29 julio 2007

ALICANTE EN EL RECUERDO: EL TEATRO PRINCIPAL

Corrían los años de 1844 a 1846.
Alicante crecía y su radio de acción a través del océano, conseguía abrir en tierras de América mercados insospechados. Por ello, el ingeniero don Elías Aquino, construyó más de trescientos metros de espigón y una bellísima farola, que según dicen las crónicas, medía treinta y cinco metros de altitud.
Pero no bastaba con ésto.
Era preciso poner en comunicación directa la ciudad con Valencia y con la capital del Reino: para lo primero comenzó la construcción de dos grandes carreteras (bajo la dirección del ingeniero don Agustín Berecibar), una por Alcoy y otra por la costa; y para la comunicación con Madrid se puso sobre el tapete el proyecto de ferrocarril, con los estudios hechos por los Ingenieros, Sres. Subarcase y Peironet.
Para atender el cultivo de la inteligencia, la Real Orden de 30 de septiembre de 1845 concedió la creación del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, que se instaló en la casa de la Asegurada
Precisaba entonces pensar en el asunto espectáculos, indispensable para la atracción de forasteros en toda población que desea progresar. A este fin, se proyectó la construcción de una gran plaza de Toros en terrenos del Barrio de San Antón, para reemplazar a la de madera que existía en el Barranquet.
En medio de todos estos adelantos, Alicante sentía la necesidad imperiosa de un teatro que reemplazase al viejo, pobre e insuficiente teatro Español, que se alzaba en la calle de Liorna, donde aún se conservan los restos de su portada. Para llevar a efecto este anhelo de la ciudad, se reunieron los comerciantes alicantinos y ante el notario Sr. Cirer y Palou, otorgaron las gestiones necesarias para realizar su plan. El día 28 de enero de 1846 colocaron con toda solemnidad la primera piedra, a las dos de la tarde de aquel día, memorable desde entonces en la historia de Alicante.
Se encargó de las obras el arquitecto don Elías Jover, quien entregó el teatro totalmente terminado (con coste de 200.000 pesetas) a los veinte meses de comenzada la obra, el día 24 de septiembre de 1847.
¿Qué es lo que Jover había construído?
Indudablemente el edificio más bello que dedicado a teatro existe desde entonces en España. Los hay seguramente más ricos, más espaciosos, más cómodos...; pero con la majestad de las líneas señoriales de nuestro Teatro Principal, no hay otro teatro en España que le iguale.
Sobre un plano de sesenta metros de fondo por treinta metros de fachada y veintitrés de elevación, levantó Jover un edificio soberbio, de orden dórico purísimo; con seis enormes columnas que sostienen un ático sobriamente elegante con cierto parecido al Congreso de los Diputados de Madrid y al templo de la Magdalena de la capital francesa.
Dijo de él cierto cronista de la ciudad, que parece un templo griego dela época de Pericles; un santuario mitológico de los tiempos de Platón.
Hoy se conserva de aquel edificio la austeridad de sus muros y la elegancia de sus fachadas.
Aquella joya arquitectónica se inauguró, por fin, la noche del 25 de septiembre de 1847, poniéndose en escena “Guzmán el Bueno”, el drama de Gil y Zárate. Seguramente el teatro debió ser aquella noche del pasado siglo, la antesala de la Gloria. Dicen que un grueso tapiz alfombraba la distancia desde la calle hasta el patio de butacas y la escalera que daba acceso a los palcos; y en ese tapiz muellemente pisaban los delicados pies de nuestras abuelas, prisioneros en sus zapatos de raso. Crujían al andar las sedas de sus vestidos que abultan las caderas sobre la cintura de estrechez inverosímil. Dos gruesos tirabuzones pendían junto a la cara, que discreta, recataban las plumas del abanico que sostenían con sus manos enguantadas.
A partir de aquella anoche, el teatro Principal fué el lugar preferido de reunión de los amigos del arte.
INFO: Teatro Principal de Alicante

28 julio 2007

ALICANTE EN EL RECUERDO: EL TRANVÍA Y NUESTRA CIUDAD

En esta foto de 1968, vemos el cruce de tranvías en la avenida de Alfonso el Sabio. Atención al tranvía que hacía la ruta V.Remedio-Mercado-Benalúa.

Los tranvías fueron electrificados en 1923 y siguieron prestando su servicio hasta 1969. En esta imágen podemos ver el tranvía de Carolinas bajando por la Calle Bailén, en los años 60.

