03 noviembre 2007

LA CASA CATURLA. EL EDIFICIO MISTERIOSO


Esta mañana, en ESTE pequeño, hemos publicado una fotografía que pronto ha despertado curiosidad.
Aquí os la ponemos de nuevo:

¿De qué edificio se trataba?
¿Era aquel famoso edificio de la Rambla, que se derribó para prolongar el paseo?

Vista del edificio Esquerdo-Casa del Ascensor, donde vemos, a la izquierda,
 el mirador que se aprecia en la primera imagen.

Pues bien, nuestro asiduo lector y amigo, Elkiko, nos ofrece un poco de luz al asunto.

"El edificio en cuestión estaba situado entre la Rambla y la calle Mayor. Actualmente se llama edificio Caturla data de 1941 y según la Guia de Arquitectura de la provincia de Alicante, es obra de Juan Vidal y Julio Ruíz Olmos. Al parecer apareció en la Revista Nacional de Arquitectura en los primeros años 50 como obra destacada y, en sus bajos, está la Joyería Gomis, una tienda de Movistar y Borreguero. La puerta de entrada es lo único que se conserva actualmente (en la foto está a la derecha del todo) y se protege (imagino que de pintadas y todo eso), con una funda de madera que el portero pone y quita todos los días, (el sistema de protección de la puerta es obra del Arquitecto alicantino Alfredo Payá). Quizás la única referencia con la actualidad es el mirador que se vé a la izquierda que aún existe en el portal de Elche, junto a la cafetería Rambla".
 


Pues de nuevo Elkiko nos aclara que el edificio modernista no fué demolido para prolongar la Rambla hacia el sur, ya que no estaba en la linea de la calzada sino todo lo contrario, entre cinco y diez metros retranqueado hacia atrás de la linea de la Rambla, en una pequeña calleja llamada "Padilla" con lo cual no solo no molestaba sino que podría haber quedado allí y tener en su acera un espacio extra para alguna terraza, kiosko, o jardincillo...


Vista desde calle Bailen-Aduaneta. La calle paralela era
la denominada "Padilla"




Vista desde C/ Bilbao con el edificio que sí derribaron para prolongar 
la avenida, y al fondo el edificio del banco Popular
Pues lo dicho: ¡muchas gracias! Ya conocemos un poco más de la historia de este edificio, pero porque lo tiraron??

Era muy llamativo como para tirarlo sin mas, quizá haya una historia detrás, quizá fue dañado durante la guerra en algún bombardeo o escaramuza, quizá tuviese connotaciones republicanas, quizá fuese sede o propiedad de alguien no afín al nuevo régimen, quizá no pegara en una nueva rambla mas casticista y sobria...


EL JARDÍN DE SANTOS DE PENÁGUILA

Penáguila conserva una historia de viejos esplendores: callejuelas estrechas, las ruinas de un altivo castillo, lienzos de murallas y, en uno de los barrancos preferidos del caudillo moro Al-Azraq, un precioso jardín neoclásico de mediados del siglo XIX.


Entrada actual al barranco en el que se encuentra el Jardín de Santos


El Jardín de Santos, está integrado en una finca de recreo adquirida por el Ayuntamiento en 1987.
Se encuentra al noroeste del casco urbano y se llega hasta él por un paseo situado en el margen derecho del barranco Aladrach (apodo de Al Azraq), o desde un desvío de la carretera comarcal CV-3313 siguiendo una pista rural.

Uno de los accesos al Jardín nos informan en el lenguaje de la Naturaleza, cuan frío y tranquilo es este paraje


El perímetro de este parque botánico está prácticamente cerrado por un muro.
Desde la entrada principal, su estructura se apoya mediante un eje en la avenida principal y finaliza en el invernadero, del que veremos algunos ejemplares de plantas al final del artículo.
Allí cuelgan perpendicularmente el pabellón de recreo, y un corredor que lleva a otros espacios dispuestos en un plano inferior: el estanque, el laberinto, los parterres del mirador, la pajarera, el bosque y la gruta, una pequeña cueva con estalactitas y estalagmitas artificiales.



