29 septiembre 2011

LAS CALLES DE DEVESA Y DE ÁNGEL PASCUAL DEVESA

Un Devesa

Otro? Ein?

La verdad es que uno no deja de sorprenderse cuando pasea por la ciudad de Alicante. Desde Alicante Vivo y Carrers d'Alacant hemos ido mostrando algunas curiosidades del callejero alicantino tales como calles duplicadas, calles desaparecidas o nombres de calle que no son lo que parecen. Pero este es el primer caso que encontramos en el que una misma calle tiene dos placas explicativas diferentes.

La explicación de este error es muy sencilla. El Médico Ángel Pascual Devesa tiene una calle dedicada en el Barrio de Vistahermosa. Un error del operario o de la propia concejalía provocó que la placa del ilustre médico alicantino fuera a parar a la calle del constructor del mismo apellido.

Vayamos por partes:

La calle de Devesa se encuentra comprendida entre la Calle del Maestro Alonso y la Glorieta del Pintor Manuel González Santana (la popular Plaza de las Pizzas) y fue rotulada a finales de los años 20, sin que hayamos podido precisar su fecha exacta. Fue en esos años cuando el Ayuntamiento de Alicante decide rotular los centenares de calles de la ciudad que carecían de nombre o que aparecían rotuladas como "1ª, 2ª ó 3ª Travesía de la Calle ..." o también como "Subida a la Calle..."

Nos dice Gonzalo Vidal Tur que la calle Devesa está dedicada al propietario de los terrenos, el cual fue uno de los principales contratistas de obras de su época junto a Conrado (¿Francisco?) Sogorb y Agustín Pantoja.

Respecto a Ángel Pascual Devesa y a su calle de Vistahermosa, vemos que tiene su inicio en la calle de Severo Ochoa, pendiente de urbanizar y rotulada a la vez que la del médico alicantino. Debido a la diferencia de cota con la calle de Jardiel Poncela, la calle del Médico Ángel Pascual Devesa carece de salida. La mencionada calle de Severo Ochoa por la que se accede a la del ilustre médico alicantino ya no tiene su entrada por Antonio Ramos Carratalá debido al desmonte de esta última a la altura del Stella Maris para construir la Vía Parque. Ahora su acceso se realiza por Jardiel Poncela.


Esta sí que es la calle de Ángel Pascual Devesa

Según nos cuenta Armando Parodi en un artículo de nuestro blog, Ángel Pascual Devesa nace en Finestrat el 12 de febrero de 1890 trasladándose muy joven a Alicante, donde su padre abriría una Farmacia en la actual Plaza de Calvo Sotelo. Estudió Medicina en Valencia regresando después a Alicante en donde abriría su consulta de Pediatría junto a la Farmacia familiar.

Trabajó en la Casa de Socorro, siendo también médico de Tabarca, Santa Cruz, Reformatorio de Adultos, Fábrica de Gas y RENFE. Ejercería el cargo de Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Alicante desde 1932 hasta 1935.

Pero no sólo destacó como médico. Fue además un gran orador, humanista, masón y sexto presidente de la Comisión Gestora de les Fogueres de Sant Joan. Este amor por nuestra fiesta le llevaría a convertirse también en presidente de la Hoguera Plaza del 14 de Abril (hoy Calvo Sotelo). En el marco político fue Presidente local de Izquierda Republicana.

Ángel Pascual Devesa

La Guerra Civil truncó su vida. Al finalizar la contienda fue trasladado al Reformatorio de Adultos y posteriormente a los penales de Chinchilla y Ocaña. Ningún diario local (el Información, vamos...) se haría eco de su muerte aquel 20 de junio de 1950 con sus fiestas de Hogueras a punto de comenzar. Por suerte el primer Ayuntamiento democrático presidido por José Luis Lasaletta recuperó su memoria rotulando con su nombre una calle en el barrio de Vistahermosa a mediados de 1982.

