29 febrero 2008

ADIVINA QUÉ SUCEDIÓ...

Hoy queremos invitaros a recordar unos sucesos acaecidos en Alicante hace ya varias décadas, pero que seguramente muchos recordaréis. Como siempre en esta sección, os invitamos a analizar estas fotografías (pertenecientes a Manuel Giménez):

1- ¿De qué año se trata?
2- ¿Qué está sucediendo en la fotografía?
3- ¿Qué uso tiene este edificio hoy en día? ¿Cuál es este cruce de calles?
4- ¿Qué modelo de automóvil es el de la Policía Municipal que hay en el centro de la foto?
Es un SEAT 124 D de faro redondo. Los 124 de faro rectangular sólo se fabricaron en España y eran los 124 DLS también conocido como 124 Pamplona por ser fabricados en la fábrica de Landaben (Navarra), antigua fábrica de AUTHI-Morris

Como siempre, tenéis los comentarios para contestar a estas preguntas y hablarnos de todo lo que os despierten estas imágenes.

GATA, LA LLEGENDA-TRADICIÓ DE L´ARBRE BLANC I EL CRIST

El veïnat de Gata de Gorgos i pobles del voltant li tenen una estima gran a la imatge menuda (la creu sols medix 75 centímetres) al patró dels gaters, el Santíssim crist del Calvari, la qual es custòdia durant tot el any esperant les festes majors, a l´ermita del Tossalet.

En 1762 el Pare Mulet Antonio Vicente Mulet Monfort (1691-1770) donà al poble la imatge del Crist del Calvari, el patró, que ell mateix es va trobar diuen que a les aigües de Dénia. Es mana construir-se un santuari i el 12 de febrer de 1770 fou beneïda ja l´ermita i tretze dies més tard es feia la primera missa.

La devoció al "Cristet" està envoltada per una llegenda, mitat tradició mitat veritat, que es conta des del segle XIX. És la llegenda de l´arbre blanc i els francesos. Es diu que les tropes napoleòniques van estar a Gata de 1808 a 1813 i és quan va succeir el que es coneix com a cas de "L´arbre blanc". Al veure les tropes que no hi havia gent a les cases del poble, van pujar cap a l´ermita a buscar als veïns, que s´havien refugiat dins del santuari del Crist. Arribant a mitat pujada del que s´anomena Calvari, a l´altura d´on estava un "arbre blanc", que té les fulles blanques per un costat, va eixir una llum cegadora des de dins de les reixetes de la porta de l´ermita, fulminant als cavalls i als seus genets. Cap a davant no podien passar, cap arrere sí.
I així va ser, diu la tradició i llegenda, com el veïnat de Gata es va salvar dels francesos.

En 1960, el pintor local José Costa Signes, donà a l´Ajuntament un magnífic quadre, on es representava la tradicional llegenda. El quadre de "l´arbre blanc" es va col·locar, en un principi, al saló de plens.
Miguel Vives
Cronista Oficial de Gata de Gorgos

28 febrero 2008

ANTONIO JOSÉ CAVANILLES

Cavanilles y sus Observaciones, es un referente para todos los que rastreamos en el pasado de nuestra tierra, un maestro que nos dejó sabias enseñanzas. Recordemos sus palabras como un principio de honestidad literaria geográfica: “Hablaré de lo que he visto; pero quedará aun mucho que añadirán otros mas instruidos”. Es nuestra gran figura, como hombre de la Ilustración. Podemos sentirnos orgullosos de este antepasado, de su inmensa obra y sensibilidad. El primer excursionista de nuestra tierra. Su figura y su obra son una permanente e inagotable fuente de estudio y de reflexión.
RAFAEL CEBRIÁN, durante la entrevista de "Alicante Vivo"