Bellas figuras a la entrada del recinto . Figuras que nos llevan en un maravilloso viaje en el tiempo a otra época.

El corredor o pasillo principal, del que surgen todos y cada uno de los senderos que nos conducen a las diferentes zonas del Jardín.


El Botánico está salpicado de balsas, surtidores, románticas pajareras, fuentes y esculturas de Venus.
Abrazan la casona de la finca hermosos ejemplares de pinsapo, tejo, magnolio, boj, cedro del Líbano, palmeras, plantas carnívoras, arbustos y flores de los cinco continentes, setos de tejo y cipréses formando intrincados laberintos.
Y no nos tenemos que olvidar del gran cedro que preside el camino flanqueado de cipreses que conduce a la casa del creador del jardín, Joaquín Rico,un terrateniente de Penáguila que quiso manifestar de este modo su amor por la naturaleza.

La inmensa balsa de un azul resplandeciente. Ese azul conjuga a la perfección con el cielo claro y despejado de Penáguila. Practicamente es el único lugar del Jardín, abierto al cielo raso. Desde allí, unas impresionantes vistas del valle y de la Serrella nos hacen "incluso creer en Dios" (cita de Arturo)


Que el Jardín de Santos es el enclave más significativo y romántico de la provincia de Alicante (con permiso de la Colonia Santa Eulalia), ya casi nadie lo pone en duda.
Su laberinto, a la vez la mayor atracción del Jardín y su elemento lúdico más importante, así lo demuestra.Tiene un simbolismo muy característico para los pueblos del mediterráneo, que acompañaban a las naves de los traficantes de metales que faenaban por las costas de éste histórico mar. Este ornato palaciego, tuvo su máxima importancia y esplendor en el equipamiento del Jardín de Creta, propiedad según la leyenda, del Rey de Minos, que encerraba al animal mitológico denominado Minotauro, monstruo con cuerpo humano y cabeza de toro. Como todos sabemos, al darle muerte Teseo, consiguió ahorrar a su pueblo el cruel tributo que había que satisfacerle anualmente al Minotauro, consistente en 7 muchachos y 7 doncellas.

Interior del laberinto.... aunque en esta ocasión, no huímos del Minotauro. Nuestra misión ahora es mucho más romántica: encontrar el inmenso árbol situado en el centro y, cuya leyenda dice, tenemos que pedirle un deseo. ¿Alguien quiere ver la película El Resplandor?

El principal atractivo moderno de estos complejos equipamientos radica, en contemplar desde un altozano, el trance en que suelen entrar los visitantes que quieren disfrutar de ésta experiencia, no siendo rara la semihisteria que muestran al no encontrar la salida.

Pero el laberinto del Jardín de Santos no es la infraestructura más relevante de éste paraje romántico de Penáguila, que consta también con hermosos componentes naturales habituales en éste tipo de instalaciones: árboles seculares, plantas hornamentales, arbustos de la zona, maravillosos parterres, espléndidos conjuntos rocosos, y cuevas mitológicas cargadas de evocaciones.

Vista exterior e interior de la "cueva mitológica" con estalactitas y estalagmitas.

Todo ello, evocador de los delicados enclaves naturistas de nuestra provincia, que tanto aprecio teníamos en el siglo XIX. No en vano, la última propietaria de ésta obra de arte era una sensible y popular literata que se desplazaba en coche de caballos desde la plaza de Penáguila al Jardín, circulando con ello a través de un grato bosquecillo que arropa al recinto.


El Jardín se ha mantenido en pie gracias a la tenacidad del alcalde de la ciudad, que ha aportado no sólo su buen gusto y los magros fondos municipales, sino también su propio esfuerzo físico.


El minimalismo de la Naturaleza salpica todos y cada uno de los rincones


Algunas piezas ornamentales se encuentran tan bien integradas en el entorno que en ocasiones resulta complicado encontrarlas.

