de los balnearios, y muy curiosa por ser de las primeras a color. Podemos apreciar los últimos dos balnearios fijos, y el turismo que ya invade nuestro Postiguet desprendido de pudores y timideces, bañándose en el agua directamente, tostándose al sol y tomando refrescos en los chiringuitos. También es muy curioso observar el Raval Roig, el Cocó y la Sangueta, muy distintos a hoy en día.

Antigua postal tomada desde el Castillo de Santa Bárbara, donde podemos ver el antiguo arbolado del otrora frondoso Paseíto de Ramiro y hasta 9 balnearios en hilera.

info: Revista "El Salt", cedida amablemente por nuestro compañero Juan desde su web "El Mortero". Las 4 primeras imágenes que ilustran este reportaje proceden de las colecciones particulares de José Ferrandiz Lozano, Basilio Martinez y Carmen Santacruz, así como de los fondos gráficos y bibliográficos de la Biblioteca Gabriel Miró.

Puedes conocer la curiosa historia de Doña Violante y los Baños del Postiguet

Y también puedes ver dónde estuvieron localizados en nuestro Mapa de Panoramio

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NUESTRA PROVINCIA EN EL RECUERDO: BENASAU

Tras el serpenteante y angosto puerto de Confrides, llegamos al valle que forman la sierra de Aitana, la sierra de Serrella y la sierra Dels Plans, por el que discurren los ríos Seta y Frainos.
Merece la pena ir adrede.
El primer pueblo con el que nos encontramos es Benasau, nombre inequívocamente árabe. El hecho de ser un asentamiento morisco provocó que se despoblara en gran medida tras la sublevación de Al-Azraq y su posterior expulsión.
En 1535 pasó a depender de la Rectoría de Alcoleja de la que se separó posteriormente.
La población de Benasau ha ido decayendo progresivamente desde los 728 habitantes con que contaba en 1860 hasta los 196 que refleja el censo de 2.002.
La localidad es pequeña y se extiende junto a la carretera que, desde Alcoy, lleva a Callosa d´en Sarriá.
El principal patrimonio histórico y cultural de Benasau lo conforman la Iglesia de Sant Pere (construida en el S.XVIII y recientemente restaurada), la torre del Palau dels Barons de Finestrat (única construcción que aún queda en pie de lo que fue un palacio fortificado) y la ermita de Santa Maria dels Àngels d’Ares que data del S.XVII-XVIII.
Cerca de Benasau, tenemos un buen motivo de excursión en un pequeño despoblado morisco llamado Ares del Bosque.
Aquí os dejamos unas fotos en el Recuerdo y en la Actualidad de ambos lugares:


INFO Y FOTOS: Ayuntamiento de Benasau y El Ojo del Tiempo en la Provincia de Alicante

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EL ARCA DE NOE

Se tendría que llamar de otra manera.

"El arca de Serafín".
Pues este maravilloso paraíso naturalista es obra de ese hombre.
Serafín Domenech.
El Arca de Noé es un centro que hace la labor en España de acogida y recuperación de animales salvajes procedentes de zoos, circos, casas particulares, etc, previamente incautados por el SEPRONA, Aduanas o donaciones de particulares que buscan ofrecer una vida digna al cachorro que un un dia acogieron y que ya no pueden seguir teniendo.
Por lo tanto, este Centro ofrece una última oportunidad a aquellos animales que, habiendo caido en la desgracia de nacer y vivir cautivos, se encuentran troquelados física y/o psíquicamente por el ser humano, resultando imposible el devolverlos a su medio natural, e incluso a veces, ni siquiera convivir con otro individuo de su misma especie.
Este Centro, dentro de sus modestas posibilidades, intenta ofrecer a estos seres irrecuperables una forma de vivir lo más parecida posible a su medio natural, tratando de que puedan ser "felices" dentro del problema con el que conviven.
Además, aunque siempre se lleva un proceso de socialización cuando llega un nuevo individuo, su ubicación en un grupo es muy peligrosa, debido a que en la mayoría de los casos, estos animales son muy territoriales, lo que puede dar lugar a graves luchas entre ellos, y en algunos casos hay que instalarlos en nuevos recintos, lo que duplica el gasto del Centro y reduce la capacidad de albergue del mismo.
La formación continuada de sus empleados, se basa normalmente en estudios etológicos y veterinarios, con la finalidad de ofrecer a los especímenes la mayor calidad de vida posible.
El criterio de aceptación de ejemplares, se basa en el grado de "no ser queridos por nadie". Es decir, que tienen preferencia los viejos, enfermos, decomisados o cedidos por quienes ya no lo pueden tener.
Por lo tanto, el Centro ofrece una alternativa seria al sacrificio del animal.
Uno de los objetivos inmediatos es cerrar sus puertas a las visitas públicas; planificando únicamente un calendario de visitas educativas y guiadas, tan solo ciertos dias al año. La exposición continuada a las visitas públicas, pueden generar en los especímenes, problemas síquico (ansiedad, estrés, anorexia, etc), dificultando la adaptación de los nuevos ejemplares acogidos, así como la recuperación de los enfermos.
El Centro Arca de Noé está reconocido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat Valenciana.
Se encuentra situado entre las localidades de Benimantell y Guadalest, y a unos 24 Km de Benidorm.
Pero, como hemos dicho, el Centro está dirigido por el naturalista, Serafín Doménech Sánchez; el cual a dedicado los últimos veinte años de su vida a la protección y rescate de todo tipo de animales silvestres.
Además, en los últimos quince años, ha impartido programas educativos, tanto en conferencias como en diversos medios de comunicación y tanto nacionales como europeos, cuyo contenido ha sido:
-Sensibilización sobre las consecuencias de la intromisión del ser humano en el medio natural de diferentes especies.
-Problemática entorno a la "moda" del animal salvaje en cautividad.
-"Bienestar" del animal salvaje en cautividad
-Sicología, educación y bienestar de los animales domésticos.
-Diferencias basicas entre animal doméstico y animal salvaje.
-Exposición, mediantes diapositivas, videos o DVDs de casos reales de especímenes acogidos en el Centro, donde se informa acerca de la degeneración física y psíquica de los animales salvajes, al ser utilizados como "mascotas" o ser condenados al cautiverio.
-Lucha contra la tenencia de animales salvajes en cautividad, a excepción de causas realmente justificadas como sería la recuperación de animales heridos, la imposibilidad de su reintroducción en su medio natural, o la cría en cautividad de animales en peligro de extinción siempre utilizando como padres ejemplares imposibles de reintroducir.
info: Proyecto Gran Simio

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Mini-Reto: ¿Cuál es cada uno de los Balnearios?

ACTUALIZADO
Después de conocer y observar todos los detalles de las fotografías que tenemos de los Balnearios del Postiguet (artículo 1 y artículo 2), queremos invitaros a un pasatiempo veraniego, para que entre las fotos y los recuerdos de vosotros, nuestros lectores, seamos capaces de identificar uno a uno, los balnearios de esta fotografía:

Recordaremos que los 4 fijos que siempre permanecían instalados eran Madrid, La Alhambra, La Alianza y Diana, y que llegaron a haber hasta 7 de temporada (no tenemos ninguna foto de los 11 juntos por ahora...) : La Confianza, La Estrella, La Rosa, Delicias, Guillermo, Almirante y Florida (no tendrían por qué estar por este orden).


Contesta en nuestros comentarios y envíanos tus fotos a alicantevivo@ono.com!!