Genio entre los Genios.
Así lo han calificado cientos de historiadores, naturalistas, montañeros, biólogos, botánicos y científicos a lo largo de los tiempos.
Sin embargo, hoy en día, muy pocos jóvenes (y no tan jóvenes) se acuerdan o han oído hablar de él.
El paso de los años, de nuevo, es un cruel amigo del olvido.
Antonio José Cavanilles fue un GENIO de su época.
Y GENIO en mayúsculas, ya que estudió nuestras montañas, animales, plantas, pueblos y gentes de una manera tan exacta y minuciosa que nadie lo ha podido (ni osado) igualar.
Sus trabajos, recogidos en una obra maestra titulada "Observaciones Sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia" (de la que Alicante Vivo dispone una copia en edición fascimil, como libro de consulta casi diaria), representan un hito único en la historia de nuestra provincia.
Antonio José Cavanilles y Palop (nacido en Valencia el 16 de enero de 1745 y fallecido en Madrid el 5 de mayo de 1804) fue historiador, botánico, naturalista y geólogo.
Se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772, cuando ser botánico y cura iba unido en la mayor parte de las ocasiones. Entregado a la docencia, marchó a París en 1777 para estudiar botánica con Antoine Laurent de Jussieu.
Un día, recibió "de órden del Rey" Carlos IV el encargo de "recorrer la España", justamente "para examinar los vegetales que en ella crecen".
Era la primavera de 1791.
Y Cavanilles, con buen acierto, exigió al monarca que le permitiera empezar por su propia tierra: el País Valenciano.
Durante muchos años, recorrió toda la Península Ibérica clasificando e inventariando la flora autóctona, y en el curso de tales investigaciones descubrió nuevas especies y elaboró un tratado en seis volúmenes, Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt, aut in hortis hospitantur (1791-1804); también investigó la flora sudamericana y compuso un Glosario de botánica en cuatro lenguas (1795-1798). Fundó y redactó la revista científica Anales de Historia Natural, que salió a la calle por vez primera en octubre de 1799.

Cavanilles fue su más fecundo redactor, con 48 artículos.
Cavanilles es el principal precursor nacional de las teorías modernas sobre el ordenado aprovechamiento de los recursos naturales y el desarrollo sostenible. Se dio cuenta, en su viaje por el reino de Valencia, que el cultivo del arroz quitaba el agua que necesitaba el cultivo intensivo de otros productos más necesarios. "El arroz siempre sediento, admite y malgasta caudales preciosos, que distribuidos de otro modo multiplicarían los productos". Por otro lado, demostró con estadísticas de mortalidad que el cultivo del arroz perjudicaba gravemente a la salud. En el término municipal de Almenara señaló que con el aumento de los arrozales casi todos los vecinos enfermaron y aumentó la mortalidad en el año que se cultivó, por lo que se decretó la prohibición de plantarlo y cesó la epidemia.
Para un botánico como él, la tarea encomendada por el monarca tuvo que ser una tentación absorvente. No sólo puso en juego su vasta curiosidad de naturalista, sino que, además, atendió a todos los aspectos físicos y humanos, de las zonas estudiadas. Las "Observaciones" responden literalmente a su complejo título, y carecía de precedentes ni quizá ha tenido paralelos en su ambición, dentro de la Península Ibérica.
Todavía hoy, 200 años después, su trabajo constituye un texto imprescindible para conocer la realidad valenciana. Hay en ellas una masa de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, al fondo social.... que no ha perdido su vigencia. Es también un documento egregio acerca del Reyno de Valencia en un momento histórico excepcional: la culminación del siglo XVIII, que tantos cambios supuso en la vida colectiva desde Benifassa hasta Orihuela.

