17 abril 2007

LA FOTOGRAFÍA DE JESÚS SÁNCHEZ CAMPOS

Hablando del Dr. Rico hemos descubierto en una foto del archivo de Juan José, un personaje que bien podría ser el alcalde de Alicante Lorenzo Carbonell, al menos es clavado a la foto que vemos en el articulo sobre el entrañable alcalde de la ciudad. La foto tomada junto al busto del parque del Tossal parece ser un homenaje al insigne Dr. Rico, vemos algunas banderas y muchas flores... Si alguien conoce algún dato mas sobre la imagen, ya sabeis, nos intriga saber el motivo de tal acto.

Pero no es el único "personaje" que fue retratado junto al medico, je je... en mi infancia este era un lugar obligado, el tobogan de dos pisos era mi debilidad... y no me pregunteis como ni porque pero me subi en sus brazos con cara de estreñido para sacarme una foto junto a mi hermano...


Alli disfrutamos de tardes de domingo y de dias de mona, con las bicis, con la pelota o con improvisadas espadas emulando a los mosqueteros por entre las piedras del castillo.


Fueron tiempos bonitos, , otra mentalidad, fueron otros tiempos, de cicatrices de las pedradas, de jugar tranquilamente en la calle, de pantalones cortos de vestir y zapatos brillantes llenos de polvo y de barro.

Puedes leer más sobre el Parque del Doctor Rico aquí.

LA LEYENDA DEL PUIG CAMPANA

La fantasía popular forjó una de las leyendas de amor más bonitas que existen, en torno al Puig Campana (cuya cumbre cortada con un enorme tajo tiene un aspecto extraño y personal).
Todo comenzó cuando alguien relacionó este enorme hueco con la llamada isla de Benidorm... e inmediatamente se aceptó la idea de que el pedazo que faltaba arriba, a la montaña, era el mismo que estaba en el mar a poca distancia de las playas.
¿Cómo explicar la causa de tan insólito hecho?
La respuesta nos la da esta leyenda llamada del “Tajo de Roldán”.
En tiempos remotos vivía en la sierra un gigante llamado Roldán. Era el dueño y señor de aquellos solitarios parajes que él recorría libremente. Se había construido una tosca cabaña para guarecerse cuando las inclemencias del tiempo así lo exigían. El poderoso Roldán era indiscutiblemente el rey del Puig Campana. Cuando los animales feroces le acosaban le bastaba dar un par de zancadas para ponerse a salvo. Y con la misma facilidad llegaba hasta las tranquilas aguas del mar en los calurosos días del estío. Nuestro héroe vivía satisfecho y despreocupado en este privilegiado rincón.
Pero, a pesar de todo, no era Roldán un ser alegre sino más bien parecía taciturno, casi triste. Vagaba errante y solitario en busca de algo que le faltaba a su vida, en busca de algo que le explicara su razón de ser. Un día, mientras caminaba hacia el mar para bañarse, se encontró con una jovencita tan bella como lo son todas las heroínas de leyendas. Estaba jugueteando con el agua y al percibir la presencia del intruso se volvió rápidamente. Sus ojos, de un azul profundo, le miraron con curiosidad pero sin temor. Y con ese gesto eterno de inconsciente coquetería, le ofreció agua en el cuenco de sus blancas manos. Rió la joven suavemente y rió el gigante con una carcajada, tan poderosa, que hizo estremecer a la montaña. Y volvió a reír gozoso y feliz como nunca. En su risa había algo hermoso, algo así como un acento de triunfo y de poderío.
¡El coloso se había convertido en un verdadero ser humano!
Desde este instante ya no se separaron. Roldán la condujo a su cabaña que, su gran amor, sabría transformar en un refugio grato para ella. Los dos gozaban de una felicidad perfecta. Dormían bajo las estrellas y Roldán sabía encontrar las hierbas más finas y más perfumadas para que sirvieran de lecho a la joven. La dicha duró muy poco tiempo.
Un día en que Roldán volvía a su cabaña contento y confiado, le salió al encuentro un extraño ser, una sombra más bien, de la que se desprendía algo siniestro y maléfico.
-¿Quién eres? –le preguntó.
La sombra aparentó no haberle oído y con voz helada, en la que no obstante se adivinaba un fondo de piedad, dijo:
-Corre si quieres encontrar viva a tu compañera pues cuando muera el día acabará también su vida. Cuando el último rayo de sol abandone tu cabaña, morirá.
Roldán partió veloz hacia su cabaña. La joven estaba muriéndose efectivamente, tal como le acababa de profetizar aquel ser malvado. Su pena y su desesperación no tuvieron límites. Se quedó paralizado en la entrada no atreviéndose ni a respirar por temor a que el más pequeño movimiento pudiera romper el frágil hilo que aún la unía a la vida. El coloso se irguió en toda su extraordinaria estatura y con fiero ademán amenazó al sol que, indiferente a su desesperación, caminaba hacia el ocaso con el mismo esplendor de siempre.
Roldán se repetía, una y otra vez, la profecía: “Cuando se oculte el sol, cuando su último rayo desaparezca de la faz de la tierra, morirá … morirá … ¡Morirá!
¡Y el sol se iba hundiendo cada vez más detrás de la montaña!
Enloquecido, ciego de dolor, salió volando más que corriendo hacia la cumbre del “Puig Campana” tras cuya ladera iba ocultándose el astro del día. De un furioso puntapié arrancó un enorme pedazo que salió por los aires y fue a caer en el mar. Por aquel hueco tan fantásticamente abierto siguió penetrando la luz del sol durante unos minutos más.
¡Unos minutos más de vida para su amada!
El sol, entonces, como un fugitivo despiadado se ocultó por completo…
¡Y la muerte cerró para siempre aquellos ojos tan bellos!
Con ella en brazos continuó andando errante bajo las estrellas, menos bellas y menos pálidas que el rostro que descansaba sobre su corazón ….
La salida de la luna, marcando una estela luminosa en el mar, atrajo su atención. Hacia allí se dirigió entonces como un sonámbulo, quien sabe si con la loca esperanza de que aquella luz que la diosa de la noche derramaba sobre el agua pudiera devolverle la vida a la niña rubia que parecía dormida. Con los ojos fijos en el disco de plata llegó hasta la playa. Penetró en las aguas, siguiendo siempre aquel camino fosforescente, cuya claridad le permitía contemplar otra vez el rostro amado. Nuestro héroe caminó hacia el fondo del mar llevando siempre en alto el cadáver hasta que su marcha se vio detenida por la isla recién nacida. Por un momento, amparado por una concavidad del islote, pudo aún defenderla. Después, vencido por completo, la depositó con infinito cuidado en ese mismo hueco..
No quiso regresar.
¿Cómo iba a dejarla tan sola y tan indefensa?
Se abrazó a ella para con su cuerpo seguirla amparando y protegiendo por toda la eternidad….
El “Puig Campana”, con su cumbre rota, es el más fiel pregonero de este hermoso y conmovedor romance.
Y lo mismo la sierra que la isla nos demuestran que ni aun las piedras son insensibles a la fuerza avallasadora de un gran Amor