Jardines y más jardines.... Cuando el tiempo se detuvo

Un mirador al estanque y al valle... ¿Por qué la Venus le dará la espalda y mirará la umbría?


Fuente clara, arroyo sereno... La montaña alicantina nos acostumbra a dar agua fresca a aquellos que se atreven a descubrirla



Dos especies de plantas carnívoras. Bellas y curiosas, su paciencia no tiene límites. Tarde o temprano, algún insecto se acercará a ellas y caerán en la trampa. ¡La Naturaleza no necesita de la ayuda del hombre para subsistir!



Las orquídeas hacen de compañera ideal a las plantas carnivoras.


Un último vistazo al estanque antes de la marcha.


PENÁGUILA

Preciosa panorámica de Penáguila enviada por nuestro amigo Quique desde su web

Penáguila es una población de notable importancia histórica.
Situada a 12 kilómetros de Alcoy, su castillo fue "tomado prestado" al caudillo rebelde Al-Azraq personalmente por Jaime I El Conquistador.
Sitiada en 1356 por las tropas castellanas de Pedro I El Cruel, todas ellas fueron derrotadas, lo que hizo que el Rey de Aragón concediese el privilegio a Penáguila de ser Villa Real, con voto en corte.
Fue sede de los señoríos de Guadalest y Alcolecha, cuyas casas solariegas todavía se conservan.

La población estuvo completamente amurallada, y posiblemente defendida por cuatro enormes torres.
Estas fortificaciones fueron ordenadas construir por Jaime I en 1304, y se sabe que en 1336 el rey Pedro IV otorgó fondos para que se acabaran los trabajos.
En las calles del pueblo aún se aprecian algunos paños, sobre los que se apoyan las casas más antiguas.

Una de las muchas ventajas que tiene visitar Penáguila ("pluma de águila"), es que estamos ante uno de los más bellos y pintorescos pueblos que salpican la montaña de nuestra provincia.
Es de obligado cumplimiento un paseo lento y minucioso por ese lugar tan antiguo que se levanta sobre el márgen izquierdo del Rio Frainós.

Pueblo ancestral, sus crónicas hablan de pinturas prehistóricas en los abrigos rocosos de sus alrededores, de poblados celtíberos, e incluso de un pequeño castro romano.
El historiador Escolano, allá en el siglo XVII dejaba escrita en sus famosas "Décadas", una perfecta descripción de la Villa "situada a dos lenguas de Alcoy y quince de Valencia, con castillo de homenaje y 200 casas de cristianos viejos".

El Arco de Santa Lucia, un enorme agujero en la montaña que según cuentan los mayores, en el día de Santa Lucia, pasan los rayos de sol a su través, y donde colocaban a las parturientas para que el alumbramiento fuese perfecto. Justo encima de este arco, hacia el este tenemos la Peña del Aguila, que si os puedo garantizar que la sobrevuelan estos majestuosos animales

Es imprescindible darse una vuelta por los restos de aquellas torres que cercaban la ciudad amurallada y que hoy en día han ido desapareciendo.
Pero lo que sí permanece en pie son los palacios que, testigos mudos de un época gloriosa, se levantan airosos sobre el resto de las casas del pueblo.
Era una epoca en la que la Villa fué cabeza de señorio: los palacios de Fenollar y Moncada, así lo demuestran.
Y la parroquia, claro, como buen pueblo que se precie, edificada en el siglo XIV y donde contemplamos una misteriosa y bella tabla gótica de la que se ignora su origen.

Desde uno de los parques de Penáguila, podemos contemplar una impresionante vista de su "forada" y de los abrigos con pinturas rupestres

Sus calles están llenas de plantas, arbustos y árboles de gran variedad: madroños, castaños, orquídeas...