Cavanilles fue más que un "observador", un extraordinario "facultativo": animoso en los proyectos y sabio en los consejos técnicos. Era un hombre de la ilustración, y su óptica fue suavemente optimista y de un racionalismo claro y eficaz.
En este sentido, el legado que nos dejó es incalculable: sus trabajos abarcan todas las disciplinas técnicas y científicas de la época: botánica, la agronomía, la geología, la hidrología, la medicina, la geografía, la cartografía, la arqueología y muchos de los principales campos de la industria; y carecían ese a ser un seguidor de Linneo, redujo sus 24 clases de plantas a solamente 15 en sus clasificaciones. Estudió asimismo la morfología de las flores y se interesó por la agricultura y las costumbres de su natal Valencia y Alicante.
En 1801 es nombrado director del Real Jardín Botánico de Madrid, en que sustituyó a Casimiro Gómez Ortega, cargo que ejercería hasta su muerte en 1804. Cavanilles reorganizó la institución: sistematizó y acrecentó los herbarios, las colecciones de plantas vivas, semilleros y biblioteca, y gracias a sus numerosos e importantes contactos con científicos internacionales, de la talla de Alexander von Humboldt, Aimé Bonpland y Carl Ludwig Willdenow, el centro adquirió gran relevancia en la escena científica europea.
A su muerte legaría su herbario, dibujos originales, biblioteca y manuscritos al Real Jardín Botánico de Madrid donde actualmente se conservan.
Entre sus discípulos destacan Mariano Lagasca y Segura, quien en 1815 sería nombrado director del Jardín Botánico de Madrid y Simón de Rojas Clemente y Rubio.
Se conserva un retrato al óleo del famoso botánico en el Museo Nacional de Bogotá y, en su honor, una clase sudamericana de duriones por él descrita lleva en nombre de cavanillesia macunda, que dio nombre al famoso pueblo inventado por Gabriel García Márquez, Macondo.

PRIMERAS PALABRAS DE CAVANILLES EN SU LIBRO "OBSERVACIONES SOBRE EL REINO DE VALENCIA"
En la primavera de 1971 empecé á recorrer la España de órden del Rey para exäminar los vegetales que en ella crecen. Creí que podrian ser más útiles mis viages si á las observaciones botánicas añadia otras sobre el reyno mineral, la geografia y agricultura; puesto que apenas teniamos cosa alguna sobre la posición y naturaleza de nuestros montes (...) Atravesé llanuras y barrancos, y subia hasta las cumbres de los miontes en busca de vegetales. de camino exäminaba la naturaleza de las piedras, tierras, fosiles y metales; observaba el orígen y curso de los rios, la distribución de las aguas. En las empinadas cumbres por medio de una brújula tiraba mi meridiana, y luego dirigia la visuál á los puntos más sobresalientes: los picos de las mesetas, las torres de los pueblos, las ermitas, etc (...) Una de mis principales atenciones ha sido el cálculo de la población y de los frutos, por donde se viene en conocimiento así de la calidad del suelo, como de la industria de sus habitantes (...) El Reyno de Valencia está situado entre los grados 37 y 52 minutos, y 40 y 51 minutos de latitud septentrional, y entre los 15 y 17 con 10 minutos de longitud del meridiano de Tenerife. Al este le baña el Mar Mediterráneo esde el rio Cenia, más allá de Vinaroz, hasta la Torre de la Horadada, o confines del reyno de Murcia (...) La superficie entera consta de 838 leguas quadradas de 20 al grado: las 240 con corta diferencia son llanuras ó valles; las restantes son montes (...)

ALICANTE EN LA ACTUALIDAD (XII)

27 febrero 2008

LA ALINEACIÓN SOLAR DE MARZO EN EL CONVENTO FRANCISCANO DE BENITAYA (VALL DE GALLINERA)

Tenéis mucha más información de Vall de Gallinera, la Penya Foradá y la Alineación Solar, en ESTE enlace. Os recomendamos su gran cantidad de fotografías y la calidad de sus documentos.