ACTUALIZADO:
Según datos de una turista en 1900, el orden de los balnearios de derecha a izquierda, mirando hacia el mar era el siguiente: "Esperanza - Alianza - Diana - Estrella - Confianza - Florida - Rosa - Delicias - Guillermo - Almirante - Madrid"
Desconozco la veracidad del documento, pero es lo mas oficial que tenemos hasta la fecha

2

LOS BALNEARIOS DEL POSTIGUET (II)

Continuación del artículo: Los Balnearios del Postiguet (I)

Antes incluso de aquellos pioneros que venían en el tren botijo, hubo otros muchos turistas que comenzaron a descubrir las bondades de los "baños de mar y de sol" que brindaba nuestra tierra.
En 1875, un inglés publicaba un relato sobre el verano, la gastronomía, el hospedaje, el tabaco, el puerto y el mercado en una carta enviada al diario "Times".
Este pequeño relato nos describe tanto los baños como el ambiente de actividades que los rodeaba, y la rutina diaria de aquellos que venían en vacaciones a Alicante y se hospedaban en las pensiones del entorno del Ayuntamiento y el Paseíto de Ramiro:
"Los bañistas toman sus habitaciones por un mes o seis semanas, no en chalets privados como es costumbre en los sitios ingleses de baños, sino en las fondas o en las muchas casas de huéspedes en que abundan las poblaciones españolas de algún movimiento. En la casa de huéspedes la vida es más barata que en la fonda, pero las dos comidas de mesa redonda, a las 11 y a las 6, son casi iguales en ambos establecimientos.
El gasto del hotel, incluido el pequeño dormitorio y las dos comidas diarias varía de uno a uno y medio duros, siendo el valor del duro como unos cuatro chelines y seis peniques de nuestra moneda.
Si se toma chocolate o té por la mañana, o se piden vinos o cerveza, esto se añade al gasto. El almuerzo a las 11 es un abundante lunch que consiste en pescado frito y cuatro o cinco principios de otros guisos más suculentos con vino y frutas de estación, sin aumento de precio. La comida de las seis es parecida con la adición de sopa y dulces.
Copmo regla general un viajero inglés que necesita algo para fortalecer su estómago antes de la hora del almuerzo, especialmente si toma su baño, su vaso de cerveza o vino escogido, puede muy bien acomodarse pagando dos duros al día."

Este inglés aseguraba que "el español nunca se queja de los alimentos, y aunque se los sirven de cualquier modo, siempre los recibe de la manera más alegre del mundo".

Con dobles y largas faldas, a la orilla del mar en el Postiguet entre 1900 y 1905. Este era el aspecto que antiguamente tenía un bañista o un paseante de playa.

Tras probar los balnearios, decidió describirlos así:
"Después de las seis de la mañana es de todo punto imposible el descanso: Cada cual se viste y se compone. El mercado ha empezado también (el antiguo Mercado de la Plaza del Mar), los pequeños vehículos y caballerías cargados de frutas y verduras convierten la calle en una verdadera Babel. Entre siete y ocho, todo el mundo toalla en mano baja a las casas de baños.
Son una especie de galería de casetas vistosamente pintadas que en dos alas se adelanta en el mar sobre caballetes de madera o de hierro, y con unas escalerillas para bajar hasta el agua.
Uno de los lados está destinado a las mujeres. Por regla general, los hombres son buenos nadadores y se separan largo trecho de la orilla, teniendo muchas veces a reserva un bote salvavidas que les sigue a cierta distancia.
Después del baño se da una corta vuelta por el paseo de palmeras que se extiende por la osta, se compran los periódicos, se contempla el sol, los buques a la carga, el árabe castillo del cerro..."
Tras un paseo, observa que "se discuten las materias más frívolas con extraordinaria animación, y se vuelve al hotel para hacer la tertulia a los dueños y pasar de este modo el tiempo hasta la hora del almuerzo. Concluido éste, se toca el piano y se haraganea hasta el mediodía. Desde la una a las seis, la fonda parece un cementerio; todo el mundo duerme la siesta".

En primer término vemos la estación clasificadora de ferrocarriles del puerto, en que se efectuaban, además, maniobras y aparcamiento de vagones. Posteriormente se utilizaría como apeadero del Trenet. Al fondo vemos los balnearios permanentes.

Algarabía similar a la que hoy podríamos encontrar en una de nuestras playas en cualquier domingo de Agosto.


Perspectiva del Paseo de Gómiz entre 1925 y 1930. Se observa una playa estrecha y descuidada, con los balnearios sobre la arena y el agua.

Vistas de la fachada marítima con los balnearios en el Postiguet.
Vistas de la hilera de Balnearios.

Balneario de La Alianza.

Vista del Balneario Diana desde el actual Paseo de Gomis.

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LOS BALNEARIOS DEL POSTIGUET (I)

De Madrid vino un Almirante
llamado Guillermo Delicias
tuvo relaciones con Rosa Florida
perdio la Confianza
y se caso con Estrella.
Tuvieron tres hijas
que fueron Alhambra,
Diana y Alianza.
(Poema Tradicional Alicantino sobre los Balnearios del Postiguet)


Aunque la afición por los baños de mar era todavía escasa en la ciudad (la mayoría de los alicantinos no pasaba de nueve baños al año, y tomados de "Virgen a Virgen", es decir, del 16 de julio al 15 de agosto, según aconsejaban los médicos de la época) los balnearios de la Playa del Postiguet aparecieron ya en 1864 y constituyeron, hasta 1960, un elemento muy característico de la playa de Alicante.
Su número máximo fue once, de los cuales siete se desmontaban al terminar la temporada estival.
Estaban dotados de casetas para diversos tipos de baños, incluídos los de "algas", gimnasio y restaurantes.
Debemos de tener en cuenta que durante la primera mitad del siglo XX, existió una clara vinculación del veraneo con la balnetoterapia, favorecida extraordinariamente por la mejora de la red de comunicaciones (trenes y carreteras). Junto a ello se desarrolló la idea del descanso invernal, manifestada por la preocupación científica de prodigar la excelencias del agua de Alicante.
Ante la necesidad de dar a conocer las "maravillas" de nuestra ciudad y su clima, se realizó un gran esfuerzo en la construcción de dichos balnearios.


Los balnearios eran un prodigio de técnica y construcción. Se levantaban sobre columnas de hierro, hincadas en la arena y empotradas en un cimiento de mampostería hidráulica para otorgarles seguridad. Constaban de dos partes esenciales: la entrada (a modo de puente sobre pilastras, que salvaba la primera zona de arena y algas de la playa) y la plataforma (que solía ser rectangular, con un salón central que recibía el sol por todos sus frentes y tragaluces).
Las formas arquitectónicas de los balnearios conjugaban las funciones higiénicas y de ocio, con unas connotaciones diferentes de las formas tradicionales. En algunos casos estos edificios participaban y se impregnaban de los valores estéticos imperantes en el momento, pero es sin duda en sus fachadas donde mejor se plasmaba el caracter de esparcimiento y donde se pretendía representar artificiosamente unas estructuras fastuosas.

Los balnearios que permanecían estables todo el año eran:
"La Alhambra"
"Diana"
"La Alianza"
"Madrid"

Los balnearios desmontables fueron:
"La Confianza"
"La Estrella"
"La Rosa"
"Delicias"
"Guillermo"
"Almirante"
"Florida"

Los últimos en desaparecer, allá en 1966, fueron "La Alianza" y "La Alhambra". El motivo, un terrible accidente al derrumbarse la balconada de uno de ellos.
Antes de dejaros con las imágenes de dichos balnearios, una última anécdota: el Balneario Diana fue parcialmente restaurado en 1937, tras ser destruído en uno de los bombardeos fascistas acaecidos en nuestra ciudad.
Y, ahora, os dejamos con nuestras fotografías en el recuerdo.
Esperamos que os gusten.











En las dos fotografías superiores podemos ver los baños de mar junto al balneario "Diana" entre 1900 y 1905.
En primer término, el balneario Diana, a principios del S. XX, que años después fue consolidado y remozado, sustituyéndosele la balaustrada por otra de obra.
Fotografía realizada en torno a 1915, donde se ven los balnearios y la escuadra inglesa fondeada fuera del puerto, al ser España neutral en la I Guera Mundial.
Fotografía realizada entre 1915 y 1920, con el Balneario Diana recién restaurado.
Posteriormente, sufriría una destrucción parcial en uno de los bombardeos que sufrió Alicante en 1937, y una nueva recontrucción.



Perspectiva del Postiguet a finales de los años 40.
















Poema: Gentileza de nuestro "quinto Beatle", Juan.