Vayamos ahora con algunos planitos de ambas calles:

CALLE DE DEVESA:


La Calle de Devesa en 1968. La zona está
aún sin urbanizar
(Plano de Lit. C. Pagán)

Los alrededores de la Plaza de América en 1987. Ya aparece la glorieta
aún sin nombre que sería conocida popularmente como
Plaza de las Pizzas por ser este el lugar donde se instalaron
varios restaurantesde comida rápida italiana



La Calle de Devesa en la actualidad. Curiosamente
Google Earth la rotula como "Calle de la Dehesa"



CALLE DEL MÉDICO ÁNGEL PASCUAL DEVESA:

Año 1967. Ni rastro de la Calle del
Médico Ángel Pascual Devesa


La misma zona en 1987. Ya vemos rotuladas las calles
de Severo Ochoa, Madame Curie y Einstein,
aprobadas todas en el mismo pleno



Parte de la barriada de Vistahermosa en la actualidad.


Fotos de las placas de Devesa gentileza de Alacantí de Profit

Publicado conjuntamente con "Carrers d'Alacant"

18 septiembre 2011

TABARCA, ISLA DE LOS POETAS


Salvador Rueda Santos (1857-1933), poeta
(Fondo de Fotografía Histórica de la FEDAC)

Fue el gran poeta modernista Salvador Rueda quien bautizó Isla de los poetas a nuestra alicantina Planesia o Nueva Tabarca, y lo hizo con motivo de su llegada a la misma por primera vez, permaneciendo en ella a instancias del ingeniero Antonio Sanchís Pujalte, si bien el viaje lo realizó por invitación de Gabriel Miró como así lo confesaría glosando su primera conversación con el escritor:
Nunca agradeceré bastante a la diosa casualidad haber tenido el honor de conocer en Madrid, en casa de Felipe Trigo, a Gabriel Miró.

Lo que corroboraría en otro momento con estas palabras:
A instancias de un gran espíritu, el de Gabriel Miró, pluma toda alma y luz, me decidí a conocer Alicante, que hoy es uno de los cultos religiosos de mi corazón.

La circunstancia determinante de la amistad entre los dos escritores fue el homenaje que el 15 de febrero de 1908 se rindió en Madrid a Miró por haber conseguido su novela Nómada el premio de El Cuento Semanal, fallado por un jurado compuesto por Ramón María del Valle Inclán, Pío Baroja y Felipe Trigo. El alicantinismo brotó en su sensibilidad al escuchar las encendidas palabras de Gabriel Miró durante esa primera entrevista que ambos sostuvieron en casa de Felipe Trigo.


Casa Museo de Salvador Rueda, Benaque (Málaga)

Salvador Rueda Santos (1857-1933), natural del malagueño caserío de Benaque, autodidacta que decía haber aprendido administración de las hormigas, música oyendo los aguaceros, escultura buscando parecido a los seres en las líneas de las rocas, color en la luz, y poesía en toda la naturaleza, fue estudiante de latín, monaguillo, jornalero, guantero, carpintero, corredor de guías del puerto de Málaga, pirotécnico, oficial primero del Cuerpo Facultativo de Archiveros Bibliotecarios y Arqueólogos, periodista en la Gaceta de Madrid y fecundo poeta. Tras su jubilación decidió aceptar la invitación y visitar la isla. Llegó a nuestra capital en la mañana del 22 de abril de ese mismo año de 1908, y al día siguiente, acompañado de Antonio Sanchís, Gabriel Miró y Emilio Costa, marchó a Tabarca, su mesa sagrada, como él mismo la denominaba, en la que descansaría largo periodo de tiempo, de la que trazó esta imagen pocos días después:
Tiene la isla la forma de una guitarra: lo que es pecho fórmalo el agrupado caserío con la iglesia, que parece, en lo alta y corpulenta, la clueca cerca de la cual se agrupan los polluelos o casas. La parte baja del instrumento contiene el faro, la torre y los trigales abiertos como áureos tostaderos a la luz del sol.
Y el boquete de la guitarra, que está en su cintura, es el cementerio. Cerca de él, grandes redes tendidas, maromas que cruzan, palos de barcos forman el cordaje del inmenso instrumento moro (...) Pues en el sitio mismo donde en esta gran vihuela de la isla está el amarradero de las cuerdas es donde vive y está a disposición de los alicantinos este devoto habitador del instrumento.