Preciosa panorámica de Vall de Gallinera (foto de www.lavalldegallinera.org)

Con que esta provincia es únicamente sol y playas, ¿verdad?
Si no teníamos bastante con un interior montañoso (que nos depara maravillas a través de sus sendas), con sus parajes impresionantes, con sus dichos y leyendas, con sus personajes pasados y actuales llenos de vida, con su gastronomía esplendida y, además, sus fiestas ampulosas, también tenemos en un precioso y recóndito valle (La Vall de Gallinera) una Alineación Solar, que se da en los meses de Marzo y Octubre.
¿Que se creían ustedes? ¿Qué esas cosas pasaban sólo en la Catedral de Chartres y en el Monasterio de San Juan de Ortega (Burgos)?
Pues no, señores.
Aquí también tenemos una. En esta provincia que algunos se empeñan y se creen que solo es Benidorm.
Por favor, pasen y vean.
El tema no tiene desperdicio.

LA ALINEACIÓN SOLAR DE LA FORADÁ

El lugar en donde, a principios del siglo XVII, se fundó el convento franciscano está situado junto a la población de Benitaya, uno de los pueblos que forman el término municipal de Vall de Gallinera, en la comarca de La Marina Alta.
La fundación del convento es una consecuencia directa de la expulsión de los moriscos de España, decretada en 1609 por el rey Felipe III. Tras la expulsión, el territorio valenciano buscó una necesaria repoblación, y fue así como a lugares como la Vall de Gallinera, en 1611, vinieron gentes de Mallorca bajo el patrocinio de Carlos de Borja y Centelles, duque de Gandía. En 1611, dicho duque favoreció la fundación del convento de Benitaya para los Frailes Descalzos de la Órden de San Francisco.
Del convento, a unos cien metros de Benitaya en dirección hacia la Penya Foradá, actualmente sólo quedan unos pocos restos. Este lugar, situado en una explanada, está rodeado de cipreses.
En los alrededores (de propiedad privada), tenemos una bonita fuente que aún lleva la fecha de 1741. La importancia de esta fuente es innegable y la posición del convento en este lugar también debe relacionarse a ella.
El elemento topográfico más llamativo de la Vall de Gallinera es, sin duda, la Foradá. La Foradá es un arco de piedra formado de manera natural en la cima de una cumbre de la vertiente sur del valle de Vall de Gallinera. La Foradá es una referencia visual desde muchos puntos del valle pues además se encuentra aproximadamente en su punto medio.
"Subiendo hacia lo emp
inado del monte, por parte de Mediodía, está situado Benitaya, lugar de veinte i quatro casas, sobre un alto terreno, mira hacia el Oriente i continuando en subir está un Convento de Religiosos y a lo más empinado y alto del Monte, ai un peñón elevadísimo que estando ahugerado por el medio descompasadamente, pasa el Sol por dentro, día de San Francisco y da en el convento".
En esta cita, se habla de una Alineación Solar en el Día de San Francisco. Aunque el convento está dedicado a San Andrés del Monte, la alineación se relaciona con el día de San Francisco de Asís (ca.1182-1226), fundador de la orden franciscana y canonizado por el Papa Gregorio IX en 1228.
Desde donde estaba el convento, la anchura máxima aparente del hueco de la Foradá ronda los 11.3 minutos de arco, si bien el ancho en el sentido del curso del Sol es de sólo 4.17’ aprox., por lo que una alineación solar es algo que sólo puede darse en un máximo de dos veces al año.
Esto nos da idea del alto grado de precisión de la alineación en el espacio, pero también en el tiempo, pues este pequeño hueco sólo puede permitir que la alineación dure poco tiempo, alrededor de dos minutos.
A media tarde, la parte iluminada del convento en ese día debía situarse al sur del calvario, donde hoy sólo pueden verse bancales de naranjos. Cuando el Sol se introduce en la Foradá, es tal su brillo que es difícil saber, si no es con ayuda de filtros que oscurezcan su intensa luz, si realmente está en el interior del arco de la foradá o por encima de éste. La alineación dura un par de minutos y se produce hacia las 16 h 42 m T.U. en marzo y a la s16h 20 m en octubre.
Vayamos ahora con un documento almacenado en el Archivo Histórico Nacional, Sección Osuna, legajo 735/2-29, escrito por el fraile franciscano del convento en cuestión: Antonio Panes, quizás hacia el año de nuestro señor de 1620:
"El sitio donde está el convento, es en la ladera y falda de un monte el qual en invierno, interpuesta su mucha altura, le impide el sol, que apenas debe de gozar tres horas, pero es de notar un cosa, que no pareze carezer de motivo piadoso, y es, que el dia quatro de octubre (que es de la fiesta de N.P.San Fancisco) entrando el sol por un peña que esta horadada, hiere directamente en nuestro convento, y con su luz y resplandor le alegra, como que no han podido sufrir sus rayos, que es tan festivo dia se le oponga el monte, y así le penetran y le taladran".
Sería interesante saber cómo era la planta y alzado arquitectónico del convento franciscano, pues tal vez, la alineación solar hubiera sido aprovechada para iluminar, quien sabe, alguna imagen de San Francisco o un altar. De ese modo esta hierofanía sería completa.
Por desgracia nunca lo sabremos.
Podemos imaginar como, a través de un rosetón o de una ventana, los rayos del Sol se introducían en una capilla, por lo demás en penumbra, e iluminaba al santo durante unos momentos. En el día de su efeméride, esto podría ser realmente llamativo.
Es una auténtica lástima que éste convento se haya arruinado completamente y toda la información se haya perdido.
En todo caso, como ya hemos dicho, del mencionado convento no queda más que muy escasos restos, tal que ni siquiera hoy los caminantes y habitantes locales se percatan de que en otro tiempo allí hubo una construcción de orden religioso más allá del calvario actual. Aunque el convento haya desaparecido, el Sol sigue atravesando la forrada cada año en el Día de San Francisco, repitiendo una alineación intencionada buscada por los antiguos franciscanos, e iluminando lo que aún hoy, a pesar de los cambios, es un espacio de carácter sagrado en el que se respira una tranquilidad sosegada.
En marzo de 2007, el fenómeno se dio a conocer.
En el primer fin de semana en que su observación fue posible, decenas de personas se acercaron al solar del antiguo convento para disfrutar de un espectáculo hermoso. La tradición oral iba a recobrar vida haciendo que la gente también fuera participe directa de ella. Esto fue conocido por periodistas de modo que el fenómeno incluso se gano ser portada en el Diario Levante de de Alicante.
Se ha revitalizado la alineación solar y en los siguientes años atraerá mas y mas la atención.
Se ha dado a conocer un “lugar de peregrinación” para todos los amantes de la arqueo-astronomía, amantes de los fenómenos naturales, senderistas, etc...
Y, al tiempo, se ha recuperado un fenómeno digno de orgullo para los lugareños, pues dicha alineación nació en 1611, año en el que la zona fue repoblada por gentes de los que descienden muchos habitantes actuales.