Continúa en el artículo: Los Balnearios del Postiguet II

Puedes conocer la curiosa historia de Doña Violante y los Baños del Postiguet

Puedes ver dónde estuvieron localizados en nuestro Mapa de Panoramio

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EL BARRANCO DEL INFIERNO (II)

Artículo anterior: "El Barranc Infern (I)"

Por desgracia, no pasa año sin sobresaltos con el mencionado barranco.
Excursionistas poco avezados en montaña y con poca preparación en barrancos, se adentran en estos vericuetos repletos de malezas, angosturas, paredes verticales y acantilados difíciles de superar, en donde un día de descanso se puede convertir en tragedia.
Muchas veces hemos oído que, gracias al cabecilla de la excursión, muchos aventureros se han salvado del desastre. Sin embargo, nosotros pensamos lo contrario: por culpa de irresponsables, más de uno ha encontrado la peor de las muertes en este maravilloso paraje de la naturaleza.
Para cualquier persona que lleve algunos años a sus espaldas el montañismo o senderismo, guiando a sus amigos a través de rutas alicantinas, sabe que en el Barranco del Infierno, una hermosa mañana se puede convertir en un desastre irreparable.
Son ya demasiadas las desgracias ocurridas como para no estar avisados y conocer cuándo se puede recorrer su cauce y cuando es una insensatez. Todos conocemos la alerta meteorológica de "posibles lluvias torrenciales en la Marina Alta o Alcoia", frase habitual en los informativos.
Veamos qué puede ocurrir en en Barranco del Infierno en este supuesto.
Como otros tantos cursos de agua, este rio/barranco tiene varios nombres. Su primer bautizo es "Barranc d´Alcalá" pues nace en la población Vall D´Alalá. Un pequeño circo montañoso recoge las escorrentías de la Solana, Atzubia, Forques y Carascalet, un receptáculo de 7 km. cuadrados. Allí los arroyos confluyen e inician los caminos hacia el Mediterráneo.
Discurre al principio junto a unas antiguas corralizas. Estos apriscos jalonan el recorrido del río, pero siempre emplazados a una distancia prudencial del cauce. Diríamos que las veredas que los unen marcan el límite de la sensatez, la frontera de la seguridad ante una avenida torrencial. Se trata de los corrales de Atzubia, de Penya Altas, etc...
A medida que avanza el río, el relieve se complica y el agua serpentea y encaja entre murallas pétreas. El primer estrangulamiento importante lo ocasionan la Peña Maset y el Peñón del Aguila. Un corte profundo, aunque corto, de unos mil metros de recorrido longitudinal con un acantilado de 600 metros de altura.
Este corto estrecho ya anuncia lo que va a suceder..... no sin antes cambiar su nombre por EBO, al discurrir el río mansamente por dicho valle, recorriendo los placenteros y verdes llanos en donde el pueblo se asienta.
En este lugar una amplísima cuenca vierte al río por innumerables arroyos. El curso del agua sigue mansamente su camino, cuando súbitamente el relieve cambia de fisonomía. El río, ahora muy acrecentado, se adentra por “els Aspres del barranc” que, como su nombre indica, señala la aspereza del lugar: cuatro kilómetros de cantiles infernales.
Entonces el recorrido se convierte en un cuello de botella. El cauce se encajona entre elevadas paredes perpendiculares, en muchos puntos insalvables. Bastará una tormenta repentina con aguacero fuerte para que el siniestro estrecho se convierta en una trampa mortal.
En este punto, nuestro encomiable Cavanilles propuso, en el siglo XVIII la construcción de un embalse que aprovechara el agua. El informe que elevó al rey decía así:
“uno de los mayores barrancos del reyno es el llamado Infern (...) Sería largo describir su curso con los precipicios, quebradas y abismos que presenta. No he visto en el reyno sitio más oportuno para hacer un pantano. Es el Estrecho de Isbert y tiene en la base 4 metros y en la superior 8,35...”
En resumen, este último tramo es un embudo de 4 kilómetros de longitud, encajonado en la roca y que se cierra con un pequeño portillo.
El efecto de una lluvia intensa se ve multiplicado debido al gran estrechamiento del cauce, lo que provoca una de las subidas de agua más rápidas de España. Incluso hoy en día es más pronunciada que antaño, pues el rey hizo caso a Cavanilles y construyó la citada presa:
La Presa d´Isbert.
Sin embargo, no pensemos que “Infern” tiene que ver con la presencia de diablos, calderas de fuegos fatuos o llantos de condenados... Fue el citado Cavanilles quien aclaró el topónimo: la lengua ibérica describía este barranco ise/be/er (que significa “base estrecha”). Más tarde operó la habitual transformación b>f, originando el término “isfer”, que el propio populacho cambió a “infern”.
De este modo, una barranquera angosta, de paredes perpendiculares, hermosa y única, la gente la convirtió en un infierno.
No olvidemos pues, que nuestro “Barranc d´Infern” no es más ni menos peligroso que cualquier otro barranco de España.
En todos encontraremos cortados rocosos en donde un río se encaja profundamente.
Si hubiese una amenaza de lluvia, no seamos insensatos y dejemos la hazaña para otro día.
info: JUAN LUIS ROMÁN DEL CERRO

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LA LEGALIZACION DEL PCE

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.
Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.
Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.
Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.
Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.
Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.
Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
(Ismael Serrano. "Papá Cuéntame")



Texto completo del manuscrito de la declaración de Santiago Carrillo tras la legalización del PCE)
«Acabo de conocer la legalización del PCE. La noticia me produce la misma satisfacción que van a sentir millones de trabajadores y demócratas en España. Es un acto que da credibilidad y fortaleza al proceso de marcha hacia la democracia. Ahora lo indispensable es que los demás partidos sean también legalizados y que se llegue a una auténtica libertad sindical. La clase obrera y los trabajadores de la cultura van a poder hablar, por fin, en nuestro país, con su auténtica voz. Yo no creo que el presidente Suárez sea un amigo de los comunistas. Le considero más bien un anticomunista, pero un anticomunista inteligente que ha comprendido que las ideas no se destruyen con represión e ilegalizaciones. Y que está dispuesto a enfrentar a las nuestras, las suyas. Bien, ése es el terreno en el que deben dirimirse las divergencias. Y que el pueblo, con su voto, decida. Para ello hace falta que la legalización de los partidos esté acompañada de auténticas libertades y de un trato no discriminatorio en los medios de comunicación estatales».