Puedes localizar el Puig Campana en nuestro Mapa de Panoramio.

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El Puig Campana y el Tajo de Roldán

EL HERCULES C.F.


"Y cuando todo parecia estar perdido,entre el humo de la contienda,algo comenzo a moverse.Hercules apoyandose en su estandarte se irguio como un titan.Y cuentan que el sol se abrio paso entre las nubes iluminando al guerrero.Y todas las voces se unieron aclamando un solo nombre:Hercules!! Hercules!! Hercules!! "
Los Primeros gritos de ¡Hércules, Hércules! se escucharon por primera vez en el Paseo de Gomis, mientras corrían, tras una pelota de trapo, un grupo de chavales que tenían señalizadas las porterías con prendas de vestir de jugadores y libros amontonados. Vicente Pastor Alfosea, conocido por sus amigos como "El Chepa", fue el fundador de aquel equipo para infantiles, al que le quiso denominar como el semidiós mitológico. Vicente Pastor soñó con un equipo de fútbol fuerte. De ahí que fundara un equipo con chavales. Su deformación física, cuando rodó con 2 años escaleras abajo por un descuido de su cuidadora, le aportó la denominación siempre cariñosa de "El Chepa".
Ya en la prensa de Alicante aparece que el Hércules fue campeón infantil de un torneo local en 1918. Por aquel entonces existían en alicante algunos equipos que acaparaban la atención, como Lucentum y Bellas Artes, que eran un poco espejo de los chavales del Hércules.









Imágenes de las primeras alineaciones del Hércules a principios de los años 20 (por cortesía de
HCFHistoria)


