01 octubre 2007

BENIFATO: CUANDO AITANA REGALA SU AGUA

Benifato es un pequeño municipio de la Marina Baixa, situado en el interior de la provincia, en el maravilloso y virginal Valle de Guadalest.
Limita con los términos de Beniardá, Benimantell, Confrides y Sella (a cual más bello), y se accede a través de Benidorm, Alcoi o Alfás, aunque nosotros os recomendamos la primera opción.
Para ello, llegamos a Benidorm por la autopista A-7, para enlazar después la CV-70 en dirección a La Nucia.
No tiene pérdida, ni siquiera para mí.
Benifato fue antaño una pequeña alquería musulmana. Después de la Reconquista, mantuvo su población y quedó adscrita al señorío de Guadalest, dependiendo su parroquia de la de Beniardà. En el 1.602 contaba con 40 familias de moriscos, resultando prácticamente despoblada tras la expulsión de éstos. Demográficamente, se recuperaría hasta alcanzar los 253 habitantes a mitad siglo XIX, iniciándose posteriormente un continuo descenso. En la actualidad tiene un centenar de habitantes, distribuídos por sus escasos 11,7 km2.
Quien visita Benifato y sus alrededores, no duda que ha visto el lugar más pintoresco y encantador del Macizo de Aitana. Está insertado en las faldas de ésta, la Sierra-Madre y techo de la provincia, lo que le otorga rigurosos inviernos y nevadas muy frecuentes.
Su posición permite gozar a Benifato de la generosidad de las aguas que se deslizan desde Aitana, y cuya existencia a lo largo de los tiempos se pone de manifiesto en las numerosas fuentes que jalonan este municipio, punto de partida ideal para multitud de paseos y excursiones.
Hoy lo hemos comprobado al visitar el área recreativa de la Font del Partagas, muy cerquita de Benifato, y cuyas maravillosas vistas y virtudes daremos cuenta en próximo artículo.
La gastronomía es uno de sus principales atractivos. Las recetas han aprovechado desde antiguo los productos de la zona.
La olleta de blat.
la olleta.
el conejo al ajillo.
cordero al horno.
pebreres farcides.
puchero con pelota.
las pelotas de dacsa.
"arròs amb fesols i naps".
las verduras al horno .
el minxo.
Sin embargo, si de algo están orgullosos sus habitantes, son de sus fiestas.
Tres grandes acontecimientos se desarrollan a lo largo del año: la
Fiesta de los Jóvenes (se celebran el primer fin de semana de julio en honor a San Pedro), las Fiestas Patronales (se celebran el último fin de semana de agosto en honor a San Miguel y la Fira de Sant Miquel (se celebra el último domingo de septiembre). Con motivo de la festividad de su patrón, invitan a vecinos y visitantes a convivir durante dos días de un entorno a través del cual podréis sumergiros en sus tradiciones, costumbres y paisajes. Todo ello ambientado con actuaciones de música regional, animación de calles, degustaciones gastronómicas, exposiciones, espectáculos de cetrería y muchas cosas más.
Esta es la feria que nos ha llevado este fin de semana a Benifato.
Y de la que vamos a hablar después de ver unas fotos "en el Recuerdo" de la población con su comparativa actual.

No cabe duda que es el mismo campanario, a excepción de la hora que marca el reloj


La plaza del pueblo. La fotografía está tomada desde la casa que luego se convertiría en Ayuntamiento.