Santiago Carrillo vivía clandestinamente en Madrid.
Aún así, convocó una conferencia de presa el 10 de diciembre de 1977, que era como una provoc
ación.
Aunque sus palabras fueron
conciliadoras, dejó entrever que, si se permitía al PCE participar en las elecciones, su partido colaboraría en la elaboración de un contrato social que permitiese hacer frente a la crisis económica. Dada la influencia comunista en CC.OO. y dado el hecho de que el descontento de la clase obrera era una de las razones por las que incluso los franquistas habían contemplado la necesidad de reformas, se trataba, evidentemente, de una oferta significativa.
Carrillo fue detenido después de l
a rueda de prensa, pero fue liberado ocho días después. Si no hubiese sido liberado, habría quedado dañada la credibilidad liberal de Adolfo Suárez. La liberación de Carrillo fue uno de los más importantes pasos en favor de la legalización del PCE.
En tanto que se aceleraba el progreso de la democratización, la desesperación del búnker se iba agudizando. Inmediatamente después de que Suárez hiciese su primera declaración referente a su compromiso con el cambio, había comenzado un intento muy bien orquestado para desestabilizar a España según las líneas de acción de la extrema derecha en Sudamérica y en Italia.
Un presunto grupo marxista-leninistra escindido, el GRAPO, infiltrado o manipulado por la derecha y por elementos de la policía, comenzó su actividad con una campaña de atentados con bombas, para pasar luego, después de que el referéndum había demostrado que existía un apoyo popular masivo al cambio, al secuestro de dos prominentes figuras del establishment, el presidente del Consejo del Reino y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia Militar.
El 24 de enero de 19
77, terroristas de ultraderecha asesinaron a cinco personas, de las que cuatro eran abogados laboralistas comunistas, en la calle Atocha.
El PCE hizo un llamamiento a la serenidad y organizó un despliegue gigante de solidaridad, en silencio, durante los funerales de las víctimas (foto 1). La demostración de la fuerza y disciplina del PCE no sólo impresionó a Suárez personalmente, sino que gran parte de la hostilidad popular a la legalización del partido se desvaneció ante su respuesta autocontrolada a la tragedia. Una delegación de dirigentes de la oposición negoció con Suárez y, a cambio de promesas de actuación contra la violencia del búnker, ofreció una declaración conjunta gobierno-oposición denunciando el terrorismo y haciendo un llamamiento al pueblo para que apoyara al Gobierno. Fue uno de los mayores triunfos de Suárez. No sólo su respaldo popular se vio reforzado, sino que recibió la izquierda como perteneciente a las fuerza democráticas de la nación.
En febrero dio comienzo el proceso de legalización de los partido políticos. El escollo mayor lo representaba el PCE. Para el búnker y el ejército, la legalización del comunismo significaba echar por la borda aquello por lo que habían combatido desde 1936. Por otro lado, Suárez tenía que estar de acuerdo con la oposición en que la democracia no podría ser completa se excluía un partido de la importancia del PCE. Además, tanto él como los demás partido confiaban en que, al haber llegado con retraso a la palestra, el PCE dispondría de un apoyo popular menor del que esperaba.
El 27 de febrero Suárez estaba ya preparado para verse con Carrillo. A cambio de la legalización, Carrillo aceptó reconocer la monarquía, adoptó la bandera monárquica y ofreció su cooperación para llegar a un futuro pacto social. Para refrescar la memoria al Gobierno sobre la capacidad del PCE para organziar un escándalo internacional si quedaba excluido de las elecciones, el 2 de marzo Carrillo hizo de anfitrión en el Hotel Meliá-Castilla, de Madrid, al recibir a Berlinger y a Marchais, que iban a asistir a una cumbre comunista. El 9 de abril, cuando la mayoría de la élite política y militar se hallaba fuera de Madrid por las vacaciones de Semana Santa, Suárez anunció la legalización del PCE.
Esto condujo a la última y más seria crisis en el camino hacia la democracia. El almirante Gabriel Pita da Veiga, ministro de Marina, presentó la dimisión como protesta por la legalización. Se rumoreó que los ministros de Aviación y del Ejército y cierto número de jefes militares importantes habían dimitido también. Ciertamente, la hostilidad del ejército contra Suárez será desde entonces un hecho, y, como mostrarán los acontecimientos de 1981, nunca disminuirá. El Consejo superior del Ejército encajó la noticia de la legalización con una demostración de reticente disciplina y patriotismo. El Rey y Gutiérrez Mellado hubieron de trabajar duro para contener la crisis.
Con un ánimo algo alarmado, la comisión conjunta de la oposición y del gobierno elaboraron una ley electoral. La campaña se desarrolló en una atmósfera de fiesta popular, que recordó a muchos el advenimiento de la segunda república en 1931. Los carteles, los mítines y los programas televisivos llevaron la campaña hasta un número sorprendentemente elevado de españoles. Votaron dieciocho millones de personas, casi un 80 por 100 de todo el electorado, y aproximadamente un 90 por 100 de éste votó claramente por el cambio.
El régimen de Franco llegó realmente a su fin el 15 de julio de 1977. El fin había estado cerca durante muchos años, pero había faltado el método. La creciente decrepitud del sistema franquista había sido algo obvio durante años: desde los últimos sesenta, un número cada vez mayor de antiguos franquistas comenzó a darse cuenta de ello.
Y comenzó un proceso bidireccional. Por una parte, se hcieron diversos esfuerzos para adaptar el franquismo a las nuevas circunstancias sin cambiarlos fundamentalmente. Solís, Carrero y Arias lo intentaron, uno después de otro, y uno después de otro naufragaron ante la oposición del búnker y ante los propios instintos esencialmente franquistas. Por la otra, los repetidos fracasos en realizar la reforma convencieron a cada vez más amplios sectores de la oligarquía económica, de los monárquicos liberales y, a veces, de los franquista inteligentes, de que su supervivencia dependía del cambio.
Así, los ideales de la oposición, alimentados desde
1939, acabaron siendo compartidos, si bien de forma moderada, por algunos de sus enemigos de antaño. Lo que faltaba era un método por el cual pudiese llevarse a cabo la transición de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre. En 1976 pareció todavía como si el enfrentamiento fuese inevitable. Si esto no fue así, hay que atribuirlo a la habilidad de Adolfo Suárez, a la sensatez y moderación desplegadas por Felipe González y Santiago Carrillo, a los cuarenta años de lucha de la oposición para mantener en pie las ideas democráticas y vivos los ideales, y sobre todo, al buen sentido de la gran mayoría del pueblo español.

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ALICANTE EN BLANCO Y NEGRO (I)















VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

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ALICANTE EN EL RECUERDO: Y AHORA... ¡LA FIEBRE AMARILLA!

¡Y nos quejamos de la gripe!
¿Verdad?
Ya no hay enfermedades como las de antes... ¡por fortuna!
Y es que nadie recuerda en la ciudad la terrible fiebre amarilla.
Sí, ya sabéis, la enfermedad transmitida por el mosquito Haemagogus y que causa fiebre alta, cefaleas, nauseas, vómitos, diarrea, melena, coma y muerte.
Pues bien, una epidemia galopante de fiebre amarilla causó estragos entre la población de Alicante en el año 1804, provocando la muerte de 2500 personas.
La epidemia duró dos meses, pero sus consecuencias fueron devastadoras: acabó con la vida del 18% de la población.
A principios del siglo XIX, Alicante era una ciudad dedicada a la actividad portuaria, que mantenía muy buenas relaciones comerciales con el Caribe.
Las primeras fiebres y picaduras de "mosquitos raros" (seguidas de procesos diarréicos y vómitos nada comunes), alertaron a las autoridades sanitarias, que pronto recomendaron el establecimiento de un cinturón de seguridad (bajo vigilancia militar armada) para evitar la expansión de la enfermedad.
El censo de la época cifra en 13.957 los habitantes de la ciudad, y la fiebre amarilla acabó con la vida de 2472 de ellos.
Cerca de 3000 personas consiguieron emigrar a tiempo, las sanidades se desbordaron, la ciudad carecía de centros para atender a los afectados, los enfermos eran sometidos a cuarentena en pequeños lazaretos improvisados y los cadáveres se depositaban en fosas comunes en la ladera del Benacantil.
La mortalidad entre los hombres dobló a la de las mujeres, y la fiebre acabó con la vida de los jóvenes más robustos.
El temor al contagio llevó a la insolidaridad de la población sana, que se negó a trabajar o ayudar a los enfermos.
Las autoridades, entonces, obligaron a los presos comunes a actuar de enfermeros en improvisados hospitales, como el de San Francisco, localizado en la actual Plaza de la Montañeta. Los reos recibían como pago una rebaja en sus penas y algo de dinero.
La epidemia no afectó por igual a la provincia. Mutxamel y Santa Faz se libraron de ella, mientras que en San Juan y Villajoyosa los fallecidos se amontonaban a decenas.
¿Y los políticos?
Pues...., como siempre.
Se pusieron a buen recaudo.
De los ocho ediles de la ciudad, se sabe que tres cambiaron de residencia, uno falleció y a otro le atacó el paludismo.
Lamentable y poco solidario.
Política, a fin de cuentas.

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EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ALBATERA

El Campo de Concentración de Albatera fue uno de los más duros que hubo en España al final de la Guerra Civil.
Se instaló en lo que fue un antiguo campo de trabajo de la República. Inaugurado el 24 de octubre de 1937 por el ministro de justicia Manuel de Irujo, tuvo una capacidad de tres mil personas. En este campo de trabajo los internos realizaban, básicamente, labores agrícolas. "Obra de dignificación social", sería la definición que de ellos haría el diario El Luchador, el 16 de octubre de 1937: "van llegando a Albatera los primeros grupos de presos políticos destinados a este Campo de Trabajo, que dentro de poco será oficialmente inaugurado. El fundamento moral que inspiró la creación de estos campos para penados (es) la de incorporar a la vida de trabajo, a los que hasta ahora habían vivido la existencia parasitaria de verdaderos convidados sociales".