A partir del día 8 de Marzo de 2008, se podrá contemplar la alineación.
La mejor hora para verlo serán las 17:42 horas.

¡¡ALLÍ ESTARÁ EL EQUIPO DE ALICANTE VIVO!!

Fuente:J.Lull,
"La Alineación Solar del Convento Franciscano de Benitaya en la Vall de Gallinera"

Puedes localizar la Foradá de Benitaya en nuestro Mapa de Panoramio.
Municipio: Vall de Gallinera
Localidad: Benitaya
Altura : 421
Latitud en grados decimales: 38.817
Longitud " " : - 0.217
Coordenada X UTM Huso 30: 741666
" Y " " " : 4300185.5
Husto UTM: 30
Cuadrícula UTM: YJ40
Latitud en grados, minutos y segundos: 38,49,00
Longitud " " " : 0,13,00
Codigo Ine: 3136
Hoja del MTN 1:50000: 821

LAS FOTOGRAFÍAS DE JAIME POMARES - LOS AÑOS 30

La visita en la que conocimos a nuestro amigo Jaime Pomares fue uno de los días más intensos que hemos vivido en Alicante Vivo. Además de intensificar el espíritu luchador en favor de Alicante, nos obsequió con sus recuerdos, que fueron realmente emotivos.
Jaime Pomares nos abrió su memoria de par en par, y nos dio acceso a sus espléndidas fotografías, que fueron tomadas con la cámara de la familia (algo realmente privilegiado en la época) desde los primeros años 30 hasta que Jaime partió hacia Estocolmo.
Desde aquí queremos agradecer a Jaime Pomares este gesto, ya que la intimidad familiar y los recuerdos de aquellas fotos hoy son un auténtico testimonio de la vida en la ciudad de Alicante durante la primera mitad del Siglo XX. Estas preciosas fotografías están llenas de escenas familiares y ciudadanas que nos trasladan al pasado en cuanto las vemos. La ciudad, la vestimenta, los coches... todo nos hace tomar conciencia del paso del tiempo, que con tanto vértigo se ve al conocer los mismos lugares hoy en día.
Con el más profundo respeto, iremos publicando más de 100 fotografías en tres períodos, correspondientes a los años 30, los 40 y los 50 junto con los primeros 60. Esperamos que su ejemplo vuelva a calar hondo en los alicantinos y os animéis a abrir vuestros recuerdos a Alicante Vivo, para que se puedan conocer para la posteridad, y podamos entre todos, construir ese puzzle incompleto que es la memoria alicantina.
En nombre de todos los alicantinos, gracias por este impresionante testimonio gráfico.

Parte I: Los años 30
Los últimos latidos de la ciudad progresista de la II República y el final trágico de la Guerra Civil en Alicante.

Panorámica de la ciudad tomada desde el Castillo de San Fernando


Paseando por alguna calle del centro en el verano de 1930. Podría tratarse de la Calle Mayor.


Izquierda: Refrescándose con el traje de baño en el Postiguet, junto a los balnearios, en el verano de 1930. Derecha: Junto a los balnearios, en Febrero de 1931.


Ambas fotos son de 1932, a la izquierda vemos un paseo en un espléndido coche de juguete en Junio de 1932, y a la derecha, junto a una tradicional silla de la Explanada (ya entonces existían...) en Noviembre del mismo año.

Preciosa escena familiar de un paseo por la orilla de la Playa de Santa Pola en el verano de 1935. Jaime es el primero por la izquierda.

Verano de 1935: Junto a una barca varada, con toda la familia, en las playas de Santa Pola, donde veraneaban. Jaime Pomares es el niño que está subido a la barca.


Izquierda: fotografía junto a uno de los leones del paseo de Canalejas. Es destacable el porte de los ficus, en contraste con la actualidad. Derecha: una foto tomada desde el Castillo de San Fernando, de fondo podemos ver el entorno de la avenida Benito Pérez Galdós, los árboles del Panteón de Quijano, la Plaza de Toros. Y como telón de fondo, la Serra Grossa y una estribación del Benacantil.

La explanada, en una fotografía tomada desde el balcón de la casa de la familia.

Sorprendentes fotografías de desfiles militares realizados en la Explanada en 1939.