La tracción a mulas fue la forma más utilizada en los tranvías alicantinos en el primer cuarto del siglo XX. Aquí vemos una foto de la Explanada y las mulas tirando de un tranvía

Una de las primeras líneas de tranvía existentes en Alicante era la que unía la ciudad con los pueblos de la Huerta. Aquí vemos una fotografía de 1905, y el paso de un tranvía por el Monasterio de la Santa Faz. Los tiempos cambian una barbaridad: es movido por tracción a vapor.

ACTUALIZACIÓN CON MÁS FOTOS

Aquí os dejamos más fotos de recuerdo de nuestros tranvías a su paso por las calles de Alicante. Nos vendría muy bien un poco de ayuda para descubrir detalles de dichas fotos que no conocemos, así como a etiquetar a sus autores.

LA LEYENDA DE JUDAS Y EL "MASCARAT"

Desde Benidorm, desde la bella Altea, desde Campomanes... atravesamos el Tunel del Mascarat, el túnel que tiene una de las leyendas más curiosas de la provincia.
Para conocerla, tenemos que sentarnos en la piedra que sirvió de asiento a Judas.
Se llama "La Culada de Judas".

San Mateo.27,4-6:
Viendo entonces Judas cómo era condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los príncipes, diciendo:
-He pecado entregando sangre inocente.
-¿A nosotros qué? Tú verás -dijeron ellos.
Y arrojando las monedas en el templo, se retiró y se ahorcó.

Pero San Mateo se equivoca.
Judas no se ahorcó.
Porque los alicantinos sabemos la verdadera historia.
Al menos, según nuestra leyenda particular.
Cuentan las gentes de la Marina, que tras devolver las monedas, Judas no se ahorcó... Por el contrario, huyó de Jerusalen.
Viajó muchos días hasta el Valle de Hebrón y de ese valle a Gaza.Tras embarcarse enloquecido, la suerte lo condujo hasta el más lejano poniente, hasta Denia.
Y Judas, jadeante, se encontró con la subida del Collado, para pasar el barranco cortado a pico... "El Mascarat".
Muerto en el alma y agotado en el cuerpo, se sentó en una piedra; una piedra lisa donde poder encontrar el imposible reposo.
Y aunque siguió huyendo... allí quedó su huella para la eternidad.
"La Culada de Judas".
Hasta aquí podría haber llegado la leyenda.
Pero los alicantinos siempre hemos querido más.
¿Por qué "Mascarat" viene de la palabra íbera maka-as, "piedra cortada"?
¿Por qué no significa "el enmascarado"?
Aunque no lo parezca, aún tiene que ver con Judas Iscariote.
Un joven apuesto que cuidaba sus fincas en el Valle de Pop, se dejaba acompañar en las fiestas con su guitarra... pero nunca se decidía a tomar esposa entre las bellas mozas de la provincia de Alicante.
Y su indecisión lo llevaba siempre a una profunda depresión.
De repente, un día desapareció sin dejar huella.
Poco tiempo después, se empezó a hablar de un terrible bandolero que hacía estragos por los montes cercanos. Lo llamaban "el mascarat", el hombre enmascarado.
Los caminantes que eran atracados, lo describían como un muchacho alto, joven, cubierto con una capa negra y un antifaz que le tapaba el contorno de sus ojos verdes.
Su persecución era inútil, pues se escondía en las cuevas y cavernas de la zona.
Años más tarde, apareció un hombre muerto cerca del pueblo. Estaba consumido por la lepra.
No obstante, todo el pueblo acompañó el cadaver hasta el cementerio, llenando su tumba de flores.
¿Os preguntáis quién era?
Para unos, se trataba del mocetón del Valle que no enconraba esposa.
Para otros, el mismo Judas que había desafiado las leyes del tiempo y se había convertido en bandolero.
"El Mascarat"
El enmascarado del Valle.
El mismo Judas.
¡Qué más da!

info:"Alicante, entre la Historia y la Leyenda"
Manuel Martinez Lopez
Ed. ECU

LA RUTA DE LOS ACANTILADOS EN BENITATXELL

Duración: 1 hora para ir y otra para volver.
Dificultad: fácil
Observaciones: La ruta está orientada hacia levante y por las mañanas el sol es muy intenso. En verano es aconsejable hacer la ruta por la tarde, o iniciarla nada más despuntar el sol, pasar el día en la cala de Llebeig y regresar por la tarde cuando hay sombra por todo el camino.