La República sacó de las prisiones a "sus traidores" para que pudieran incorporarse a la vida activa, de manera que cuando consiguieran la libertad "puedan hacerlo con los honores de hombre moderno, que gana su existencia con la cooperación de su labor a la obra nacional".
Según la Memoria Anual Reglamentaria del Campo de Trabajo del Segura (Sección de Albatera) que se elaboraba desde la inspección gubernativa, y cuya entrada al registro general del Ministerio de Justicia se fecha en el 21 de marzo de 1938, podemos destacar que se constatan las obras de construcción de barracones en los que se estima la habitabilidad de "unas dos mil personas." Entre los diversos apartados que constan en el informe, encontramos uno dedicado al tipo de trabajo que realizaban los presos, siendo éste, fundamentalmente, el de las "labores agrícolas". No podemos saber con seguridad la realidad de estas afirmaciones, pero algunos de los presos que estuvieron allí durante la II República alabaron las buenas condiciones de habitabilidad y que "se designa el trabajo de cada penado, según su edad, conocimientos específicos y cualidad física."
Pero terminó la Guerra Civil.
Y los vencedores mancillaron no sólo el nombre del Campo, sino su utilización.
El gobierno franquista se
limitó a aprovechar el cerco de alambre y alguna estructura habitacional.
El resto, fue un infierno.
La Hoja Oficial de Alicante (28 / IV / 1939) cifraba en seis mil ochocientos a la población reclusa en Albatera; mientras que la memoria anual de 1938 hablaba de la posibilidad de albergar a dos mil personas. Obviamente, la última fuente estima esa cifra respecto a las estructuras habitacionales; sin embargo, los presos de 1939 se instalaron en el terreno que circundaba los barracones. Entre los testimonios, las cifras oscilan llegando incluso a hablarse de 20.000 ó 30.000
En cuanto a la alimentación, se trataba de un menú que ninguno de los supervivientes a conseguido olvidar: pan y sardina. Con el paso del tiempo y con un número de presos sensiblemente disminuido, el racionamiento evoluciona de las sardinas y el pan a un plato de caldo de lentejas.
Aunque este plato ya había sido común para algunos presos en el Campo de los Almendros, no menos denigrante resulta el hecho del estado de las letrinas. A pesar de que entre las instalaciones republicanas hay constatación de la existencia de servicios, nunca éstos fueron utilizados por los presos del franquismo que, durante los primeros días, realizaban sus necesidades en cualquier parte. Para resolver el problema que había provocado la alarma en la dirección, mandaron abrir zanjas en el terreno a modo de letrinas. Éstas se situaban justo debajo de las alambradas, con lo que conllevaba otras consecuencias indirectas el acercarse a ellas, ya que según nos indica un superviviente, "a cada preso le pertenecía un número y un grupo. Así pues, como medida antifuga se dictaminó que se fusilaría al número anterior y posterior que correspondiera con respecto al del fugado. Así, se conformaba una red de vigilancia interior con toda la fuerza que esa dominación psicológica y de enfrentamiento entre los reclusos conllevaba para los vencedores".
Además de estos asesinatos, también se cometían otros merced a las conocidas como sacas de los falangistas o ruedas. Tanto en este lugar, como en otros centros de similares características, era un hecho habitual el que grupos de falangistas y caciques venidos de diferentes lugares viajaran a estos campos en busca de enemigos políticos paisanos que habían sido reclamados y de los que, una vez encontrados, ya no quedaba ni rastro.
Sobre las formas en que encontraron la salida estos supervivientes, podríamos escribir largo y tendido, ya que se debieron a causas muy heterogéneas: desde el traslado por enfermedad, pasando por el traslado a prisión; hasta la fuga, tras una ambigua medida burocrática ejercida desde el campo, mediante la cual dejaban a salir a los presos con la condición de que se presentaran ante el alcalde de su ciudad.
Los centros penitenciarios fueron el siguiente destino de los reclusos republicanos que sobrevivieron al campo de concentración de Albatera, que no de exterminio, a pesar de que así ha sido denominado por muchos autores; ya que no era el objeto de estos campos el del exterminio (a pesar de que se diese lugar a ello, en determinados momentos, en función de la criminalidad de los individuos o de la llegada de grupos falangistas) sino el de la humillación, el uso de la fuerza de trabajo y la represión de la moral.
El concepto de exterminio se refiere al asesinato masivo, como bien sería aplicable a campos nazis, pero no a este elemento concreto del franquismo.