En 1922 se federó y quedó inscrito en la Región Regional Levantina, con Alberto Misó como presidente. Aquellos del Hércules, en sus partidos por donde está ahora la calle Alemania o en los terrenos del barranco de Benalúa, se convirtieron en realidad y el Hércules creció y creció. En 1932 inauguró el Estadio Bardín.
Dos años, más tarde ascendió a Primera División.
El Hércules tocó el techo de la gloria futbolística, respaldado por un coquetón y cómodo Estadio Bardín en la campaña 34-35. En su debut en Primera logró una clasificación admirable: un sexto puesto. Pero aquel sueño dorado se rompió en mil pedazos a golpe de cañonazos. La Guerra Civil con tres años despiadados, dejaron su huella. Tras la paz se intentó recomponer. La contienda había separado física e ideológicamente a los jugadores entre los dos bandos. De campos de concentración salieron Maciá y Blázquez, mientras Mendizábal murió como piloto tras ser derribado su avión. Manuel Suárez Begoña, el entrenador, fue encontrado muerto en una cuneta de Aguas de Busot.
Todavía en la campaña 39-40 se pudo hacer un papel digno en Primera, pero los jugadores se habían cargado de añosy no fue fácil sustituirlos. En la campaña 41-42 llegó el primer descenso. Quiso resurgir el Hércules pero no hubo ni dinero ni acierto en los fichajes y sí otro ascenso en la campaña 44-45. Aquello fue un quiero y no puedo y se volvió a peregrinar por Segunda.
Nueve años militó el Hércules en Segunda División hasta que llegó el ascenso en la campaña 53-54 en un memorable Hércules-Osasuna con Amadeo Sánchez en el puente de mando técnico. Quedaron atrás los intentos de volver a Primera con Alfonso Guixot conopresidente y Gaspar Rubio como entrenador. Tuvo que ser con una Directiva presidida por Juanito Pastor, el primer olímpico alicantino, y detrás el apoyo de Jesús Aramburu, entonces Gobernador Civil, cuando el Hércules brilló con intensidad con la veteranía de Pina, Ernesto, Calsita y la juventud de Durán, Roth y Marsal, tres juveniles cedidos por el Real Madrid.
Se ilusionó la afición y el Hércules, nuevamente en Primera, se despidió del Estadio Bardín y comenzó una nueva etapa en La Viña. Volvió Alfonso Guixot a la presidencia, pero un infarto se lo llevó por delante y el club se resintió y volvió a rodar a Segunda con una afición nuevamente desconcertada.
Tras abandonar la Primera División, le aguardaron al Hércules diez años de acusada penuria con un descenso a Tercera en 1958 por una deuda de 25.000 pesetas, demandadas por el ex-directivo Joaquín Ponce. El entonces alcalde de Alicante, Agatángelo Soler, se encargó de recuperarlos de nuevo para el club. Volvió el Hércules a rehacer su prestigio en la campaña 65-66 con un nuevo ascenso a Primera, con Luis Belló como entrenador. La presidencia la ostentaba Ferrer Stengre, que tuvo visión de futuro y dejó señal de compra de los terrenos que luego serían del estadio Rico Pérez. Pero se encontró muy solo y mal aconsejado. Finalmente, hubo un descenso rápido y casi derrumbamiento total con desplome a Tercera División, hasta que surgió la etapa de Tomás Tarruella.
La llegada a la presidencia del Hércules de Tomás Tarruella fue providencial, ya que supo galvanizar a la afición para el resurgimiento del club. Organizó verbenas, tómbolas, corridas de toros y despertó a la afición, que escoltó al equipo por el largo peregrinar por Tercera división. No hubo acierto y se malogró el ascenso. Pero llegó César y, en un partido de promoción contra Osasuna, se regresó a Segunda División.
Con Miguel Luis Vidal Masanet al frente de una gestora, se dejó paso a José Rico Pérez para la presidencia. El Hércules se recuperó y pagó la hipoteca sobre La Viña, que se vendió. En los terrenos que le club disponía en la ladera del castillo de San Fernando se planificó el nuevo estadio, auque con el susto de una promoción de permanencia contra el Cartagena. El húngaro Janos Kalmar trajo el sosiego al banquillo herculano y, un año más tarde, Arsenio Iglesias convirtió en el pistoletazo de salida de los años más glorioso del Hércules.
Se afianzó José Rico Pérez en la presidencia rodeado de buenos técnicos y colaboradores. Hubo acierto en los fichajes y se construyó el estadio. Coincidieron inauguración y ascenso a Primera, y la afición vibró con una etapa dorada de ocho campañas consecutivas en la división de honor. El Hércules logró un quinto y sexto puesto en dos temporadas: al equipo de Alicante se le miraba como una revelación.
Luego llegó el aliciente del estadio Rico Pérez, sede del Mundial 82. La campaña 75-76 acabó con el Hércules en sexto lugar en Primera.
Después de los éxitos, apareció de nuevo la resaca. Inversiones excesivas, descensos a Segunda, crisis en la presidencia, directivos con más atención al acoso y derribo que a la labor deportiva. El Hércules se convirtió en un equipo ascensor en la primera mitad de los 80. Un año en Primera, otro en Segunda. El éxito más sonado fue el triunfo al Real Madrid en el Bernabeu, que permitió al Hércules eludir el descenso en el 84. Con las dimisiones, aumento de deudas, y el desfile de entrenadores,el equipo rodó hasta el pozo de Segunda B con cinco penosas campañas si ver la luz del futuro y la esperanza.
La provincial llegada de Aniceto Benito a la Directiva planificó el futuro: salir de Segunda B, saldar deudas, convertir el club en Sociedad Anónima Deportiva y lograr el ascenso a Primera División...
En cuatro años se logró el objetivo. El Ayuntamiento, bajo la presidencia de Angel Luna, compró el estadio por mil millones y el Hércules salió a flote. Quedaron atrás, como pesadillas, el peregrinar por Segunda B y la amenazante losa de la deuda. La vuelta a la élite del fútbol es un éxito deportivo de primera magnitud. Pero igual de importante es la buena salud económica y la planificación que han introducido los dirigentes del Consejo de Administración del Hércules SAD. Y no lo es menor el fervor con que la afición vive y alimenta la "Herculesmanía". Estos tres aspectos fueron los pilares sobre los que se asentó un equipo que aspira a mantenerse entre los grandes y consolidar al Hércules, de una vez por todas, en el lugar que le corresponde por la entidad histórica del club y de la ciudad a la que representa.
La salida del pozo se inició en el año 93, cuando el Hércules consiguió abandonar la Segunda B. Desde entonces todo fue cuestión de paciencia. Tal como prometió Aniceto Benito hace unos años, el Hércules vuelve a empezar su andadura por la gloria del fútbol español y a convertirse en un símbolo para los alicantinos.
¡Veremos hasta donde es capaz de llegar!