Calles estrechas, empinadas y adoquinadas; quizá construidas para el paso de bueyes y mulos, pero no para coches de gran cilindrada. Su paseo por ellas evoca viejos recuerdos... Más aún, cuando están salpicados por la sabiduría de nuestro compañero Arturo


Una de las placas instaladas en sus calles nos recuerdan a un "personaje ilustre".
¿Quién fue Joaquin Company Soler?
Pues bien, al franciscano Joaquín Company Soler le tocó vivir como arzobispo de Valencia la crítica situación creada por la ocupación de los franceses en 1808 y la Guerra de la Independencia. La prudencia del Arzobispo, su inteligencia y buen sentido, y su solidaridad con el pueblo hizo que no se produjeran mayores males de los que hubo.
Nació en el pueblo de Penáguila, diócesis de Valencia y provincia de Alicante, el 3 de enero de 1732. A los 15 años, ingresó como religioso en el convento de San Francisco de Valencia, haciendo la profesión religiosa al año siguiente. Cursados los estudios de filosofía y teología, a los 23 años ocupó la cátedra de artes, y luego de teología moral y escolástica para enseñar a los religiosos de su Orden.
Fue guardián y ministro provincial. A instancias del rey Carlos IV, el Papa Pío VI lo nombró (18 de diciembre de 1797) arzobispo de Zaragoza, recibiendo la consagración episcopal en Madrid el 4 de marzo de 1798. Por deseo del Papa continuó ejerciendo la máxima magistratura de la orden franciscana hasta el 11 de mayo de 1806.
El 2 de agosto de 1800 el Papa Pío VII lo promovió al Arzobispado de Valencia. Se preocupó por atender las necesidades de sus diocesanos, a quienes socorrió generosamente. Procuró, según las necesidades de las iglesias, que fueran remediadas con ornamentos y otros enseres para que el culto fuese celebrado con dignidad. Al ocupar la ciudad de Valencia los franceses, en vez de huir a Mallorca, prefirió quedarse entre sus diocesanos, para ayudarles en la triste situación que atravesaban. Respetado por los franceses, intercedió por el pueblo y por el clero. Consiguió que muchos condenados por conspiración fueran perdonados.
Todos los sinsabores que tuvo que asumir fueron minando su salud, falleciendo en Valencia el 13 de febrero de 1813. Su entierro fue una manifestación popular, tanto de valencianos como de franceses. Sus restos mortales fueron inhumados en la capilla de la Purísima de la Catedral de Valencia.

¿El primer libro impreso en España no fue la Biblia?
Quizá sí...
Pero en las calles de Penáguila nos informamos que la obra que se ha venido considerando en los últimos años como el primer libro impreso en España, ha sido Obres e trobes en lahors de la Verge Maria, colección de cuarenta poesías en valenciano, cuatro en castellano y una en toscano, premiadas en un certamen celebrado en Valencia el 11 de febrero de 1474.
No constan en este libro impreso en Valencia ni la fecha de la impresión ni el nombre del tipógrafo, pero se ha supuesto que se trata del impresor Mossen Bernat Fenollar

fotos antiguas: El ojo del tiempo en la Provincia de Alicante

02 noviembre 2007

LA REBELIÓN CANTONAL EN ALICANTE (3ª PARTE)

Artículos Anteriores: LA REBELIÓN CANTONAL EN ALICANTE (1ª PARTE)
LA REBELIÓN CANTONAL EN ALICANTE (2ª PARTE)


Si el primer intento de conquista de Alicante constituyó un claro fracaso pese a la presencia de la fragata “Victoria”, apoyada por sus 23 cañones y el curioso personaje de Antoñete Gálvez “general de tierra y mar” con su ostentoso grupo y su ultimátum de “dinero o bombardeamos la ciudad”, el segundo intento, con el fatal bombardeo de seis horas a que se sometió a la ciudad, mostró la heroica actitud de un pueblo que luchaba contra el enemigo superior en capacidad ofensiva pero inferior en el amor a lo propio.
Al fin y al cabo, se trataba de vulgares aventureros que no llegaron ni siquiera a sospechar que Alicante, como sucedió, podía convertirse en un baluarte inexpugnable.
Transcurrieron dos largos meses desde aquel 20 de julio. Ahora se anuncia la llegada del “Numancia”, el barco español de guerra con más prestigio. Fue el primer barco de coraza que había dado la vuelta al mundo, lo que se anunciaba con evidente pasión en la placa que exhibía en su alcazar de popa: In loricata navis quae primo terram circuivit. El barco era el orgullo de nuestra Marina de guerra, pero se veía obligado a participar en unos sucesos nada deseables.
En Cartagena, capital del cantón, estallaban veros cantares y coplas, como:

Viva la Numancia

valiente con el cid,

la victoria y la Almasa.
vengan todas aquí
viva Antoñete
y la revolución
y la “Méndez Núñez” con su tripulación.

A las tres y media de la tarde del día 20 de septiembre, fondearon en la bahía el “Numancia” y el “Fernando el Católico”. Una hora después, un bote de la “Numancia” se acercó hasta la nave de la escuadra inglesa “Narcisus”. A bordo iba el brigadier Leandro Carreras, jefe de la expedición cantonal. Venía dispuesto a romper el fuego contra la plaza aceptando no obstante una tregua de 96 horas “a la que accedió, manifestando que transcurrido dicho plazo, rompería irremisiblemente las hostilidades”.
Leandro Carreras envió también, una comunicación al Gobernador Militar de Alicante “con órdenes de mi gobierno de apoderarme de la plaza, reconozco lo ineficaz de toda resistencia”.


Fernando Guillis le respondió “podrá usted cometer un acto vandálico de piratería, valiéndose de la impunidad que le proporciona el hallarse resguardado a borde de un buque blindado. Pero la sociedad lo rechazara con indignación y las naciones civilizadas verán con asombro un acto indigno de agresión contra esta población, siendo usted y su mal gobierno responsables de la sangre que se vierta y ruina que se cause a este honrado y pacífico vecindario. El ataque será enérgicamente rechazado”.
Alicante hirvió en preparativos de defensa. Madrid se volcó en suministros de armas y municiones, enviando tropas. Llegaron dos compañías de cazadores, una de Artillería, una columna de carabineros, miembros de la Guardia Civil, 400 hombres de Infantería, Artillería, voluntarios procedentes de Cieza, una compañía de Ingenieros, y dos compañías del Batallón de Córdoba que traían dos cañones de bronce.
La defensa artillera de la ciudad había sido dispuesta con claro sentido táctico. Esta zona de emplazamientos artilleros comenzaba en el Castillo de Santa Bárbara, donde asentaron las baterías de Santa Ana (con tres cañones del 10) y la de Santo Domingo (con dos del 15). En el derruido torreón de la Puerta Nueva (a la entrada del Arrabal Roig) quedaron instalados dos cañones del 15 y uno del 21, hallándose seguidamente la Puerta del Muelle, con un obús del 16 y un cañón del 10.
Para animar a la población, nuestro paisano Eleuterio Maisonnave, Ministro de Gobernación, envió al alcalde un mensaje en el que decía que “ese pueblo es honrado y valiente, no puede esperarse de él ni debilidades ni traiciones. Antes que abrir las puertas a esos bandidos, antes que vernos humillados por esos infame, es preferible ver arrasada la población”.


El nuevo Ayuntamiento, tomó entre otros acuerdos el de fortificar la Plaza de Ramiro, “a cuyo afecto se fijó en las esquinas un anuncio ofreciendo una jornal de 10 reales a los que se prestasen a trabajar en dicha fortificación”.
También hizo acto de presencia “una sociedad de jóvenes denominada la Cruz Roja”, que presidía el médico don Evaristo Manero.
Las autoridades habían tomado todas las precauciones posibles; mandaron llenar todos los depósitos de agua, se estableció un hospital en el Convento de las Monjas de la Sangre, la Diputación trasladó sus oficinas a la Fábrica de Tabacos, la estación telegráfica fue instalada en el Jardín Botánico, en San Blas; y los presos fueron trasladados a Santa Bárbara y a la Fábrica de Tabacos.
El día 27 amanecío triste y nublado. “A las cuatro de la madrugada recorrió la ciudad la banda de la Beneficencia, tocando diana” para animar a los militares, que ocupaban sus puestos esperando acontecimientos. Cuando sonaron las cinco de la madrugada, todos esperaron el estallido inicial del cañón, pero pasaría una larga hora más sin que la quieta madrugada se viese alterada por la esperada explosión. “Por fin a las seis y treinta y cinco minutos, retumbó el primer cañonazo, que era esperado con ansia por todos los defensores de Alicante, quienes deseaban el momento de que los insurrectos intentasen el desembarco”.