TESTIMONIO DE UN SUPERVIVIENTE
Llegaríamos al muelle de carga de la estación ferroviaria de Alicante donde había preparado un tren de transportar ganado. Jamás podríamos pensar que aquel tren sería para nuestro traslado. ¡Qué poco conocíamos a nuestros enemigos ! No podíamos imaginar que la mente humana fuera capaz de concebir tanta maldad. Inmediatamente se nos ordenó subir a los citados vagones, la mayoría de ellos con el estiércol de haber transportado ganado, donde tuvimos que acomodarnos de una manera inverosímil, ya que además de aquella suciedad, nos obligaron a introducirnos en cada vagón hasta 90 y 100 personas. Solíamos ofrecer alguna resistencia porque era materialmente imposible ponerse en pie, pero para ellos aquello no era un problema, lo resolvían dando culatazos con los fusiles o pinchando con los cañones de las metralletas, consiguiendo herir a varios, hasta introducirnos tantos cuantos querían en cada vagón. El veneno propagandístico que les dosificaron a aquellos los “muy católicos” sacerdotes Tenientes curas, tenía que dar el fruto apetecido, a unos sátrapas sin conciencia ni sentido humano. Enfundados en sus siniestras figuras de hombres malvados y con el complejo de supersoldados, sonreían mefistofélicamente ante nuestra desgracia, con miradas de fieras sedientas de sangre humana. Nuestro futuro no podía tener horizontes más lúgubres ni más fatídicos. Una vez dado el parte de precintado de vagones, la superioridad dio órdenes de marcha. Silbó la máquina del tren y seguidamente se puso en movimiento el convoy, como una oruga negra deslizándose por el camino de hierro, avanzando con dirección desconocida. Dejábamos atrás barriadas alicantinas y muchos bellos paisajes que en otras circunstancias nos hubieran deleitado. La máquina bufaba por el esfuerzo que realizaba, tirando del gigantesco reptil con su mercancía demasiado barata, sin que nadie, absolutamente nadie, nos dedicara una despedida, aunque con tristeza, que podía haber sido el revulsivo alentador para aquella juventud prisionera que iba muriendo lentamente, perdida en la selva vil de aquel trágico momento. Era la repetición de hechos llenos de generaciones, donde no hay piedad para el vencido, sin importar la inocencia ni el dolor que produce la tragedia. El tren caminaba lento, parecía querer alargar la existencia de sus viajeros, cogiendo bajo sus ruedas el tiempo para encerrarlo en las ánforas de los recuerdos. Habíamos perdido toda noción de tiempo y lugar de donde podríamos encontrarnos, y creo recordar que en la estación de Elche se detuvo el convoy unos momentos para extraer, de las entrañas de los vagones malolientes, tres muertos por asfixia. Nadie se inquietó, nadie objetó una sola palabra. Eramos insensibles a nuestro propio dolor. Se bajaron a las víctimas y se dejaron tendidos en el andén de la estación. El tren continuó su lenta marcha, como dolido de las bajas producidas. Nosotros, los prisioneros, íbamos impávidos, encadenados a nuestro dolor, exhibiendo al mundo democrático nuestra tragedia y también, por qué no decirlo, nuestras formaciones sociales y convicciones arraigadas en lo más profundo de nuestro ser, que nos mantenían firmes en nuestras ideas libertadoras. Al poco tiempo de su lenta marcha, un letrero y un silbido de la máquina nos anunciaba que estábamos en Albatera. Definitivamente se detuvo la gigantesca oruga negra y se nos echó abajo a punta de fusil y metralletas. ¿Quiénes esperaban en la estación a la expedición de prisioneros ? Los espadones y matones con algunos clérigos que ostentaban la representación de la España que comenzaba a nacer. La soldadesca no paraba de gritar y gesticular, amenazando siempre con fusilamientos masivos si no obedecíamos sus repugnantes gritos. Pero no todos pudimos bajar en aquella estación, ya que otros dos prisioneros habían perdido su vida pasando a las listas de mártires desconocidos. Dos víctimas más que quedaban en el andén de la estación, gritando a los países “democráticos” la ruta que había llevado el tren de la muerte. Así se iba escribiendo una nueva página de la historia de España, donde se enarbolaba el lema de “amaos los unos a los otros”. Aquellos hechos se grabarían en nuestras almas, dejando profundas huellas que no hemos podido borrar. Todo aquello nos parecían visiones de otros mundos, era como si el dolor y la crueldad tuvieran que ser necesariamente hermanados a nuestras vidas miserables, a nuestras cortas existencias. ¡Por fin el campo !. Sí, el “Campo de Albatera”, el campo que iba a servir para exterminar a los prisioneros de guerra, a los que estábamos predestinados a saciar la sed de venganza y la sed de sangre de los que habían triunfado, los que se regocijarían torturándonos, para arrancar mil gritos de dolor para su criminal satisfacción. El campo en un cuadrilátero rodeado de doble fila de alambradas y en su parte exterior, cada diez metros aproximadamente, había un emplazamiento de ametralladoras, servidas por soldados de los Regimientos de San Quintín y San Marcial ; esto no deja de ser una casualidad, que las fuerzas militares que debían tener la custodia del Campo y que iban a tener un vil comportamiento, llevaran los nombres de mártires y santos de la Iglesia, lo que nos obligaba a suponer la decidida participación en la represión que se empezaba a producir. En el interior del Campo, a derecha e izquierda, había unos barracones de madera, sucios y destartalados, que parecían estar construidos a propósito para la tortura psíquica. Huelga decir que la poca comodidad que se nos pudiera ofrecer no tenía cabida en aquellos lugares. El Jefe del Campo, como fiel pretoriano, ordenó que formásemos para decirnos, por si lo ignorábamos, que éramos prisioneros de guerra y debíamos estar sometidos a las ordenanzas militares y formar tantas veces como se nos ordenara, informándonos que los intentos de evasión los castigaría con fusilamientos masivos. Todos íbamos tomando conciencia de que se nos había encadenado a una situación de terror, pero aún así, confiábamos en que comenzaríamos una nueva etapa en la quietud de aquel cuadrilátero, que aunque sin prados ni vegetación, se limpiarían nuestras pupilas de aquella carroña humana que nos guardaba y vigilaba, ensuciándonos sólo con su presencia. Se solían oír lamentos llenos de indignación, que se escapaban de gargantas rotas y acongojadas por la traición y el engaño. Aquella juventud triste y sin sonrisas ni esperanzas, nos fuimos familiarizando con lo peor, hasta convencernos de que nuestra libertad sólo la tendríamos con nuestra muerte. Aquel comportamiento sórdido e inhumano no dejaba de ser el inicio de una nueva era que traía para nuestro país, en la punta de las bayonetas con la persecución sistemática y el crimen organizado para exterminar a los vencidos, no sólo política y socialmente, sino también como personas. ¡No hay peor tragedia para los pueblos, que los gobierne un hombre que se olvida que es hombre!. Todos los días desfilaban ante nuestro silencio decenas de prisioneros fallecidos por hambre. Aquel ambiente estaba sobrecargado de negros nubarrones, proyectando sobre nosotros sus negras sombras de exterminio. Se sucedían la horas sin que nadie dijera algo que nos diera la ilusión de que íbamos a superar aquella tremenda situación. A todos nos acosaba la idea de que moriríamos de hambre y de sed. Desde la fecha que habíamos ingerido las hojas y el fruto en formación de los almendros, nada había pasado por los vacíos estómagos de la mayoría de los prisioneros. Un toque de corneta lanzado al aire dentro de aquel recinto, nos hizo pensar en que se nos llamaba para darnos algún alimento. Pero no que lo que nosotros, pobres de nosotros, habíamos pensado. Se trataba de la retreta y a los pocos minutos el silencio, para que en el Campo no se oyera ni una sola palabra de protesta. Arañando como pudimos en la tierra, tuvimos que acomodar nuestro cuerpo al terreno o viceversa, ya que era el lecho que quizás aquella noche acogiera nuestro esquelético cuerpo para la eternidad. En aquellas terribles condiciones aseguramos que aquel recinto seguía devorando a los hombre moral y materialmente, la muerte representaba para nosotros un acto de liberación. Aquella trágica noche no parecía tener la sucesión de un nuevo día, la alborada no terminaba de llegar. Pero sí, cuando el alba nos dio con sus imperceptibles hilos dorados, pudimos contemplar aquel cuadrilátero sembrado de personas, traspasados de dolor y con los rostros denodados, dándonos la desagradable impresión del patetismo que para nosotros había representado aquella noche. Aquella visión en conjunto era apocalíptica y daba la sensación de que todo había terminado para el género humano. Era, en fin, una primera noche a la que iban a sucederle muy pocas para muchos de los prisioneros que estábamos allí. Constantes ráfagas de ametralladoras nos indicaban que no debíamos movernos hasta que no se nos ordenara. Un toque de corneta hizo callar a las ametralladoras y volvernos a nosotros al movimiento corporal y a la realidad que estábamos viviendo. Se nos ordenó formar en filas de tres, con la advertencia de que nadie se moviera porque ello daría lugar a perder la ración de comida de todo el día. Pero ¡oh, paradoja ! en lugar de darnos la comida, empezaron a revisarnos, a todos los prisioneros, una comisión integrada por falangistas uniformados, un sacerdote y un militar de alta graduación. A medida que se nos iba pasando revista, reparaban en algún que otro de los detenidos, y cuando era identificado como conocido o paisano de los comisionados, lo aislaban al pabellón número uno. Así una vez, así muchas veces hasta localizar a los desgraciados que tenían que llenar el citado barracón. Después cada cual se imponía su propio silencio, ahogando en su dolor la desgracia de su juventud y de su vida destrozada, porque sólo quedaba una etapa que cubrir : “Las Palmeras”. Allí se torturaba hasta dejar a los hombres hechos monstruos, para después asesinarles. ¡Ay palmeras altivas de las inmediaciones del Campo de Albatera ! Fuisteis testigos mudos de los mil gritos que tuvo el dolor, y testigos también, de un largo capítulo de horror de la Historia de España. El desamparo de la víctimas les hacía mas vulnerables, para que los malvados pudieran saciar su sed de venganza, su sed de odio y su sed de sangre. Vosotras, palmeras altivas, veíais los ojos desencajados de los que iban a ser despiadadamente torturados, buscando en vosotras el refugio y consuelo que no podíais dar, e impasibles presenciabais la danza macabra de la muerte. Contemplabais a personas destrozadas por las torturas, y en vuestras sombras eran abandonados cuerpos sin vida de criaturas que no habían cometido más delito que no compartir el ideario político de los que triunfaban. Nunca jamás se podrá describir no palabras los gritos de amargura y dolor arrancados con las torturas de que eran objeto. Soy de los que practican y propagan el perdón de todas las manifestaciones de la vida, pero perdonar no significa olvidar, porque entonces la Historia no tendría razón de ser, habría perdido todo su sentido, concienciando de los fallos del pasado para corregirlos en la medida que fuera posible. Un pueblo sin historia es un pueblo que nace cada día, y todos sus errores deben ser tolerados por su infantilismo y por su desconocimiento del pasado. Pero, eso sí, ha de ser veraz, clara y comprensiva, ya que ella, la historia, puede cambiar el rumbo de los pueblos. Es por esto por lo que recordamos que las páginas negras de la Historia de España fueron escritas durante los años 1936 a 1943, como consecuencia de una sublevación cívicomilitar, provocada por todas las instituciones Administrativas y Militares contra su propio pueblo. ¡Qué tremenda tragedia la del pueblo español ! ¿Qué irracionalidad más monstruosa les animaría para realizar aquel fenómeno, olvidando que somos hijos de la misma especie y cabalgamos todos a lomos del mismo planeta ? ¡Empecemos desde ahora a ser humanos, a ser solidarios y, en definitiva, a amarnos todos un poco más!. Las formaciones de los prisioneros en el Campo eran cada día más frecuentes. Nuestras vidas pendían de un insignificante y débil hilo, que se podía romper con una simple mirada de nuestros visitantes. Así vegetábamos una hora y otra hora, pendientes a cada formación ser apartados para ir al barracón. Por fin la comida. Se nos ordenó que cada 20 prisioneros nombrásemos a un delegado, que se haría cargo de la comida para todo el grupo. El delegado se presentaba al lugar que se le ordenaba y volvía con la ración siguiente : una lata de sardinas de 125 gramos y un chusco de 200 gramos, para cada 5 personas. Esta ración, aunque parecía destinada a ser diaria, por razones que nadie entendía, se nos entregaba cada dos o tres días. Pese a esta burla nadie hizo ninguna protesta, siendo conscientes de que con esta cantidad de alimento lo que se pretendía era mantenernos con vida hasta la llegada de las fatídicas comisiones. Otro capítulo no menos importante era el agua para beber, pues llevábamos varios días sin probarla y no podíamos evitar aquella deshidratación que se nos estaba produciendo. La sed y el hambre destrozan todos los valores humanos, por muy sólidos que estos sean. A los pocos días de estar en Albatera, independientemente de las constantes visitas que se nos hacían, se empezaron a recibir en las oficinas del Campo, informes de peligrosidad de los allí encerrados. Los solían enviar Ayuntamientos, Falanges y Guardias Civiles, sin tener la seguridad de que los nombres que remitían estuvieran en aquel lugar. No obstante, se pregonaban los nombres y apellidos y si alguno oía el suyo y se presentaba, inmediatamente era apartado al barracón número uno, para que estuviera preparado para cuando lo reclamara la Comisión. Para facilitar el trabajo de localización de prisioneros le añadieron al Campo otro cuadrilátero de un tamaño similar al que nos encontrábamos. Estaba custodiado por las mismas fuerzas y se comunicaban ambos espacios por unas puertas grandes de alambre. Cuando llegaban a por prisioneros nos traspasaban de uno al otro apartado, para después de situados en la misma puerta de salida, los comisionados nos hacían desfilar de dos en dos por delante de ellos, en aquel pasillo de la muerte. Huelga decir que el prisionero que era identificado tenía las horas de vida contadas. Aquella caza de hombres indefensos era inhumana y tremendamente marcada por el espíritu de exterminio. La actitud de aquel comportamiento tan refinado de crueldad llegó a cotas inimaginables. Si alguna Comisión de las que nos visitaba no encontraba a sus desgraciadas víctimas, escogía del barracón a unos cuantos de los allí retenidos y en las palmeras próximas, los torturaban y después los asesinaban para saciar su sed de odio y de venganza. El eco de aquella tragedia se ahogaba en aquel recinto sin que trascendiera, aunque nadie podía hacer nada para auxiliar a las víctimas. A los pocos días de darnos la primera comida, llamaron a los delegados de grupo y se les hizo entrega de un bote de lentejas de 125 gramos y un chusco de 200 gramos, siempre para cada cinco personas. También se anunció que se nos daría agua, cosa que sólo con el anuncio ya nos hizo sentirnos un poco optimistas. Se nos había olvidado en aquel momento la tremenda ola de dolor que nos estaba hundiendo en el abismo de la desesperación. Pero en medio de aquel desolador panorama, brillaba dentro de nosotros la luz insignificante de la esperanza, porque creíamos (¡tremendo error !) que no desaparecería la obra cultural, hecha de siglos, para convertirla en humeantes y fantasmales ruinas. En aquel campo de exterminio “celebramos” el VIII Aniversario de la II República Española, ¡desgraciada fecha para los prisioneros ! Hubiera sido más humano hacer una matanza colectiva con todos nosotros antes de someternos a aquel tormento permanente de las interminables visitas de tanto siniestro personaje, con insultos crueles, asegurándonos que sería el último aniversario para casi todos los desafortunados prisioneros. Desde luego, aquel día fue festejado por los crueles enemigos mofándose, torturando y masacrando. Después nos solían decir que debíamos estar satisfechos por ser una fecha señalada para nosotros. Aquel día sufrimos lo indescriptible, bajo la sanguinaria actitud de unos desalmados personajes. El hecho de burlarse del dolor de indefensos prisioneros sólo podía tener un calificativo que dejamos en el aire, ya que en aquella actitud era un reto a dos mil años de civilización. Una ligera lluvia comenzó a caer en aquella trágica tarde, tiñéndola de oscuros presagios, para darnos patetismo al momento que estábamos viviendo. La lluvia nos fue liberando de aquella barbarie horrible de dolor y de muerte. Pero al aumentar su intensidad encharcó el Campo, anegando nuestro lecho de descanso, y quizás de muerte. Para muchos de los que ya estábamos cargado de fiebre, aquella lluvia empezó a minar nuestro débil estado físico de tal manera que, tendidos en la tierra, (o por mejor decir, en el barro) pensábamos sobre aquella situación, sin poder sacar consecuencias positivas que nos animaran en nuestra lucha interior por sobrevivir. Al quedar exánime por la alta temperatura que debió alcanzar mi fiebre, solía oír llover y llover, cayendo sobre mi cuerpo el bálsamo refrescante del agua, como si fuera algo que quisiera darme más vida para seguir sufriendo. Pero llegó un momento en que me encariñé tanto con el fin de mi vida que aquello lo veía como un hecho revolucionario, que me liberaría de las vejaciones de aquel monstruoso calvario. Pese a mi delirio febril, me di cuenta de como se me transportaba, junto con otros prisioneros, sin saber donde nos llevarían. Después de un largo y accidentado viaje, llegamos a un lugar donde se hizo con nosotros una parodia procesional para exhibirnos y vejarnos aún más. Nuestra insensibilidad fue aumentando hasta convencernos de que éramos los designados para la inmolación. ¡Era el frío fatalismo que nos empujaba al sacrificio de nuestras vidas ! La cóncava bóveda celeste parecía mostrarse más lejana, más solo y más triste. Todo parecía más sombrío porque seguíamos siendo despojos de la pasada esclavitud y nos estaba prohibido pensar en la idea socrasanta de la fraternidad y la libertad, para no inquietar a los potentados que pudieran levantar con sosiego sus alcázares repletos de lujo a costa de la miseria del pueblo, como en tiempos medievales. Sin duda los españoles estábamos predestinados a inaugurar el cementerio del mundo, donde se empezarían a enterrar las libertades de los humanos. ¡Amantes de la cultura y el progreso, seguir vuestra honrosa obra sin olvidar que el silencio de hoy será rasgado por los gritos universales de Paz y Libertad del mañana!.