Con una diferencia de 103 años, esta fuente sigue dando el mismo agua maravillosa de Aitana

La Feria de San Miguel es algo más que una sencilla tradición local.
Durante los dos días que duran los festejos, los habitantes de Benifato engalanan las calles con guirnaldas, flores y música tradicional. La carretera queda allá abajo, bien fuera del pueblo, por lo que sólo escuchamos el sonido que sus habitantes quieren que escuchemos: el acorde de las celebraciones.
Con un tiempo radiante y soleado, pero con ese toque "fresco" que te indica que el otoño ha llegado (y bien) a nuestras montañas, nos han recibido esta mañana los vecinos de Benifato. Allí había de todo: repostería de la tierra, embutidos artesanales, caballos, ponis, cabras, una granja en medio del pueblo, bisutería, puestos de degustación de alimentos, bares al aire libre...
Una delicia para el paladar más exigente.
Si el paseo por sus calles empinadas y rurales siempre es un placer, dicho placer se acentúa cuando sus calles están vestidas de fiesta.
Si no os lo creéis, aquí os dejamos un sinfín de imágenes que bien podrían pertenecer a nuestra sección "En el Recuerdo" dentro de unos años.
Esperamos que os guste.
Y deseamos veros a todos el año que viene.
"Alicante Vivo" no va a faltar.

La Diputación ha organizado un despliegue especial este año. Se nota que los visitantes aumentan cada vez más.

Sus calles lo dicen todo. Recordamos que es un pequeño municipio de tan solo una centena de habitantes

Alguien tenía que hacer el trabajo duro. No sólo de paseos y compras vive el hombre

Una granja al aire libre, con conejos, perdices, caballos, cabras, ponis y gallinas, ha sido la delicia de los más pequeños. Todo ello, acompañado del murmullo del agua de Aitana que caía pior su fuente y lavadero público

Y, más tarde, hemos seguido muy a nuestro pesar las recomendaciones del maestro Arturo. Un "menjar" a base de minxos, croquetas, pelotas de dacsa, chuletillas de cabrito con ajetes y suflé... ¡Qué desastre!.

Fotos Antiguas: El Ojo del Tiempo en la Provincia de Alicante

EL PUERTO CONTRA ALICANTE

Alicante nunca hubiera podido llegar a ser lo que es hoy en día si no hubiera sido gracias a la actividad de su puerto y el crecimiento económico que éste le ha aportado siempre. Además, ha favorecido el intercambio cultural con otros países, y ha llegado a crear la imagen más internacional de nuestra ciudad.
Desde que la ciudad entera podía reflejarse en la lámina de agua que encerraba la dársena en su interior, hasta el momento en que nos encontramos, Alicante y el Puerto han sido un binomio inseparable.
La razón de ser de nuestro puerto, es sin duda, la industrial. Fue el motivo principal de la llegada del ferrocarril a nuestra ciudad, y se convirtió en el primer puerto mediterráneo comunicado directamente por tren con Madrid. Esto supuso que fue puerto de Castilla, además de toda la provincia. Por él hemos exportado juguetes, calzado, textiles, productos agrícolas, turrón, piedra...

Con la modernización de la industria, y la necesidad de convivencia con el turismo y la ciudad, el puerto se ha visto obligado en la última mitad del Siglo XX a ir compatibilizándose con la vida diaria. Las vías del tren que llegaban hasta el Postiguet tuvieron que retirarse al muelle de Poniente, los grandes buques fueron alejándose del interior para dar paso primero a los pesqueros, y luego a las embarcaciones de recreo... llegó el Hotel Meliá, y después vinieron los bares de copas, el centro comercial Panoramis... y el puerto fue convirtiéndose poco a poco en una extensión turística más de la ciudad.
A cambio de esto, se planificó un crecimiento hacia el sur con unas instalaciones más modernas y con mejor acceso por la proximidad de la autopista y del ferrocarril.
En apenas 10 años, el Puerto de Alicante duplicó su extensión en terrenos ganados al mar. El casco urbano de Alicante se despidió para siempre de su tradicional línea de costa, para dar paso a un ambicioso proyecto industrial que lo catapultara a los primeros puestos de comercio en el Arco Mediterráneo.