15 abril 2007

LA FAROLA DEL PUERTO

Corrían los años de 1844 a 1846. Alicante crecía y prosperaba a impulsos de su comercio, su radio de acción a través del océano, conseguía abrir en tierras de América mercados insospechados. Por ello, sentía la necesidad imperiosa de convertir en puerto la rada donde fondeaban los barcos de su comercio y bajo la dirección del ingeniero don Elías Aquino, construyó más de trescientos metros de espigón y una bellísima farola, que según dicen las crónicas, medía treinta metros de altitud.

El faro que le sustituyó con la ampliación del muelle de Levante fue este metálico, con cúpula y cupulín de bronce esférico esta coronado por una rosa de los vientos. Su linterna de petróleo era el referente para el movimiento de barcos por la bahía alicantina cerrada por los cabos de Santa Pola o L´aljub y La Huerta o L´alcodre.

Este faro de hierro fundido fue pionero en su tiempo y referente para los faros metálicos del Delta del Ebro construidos en 1864 por el Ingeniero Lucio del Valle. Hoy tras más de 160 años de vida ha sido trasladado tierra adentro, lejos del salitre, donde luce su renovada imagen en la entrada al puerto desde la avenida de Oscar Esplá y junto a la vieja estación de Benalúa.

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Puedes localizar la ubicación original y la ubicación actual del faro del Puerto de Alicante en nuestro Mapa de Panoramio.
También puedes localizar el Puerto de Alicante en nuestro Mapa de Panoramio

SANTA POLA, EL ECLIPSE Y EL FUTBOL

El 28 de Mayo de 1900, ocurrió un Eclipse Total de Sol que se extendió desde California hasta el Mar Rojo y que cruzando el Atlántico entraba en la península Ibérica por Portugal cruzando España y parte de África por Argelia.
Como quiera que en la provincia de Alicante el eclipse duraba desde las 2 h y 43 minutos de la tarde hasta las 5 h y 4 minutos, se trasladaron a la localidad de Santa Pola, dos expediciones científicas: una inglesa procedente de Londres (dirigida por sir Norman Lockyer) y otra escocesa (con el eminente astrónomo Mr. Copeland), que instalaron sendos campamentos en las playas de Santa Pola.
Ambas expediciones arribaron a Santa Pola en el buque de guerra británico "Theseus", que quedo anclado en la bahía.
En los ratos de ocio, lo marineros practicaban en la playa un juego que llamaban foot-ball. Esto produjo una gran expectación y extrañeza por parte de los santapoleros y curiosos que merodeaban por los campamentos. El 29 de Mayo 1900 un equipo de estos marineros ingleses se enfrento a un equipo formado por pescadores de Torrevieja y Santa Pola y según las crónicas del tiempo practicaron un violento ejercicio con una pelota de goma, jugándola con los pies y cabeza, con prohibición absoluta de las manos y brazos.
El resultado no lo sabemos, pero imaginamos que los ingleses arrollaron, con lo que gracias al eclipse de sol el foot-ball de introdujo en la provincia de Alicante a través de Santa Pola

Tenéis más datos de dicho eclipse en ESTE enlace.

 
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