Manzanares, Octubre de 1982. Juan CABA GUIJARRO.

DOCUMENTAL SOBRE EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ALBATERA








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LÉXICO ALICANTINO X: EL SUFIJO -ET/ -ETA

Paraeta, Esmorçaeta, Pobret, Pobreta, Tipet, Charraeta...

El sufijo -et / -eta se combina aleatoriamenta con -ito / -ita (que es el propio castellano) para todos los alicantinos. Sin diferenciación.

Como informaba nuestro magnífico Alonso Zamora Vicente, el sufijo latino –ittu da -et/ -eta: sufijo que, por otra parte, común a todos los territorios de lengua catalana. Y aquí no podíamos ser menos, si bien es cierto que desde el Vinalopó a la Vega Baja se utiliza junto con el -ico / -ica de origen aragonés y que hoy es tan distintivamente murciano.
¿Nunca os habéis preguntado por qué la plaza es de la Muntanyeta y no de la Montañita? ¿Y por qué todo el mundo dice Montañeta? Por castellanización (o alicantinización, todo sea dicho) del sufijo. Un sufijo propiamente catalán (o valenciano... sin polémicas, por favor) se ha castellanizado en nuestra provincia. De esta manera, no decimos muntanyeta, como sería lo lógico, sino "montañeta", utilizando el lexema castellano montañ- al que hemos añadido el sufjo catalán -eta.
Es propio del habla alicantina entremezclar ambas lenguas para dar, como resultado, palabras o expresiones propias alicantinas. Una koiné perfecta, amigos.

Anterior entrega:
Léxico Alicantino IX: CHA, CHE, CHEI

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PAQUITO EL CHOCOLATERO

Sin saberlo, estos días suena por toda España (y quién sabe si más allá de nuestras fronteras) una archiconocida canción -pachanguera y festera donde las haya- compuesta en nuestra provincia.
Amigos, jóvenes, mayores, niños... todos han bailado alguna vez juntos al ritmo de Paquito el Chocolatero.
Esta canción (casi himno festero) es un famoso pasodoble español compuesto en 1937 por Gustavo Pascual Falcó para las fiestas de Moros y Cristianos del pueblo alicantino de Cocentaina.