Soy, pues, una de las cuerdas de la guitarra.




En Tabarca escribió el libro Zumbidos de caracol, dedicado a Sanchís, y varios poemas alicantinistas como los titulados La ciudad de las palmeras, El regazo de Alicante y El viaducto de Alcoy, población ésta que conoció acompañado igualmente de Miró.

Rueda se enamora de nuestra provincia donde Dios se ha caído de cara, bautiza a Tabarca Isla de los poetas y dice desear poseer en ella un hotelito minúsculo, en que encerrar mi taller de poeta y estar mirando siempre a Alicante. Además de la poesía, Salvador Rueda nos dejó deliciosos retazos en los que plasma cómo era la vida en la isla y el talante de los tabarquinos:
Poetas, esta divina isla de Tabarca tiene su especialidad, su bandera, su insignia: sus guisantes. Tenemos magnífico reloj que da las horas; una torre con carabineros bien educados y amables, un faro con torreros simpatiquísimos y cultos; escuela de niños y escuela de niñas; alcalde sabedor de sus deberes; cura que es poeta y además santo; médico ilustrado; pastores y marinos. No hay albéitar.

A instancia del Diario de Alicante, dirigido por Emilio Costa, los ediles de nuestro Ayuntamiento le otorgaron el 26 de junio de 1908 el título de Hijo Adoptivo de Alicante, y se le regaló un terreno en la isla, en el que el poeta decidió construir su residencia.


Emilio Costa Tomás, director del Diario de Alicante

Dos días después y en la huerta alicantina, se le rindió un caluroso homenaje por iniciativa del Centro de Escritores y Artistas y el Ateneo Científico y Literario, a cuyo término el autor leyó el soneto Al Excelentísimo Concejo alicantino al nombrarme Hijo Adoptivo de la Ciudad, prueba de la gratitud de Rueda. Al citado homenaje asistieron, entre otros, los ya citados Gabriel Miró y Antonio Sanchís, el músico Óscar Esplá, los escritores Eduardo Irles, José Guardiola Ortiz y Julio Bernácer.

Poeta de trazos alegres y coloridos, nos dejó un precioso homenaje a la isla que le vio caminar en sus últimos años. Sólo él podía reflejar con su frescura, todo lo hermoso que tiene Tabarca. Y así el símil reaparece a ritmo de soneto en los primeros versos de su poema La Isla de Nueva Tabarca (22 de julio de 1912):
Isla gentil, que siempre te deseo,
de una guitarra tienes la figura,
donde se ata la larga encordadura
está la soledad de mi recreo.

Dibujada en mi espíritu te veo
igual que un instrumento de hermosura,
orlado de la mar por su bravura
que te azota con rudo bamboleo.

Para vivir, qué hogar tan venturoso,
para soñar, qué sitio tan dichoso,
para escribir, que mágico retiro.

¡Quién fuera el ancho mar, guitarra mía,
que retiene tu caja de armonía
como un inmenso estuche de zafiro!

Antología Poética de Salvador Rueda (TodoColección)

Viendo que la muerte no tardaría en llamar su puerta, se dedicó a redactar un curioso testamento:
Mis restos, metidos en una fuerte caja lo mismo de ancha por los dos extremos, sin clavarles la tapa, se pondrán sobre dos firmes soportes de madera en la habitación derecha de la fachada que mira al mar y a Alicante, donde he dormido, padecido y soñado buena parte de mi vida, no pudiendo nunca meter mis restos en tierra, pues, padeciendo de catalepsia, tengo infinito terror a lo cerrado y a la soledad. Ruego con todo mi corazón a las mujeres, hombres y niños de esta isla que tanto adoré que tengan un religioso respeto a mi tumba, en la cual no podrá nunca, bajo ningún pretexto, verificarse otro enterramiento que el mío. Deseo del digno sacerdote que vigilará el recinto, y al que le dejo una manda más arriba, que me acompañe un pájaro en una jaula, para seguir oyendo la divina armonía del mundo.