LA RUTA DE LOS ACANTILADOS
El litoral del término de El Poble Nou de Benitatxell es muy abrupto. El macizo del Puig Llorença, al caer sobre el Mediterráneo, determina una costa elevada, con acantilados de más de cien metros cortados a plomo sobre el nivel del mar.
Entre estos acantilados, el desagüe del barranc de l’Infern y el del barranc de la Cala han formado la cala dels Testos y la cala de Llebeig.
Las rocas desprendidas de la pared del acantilado forman junto al mar una serie de roquedales bajos, sobre los cuales hay una zona escarpada con una rica vegetación, orientada hacia levante y protegida del sol por las paredes del morro. Desde siempre, la ribera ha sido muy visitada por los pescadores y las tierras más fértiles han sido abancaladas y plantadas de algarrobos. En esta zona se pueden encontrar algunas construcciones de piedra seca adosadas a la pared rocosa. Son edificios muy elementales donde la pared de piedra delimita un espacio protegido del sol y de la lluvia. Alrededor de las cuevas suele haber otras estructuras que delimitan espacios diferentes, como zonas para encender fuego o algún cercado para la bestia de carga.
Estos habitáculos eran ocupados esporádicamente por pescadores y por agricultores de Benitatxell que acudían a cultivar las pequeñas franjas de tierra disponibles y, también, por contrabandistas que esperaban ocultos en las cuevas la llegada de laudes y balandros cargados de tabaco, telas, medias de seda y mantones de Manila.

La ruta empieza cerca de la bajada a la cala del Moraig. Hay que subir por la pared sur del cortado que accede a la playa y caminar siempre hacia mediodía siguiendo las excavaciones de una carretera iniciada en la base del morro. A pocos metros, encontraremos la cova de les Morretes. La cueva y todas las estructuras anejas se sitúan a un par de metros sobre el nivel de las excavaciones. Desde este lugar podemos contemplar la playa del Moraig a nuestros pies y, a mano izquierda, el morro Falquí y la silueta inconfundible del Cabo de la Nao. La pared del acantilado siempre ofrece un paisaje cambiante de formaciones calizas y la posibilidad de contemplar algunas plantas de roca o el vuelo de algún halcón.

La cova de les Morretes fue construida aprovechando una cavidad de la pared rocosa. En el interior hay dos bancadas de piedra y una ventana ciega en la que se han improvisado unos anaqueles. En el exterior, delante de la puerta de entrada, hay otro banco y una valla de piedra de unos 70 centímetros de altura que delimita con la pared rocosa un pasillo de unos dos metros de anchura. En el extremo de la valla de piedra hay un horno de cocer pan de planta redonda.
Caminaremos siempre hacia el sur, dejando atrás las excavaciones de la carretera y la senda que baja al racó de l’Illot, y descubriremos la punta de Moraira. La senda discurre casi siempre arrimada al acantilado. Cubiertas por la vegetación, aún podemos ver los restos del antiguo abancalamiento plantado de algarrobos y de higueras y, a pocos metros, encontraremos la cova del ti Domingo l’Abiar.

La Cova del ti Domingo l’Abiar tiene tres muros de piedra seca que cierran la cavidad formada por la pared rocosa del acantilado. La puerta, única obertura, se orienta a mediodía. Delante de la entrada, una roca cierra un espacio que se solía proteger del sol y de la humedad con una vela de lona. Una piedra de la pared sur de la cueva tiene grabada la fecha 1937. A unos diez metros hay otra estructura que se usaba como refugio de la bestia de carga.
Hacia el norte podemos ver la mole característica del morro Falquí. Hacia el sur se descubre el morro Tamarit y la Punta de Moraira.
Avanzaremos siguiendo la senda acompañados por el murmullo del mar y por los gritos de las gaviotas. Dejaremos atrás los restos de otra cueva ocultos tras una roca y, después de caminar unos quince minutos, llegaremos a la cova de Pepet del Morret.

La cueva de Pepet del Morret está situada en la misma pared rocosa, más hacia el sur, sobre la zona de la línea de costa denominada els Pegats.. La estructura consiste en una pared de piedra seca que cierra un espacio de dimensiones muy reducidas sobre la roca. La única obertura se cierra con una puerta de madera. La alzada de la cueva no permite la estancia de un hombre en pie. En una esquina hay un espacio para hacer fuego y sobre la estancia un agujero para la salida del humo. Hay un fregadero hecho sobre el mismo rellano de la roca y algunos clavos en la pared. El suelo está recubierto de maleza.
Alrededor de esta cueva hay estructuras de márgenes de contención, con escalones para acceder de un nivel a otro y, al lado de la cueva, hay un espacio descubierto, delimitado por grandes rocas desprendidas del acantilado, donde se encendía fuego en un improvisado hogar y donde unas piedras hacen de mesa y de sillas. Éste es un buen lugar para descansar.