Un Testigo de aquel acontecimiento señaló: “Otros dos disparos dirigidos al Castillo de Santa Bárbara siguieron al primero, los cuales fueron contestados con precisión admirable y puntería por todas las baterias de la ciudad al grito de ¡Viva Alicante,mueran los piratas! Desde aquel momento siguió ya sin interrupción, por espacio de seis horas, un fuego continuo incesante, mortífero, que puso a prueba la destreza del General, la pericia de los Astilleros y la bravura de todos los que defendían la ciudad”.
La nota más impresionante se produjo en el Castillo de Santa Bárbara, donde “habiendo penetrado una granada de 300, fue a reventar sobre la cantina de la fortaleza, en donde se hallaban reunidas muchas personas, de las cuales murieron horriblemente mutiladas tres carabineros, dos mujeres y dos niños”.
Se anotó la actitud de un bravo paisano natural de Santa Pola, Manuel Penalva, quién pidió permiso para apuntar un cañón de los de la batería del cuartel general y lo hizo con tanto acierto que de siete disparos, cinco dañaron a la “Numancia”
El absurdo ataque a la ciudad tocaba a su fin, pues los piratas viendo que eran impotentes para luchar, se hicieron a la mar llevando “el despecho del bandido que ha visto fracasar su tentativa de pillaje y dejando a los hijos de Alicante coronados de gloria”.
Durante 6 interminables horas, los insurrectos habían lanzado sobre la ciudad 186 proyectiles enormes (que medían 96 centímetros de longitud por 22 de diámetro). Las baterías de la ciudad contestaron a su vez con 179 disparos tan certeros que, a pesar del blindaje de las fragatas, sembraron la confusión en su interior.
Los muertos fueron los siguientes:
Domingo Containa Rubio ------- Carabinero
Bartolomé García Catalán ------ Carabinero
Manuel Nieto Hernández ------ Carabinero
Gaspar Perez ------ Artillero
María “La Morena de las Cuevas” ------ Civil
Tres Anónimos ------ Civil

info: Alicante de la A a la Z. Fernando Gil Sánchez

01 noviembre 2007

LA REBELIÓN CANTONAL EN ALICANTE (2ª PARTE)


“SON BARCOS PIRATAS”
(GACETA DE MADRID)


Mientras Antoñete Gálvez volvía a Cartagena con la negativa de Alicante a entregarle dinero, llegaba a nuestra ciudad la “Gaceta de Madrid” que incluía un decreto declarando piratas a los buques insurrectos.
Fue un documento histórico, que aquí resumimos:
“El gobierno, pues, no puede hacerse solidario de esta conducta, sin ejemplo en las marinas militares, ni permitir que tal vez a la sombra de un color político determinado ejerzan esos buques actos de verdadera piratería, que comprometan la dignidad de España. En tal concepto el ministro que suscribe tiene el honor de proponer la expedición del siguiente decreto:
1- Las fragatas de la Armada nacional “Almansa”, “Victoria” y “Méndez Núñez”, la del vapor “Fernando el Católico” y la de cualquier otro buque de guerra de los sublevados en el departamento de Cartagena, serán consideradas como piratas al encontrárselas en los mares jurisdiccionales de España o fuera de ellos, por fuerzas navales españolas o extranjeras.