A pesar de todo y del ofrecimiento que le hicieron las gentes de Tabarca de permanecer allí con los gastos pagados, Salvador Rueda decidió vivir sus últimos días pobremente en su Málaga, hasta su fallecimiento en su humilde casita de La Coracha, cerca de la Alcazaba.


Gabriel Miró Ferrer (1879-1930), escritor

Recordemos para terminar otros textos de autores alicantinos referidos a la Isla de los poetas, comprobando lo acertado de la denominación que Salvador Rueda fraguó para este pedazo de tierra alicantina:

Magia en Tabarca. Prestar atención a la isla. Una isla de azul y de rosa. Una isla como un jirón de sutil cendal sobre el mar.
Azorín

La isla de Tabarca, que siempre tiene un misterio de azul de distancias, como hecha de humo, mostrábase cercana, clara, desnuda y virginal.
Gabriel Miró

La isla, lentamente, iba emergiendo del agua. Fue primero algo así como una hilacha longitudinal de algodón oscuro. Luego, la hilacha tomó consistencia y grosor. Ya era tierra (...) La parte central de la isla se presentaba hundida, sin relieve apreciable, como el lomo de un asno aplastado por el martirio de la carga.
Miguel Signes, Tabarca

La luna estaba en cuarto y en creciente
cuando te vi ya en luna convertida.
Alguien sintió en Tabarca que su herida
lo que siempre fue ayer era presente.

Bebí tu amor. El mar era la fuente,
y el mar era vivir con otra vida.
No tenía el amor otra salida:
nacido amor total y de repente.

Hoy eres lo que el mundo presagiara;
silencio al fin por si la luz naciera.
Sólo tú y yo soñamos cara a cara.

Para que amor o eternidad callara
preciso fue que el mundo amaneciera. 
El silencio y el mar. Tabarca entera. 
José Albi, Nocturno en Tabarca

(Publicado conjuntamente con el blog "La Foguera de Tabarca")

16 septiembre 2011

SE CUMPLEN 20 AÑOS DEL ATENTADO DE MUTXAMEL


El lunes 16 de septiembre de 1991 a las 9:40 de la mañana, una fuerte explosión despertaba a los vecinos de Mutxamel. Lo que en principio parecía un petardo de las fiestas del Cristo de Sant Joan dió paso a los pocos minutos a la trágica realidad. Un coche bomba acababa de explotar en el depósito municipal situado en un solar de la Avenida de Carlos Soler, en pleno centro del pueblo y a esacasos metros del Mercado, del Cuartel de la Guardia Civil y del Colegio del Salvador.

La banda terrorista ETA se cobraba así las tres primeras víctimas mortales en la provincia. Eran los policías locales José Luis Jiménez Vargas de 28 años y Víctor Manuel Puertas Vieras de 25 que se encontraban en el solar de la avenida habilitado al efecto como depósito. El conductor de la grúa, Francisco Cebrián Cabeza de 40 años, también fallecía en el acto.

La tragedía se empezó a gestar a las 8,45 de la mañana de aquel lunes. Ni la Policía Local ni la Guardia Civil de Mutxamel podían sospechar que aquel Ford Fiesta de matrícula (falsa) MU-5132-AD que se encontraba subido a la acera frente a la Casa Cuartel y que había chocado contra la pared del Banco de Valencia podía ser un coche-bomba. Nadie podía pensar que el tranquilo pueblo de Mutxamel de apenas 10.000 habitantes podía ser objetivo de ETA. Un borracho, un accidente leve, un coche robado.... cualquier cosa menos un coche bomba.

Tras la revisión ocular que realizaron los policías, la grúa de Francisco Cebrián que trabajaba para el Ayuntamiento procedía a remolcar el coche para subirlo apenas 300 metros por la avenida de Carlos Soler. Eran las 9,30 de la mañana. Estremece pensar lo que podría haber pasado si el coche llega a explosionar al pasar por delante del Colegio del Salvador cuyos 400 alumnos iniciaban ese día las clases.