ALICANTE: LA CIUDAD OLVIDADA

Parafraseando el libro de mi hermano, “25 de Mayo, la tragedia olvidada” me propongo hacer un ejercicio de reflexión sobre este terrible suceso.
Este año se cumple el 70 aniversario de la “tragedia”, yo le llamaría asesinato, masacre, etc., pero dejémoslo así. No quiero esperar a que se aproxime demasiado la fecha, pues creo que es de justicia hacer un repaso a este luctuoso hecho recordando diversos aspectos.
Primero, la situación actual de la memoria física del hecho y después, recordar algunos retazos de la historia que me ocupa.
LA VITRINA SILENCIOSA
Al entrar al recinto de la rotonda en la planta baja de mi querido Mercado Central, rodeo por la izquierda, costumbre budista, una vitrina que contiene cuatro objetos totalmente mudos. Son, los cuatro, historia. Unos representan el control que se ejercía sobre la venta bien hecha, su voz era una fina aguja y unos números que daban fe de la seriedad de unos honrados comerciantes cuyos nombre han pasado de abuelos a hijos y nietos, creando una estirpe de vendedores que desde antes de amanecer hasta pasada la primera parte de la tarde ponen al alcance del público los mejores productos de tierra y mar para consumo de los afortunados que allí acuden. No seria ningún pecado el indicarlo con una reseña escrita y alguna foto de las muchas en las que dichos objetos están presentes. Seria un merecido homenaje a la honestidad de nuestros vendedores del Mercado.
Otros dos objetos se unen al silencio de la vitrina anónima y son un reloj del que se cuenta que marcaba la hora en que la onda expansiva de una explosión allá por 1938 dejo parado. Hoy, alguien ha movido las manillas inmóviles y la hora fatal no es la que figura en las fotos adjuntas.
El cuarto objeto lo he visto día a día desde mi trabajo en el desaparecido Banco de Alicante y es un doble cilindro gris. Durante décadas, estuvo sobre la fachada frontal del Mercado. Hoy duerme anónimo junto a sus hermanos de historia.
LA ALARMA QUE SONÓ TARDE
Este doble cilindro tenia la función de avisar a la población civil de los asesinos ataques de la aviación rebelde y la de sus cómplices.
Estos aviones aparecían con el sol a la espalda provenientes casi siempre de Mallorca y aprovechaban, como corresponde a lo que eran, alimañas, la situación más propicia para no ser captados por los fonolocalizadores situados a las afueras de la ciudad. Por aquellos años no existía el radar.
Alguien avisaba de la ausencia de aviones de caza en la ciudad.
Aquel día, el avión procedente de Oran aterrizó en el aeropuerto de Air France ubicado en el Altet. Los fonolocalizadores detectaron ruido de motores y avistaron el avión de línea regular. A pocos minutos la Aviación Legionaria llegó en dos formaciones que no fueron localizadas hasta estar sobre la ciudad. La alarma sonó a la vez que las primeras bombas.
HOMENAJE A UN HEROE ANÓNIMO
Manuel Irles “Alacha”, era un estibador del Mercado Central que acababa de cumplir con su trabajo. Vivía justo sobre el mercado de verduras en la calle Capitán Segarra. Se disponía a lavarse en la terraza de su modesta casa. Acababa de guardar un puñado de cerezas y algunas sardinas.