El camino continua pasando por debajo del arco formado por las peñas. A partir de aquí, la senda se bifurca: podemos seguir junto al acantilado si queremos llegar a la cova del Ti Toni el Senyalat; o seguir por el otro camino si queremos continuar la ruta.
Más adelante, el acantilado forma una rinconada protegida del sol donde abundan los pinos. La senda discurre siempre arrimada a la roca, sobre los sedimentos desprendidos de la pared. Encontraremos otra cueva, de la que solo se conservan los basamentos de piedra que cerraban el recinto. Enseguida veremos a nuestros pies la punta de l´Alderà, situada en el extremo izquierdo de la cala de Llebeig y en la misma base del morro del Bou. En este lugar hay un agujero en la roca por donde el mar, cuando arrecia el temporal, proyecta agua y aire. Recibe el nombre de el Bufit del Bou, porque desde lejos se escucha como el resollar de un toro.
Unos pasos más y descubriremos la cala de Llebeig. En esta pequeña cala hay algunas cuevas construidas por vecinos de Benitatxell, que acuden, desde siempre, en agosto a remojar el esparto, a pescar y a tomar los tres baños anuales recomendados por una tradición secular.

VEGETACIÓN
La vegetación que puede observarse durante la ruta está dominada por especies comunes en el litoral alicantino como el lentisco y el romero. Estas especies están acompañadas de otras como la lavanda, especie que aun siendo menos abundantes en la zona alcanzan un gran desarrollo en algunos tramos de la ruta.
El pino carrasco es común en la zona y alcanza su mayor desarrollo en un pequeño bosque cercano al final de la senda, aunque aparecen ejemplares jóvenes a todo lo largo de la misma.
Se encuentran otros árboles presentes, como el algarrobo, la higuera y el olivo, provinientes de los antiguos bancales cultivados.

27 julio 2007

GAMBARA Y LA COMPAÑIA LITTORIO

Gastone Gambara fue uno de los generales italianos que tuvieron un papel destacado durante la Guerra Civil Española. Combatió en España al lado de las tropas de Franco, por lo que recibió la Ordine Militare di Savoia y el ascenso a general de brigada.
Después de un breve intermedio en Grecia, se hizo cargo de las tropas italianas en el norte de África, junto a su aliado el general Rommel. La famosa frase «Wo bleibt Gambara?» ("Donde está Gambara?") se refiere a su ausencia en la fase crítica de la contraofensiva de Rommel ante el ataque de los ingleses. En el libro "El Zorro del Desierto", de Paul Carre, esta frase da nombre a todo un capítulo.
Posteriormente, asumió la jefatura del XI Corpo d'Armata en los Balcanes, hasta septiembre de 1943. Tras la finalización de la guerra, fue hecho prisionero, convicto de crímenes de guerra en campos de concentración de Lubiana.
Como todos sabemos, sobre las seis de la mañana del 1 de abril de 1939 se entregaron los últimos republicanos que aún permanecían en el puerto de Alicante. El día anterior, lo habían hecho varios miles, después de rendir sus armas al general Gambara, quien, al mando de la división Littorio y en nombre del Generalísimo, ocupó Alicante el 30 de marzo.
Llovía, cuando los fascistas italianos entraron cantando la Giovinezza. En el puerto los refugiados levantaron barricadas. "Los sacos de lentejas son transportados con increíble rapidez a la entrada. Empotrados materialmente quedan los blindados ligeros, traídos por los del SIM y grupos de guerrilleros con seis ametralladoras, emplazadas para disparar sin dejar ángulos muertos", escribió el grandísimo periodista Eduardo de Guzmán, director de Castilla Libre.
La impaciencia y la angustia crecían. Mujeres, niños, políticos, sindicalistas, soldados, intelectuales y obreros, contemplaban unas aguas desarboladas. Ignoraban que ya no había remedio, que los últimos barcos partieron el día 28: sobre las 23 horas, el emblemáticos Stanbrook y, poco después, el Marítima, con tan sólo 32 personas.
Luego la escuadra franquista cerró la bahía de Alicante con el Canarias y los minadores Júpiter y Vulcano. Se esfumó la esperanza y cualquier resistencia hubiera sido suicida. Mientras, Franco anunciaba en el último parte oficial que la guerra había terminado, pero silenció que empezaba una feroz y larga represión.
La mayoría de los prisioneros republicanos fueron trasladados a La Goteta, al pie de la Serra Grossa; otros muchos al Castillo de Santa Bárbara, algunos al de San Fernando, a la plaza de toros, y las mujeres y niños a varios cines.
Acerca de La Goteta, donde durante una semana se instaló la vejación, el expolio y el hambre, Max Aub nos ha dejado un espléndido libro, Campo de los almendros, dentro de su impresionante fresco sobre la guerra civil.
Como ya lo hemos repetido en varias ocasiones a lo largo de nuestra sección MEMORIA HISTÓRICA, la Guerra civil terminó en Alicante, cuando la República naufragó en su puerto.

 
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