Cuando el coche entraba en el depósito detonaron los 50 kilos de explosivo que estaban dentro del maletero. La explosión mató en el acto a los dos policías y al propietario de la grúa.

ABC del 17 de septiembre de 1991

La onda expansiva destrozó todos los coches del depósito, llegando la metralla hasta el Paseo de la Constitución tras pasar por encima de las viviendas de la manzana de enfrente. Los edificios colindantes perdieron sus medianeras y buena parte de los comercios y viviendas de la zona quedaron destrozados. Fueron más de treinta los heridos, entre ellos un bebé de 1 mes.

Días después todo el pueblo de Mutxamel se manifestaba por la paz y en contra del terrorismo.

El 8 de mayo de 2007 el Ayuntamiento de Mutxamel descubría la placa que rotulaba una nueva vía con el nombre del policía José Luis Jiménez Vargas y que se encontraba cerca del lugar del atentado. Al acto acudieron la alcaldesa Asunción Llorens, la Subdelegada del Gobierno Encarna Llinares, el Presidente de la Diputación José Joaquín Ripoll y el Delegado del Consell José Marín Guerrero acompañados por diversas autoridades, vecinos y familiares. Esta era la primera de las tres calles que según el acuerdo plenario del 2 de enero de 2007 se dedicarías a las tres víctimas del terrorismo de la localidad.

A día de hoy, una sencilla placa cerámica situada en el edificio levantado sobre aquel solar recuerda a las tres víctimas locales del terrorismo.

15 septiembre 2011

CLVII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE QUIJANO




“Su Majestad, atendiendo a la rectitud de mis atenciones más que a mis merecimientos, se ha dignado confiarme el Gobierno Civil de la ciudad. Al saber la calamidad que aflige a sus ciudadanos, lo he abandonado todo para volar a mi destino”


Con estas palabras, D. Trino Quijano anunciaba el inicio de su viaje hacia Alicante el 16 de Agosto de 1854; un largo y penoso trayecto sin retorno hacia una urbe desolada por la epidemia más mortífera y dramática de la historia moderna: “el cólera morbo”. Aquí, en lo que hoy es una tranquila y apacible ciudad costera, quedó para siempre fundido en la cultura y recuerdo del pueblo que tanto amaba… y que tanto le amó a él.

Tal día como hoy, hace 157 años, Alicante lloraba con amargura la muerte del que fue y es, sin duda alguna, su héroe de la caridad. Un monumento, sufragado económicamente años después de su fallecimiento por las localidades que Quijano intentó salvar de la epidemia, enriqueció la lealtad a su figura y rindió un sentido y sencillo homenaje al hombre que dio su vida, en unos días aciagos y terribles, por salvar la nuestra.

Quijano murió en la madrugada del día 15 de Septiembre víctima del cólera, en las postrimerías de una terrible epidemia considerada por las autoridades ya vencida. La suya fue, sin duda, una de las últimas bajas, y produjo una conmoción tan honda como extraordinarios fueron sus esfuerzos para reducir los estragos del mal. Alicante perdía a aquel que hasta ese momento era conocido como “el ángel de la salvación”.

El carácter epidémico del “cólera” quedó reconocido por las autoridades sanitarias el día 9 de Agosto. Desde ese momento, Quijano dictó serías y contundentes medidas sociales, económicas y sanitarias para con su pueblo, tan revolucionarias entonces como lo podrían ser ahora: dispensación de medicamentos gratis, ayudas económicas a fondo perdido a las familias alicantinas, imposición de sanciones a los especuladores, denuncias públicas a los profesionales y miembros del clero huidos de la ciudad.... todo ello mientras morían alrededor de 900 personas a la semana.

Pero Trino Quijano no sólo fue el hombre que organizó con inteligencia los pocos recursos que tenía a su alcance. Allí donde el azote de la epidemia era más terrible..., allí acudía él con palabras de aliento, con los medicamentos que él mismo buscaba y pagaba, o con sus piadosos auxilios humanos. Así quedaba escrito en una de las muchas narraciones de aquellos días:

“Esa medianoche. Sólo un hombre transitaba por las calles; con paso débil, tardo, imperceptible, como el que quien va en acecho y teme ser descubierto

-Allí -dijo Quijano a uno de sus ayudantes-. No me engaña jamás el corazón.