La alarma, las primeras explosiones y los primeros gritos de dolor desentumecieron al cansado Manolo. Se asomó y con la camisa en la mano bajo los escalones hasta la calle comenzando junto con otros muchos ciudadanos a rescatar a vivos y muertos por las primeras explosiones. Aturdido por la catástrofe solo acertaba a intentar sacar de la maraña de hierros cuerpos golpeados, heridos, mutilados, irreconocibles por la sangre y el polvo.
Llegó la segunda escuadrilla y Manuel no se lo pensó, entre explosión y explosión continuó su faena. Todo acabó como empezó. ¿Habría una tercera escuadrilla?. Manuel siguió como lo hicieron otros muchos.
EL NÚMERO 312
Seria 1959 cuando en el patio de la Calle Juan de Herrera 38, esquina a Capitán Segarra, Miguel Pérez, mi padre, Perfecto Oca, mi tío y padrino, José Maria Mas, primo de mi padre y Manuel Irles, amigo de la familia, cantaban tangos a la vez que obsequiaban al tío José Maria Mas con vino, pulpo seco asado, capellans, fabes tendres y de postre horchata de Gori con toña.
Yo jugaba con mis soldados de goma a los pies de los festeros. A la fiesta se añadieron las mujeres de la casa y algún vecino. Mi hermano organizaba su mochila para partir a alguna montaña al día siguiente.
Manuel Irles me sujeto por los hombros y me dijo: “Eusebin, jo li vaig posar el nombre trescents dotze a un tros de cap que no es sabia si era d´home, dona o gos” (Eusebin, yo le puse el numero trescientos doce a un trozo de cabeza que se sabia si era de hombre, mujer o perro). Manuel, calló, cerró los ojos y lloró como un niño.
Era la primera vez que veia llorar a un hombre de la talla de Manuel. Era un gigante, fuerte por su trabajo y por el deporte.
No fue esta la única vez que Manuel me repitió el mensaje.
Pasaron los años y yo habia crecido. Manuel y los demás habían envejecido, mi padre había muerto con 54 años, los mismos que tengo yo ahora. Vi a Manuel por la calle y le salude. Manuel estrechó mi mano con alegría. Yo le pregunté por lo que pasó aquel día y él me lo dijo.
EPÍLOGO
Manuel pasó días colaborando a desescombrar y por su relación con los heridos y fallecidos participo con los médicos forenses a recomponer los cuerpos mutilados, aplastados, muchos anónimos que procedían del bombardeo. Algunos tardaron días en aparecer de entre los escombros. Los cuerpos se agrupaban ante el Hospital Provincial y eran numerados, recompuestos y una vez identificados trasladados, unos al Cementerio de Alicante, otros a San Vicente, Novelda, Agost, etc.. Unos fueron inscritos en el Juzgado de la zona sur y otros en la zona Norte. Los registros de la zona norte desaparecieron. Muchos cadáveres fueron enterrados en grupo en fosas comunes, otros los recuperó la familia, pero muchos fueron a la tierra sin nombre.
Cuenta Vicente Ramos en 1973 que desde principios de agosto de 1938 hasta el fin de la guerra, se publicó en la prensa listas de desaparecidos aquel día, hasta más de doscientos.
El fin de la Guerra trajo el silencio, pero la Democracia no trajo el recuerdo merecido. Por ello comprometo a quien se interese por ello a que no solo se mantenga la memoria si no que se exija la reparación histórica de aquellas victimas, las del Campo de los Almendros, las del Puerto de Alicante, a que se mande al Hijo Predilecto a su lugar, nunca al olvido, a que los demócratas se definan como tales y a que los neofranquistas se desprendan de sus mascaras.
En recuerdo de los más de trescientos, de los héroes anónimos, en particular a mi amigo Irles y su mensaje sin que hoy no seria quien soy, y a todos los que no olvidan.