2- Las potencias amigas de España, quedan autorizados para detener a los buques mencionados y juzgar a los individuos que los tripulen."
Mientras la ciudad recobraba su pulso normal y se valoraba la participación de los llamados "voluntarios de la República" (cuyos jefes eran adeptos al Gobierno Republicano y amigos, del ministro de la Gobernación, Maisonave) se argumentaba, también, que aunque Alicante fue cantón por espacio de tres días, ni un solo momento dejó de reconocer la soberanía de las Cortes y la autoridad del poder ejecutivo.
La respuesta no se hizo esperar. Madrid telegrafió el 23 de julio al Ministro de la Gobernación: felicitando a los hijos de ese noble pueblo, pues en la funesta crisis por que atraviesa el país, crisis en que corren peligro la libertad y la República, Alicante ha demostrado una vez más que sabe conservar pura su tradición.
Para contemplar el calmado ambiente, fue producida la destitución de Morliu (tras su huida cobarde), reemplazado por Lorenzo Abazando en calidad de delegado de Gobierno.
Pero los cantonales no paraban. En días sucesivos asaltaron Torrevieja, bombardearon Almería, e invadieron Orihuela, donde causaron la pérdida de 14 guardias civiles, llevándose 16.000 duros.
Tras el ataque a Orihuela, el gobernador civil tomó importantes decisiones que entraron en vigor el 30 de julio. A una de ellas (toda persona hornada que necesite armamento para contribuir en caso necesario, a la defensa de la ciudad, y al sostenimiento del orden, puede pedirlo al Ayuntamiento) respondió el pueblo alicantino, pues se presentaron comisiones del comercio, funcionarios del estado, empleados de la Diputación, y un gran número de personas de todas condiciones, a ofrecer su colaboración moral, material y pecuniaria.
Alicante se preparaba para una posible contingencia.
En menos de dos horas se repartió un considerable número de fusiles; los voluntarios de la República ocuparon los puntos estratégicos; las autoridades militares y civiles adoptaron las medidas necesaria par la seguridad de la población, y en medido de un orden admirable, el pueblo tomo una actitud belicosa del mejor afecto.
Transcurrido todo el mes de agosto sin que la capital registrara nueva visita de los separatistas, llegó el día 18 con una noticia en forma de rumor. El rumor señalaba que los buques piratas pretendían volver a Alicante. Esto “produjo cierta agitación y no faltaron familias que se dispusieron para huir” pero en ésta ocasión, las autoridades “se hallaban apercibidas, y se empezaron a tomar precauciones para evitar lo que tuvo lugar el 20 de julo”.
En un intento de calmar a la población, el Gobernador Civil publicó: “Alicantinos, una noticia vaga de la venida a nuestro puerto de uno de los buques insurrectos, ha difundido alguna alarma en esta población. Para calmar los ánimos debo manifestaros que nada absolutamente se sabe de cierto, ni creo posible que estos rumores se realicen; pero dado el caso de que los sublevados lleven a cabo el propósito que se les atribuye, tengo tomadas todas las medidas necesarias para evitar que esta población sea víctima de sus criminales intentos, para lo cual cuento con el apoyo de las fuerzas del Ejército y voluntarios de la República. Me consta que hay muchas armas repartidas en este vecindario, aparte de las que existen en poder de la milicia. A los que las poseen, ordeno la presentación inmediata de las mismas en la alcaldía, exceptuando a aquellos que están dispuestos a defender la población, en cuyo caso la manifestaría así a las autoridad popular, para que sean destinados a puntos convenientes”.
El rumor dejó de serlo y efectivamente, volvieron los piratas cantonales.
Pero en esta ocasión, no hallarían una ciudad desprotegida.
Todo lo contrario, admirablemente preparada.

---continuará---

info: Alicante de la A a la Z. Fernando Gil Sánchez

 
La Asociación Cultural Alicante Vivo se reserva el derecho de moderación, eliminación de comentarios malintencionados, con lenguaje ofensivo o spam. Las opiniones aquí vertidas por terceras personas no representan a la Asociación Cultural Alicante Vivo.