Y empujando suavemente la entornada puerta de una casa baja, el Gobernador penetró en la triste estancia.

Casi entre tinieblas, solo veíase cuatro cuerpos en sus respectivos camastros, tres de ellos ya cadáveres .

-Hermana mía. ¡Cuánto sufris!

-Ya no sufro porque Dios, apiadándose de mí, os envía a estas horas. Me siento morir, he cuidado a esta familia durante tres días; llevo dos invadida de este terrible mal y Dios me daba fuerzas para velar tanta tristeza... ¡Tres cadáveres! Hágase ya su voluntad. Vos, querido hermano, velaréis el mío.

Y a la escasa luz de una lámpara agonizante, Quijano pudo contemplar el rostro inerte de la mujer. El hombre, el justo, lloró.

-Dios Mío. Ten piedad de todos nosotros”.

El día 7 de septiembre, durante un fuerte temporal que destruyó su carruaje mientras viajaba en dirección a la recién infectada localidad de Alcoi, Qujijano experimentó los primeros síntomas del cólera. Sin embargo, se opuso tajántemente a informar a su médico o tomar medicación alguna. Se negaba a que cundiera más aún el pánico entre la población. Moría unos días después, entre insoportables dolores y ante la hija del Cónsul de Francia como testigo de sus actos .

En las lápidas de piedra talladas de su panteón, los ciudadanos de Alicante podemos leer los fragmentos de uno de los pasajes más dramáticos y, al mismo tiempo, más esperanzadores y aleccionadores de nuestra historia. En cada una de las cuatro virtudes filantrópicas de Quijano (la FORTALEZA, JUSTICIA, CARIDAD y PIEDAD CRISTIANA), somos instruidos -y lo seremos siempre- de aquello por lo que siempre merece la pena vivir... y morir.

“Aquí descansa un héroe, cristiano cual ninguno,
que amó a sus semejantes y el bien sembró en el mundo.
Oh, venerad por siempre la paz de este sepulcro,
la abnegación sublime y el sacrifico augusto,
de aquel a quien mi patria rinde ferviente culto.”

12 septiembre 2011

RABASA (1): UN PASEO POR EL BARRIO.

El nombre de Rabasa, es un topónimo que aquí en Alicante, denomina una amplísima zona entre la ciudad y San Vicent del Raspeig, muy presente en la vida de los alicantinos e incluso de miles de españoles a través de la reciente historia (claro está: por el cuartel del ejército que hay allí). Especialmente es de destacar la notoriedad que tiene y ha tenido la zona por diversas causas: el aerodromo (hoy Universidad de Alicante), el polígono industrial del mismo nombre, las famosas lagunas y su no menos controvertido Plan Parcial. Pero en estos artículos se va a tratar del barrio que también ha dado que hablar y mucho a lo largo del tiempo.
La "Casita de cuento" más vistosa.
Al principio la zona era eminentemente rural, salpicada por algunas construcciones de los propietarios de las tierras de cultivo, principalmente de secano ya que aunque está atravesada por varias canalizaciones de agua tanto potable como de riego, éstas han pasado de largo hacia otras zonas y no fue hasta el establecimiento del C.I.R. de Rabasa (así se conoció durante mucho tiempo), cuando la zona empezó a tomar importancia y con la influencia de dicho cuartel ya que evidentemente la contínua presencia de cientos de reclutas durante todo el año, generaba una actividad comercial y de servicios en el entorno, bastante apreciable. Fue entonces cuando empezó a levantarse la zona norte, con una serie de calles de irregular trazado, parcelas de diversos tamaños y construcciones heterogéneas, desde fincas de un tamaño medio, hasta casitas con ante-jardín, pasando por simples cobertizos y con un nivel de urbanización prácticamente inexistente.
Actual campamento de Rabasa.