Sin embargo, esto se hizo a costa de la ciudad, pagando todos los vecinos de la floreciente zona sur el desarrollo portuario. En apenas 10 años, la línea de costa de la playa de Babel ha desaparecido a cambio de toneladas y toneladas de tierra y rocas vertidas para ganar terreno al mar. Han surgido grandes astilleros y varaderos, un puerto pesquero, almacenes, muelles de carga de containers, se ha trasladado la terminal marítima del Ferry a Orán... para concentrar en este lugar toda actividad industrial y dejar libres los muelles cercanos al centro urbano y explotarlos con una mala imitación del Puerto de Barcelona con bares, restaurantes y ocio.
Los grandes perjudicados son todos los habitantes de la ciudad, que gozan del litoral independientemente de dónde vivan. Aunque parezca que sólo afecta a los vecinos del sur (que ya son varias decenas de miles), es un ataque al concepto urbano de ciudad. El Puerto, como entidad gestionada desde la Generalitat, tiene un Plan Especial que se puede asemejar al de un municipio que se ha implantado entre Alicante y el mar, sin que nadie pueda detenerlo ni evitar las barbaridades.





Gráfico con el área de influencia de las nuevas instalaciones industriales: en un radio de 2.000 metros, media ciudad se ve inmersa en posibles problemas o emergencias que siempre existen en instalaciones como las plantas de Biodiésel o los procesos de carga y descarga de los áridos en el puerto. Debe apreciarse el considerable tamaño que está alcanzando el nuevo puerto, equiparable en superficie al tradicional, y con un tamaño mayor que muchos barrios de la ciudad.

Se está rompiendo la visibilidad del mar desde los lugares en los que tradicionalmente se veía el azul del mediterráneo. Existe mayor aporte de ruidos, tráfico, actividades molestas...
Pero aún no ha llegado todo. A la ya conocida propuesta de planta de Biodiésel en el puerto, se ha añadido una nueva medida antiurbana: nuevos silos de cemento de gran altura para aumentar la capacidad y rentabilidad.
Los actuales son sucios y muy anticuados, y están ubicados en el dique de Levante. El objetivo de trasladarlos es atraer aún más el comercio que llega a otros puertos y concentrarlo aquí, multiplicando nuestra capacidad (la demanda de la construcción en la Costa Blanca es realmente alta). Todo esto se ha perpetrado en el mes de Agosto, para que se enterara el menor número de Alicantinos posible y se levantara poco "polvo", pero sus nubes de cemento y clinker han llegado hasta los ojos de todos los vecinos.


Se ha estudiado la propuesta, y rompe totalmente el criterio urbanístico del Puerto de Alicante, supera en 4 veces la altura permitida (de 12 metros a alrededor de 50), y generará un trasiego de sustancias que provocan problemas de salud y una atmósfera sucia, además de la rotura visual de la ciudad con el mar: su verdadera identidad.
Actualmente en el muelle de graneles de poniente, se produce a diario un trasiego de toneladas de cemento y áridos al aire libre, con las consiguientes polvaredas que se levantan cada vez que el viento sopla, ensuciando el ambiente y provocando problemas respiratorios en la población.

Os invitamos a opinar en nuestros comentarios y a participar de forma activa en este problema. Podéis presentar alegaciones a título individual o colaborar con la plataforma "En el Puerto No" y las asociaciones de vecinos de Gran Vía Sur y Benalúa. En este enlace de la AA.VV. Gran Vía Sur podréis encontrar muchos textos escritos al periódico, alegaciones y explicaciones del proyecto de los silos.

El Puerto siempre ha convivido con la ciudad. Alicante, el mar, el Puerto, el Benacantil... han sido una única cosa, pero hoy en día el Puerto da la espalda a la ciudad que lo engendró y lo alimentó, para buscar en la máxima rentabilidad una secuela de por vida para la ciudad: la pérdida de su vínculo con el mar. Alicante necesita crecimiento industrial, pero no a toda costa.


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Puedes localizar el Puerto de Alicante en nuestro Mapa de Panoramio

 
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