Foto antigua con la alarma antiaérea.

Fachada principal del Mercado. Se indica la antigua ubicación de la alarma y la cúpula bajo la que esta "la vitrina muda".


La vitrina muda. Balanza, reloj, alarma antiaérea y peso.
¡Qué poco costaría indicar cada cosa lo que es!


Primera placa puesta por el Ayuntamiento el día 28 de Mayo de 2006.

La misma placa una semana después. Sobran las palabras.

La placa al día de hoy, protegida con un cristal blindado.

Gastón Castelló mira hacia el lugar donde cayeron las mas mortíferas. 25-05-2006.


Mi hermano Miguel Ángel Pérez Oca, autor del libro "25 de Mayo. La tragedia olvidada."
Su rostro refleja la decepción y la humillación que representa la "plaquita" puesta por el Alcalde.

Un año después, 25 de mayo de 2007, se repite el acto. Allí se acercaron mis amigos de Alicante Vivo, en su primer acto publico.

Parlamento homenaje por parte de miembros de la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica.
Don Enrique Cerdan Tato, mi amigo.

Manolo Parra. Sindicalista, poeta y mi primer maestro en el mundo sindical.

Enrique sonríe y tras el la dulce y vital Marina Olcina, primera mujer concejal en el Ayuntamiento de Alicante
 durante la II República y primera autoridad que acudió en ayuda de las victimas del criminal bombardeo.

Marina Olcina.

Yo.

Campo de los almendros tras la humillante negativa del Alcalde Luis Díaz Alperi y sus peperos a recordar a los demócratas allí detenidos.

Un nuevo almendro que dura poco.

Como se ve, no nos quitaran ni la esperanza, ni la sonrisa.

Enrique y un superviviente del Campo de los Almendros.

Aunque no quieran, habrá almendros.

EUSEBIO PÉREZ OCA
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