Paquito el chocolatero era en realidad el cuñado del autor: Francisco Pérez Molina, hermano de Consuelo, la esposa de Gustavo Pascual Falcó. Debido al oficio de sus padres, que vendían chocolate junto a otras especies, eran conocidos con el sobrenombre de Chocolateros. Francisco, era conocido en el pueblo como Paquito El Chocolatero.

Paquito nació en Cocentaina en 1905. Tenía una vocación: las fiestas de moros y cristianos, que junto a la música, eran su vida. De ahí que Paquito y Gustavo fraguasen esa amistada que les inmortalizaría a los dos. Son las dos caras de una misma moneda: en una el músico, en la otra el festero.

Esta canción ha llegado a adoptarse como señal de identidad de la cultura festiva española, habiendo pruebas de ello bastante chocantes. De hecho es una de las canciones que más derechos de autor generan en España, y han llegado a denominar el pasodoble como "embajador universal de la música valenciana".
Aquí puedes escucharlo y comprar su partitura (que no tiene letra oficial).


El verano del 37 transcurre con cierta calma en Cocentaina. Gustavo disfruta los días de vacaciones junto a la familia de su mujer. Los tres hermanos, con sus respectivas familias, veraneaban en una casita a los pies de la sierra Mariola. Gustavo solía escuchar en la radio los acontecimientos de la guerra y escuchaba también música, su buen oído musical hizo que tomase como costumbre, el trasladar a papel pautado aquellas melodías que escuchaba por la radio.

Paquito, su cuñado, cogía la caja y Gustavo el clarinete, y era entonces cuando las ideas plasmadas en el pentagrama se interpretaban.

Una tarde, Gustavo le enseña a su cuñado Paquito tres composiciones musicales, y le dice: "la que más te guste te la dedicaré". Paquito las escucha con atención y sin dudarlo elige un pasodoble, alegre y dianero, que rima bien con su carácter festero. Este pasodoble, es el que hoy conocemos como “PAQUITO EL CHOCOLATERO”. Gustavo, gran observador, supo captar la personalidad de su cuñado y amigo.
El pasodoble guarda en su interior la sensibilidad festera, la alegría de ese mundo fantástico en el que año tras año nos sumergimos.
Como Paquito, ese festero que añorando la magia de esos días, era capaz de hacerles sentir a los demás la ilusión de esos momentos con una simple charanga familiar y una escuadra de niños, en unos momentos en que la guerra parecía destruirlo todo.

El verano finaliza y Gustavo es llamado a filas. El nuevo soldado se traslada a Alicante, en donde después de pasar la revisión médica ingresa en el Hospital Militar; donde no le practican ninguna intervención quirúrgica, ni cura alguna, sólo reposo y soledad. Al final, mediante un pariente, consigue regresar a casa, es dado como soldado no útil pero tiene que permanecer en su casa todo el período que dure la guerra. Al finalizar la guerra, la vida vuelve a tomar su marcha normal. Gustavo, un tanto recuperado después del reposo obligado reanuda su trabajo en la fábrica de Riera. Se había acostumbrado ya de tal manera a tener el tiempo libre para dedicarlo a la música, que adoptó el hábito de llevar siempre encima unas hojas de papel pautado y un lápiz. Cuando en el trabajo le venía la inspiración plasmaba sus ideas en el papel, a las que después daría forma. Su sensibilidad al ritmo era tal que era capaz de transformar los ruidos metálicos y sordos de las máquinas en notas musicales. El tiempo de componer ha empezado.
“Paquito El Chocolatero” no fue sino la chispa que prendió un gran fuego en su interior. La personalidad musical de Gustavo está encuadrada en un movimiento renovador, se rompen los primeros moldes. En esta lucha ilusionada por abrir caminos, brilla con luz singular el nombre de Gustavo Pascual Falcó, compositor todavía mal entendido por los críticos, pero un genio para la música festera.

En una entrevista, su hijo afirmaba que este pasodoble "trajo una nueva forma de acompañar al festejo. Para las entradas invirtió el orden de los músicos. Delante, los instrumentos que se oyen menos y detrás, los más fuertes. Es lo más importante que aportó a la música".

Con los años, la obra se popularizó, pero un día la familia, explica el hijo, "tuvo que reivindicar su nombre, porque su obra estaba inscrita con otras referencias". En su intento por recuperar la obra de su padre, la familia consiguió únicamente "el 50 por ciento de los derechos. El otro 50 por ciento es de una editora de música", esgrime Gustavo Pascual, quien asegura que esto "genera algunos beneficios por derechos de autor, pero no es para tanto."

El pasodoble es una pieza sencilla, pero indispensable en las fiestas de Moros y Cristianos. Su originalidad emana de esa fuerza interior que el público descubre al momento. No importa que ese público desconozca nuestras fiestas, que sea de una nacionalidad distinta de la nuestra, su melodía hace vibrar las fibras más sensibles de nuestro interior, arrastrando a su paso la alegría y el hermanamiento. “Paquito el Chocolatero” es ya un pasodoble universal, ha rebasado las fronteras de nuestra cultura y seguirá abriéndose camino en todos aquellos lugares donde pueda hacer sonar sus notas.

Puedes conocer más sobre la canción y su autor en la web oficial:
www.paquitoelchocolatero.com

También puedes escucharlo en nuestra fonoteca alicantina:

Radio Alicante Vivo
¡Escucha los recuerdos de Alicante!
Paquito el Chocolatero




Completa historia con documentos originales de Paquito el Chocolatero en PDF

También puedes consultar artículos de prensa de los años 2000-2006, años 90, años 80 y años 70.

Foto 1: Retrato de Gustavo Pascual Falcó
Foto 2: Gustavo Pascual Falcó (1925?).
Foto 3: Plantilla de la “Unión Musical Contestana” en 1933 (Gustavo Pascual es el sexto de la parte superior, comenzando por la izquierda).

Foto 4: Portada del Disco
Foto 5: Artículo de los años 80

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ALICANTE EN EL RECUERDO: POBREZA, HAMBRUNA... ¡Y EL CÓLERA!

A lo largo de los dos primeros tercios del siglo XIX, la población de Alicante pasó una serie de crisis económicas y demográficas.
Los efectos negativos de esas crisis fueron todavía más acusados debido al deficiente régimen alimenticio de la mayor parte de la población, de cuya dieta faltaban productos de primera necesidad e incluía otros de mala calidad e inadecuado estado de conservación.
Según las "Memorias Higiénicas" de finales del siglo XIX, la alimentación de los alicantinos se componía de un desayuno con "una taza de café o una copa de aguardiente"; el almuerzo, a las 8 de la mañana, con "un pedazo de pan y un trozo de atún, bacalao o pescado frito, no acostumbrados a tomar vino a esa hora"; la comida, a las 12, estaba formada por "un plato de arroz con bacalao u otra clase de pescado..." y acompañaban la comida con pan de segunda y de vino que tenía una tercera parte de agua; y la cena, en la que tomaban "unas patatas cocidas".
Algunos días mejoraban la dieta y comían el clásico cocido, pero esto no sucedía más de cinco o seis veces al año. Para colmo, un tercio del salario había que dedicarlo a comprar pan, pues los obreros sin cualificar cobraban 10 reales al día y tenían familias numerosas.
Esta deficiencia alimenticia permitía la reproducción de enfermedades infecciosas con altos índices de mortalidad. Las más características eran el sarampión, la viruela y la fiebre amarilla, que se desarrollaba muy facilmente en Alicante a causa de sus condiciones climáticas. Los ataques más fuertes de fiebre amarilla tuvieron lugar en 1804 (con 2777 muertes) y 1870 (con 1380 muertos y 6000 infectados).
Pero ahí no acabó todo.
Alicante sufrió el contagio de la enfermedad infecciosa más característica y cruel del siglo XIX: el cólera morbo.
Las principales infecciones se produjeron en 1834, 1854, 1859, 1865 y 1885. No tenemos muchos datos de todas aquellas plagas. Conocemos los de 1834, que ocurrió entre el 23 de agosto y el 2 de octubre, falleciendo 830 personas de todas las edades. La ciudad evitó el contagio sometiendo a la población al aislamiento, controlando la entrada de personas y alimentos desde e