Cesión de la familia Soler al Ejército Español. Gentileza de Alfredo Campello.



Antiguas construcciones rurales de la zona




Nucleo antiguo del barrio.
No fue hasta mediados de los años 50, cuando se levantaron dos "urbas" en la zona bastante distintas entre sí. Por una parte el núcleo de la Divina Pastora cercano a la carretera de Sant Vicent (y con viviendas de escasa superficie) y luego la llamada Colonia Rabasa, sita al sur del cuartel que es el que vamos a ver en este artículo.
La Colonia Rabasa la componían unas 250 viviendas en planta baja, adosadas 2 a 2 y en parcelas de unos 200 m2 cada una aunque las esquinas eran más grandes. El proyecto fue obra del arquitecto Miguel López y el nivel de urbanización bastante escaso ya que se limitó a asfaltar las calles (no todas) y a la iluminación. El alcantarillado, no existía, se limitaba a tener pozos ciegos compartidos por varias viviendas.
Gentileza de Alfredo Campello.

Publicidad de Inmobiliaria del Manzanares S.A. en el Diario Información.
Aunque tenía autobús de línea propio, el aislamiento de la zona (bastante alejada de la avda de Novelda por donde pasaba el tranvía) hizo que la venta de chalets fuera dificil y por eso una gran cantidad de ellos, los compró Manufacturas Metálicas Madrileñas  para alquilarlas a módicos precios a sus empleados.
Calle de la Colonia Rabasa en los años 60.

Reivindicaciones vecinales. Diario Información. Gentileza de Alfredo Campello.
 El tiempo pasó y el deterioro del asfalto, el mal funcionamiento de los pozos ciegos y el escaso alumbrado, fue motivo para que la combativa Asociación de vecinos, tuviera un papel protagonista en la re-urbanización del barrio, cosa que al final se logró parcialmente, porque hoy en día se sigue luchando para ampliar las aceras, hacerlas accesibles y liberarlas de los antiestéticos postes y su lustroso cableado telefónico y eléctrico.







Vista de los chalets originales que aún se conservan. Muchos de ellos han sufrido transformaciones en gran parte de la parcela.



Iglesia, centro comunitario y plaza de La Pérgola.





Nuevas edificaciones que han ido sustituyendo algunos de los primitivos chalets.
El resultado es un barrio agradable y tranquilo cuyas casas tienen todas jardín y patio y que gradualmente ha ido sustituyendo las anteriores edificaciones por chalets de calidad superior, gran superficie y con garaje adosado a la línea exterior. El centro comunitario, la iglesia y varias plazas para solaz de los vecinos componen las dotaciones más cercanas.
En esta ocasión la música la trae el grupo británico Madness, con su "Our house" canción recurrente cuando se habla de casas...
Artículo publicado conjuntamente con "Alacantí de profit"

11 septiembre 2011

LA PRENSA ALICANTINA DE AQUEL 11-S


Hoy se cumplen 10 años de los terribles atentados del 11 de septiembre que cambiaron el mundo para siempre. Desde Alicante Vivo hemos querido realizar nuestro particular homenaje a las 3.000 víctimas de la masacre con una nueva entrega de "La prensa alicantina aquel..."dedicada a esta efeméride. Los diarios escogidos han sido:



Portada doble del 12 de septiembre de 2001

Croquis del choque de los aviones

Todo el mundo vió en directo el atentado

Con esta sobrecogedora foto, Información narraba
el desplome de las Torres Gemelas

Foto a toda página del 12 de septiembre

Portada doble del 13 de septiembre

Suplemento especial del 14 de septiembre



Portada de La Verdad del 12 de septiembre



Alicante

Portada de Las Provincias del 12 de septiembre


Las Provincias narraba en sus páginas interiores
el desplome de las Torres Gemelas



Alicante

Portada de la edición nacional de El Mundo

Momento del desplome de la primera torre



Alicante


El ya desaparecido Periódico de Alicante traía
esta portada el 12 de septiembre de 2011

Interiores del 12 de septiembre de 2001

Interiores del 12 de septiembre de 2001

 
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